Trouble - Trouble (Psalm 9)

Enviado por Spaggiari el Mar, 05/05/2015 - 01:52
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1. The Tempter
2. Assassin
3. Victim of the Insane
4. Revelation (Life or Death)
5. Bastards Will Pay
6. The Fall of Lucifer
7. Endtime
8. Psalm 9

Disco Completo

“Te alabaré, Oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. Salmo 9” Cómo algo tan sobradamente molesto como aquellos fastidiosos testigos de Jehová que se acercan el domingo a tocar el timbre de tu casa, para hablarte un poco de las maravillas de profesar una religión y, con son de evangelizar, no te dejan en paz ni descansar el mismísimo domingo. A todos nos molesta que nos levanten para escuchar algo que no queremos simplemente oír, es tan molesto como ver un partido de fútbol sin goles, estar en la sala de espera de un consultorio y escuchar por desgracia conversaciones que te aburren más, ver una mala película pero sin embargo seguir viéndola porque ‘está de moda’, hablar en reuniones familiares sobre la misma familia. ¿Pero qué tan curioso fuera que eso que nos aburre, se plasmara de una manera propositiva o más estimulante? Cómo por ejemplo, el caso más correcto, el de los Salmos… Sí, ese mismo. ¿Por qué no oírlo en una banda sonora? Bueno, te digo: Trouble es una de las bandas que toca música enfocada en esa temática tan pesadita, tan atontadora como lo es oír sobre salmos, alabanzas, pasajes bíblicos. Catecismo, pues.

Lo curioso es que de tal manera el experimento sale bien, se nutre de una completa independencia nada aburrida que usualmente no pudiera hacerlo si no fuera por estar cifrada en música. Quizá, de esa manera las cosa si vayan muy bien. Pero en fin, si me hablan de salmos, chacharas, inútiles tertulias, pues, vaya, háganlo por la música; de esa manera las cosas entran muy bien. Ahora bien, amigos, viajemos unas tres décadas atrás, regresemos a ese tiempo que fueron los 80’s cuando la música todavía desvirgaba por probarse con nuevas maneras de manifestación, combinaciones y demás ocurrencias que pudieran surgir. Todos echaban para un lado pero unos pocos se arrejuntaban en pequeños sectores, bares de poco renombre, donde paraban y yacían tocando música más desagradable del influjo normal. Si ya teníamos el heavy echando coces por un lado, y teníamos al pop dando la lata por las radios, quedaban los marginados de los marginados: los doomers. Los consabidos donnadies. Al Doom siempre lo adjudicaron como un punk nada punk, que iba contra la velocidad del metal, sin embargo era metal; tomaba sus influencias del rock desértico o mejor conocido como el Stoner de os 60s, 70s, conjugaba ésa música con sus, como lo dije ya, ocurrencias.

‘Trouble’ timoneada por Erick Wagner, practicaba quizá lo que grupos como Stryper harían con mucho más campo comercial: y era, crear un aflorado testimonio grandísimo, lleno de variedad, ingenuidad, autenticidad, despreocupación, ganas y talento. Acompañado todo y más por su extraña lírica en el metal: temas cristianos. Tenía un baterista que habían acostumbrado a recorrer los medios tiempos: Jeff Olson, ya que en ese momento en toda banda buscaban una destreza muy a lo Venom o Motorhead: un hevay metal muy veloz, sin atenuaciones y con arduo énfasis en los abruptos cambios de ritmo, si no tenía eso, se le podía considerar un mal baterista. El enclave que forjó Trouble para con sus integrantes fue decisivo, ya que todos habían desenfundado hacia que derrotero debían apuntar; y era uno muy lento, muy precioso y característico, uno que llegaría a ser con el pasar del tiempo, un estilo influyente con aberturas y amplitudes exageradísimas.

Es fácil reconocer que, también, Rick Wartell y Bruce Franklinestaban creando una afrenta hermanada en guitarras, un bloque sónico y ácido que derretía paredes lentamente, con sus púas ajustadas bajo frecuencias pastosas y ligeramente densas. Es cierto que aún no tenía el molde en guitarras de gente como ‘Candlemass’, ya que el estilo de éstos últimos era más radical. Eso sí, hagamos un poco de tertulia en redor a ‘Eric Wagner’ cuyo rango vocal deja a algunos mucho que desear y a otros, clásicamente hablando, nos deja un sabor de boca estupendo. Ya que hablaré apologéticamente de Wagner, diré a su favor un par de cosas: y es que para aguantar los griteríos y elevones de él hace falta tenerlo un poco vigilado, quiero decir, rayar un poco más sus disco y su carrera discográfica. Ya que si bien es cierto que Wagner no tiene unos altitonos como los tenía ‘King Diamond’ (Qué puto maestro de los agudos!!!) Y no es más que la música precisamente no vaya acorde con los parajes rítmicos golpeadores.

Su cuota de experimentación por ende debemos de adjurarle, rescinde de todo pomposo estilo u órdenes para componer música ‘estable’. Y por ello esta visión que sobrepasa la longitud de las formas normales de hacer música, es muy encantadora. Se salen como niños que quieren pintar todo menos bajo el barde de los dibujos y destruyen ese metodismo de estribillos y puentes; y es que no se encuentra a decir verdad, a no ser quizá por el enganche que tiene su primera y más popular track ‘The Templer’ con una rigurosidad en intermediarios ritmos, con unas guitarras que desgastan las cuerdas y desafinan pero producen gordura a la producción.

Esa misma canción ejecutada con un sencillo compás lagunoso, crea esa misantropía que ningún grupo de Doom por más satánico, ortodoxo, inquisidor o radial pudo expresar con tanta soberanía. Y aquí, caemos en el punto de comparación, bueno a mí se me viene a la mente por pensar cuál será el disco más lento y abrasivo de Trouble, y pues sin DUDA este ‘Psalm 9’ pudiera ser lo más terrible que parieron. ‘The Templer’ tiene solos jugosos, flashbacks de guitarras desafinadas del rock clásico, experimentos justos con los tiempos y cambios de ritmos. Algo que me fascina sin lugar a dudas, es la vocal que emplea Wagner para esta canción; con unos guitarrazos de estructuras fijas, o sea nada cambiantes y atolondradores, cuecen ritmos muy sutiles y rastreros; el nivel del bajo agrada su poco, aunque no tenga mucha resonancia, pero el calibrado que adosan a sus cuerdas es simplemente apabullante.

Otro de los momentos culmen se da en ‘Assasian’ quizá la canción que remeda la falta de movilidad en el disco, puesto que insufla una cantidad saludable de carrerones, corridas de pata en la batería y buenos saltos en las guitarras, con una vocal que no desmejora pero si cumple. Ahora bien, si queremos entrar en la húmedas cavernas de Trouble, no hace falta decir más, tendremos que acceder por una hendidura rocosa y humeante, cálida, es cuando nos arrastramos para llegar al centro de la caverna, sigue húmeda y chorreante, una peste se difumina y entra como por sorpresa ‘Victim of Insane’ que es quizá su mejor trabajo para este coloso álbum, por el acabado ébano que relucen sus guitarras más densas y frecuentes que nunca, insistentes y alborotadas, con un mofletudo pacer de las vocales agrias que suelta Wagner. Y ya que hablamos de su vocal, es de centra y vital importancia ponerle oídos a la siguiente track: ‘Revelation’ ahora el trabajo grupal es más dispuesto, está más elaborado, se articulan las guitarras en solos épicos como se fuesen Tipton y K.K o Smith y Murray.

Que efectúan con gran celsitud, sin perecer en los segundos de retorno guitarrero. Se agradecen los tinglados soltados en ‘Bastards Will Pay’ elucubran una marisma de solos y técnicas básicas pero contundentes. ¡Qué pesado suenaaaaa! Canciones que tienen mucho más repertorio en cambios, se puede hacer constar en ‘The fall of lucifer’ y la motorizada y electrificada ‘Entime’ más acopladas a las primeras canciones y con tempos muy por debajo de lo normal, sin olvidar su despertar en minuto 3:00 cuando despegan un cohete directo a la lejanía, con estruendoso roer y aparatoso humo que lo cubre en derredor. Sin olvidar las bíblicas ‘Psalm 9’ y su energética ‘Tales of Brave’ con tonos bien elevados, típica desenvoltura Trouble y carnosidad en sus entramados solísticos.

Conforme a todo esto, su portada también responde a la música que se grabó acá, ya que ese manzano, árbol de los olvidados, se nos muestra sin hojas bajo un paisaje en arrebol rosicler con lindos trazos negruzcos a posta. Una enigmática portada que se graba con el nombre de Doom y nada más. Una banda que se le juzgó en que aún no había madurado y que, sin dejar de ser eso cierto o falso, lo que había mostrado estaba muchos años después de su parida al universo musical. Así se cantan las liturgias y de esta manera se dictan los salmos: con Trouble al frente.

Eric Wagner: Voz
Rick Wartell: Guitarra
Bruce Franklin: Guitarra
Sean McAllister: Bajo
Jeff Olson: Batería

Sello
Metal Blade Records