Rock Fest Barcelona 2017 (30 junio - 1 julio - 2 julio)

Enviado por el richard de … el Lun, 17/07/2017 - 05:00
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30 de junio:
Pretty Maids
Paradise Lost
Queensryche
Metal Church
Krokus
Running Wild

1 de julio:
UDO
Sodom
Carcass
Blue Öyster Cult
Emperor
Deep Purple
Exciter
Saxon

2 de julio:
Black Star Riders
Thunder
Europe
Aerosmith

A lo largo de sus cuatro ediciones Rock Fest BCN se ha presentado como uno de los grandes festivales a tener en cuenta en España. En esta crónica comentaré mi experiencia en él, por lo que no habrán comentarios de grupos que no haya visto, o bien porque no me gustan, o bien porque estaba demasiado cansado en ese momento (como Alice Cooper, al que escuché desde la distancia y sonó genial). He contrastado mis opiniones con las de otros asistentes para que sean lo más realistas posibles, pero aún así hay alguna un tanto polémica. Si no compartís mi punto de vista estaré encantando de discutirlo educadamente con vosotros. Allá vamos.

Viernes 30 de junio:
-Pretty Maids: Mi día comenzó con Pretty Maids, y no se me habría ocurrido peor comienzo. Debido a problemas de la organización, la cola kilométrica que había en la entrada nos impidió ver más de la mitad del concierto, sonando algunos de mis temas preferidos (“Back To Back” o “Rodeo”) cuando aún estaba fuera. Aun así yo fui de los que más suerte tuvo, porque el día anterior había ido a ponerme la pulsera y pude entrar directamente. Sin embargo, unos amigos tuvieron que hacer una cola aún más larga para ponérsela y entrar, perdiéndose el concierto entero. Un punto menos para los de “Rock and Rock”, organizando un festival de tal magnitud no puedes permitir que ocurran cosas así.

Cuando al fin logramos entrar fuimos testigos de grandes temas como “Pandemonium”, “I.N.V.U.” o el clásico “Future World”, pero no sonaron con toda la grandeza que poseen. Un sonido muy flojo y algo mal ecualizado, unido al mal estado de voz de Ronnie Atkins y a los apuros que estaba pasando toda la banda debido al calor impidieron que esas grandes canciones sonaran todo lo bien que deberían sonar. Estoy seguro de que en un concierto en sala, con mejor sonido y a una hora adecuada deben dar un gran concierto, pero en esta ocasión les faltó garra.

-Paradise Lost: Una de las mejores bandas de los 90s sin lugar a dudas. Revolucionaron un estilo y nos ofrecieron clásicos atemporales como Draconian Times, Icon o Gothic. Su puesta en escena era sencilla pero excelente. Toda la banda vestida completamente de negro, con la única compañía de un enorme telón con la portada impresa de su último disco hasta la fecha, The Plague Within, el cual siguen promocionando en sus conciertos.

El setlist a mi parecer fue bastante mejorable, ofreciéndonos solo un tema de discos como Draconian Times o Icon y ninguno del Gothic (imperdonable), pero la banda sonó sólida y ofreció un buen concierto. También me pareció un poco cutre que todos los teclados estuvieran pregrabados. Se que en el estudio los graba Greg Mackintosh, pero creo que deberían buscarse un teclista para los directos. Sin embargo, todo esto se puede perdonar cuando suenan temazos del calibre de “Beneath Broken Earth” o “The Enemy”, la cual el público coreó hasta la saciedad. Por último, he de darle una enorme mención de honor a Nick Holmes, que nos bendijo a todos con una de las mejores voces guturales que he tenido el placer de escuchar en directo.

-Queensryche: Uno de los grupos a los que más ganas tenía de ver era a los de Seattle, y no me decepcionaron para nada. La banda está atravesando una segunda juventud gracias a la inclusión del cantante Todd LaTorre en sus filas. Eso sí, una segunda juventud que se limita al directo, ya que sus últimos dos trabajos de estudio no han estado a un nivel demasiado alto a mi parecer. Y así lo demostraron al comenzar con un mediocre “Guardian”, de su último trabajo Condition Human, que nos dejó fríos a todos los allí presentes. Por fortuna esto se corrigió rápido y la banda comenzó a acribillarnos a clásicos sin parar. “Queen of The Reich”, “Take Hold of The Flame”, “Revolution Calling”, “Empire”, etc. No faltó prácticamente ninguno, y además iban acompañados de unos vídeos muy conseguidos que se adecuaban a cada canción y que se proyectaban en la pantalla trasera.

Como anécdota merece la pena comentar que ese mismo día Geoff Tate actuaba con Avantasia, e hizo acto de presencia en el concierto de sus excompañeros. Estuvo viendo todo el concierto desde un lado del escenario, e incluso salió un momento a el mismo haciéndose el despistado, cosa que dejo perplejos tanto a los fans como a los propios Queensryche (la cara de Michael Wilton lo dejó claro). Este Tate nunca cambiará…

-Metal Church: Otro de los grupos a los que más ganas tenía de hincar el diente en directo, aunque algo más escéptico esta vez. Su último álbum me pareció tremendamente malo, y por lo que había visto en vídeos de actuaciones cercanas la voz de Mike Howe estaba bastante cascada. Sin embargo, me llevé una agradable sorpresa. La banda sonó bien a pesar de todos los problemas técnicos que les persiguieron durante el show, y Howe cantó de forma aceptable si obviamos algún momento concreto en el que nos ensordeció con sus gallos.

El mayor pero que les vi fue el setlist, el cual encontré super descompensado. Siete temas de la etapa Howe ante solo dos de la etapa Wayne (para mí la mejor con mucha diferencia), “Beyond The Black” y “Start The Fire”. En definitiva, me pareció un buen concierto, pero podría haber sido mucho mejor. Eso sí, conozco a bastante gente que dice que fue horrible, así que quizás yo los viera con buenos ojos.

-Krokus: No lo vi entero, pero el trozo que vi me dio la misma impresión que cuando tuve la oportunidad de verlos en 2015. Suenan muy bien, y Mark Storace tiene una voz potentísima, pero el hard rock genérico que llevan practicando durante los últimos años no me convence para nada. Y si a esto le añadimos el hecho de que tocaron nada más y nada menos que la friolera de cuatro versiones (la última fue la versión de Gotthard de “Mighty Quinn”, con colaboración de Leo Leoni incluída) y se dejaron fuera temas obligatorios de su catálogo como “Headhunter” o “Tokyo Nights”, me quedo con peor sabor de boca aún.

Vinieron como sustitutos de Wasp, y sin duda habría preferido ver a Blackie de nuevo, aunque no esté en un gran estado de forma ahora mismo. Por lo menos sonaron grandes temas como “Fire”, “Screamin’ Victims” o “Heatstrokes”, menos es nada.

-Running Wild: Los piratas fueron uno de los grupos que más machaqué cuando empecé en el metal, así que cuando los confirmaron estuve a punto de entrar en un estado de histeria. Sin embargo, cuando comenzaron la gira miré el setlist que estaban haciendo (cosa que odio hacer porque le quita toda la emoción al concierto, pero en esta ocasión no lo pude resistir y pequé) y me decepcionó enormemente. Esperaba escuchar temas clásicos, del Port Royal, el Death or Glory, el Blazon Stone y el Under Jolly Roger, aderezados por alguno de sus dos primeras obras. No obstante, el setlist se centraba mucho en su último disco (el cual no me entró muy bien), dejando de lado los álbumes clásicos, y metiendo dos temas del Pile of Skulls (disco que me gusta pero que no se encuentra entre mis predilectos).

Por suerte, el señor Rock and Rolf rompió todos mis esquemas, ofreciendo un señor conciertazo en todo momento, dando igual si se trataba de un tema clásico o de uno nuevo. Para mí el mejor concierto del día sin lugar a dudas, con dignas menciones a los momentos “Riding the Storm” y “Conquistadores”, los cuales canté a pleno pulmón hasta quedarme sin aire, y al trallazo de “Under Jolly Roger”, con pirotecnia incluída.

Sábado 1 de julio:
-Udo: Con un sol de justicia salía el pequeño hombre alemán a comerse al mundo, y lo consiguió, pero a medias. El Setlist fue de diez (es fácil hacer un setlist de diez tocando canciones de los primeros discos de Accept) y la banda sonaba cohesionada y muy potente, con dos guitarristas que aunque no aportaron nada nuevo imitaron a las mil maravillas la labor de Wolf Hoffman, y creo que eso es lo que todos andábamos buscando.

Los temazos no pararon de sucederse, “Starlight”, “Breaker”, “Midnight Mover”, “Screaming For a Love Bite”, etc. Hasta que llegó el que para mí fue el punto de inflexión del concierto, “Princess of The Dawn”. No tengo nada en contra del clásico himno de Accept, pero el problema comenzó cuando Udo nos animó a tararear la melodía del tema una y otra y otra vez, hasta el punto que resultaba algo cansino y aburrido. Pero lo malo no acabó aquí, ya que lo mismo volvió a ocurrir en “Metal Heart” y “Balls to The Wall”. Puedo entender que se haga esto de vez en cuando a lo largo del concierto para levantar al público, pero en el tiempo que se pasó haciéndolo habría dado tiempo a escuchar dos o tres temas más, y no es que se quedaran pocos fuera (“Monsterman”, “Aimin’ High”, “Losing More Than You’ve Ever Had”, “Neon Nights”, etc).

Tampoco quiero dar a entender que fue un desastre de concierto, ni mucho menos, pero ese pequeño detalle impidió que un buen concierto se convirtiera en uno excelente.

-Sodom: Sodom son mi banda preferida de thrash metal, y cuando les vi en 2015 salieron a matar, tocando clásico tras clásico sin parar y con una intensidad digna de elogio, por lo que las expectativas estaban súper altas. Por todas estas razones, cuando terminó el concierto aún no me podía creer que acababa de presenciar la decepción del festival.

El setlist fue flojo, tocando muchos temas nuevos muy largos y dejando temas a mi parecer imprescindibles fuera (no puedes llamarte Sodom y no tocar “Blasphemer”). Además, la banda estaba completamente distraída. A Tom Angelripper no paraba de desenchufársele el cable del bajo por ir a pasearse a la pequeña pasarela que tenía el escenario, y a Bernemann incluso se le olvidó encender el ampli al comienzo de “Agent Orange”. La intensidad también desapareció por completo. En lugar de tocar tema tras tema sin cortes como en la otra ocasión, paraban una media de dos minutos entre canciones, dos minutos en los que Tom no paraba de pedir que se les aclamara. Ay Tom, eso no hay que pedirlo, hay que ganárselo.

A mi parecer un concierto pobre de una banda que puede dar muchísimo más. Espero que tan solo fuera un mal día y estuvieran distraídos por el abundante sol (el concierto comenzó a las tres de la tarde), y también espero poder volver a ver a esos Sodom del 2015.

-Carcass: Por suerte, todas las expectativas que tenía puestas en Sodom las cumplieron Walker, Steer y compañía. Un concierto frenético, en el que se sucedían temas nuevos y viejos sin un segundo de diferencia entre ellos. Tantos temas conectaron de una sola sentada que la primera parada que hicieron fue a los 20 minutos de comenzar el concierto.

La voz de Walker sonó de maravilla, al igual que la de Steer, que nos deleitó con un “Exhume To Consume” para el recuerdo. Además, la banda sonaba con la fuerza de un toro bravo y el sonido de la mezcla fue excelente. Todos estos ingredientes contribuyeron para que el concierto de los cirujanos se convirtiera en uno de los mejores de mi vida (junto al tremendo King Diamond y los magnos Judas Priest). ¡Si tenéis la oportunidad de verlos no os los perdáis!

-Blue Öyster Cult: Cualquiera que me conozca sabe de mi insana obsesión con estos genios. Desde sus inicios más psicodélicos a sus álbumes más melódicos son una banda que me vuelve loco, que posee un carácter y una magia que ni un millar de bandas del estilo pueden reunir. Y todo eso es lo que pudimos ver aquí, aunque a una escala más reducida.

La edad no perdona, y los maestros Eric Bloom y Buck Dharma superan la friolera de los 70 años. De todas formas, dentro de sus posibilidades dieron un concierto muy enérgico, con un Dharma que aún se defendía a la guitarra solista y un Bloom que supo levantar al público con su ya más que conocida actitud macarra. También hay que hacerle una mención a Richie Castellano, el joven guitarrista/teclista que sustituye al fallecido Allen Lanier, y que sirve a los dos veteranos de apoyo con una eficiencia total. Además, el setlist estuvo formado completamente por clásicos de la banda como “Then Come The Last Days of May”, “Cities on Flames With Rock and Roll” o las obligadas “Don’t Fear the Reaper”, “Burning for You” y “Godzilla”.

Puro rock and roll, eso fue y es Blue Oyster Cult, no hay nada más que explicar.

-Emperor: No estoy muy metido en el mundillo del black metal, pero de lo poco que conozco Emperor se encuentra sin duda entre lo mejorcito. Venían con la gira veinte aniversario del Anthem To The Welkins At Dusk, y ese fue para mí el principal pero, ya que el setlist se basó casi exclusivamente en este, y a mí me gusta mucho más el Into The Nightside Eclipse. Para gustos, colores.

Sin embargo, cuando un maestro como Ishan toca con esa clase temas como “Ye Entrepacerium”, “The Loss and Curse of Reverence” o “I Am The Black Wizards” no tienes ningún derecho a quejarte. Fue un magnífico concierto del que estoy seguro sus fans saldrían muy contentos.

-Deep Purple: Los ingleses fueron una de las primeras bandas de rock que escuché en mi vida, y me marcaron sobremanera. Siempre he dicho que Ritchie Blackmore es el mejor guitarrista de la historia del rock y el metal, y que nadie revolucionó tanto como él la forma en la que se debe tocar una guitarra rock (a excepción de Hendrix). Si bien de esos clásicos Deep Purple queda poco, la formación actual está más que consolidada, con Steve Morse de suplente de Blackmore y Don Airey del fallecido Jon Lord.

El concierto comenzó expectacular, con “Time for Bedlam”, “Fireball”, “Bloodsucker” y “Strange Kind of Woman”, para perder todo el fuelle a continuación. Se sucedieron demasiados temas nuevos algo sosos, con contados momentos de lucidez, a los que hay que añadir un extenso y extraño solo de teclado de Don Airey que no me convenció para nada (puede dar muchísimo más de sí). El único momento brillante de verdad que hubo en este tramo fue “Lazy”, la cual levantó a todo el personal.

Finalmente regresarían a la senda de los clásicos con temas como “Smoke on the Water”, la versión de “Hush” o “Black Knight”, con los que retomaron la fuerza que habían perdido en la parte intermedia del show para cerrarlo de una forma bastante decente.

-Exciter: Esta clase de grupos no suele pasar por tierras españolas, así que se trataba de una oportunidad única para disfrutar de ellos. Era mi primera vez en el escenario pequeño, y la impresión que me llevé fue horrible. Al estar demasiado cerca del escenario principal el sonido se solapaba dentro de la carpa, y la única solución que se les ocurrió a esto fue poner el sonido de este pequeño escenario súper fuerte. Fuerte hasta el punto que los instrumentos se acoplaban y de la sobresaturación no se podía diferenciar un instrumento de otro.

Pero pese al pésimo sonido que sufrieron (el peor de todo el festival) Exciter salieron a matar, tocando temas de sus tres primeros discos sin parar. Por ponerle una pega al setlist, las únicas canciones que me faltaron fueron “Feel The Knife” y “Scream In The Night”, pero eso son detalles menores. Con respecto a la banda, lo único malo que noté fue que la voz de Dan Beehler fue desapareciendo a medida que avanzaba el concierto, empezando este con un chorro de voz considerable y terminando con la misma destrozada.

-Saxon: Quien haya visto a Saxon en directo sabe que no fallan. Comenzaron con “Crusader”, toda una declaración de intenciones, para continuar soltando himnos como “20.000 feet”, “Princess of The Night” o “Wheels of Steel”. La banda sonó potente, como siempre, y Byff Bifford demostró que sin duda se encuentra entre los mejores frontmans de toda la escena metalera, animándo y haciendo reir al público constantemente.

Digna mención al juego de luces que presentaron en “The Eagle Has Landed”, el mejor que he tenido el placer de ver. Simplemente impresionante.

A mi parecer, el mejor concierto del día junto a Carcass.

Domingo 2 de julio:
-Black Star Riders: Thin Lizzy son uno de los mejores grupos de rock de toda la historia. Eso es un hecho, su contribución a nuestra música es inmensa, y a lo largo de su carrera nos regalaron más de una obra maestra. Parte de esa leyenda pertenece a su guitarrista, Scott Gorham, el cual continúa deleitándonos en Black Star Riders.

Bajo un sol de justicia (el concierto más caluroso de todos los que presencié) los sucesores del gran Lynnot salieron a darlo todo. El Setlist estuvo compuesto en su mayoría por canciones de sus tres discos, dejando sitio solo a dos clásicos de Thin Lizzy, “The Boys Are Back In Town” y “Whiskey In The Jar”.

La banda sonó muy bien, y el cantante Ricky Warwick demostró ser un sustituto digno para la voz de Lynnot. Sin embargo, los temas no me parecieron del todo redondos a excepción de unos pocos, como es el caso de “Bound for Glory”. Son como escuchar una versión en pequeñito de los gloriosos Thin Lizzy. La actitud y el estilo están ahí, pero les falta algo para llegar a la altura de esos antiguos clásicos.

Obviando eso la banda ofreció un gran concierto, que llegó a sus puntos más álgidos en los ya nombrados covers de Thin Lizzy.

-Thunder: Los ingleses nunca tuvieron la fama que merecían. Aparecieron en un momento en el que el grunge salió de la nada para quedarse con todo, y pese a su gran calidad se vieron obligados a tirar la toalla. Sin embargo, tras haberse disuelto dos veces, Thunder volvieron en 2015 con un discazo como lo fue Wonder Days bajo el brazo, y todas las críticas ponían a sus conciertos por las nubes.

Tenía muchas expectativas, y por desgracia me decepcionaron un poco. Si bien no dieron un mal concierto, ni mucho menos, los vi algo sosos y con un setlist (eché mucho de menos el himno “Dirty Love”) y un sonido mejorable. Danny Bowes, su frontman, lo dio todo. Se movió de arriba a abajo, nos invitó a cantar con él, a dar palmas… Pero el resto del grupo estuvo un poco apagado, dando lugar a un concierto aceptable pero no inolvidable.

-Europe: Ya había visto a Europe con anterioridad, y fue un concierto muy potente y memorable. Esta vez fue exactamente lo mismo pero con un peor estado de forma por parte de la banda. Se sucedieron temas nuevos como “Hole In My Pocket” y “The Beast” con clásicos como “Scream of Anger” y “Rock The Night”.

El concierto en general fue muy bueno, con un sonido muy nítido y una base rítmica potentísima. Sin embargo, en esta ocasión vi algo más justito de voz a Joey Tempest, que sufrió en los temas más exigentes. También vi a un John Norum bastante desmejorado. La actuación del guitarrista sueco la otra vez que los vi fue sublime, clavando cada nota y mostrando un saber estar y una clase encima del escenario como pocas he visto. Pero esta vez, pese a estar bastante correcto en sus labores a la guitarra, lo vi apagado y en peor estado de forma, incluso se le pudo ver sentándose entre canciones.

Pese a todo esto, fue un grandísimo concierto que puso su broche de oro con el celebérrimo “The Final Countdown”, que fue coreado a pleno pulmón por todo el público asistente. Para un servidor, la mejor actuación de la jornada.

-Aerosmith: Aerosmith son una leyenda vida del rock americano. Tan solo he visto buenas críticas de sus últimos conciertos, y han llenado en todos los que han ofrecido en la península. Y yo lo único que puedo preguntarme es… ¿Por qué? Me gustan todos los discos de los 70s y 80s de la banda, y considero a unos cuantos de ellos obras maestras del hard rock clásico, pero es que toda esa maestría y clase no la pude apreciar por ninguna parte a lo largo de las dos horas de show.

El setlist fue pésimo, tres canciones del Nine Lives, dos del Permanent Vacation, nada menos que cinco covers, y no tuvieron la decencia de tocar una sola canción del Rocks (para mí su mejor disco), del Draw The Line o del Get Your Wings. Lo más cerca que estuvimos de escuchar un clásico de esa época de Aerosmith fue cuando una hora antes Joey Tempest cantó el estribillo de “Back In The Saddle” en un interludio de Europe.

Eso sí, habría que estar loco para negar que sonaron buenos temas. “Let The Music Do The Talking”, “Eat The Rich”, “Sweet Emotion” o “Dream On” son himnos increíbles, pero en los más cañeros, como fue el caso de la inicial “Let The Music Do The Talking”, les faltó mucha potencia. Esto es algo normal, ya que a la banda se le notan los años (sobre todo a Brad Whitford), pero chirría de todas formas.

Lo que sí que no se puede negar es que dieron un espectáculo increíble. Los americanos son auténticas estrellas del rock, y nos bendijeron con momentos típicos de esta clase de gente, como el de Steven Tyler echándole el puro de su vida al cámara por no enfocarle como él quería, o el momento “Dream On”, con Joe Perry subido encima del piano de Steven Tyler (este he de reconocer que fue impactante).

Cuando terminó el concierto llegué a la conclusión de porque no me había gustado. A mi parecer había sido más espectáculo que música, y yo había venido a escuchar música. Si quiero ver un espectáculo ya tengo el cine o el teatro.

Esto no es una crítica profesional, es la expresión de mi experiencia vital a lo largo de esa maravillosa semana. Por esta razón es obvio que hay mucha subjetividad y poca objetividad, así que no me echéis a los leones, que se que hay opiniones impopulares. Además, nunca se podrá entender del todo una opinión subjetiva, ya que hay muchas más cosas detrás de estas historias que no he contado. Momentos inolvidables con mi familia y amigos, momentos de risas y diversión, momentos de enfado, muchísimas horas de viaje, poco dormir, mucha fiesta… Pese a ello, espero que podáis disfrutar de esta crónica tanto como yo he disfrutado redactándola y rememorando aquellos días.

El Richard de Blackmore y mucha gente increíble.