Steve Grimmett's Grim Reaper - Walking In The Shadows

Enviado por Kylo Ren el Mar, 16/10/2018 - 21:30
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01. Wings Of Angel
02. Walking In The Shadows
03. Reach Out
04. I’m Coming For You
05. From Hell
06. Call Me In The Morning
07. Rock Will Never Die
08. Temptation
09. Thunder
10. Now You See Me
11. Blue Murder
12. Come Hell Or High Water

Link al disco completo

Desde que empecé a escuchar a Grim Reaper, nunca creí que algún día, la banda volvería al negocio del Heavy Metal para seguir entregando lo que ahora nos convoca (el lanzamiento de una nueva placa en estudio con nuevas composiciones). Los que tenían a la clásica imagen de La Muerte en las portadas de sus discos, habían osado retornar. Así que, desde este prefacio, dejo en claro que escribir algo acerca de este mítico proyecto británico consta para mí de un verdadero privilegio. Luego de estar sumido en una multiplicidad de proyectos (Lionsheart, Onslaught, o The Sanity Days, por nombrar sólo algunos), Steve Grimmett, el alma máter de Grim Reaper, se aventuró a reformar la banda sólo con él como miembro original, incorporando a nuevos rostros (por ello, la anteposición de su nombre al del conjunto en los últimos años en términos legales). Con Ian Nash en la guitarra, Martin Trail en el bajo, Paul White en la batería, y como no, el mítico Steve en las voces, la banda nos presentó en 2016 su primer álbum en casi 30 años: “Walking In The Shadows”.

Llega el momento de degustar el retorno de otro grande que hasta hace poco, el olvido casi carcome. Casi. El primer tema de ésta entrega, cuya identidad se titula ‘Wings Of Angel’, se despliega con rapidez. Después de su breve introducción, una poderosa sección instrumental aparece. Momentos después se incorpora Steve Grimmett para darnos un poderoso estribillo, que si bien, no engancha de forma inmediata como lo hacen los temas-apertura de sus tres primeros discos (tal vez por el peso nostálgico que ello implica, tal vez por ser menos melódico que los nombrados, o bien, ambas), consta de una melodía más que digna, que también merece ser coreada. Una canción poderosa en la que destaca el trabajo en la batería de Paul White, y que marca un hito en la historia reciente del Heavy Metal.

El segundo tema del disco corresponde a su homónimo. ‘Walking In The Shadows’ desacelera un tanto en el ritmo respecto al tema apertura, y el resultado es más que espectacular. El conjunto de riffs, la voz de Steve Grimmett dando testimonio de su todavía potente registro agudo (que naturalmente ya no es el de antaño, pero cuya pasión es vehemente), los punteos tan clásicos, y esa base rítmica que la batería y el bajo plasman en conjunto (otorgando esa sensación tan de antaño de estar sobre una motocicleta vistiendo una chaqueta de cuero), entregan el que hasta ahora es el tema más rememorado del disco. De haber sido estrenado unas tres décadas con anterioridad, a éstas alturas sería un clásico indiscutible de Grim Reaper.

‘Reach Out’ mantiene un tempo un tanto más veloz que el de su antecesora. Gran trabajo del conjunto de la banda, donde Grimmett destaca dándonos un coro que fácilmente se convierte en uno de los más recordados del disco. ‘I’m Coming For You’, título y letra nostálgica cuya auto-referencia (por la vuelta de la banda a los escenarios y a la composición) no puede ser más obvia. Steve nos da unos agudos de calidad, dignos de admiración para un hombre que lleva varias décadas desgastando sus cuerdas vocales en pos de lo que le apasiona. Esos coros, junto al melódico solo de guitarra de Ian Nash hacen de este tema un clásico entrañable, comparable al homónimo de este trabajo, y que podría haber calzado perfectamente en cualquier disco de la sacra-trilogía de la banda.

Una risa macabra con tintes maquiavélicos y de escasa duración. Le sigue un redoble de batería, aunado a un riff bastante heavy y un solo de guitarra. Así comienza ‘From Hell’, el quinto track, cuya velocidad y desgarradas líneas vocales contrastan a las anteriores canciones, debido a la menor “dulzura” melódica de ésta misma. El resultado: un tema potente, dador de buenos momentos de headbanging, y con un Steve que nos hace entender que vuelve del mismísimo infierno (parafraseando el contenido lírico de la canción), y que la vitalidad y despliegue juvenil todavía son parte de él. ‘Call Me In The Morning’ recupera en parte la melodía en las líneas vocales, y también la velocidad. Los mejores momentos del tema: el grito de Steve Grimmett en el segundo 0:38, y los solos de guitarra que Nash despliega al final de ésta. Tal vez la que menos enganche tenga en todo el disco, pero no por ello, queda exenta de escuchas posteriores que otorguen momentos de disfrute. ‘Rock Will Never Die’ reza el título del séptimo tema. Un slogan que en los ’80 fue un cliché, pero que en ésta era es imprescindible recordar. Musicalmente es una canción divertida, con un estribillo pegadizo y con unos riffs entrecortados que dan ritmo a un “Rock ‘n’ Roll” más heavy, y un solo de guitarra técnico a la vez que melódico. Otra cima dentro del disco.

‘Temptation’ tiene un aire mucho más nostálgico, que por momentos me hace recordar, por sus riffs, a lo escuchado en “Rock You To Hell”. Otra canción potente y directa, con la banda dando todo a nivel técnico, y con un Steve Grimmett demostrando una vez más, que su voz todavía tiene trabajo que hacer, pues la calidad para el directo y seguir grabando nuevos discos está ahí, de sobra. ‘Thunder’ tiene como nombre el noveno tema del disco, y el que resalta en mi lista personal por sobre los demás (junto al homónimo y ‘I’m Coming For You’). A diferencia del resto de temas, ofrece momentos mucho más introspectivos. Ello debido a su tempo lento, y sobre todo por Grimmett que, una vez más, lleva la bandera de atracción principal y estrella en este disco. Esa bajada en el pre-estribillo para luego volver a subir, son de pura elegancia y otro de mis imprescindibles. ‘Now You See Me’ nos da otro de esos momentos donde una de estas composiciones cala hondo en tu conciencia hasta que te dan ganas de cantarlo a viva voz. Resalto el solo de guitarra de Ian Nash a la mitad del tema, cuya limpieza técnica y melodía, a pesar de su corta duración, lo posicionan como uno de mis preferidos en esta entrega.

‘Blue Murder’ es otra de esas piezas con reminiscencia a los momentos de vida más clásicos de Grim Reaper. Guitarras afiladas, una batería cuyo doble pedal a cargo de Paul White nos entrega momentos de intensos de headbanging, un Grimmett que deleita al público con esos “Darkness takes me… I’m screaming! Blue Murder!” (que coro tan bueno y pegadizos, maldición), cuyos momentos finales están acompañados de los punteos de Ian Nash. Buen trabajo como dupla y bella mixtura melódica. Destacable es ese “Yeah!” final de la canción. Notorio que Grimmett disfrutó montones grabándola. ‘Come Hell Or High Water’ es el cierre del disco, y también otro gran momento. Su estribillo es otra de esas melodías cuya reminiscencia se deja escuchar en tu cerebro una y otra vez. Una canción cargada de fuerza, con un nivel técnico a tope de todos los componentes de la banda. El disco ha acabado, pero sólo por ahora, dado que las sucesivas escuchas que se ha ganado seguirán dándose.

Gran entrega. Muy buena de hecho. No será mi preferido dentro de la discografía de la banda, ni el preferido de muchos, ni el que goce con más cariño y estima dentro de lo entregado por Steve Grimmett a lo largo de su carrera. Pero, ¿y qué? Los motivos para valorar ésta obra dentro de sí, sobran, y nada puede impedir que con el paso del tiempo éste retorno tenga un apartado especial como un gran momento dentro de la propia historia de la banda. Considerando que las agrupaciones de la clásica New Wave Of British Heavy Metal están viviendo sus últimos momentos de vida, es un gusto tener de vuelta a éste monstruo, cuya labor compositiva aún tiene mucho que ofrecernos, y cuya presencia en vivo no ha sido mermada a pesar de que en el 2017 le haya sido amputada una de sus piernas. A mi parecer, esto no hace más que sumarle puntos a la carrera de Steve Grimmett, un grande infravalorado que en ésta era digital, está teniendo un renacimiento y redescubrimiento musical por parte del público en general, junto a otras bandas que también estaban un tanto olvidadas. De verdad, gracias, Steve.

No sólo es un gusto tener a Iron Maiden (mi máximo e incorruptible amor musical) todavía dentro de la escena (dándolo todo de sí, como si el inexorable paso del tiempo en ellos, no existiera). Con nuevos discos bajo el brazo nos acompaña Blitzkrieg, Satan, Saxon, Tokyo Blade, Diamond Head y como no, Grim Reaper. Desearía poder decir que sería un gusto tenerlos acá otros 40 años, pero, ante ese imposible, exprimir al máximo de escuchas sus nuevas entregas y lo que quede de sus presentaciones en vivo es una tarea que me he propuesto cumplir, y a la que tú, para que aumentes tu disfrute, también deberías de proponerte. Aunque sea, algunas oportunidades.

Nota final: Cuatro cuernos (7.8/10).
And… “See you in Hell, my friend!”.

Steve Grimmett - Voces
Paul White - Batería
Ian Nash - Guitarras

Sello
Dissonance Productions