Pink Floyd - The Wall

Enviado por MeFuMo el Lun, 30/03/2009 - 20:53
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DISCO UNO:

1. In the Flesh?
2. The Thin Ice
3. Another Brick in the Wall (Part I)
4. The Happiest Days of Our Lives
5. Another Brick In The Wall (Part II)
6. Mother
7. Goodbye Blue Sky
8. Empty Spaces
9. Young Lust
10. One of My Turns
11. Don't Leave Me Now
12. Another Brick in the Wall (Part III)
13. Goodbye Cruel World

DISCO DOS:

1. Hey You
2. Is There Anybody Out There?
3. Nobody Home
4. Vera
5. Bring the Boys Back Home
6. Comfortably Numb
7. The Show Must Go On
8. In the Flesh
9. Run Like Hell
10. Waiting for the Worms
11. Stop
12. The Trial
13. Outside the Wall

Roger Waters, con los Pink Floyd convertidos ya en un supergrupo y máquina de hacer dinero, lanza sus últimos coletazos de talento mientras su ego se dispara y decide alcanzar su techo creativo rompiéndose la cabeza contra él. En esas estamos, con el bajista enfrentado a Nick Wright (al que pagaban como músico de estudio pese a ser fundador del grupo) y apenas tolerando la presencia de David Gilmour en las mezclas del disco, Waters entrelaza un doble LP con tintes autobiográficos sobre su relación con el mundo y el precio de la fama. Y le sale redondo.

Es The Wall el resultado de años de carrera musical, de hastío, de una introspección y exposición de todos los demonios interiores del señor Waters. Una obra compleja y fría, emocionalmente quebradiza y con un trasfondo y una historia desgarradora... permítanme que desvaríe y les lleve de la mano por éste viaje agridulce...

Una imperceptible melodía de flauta, que es en realidad la continuación de la última melodía del disco, pone de manifiesto que estamos ante un trabajo conceptual y poco menos que cíclico. El trabajo empieza donde él mismo acaba, y comienza con el brillantísimo, majestruoso y desgarrador riff de inicio de "In the Flesh". Nos trae a Pink, de apellido Floyd, un niño nacido en plena guerra mundial, el bombo de la batería asemeja el corazón del recién nacido mientras la nasal voz de Waters nos revela el inicio de la gran función. Pink nace sin padre, está en la guerra, muere en ella, y ese último minuto de riff con los aviones cayendo en barrena así atestigua su muerte.

El llanto de Pink abre "The Thin Ice". Pink no estará solo. Su madre se obsesiona con el niño ante la pérdida. Una dulce y triste melodía en la voz de su sobreprotectora madre le advierte de los peligros del mundo. La sobrecogedora explosión de la guitarra de Gilmour corta la canción con un inquietante riff que deja claro que no todo es tan bonito. Mamá te protegerá hasta que te ahogues, amigo. Pink se protegerá creando una coraza exterior, un muro construido en base a sus traumas.

Llega entonces la primera parte del tema progresivo mítico, "Another Brick in the Wall Part I" el repiqueteo de guitarra que llora el nebuloso recuerdo de un padre que Pink no conoce. "Papá, ¿qué has dejado para mí?", su ausencia se convierte en un ladrillo del particular muro de Pink. Un tema ambiental y profundo que vaga a lomos de la particular técnica de Gilmour.

De nuevo helicópteros, la guerra, cortados por el hiriente pulso de bajo de Waters en "The Happiest Days of Our Lives ". La escuela, las humillaciones diarias del desfasado sistema de enseñanza británico, la proyección de la amargura de los profesores en sus alumnos se convierte en otro ladrillo en el muro a ritmo de la famosísima "Another Brick in the Wall Part II". Todo un canto de protesta que causó más de una controversia e incluso fue prohibida en varios paises por su letra, con un coro de escolares y un afiladísimo solo de guitarra que componen una canción que pese a su comercialidad no deja de ser una obra maestra.

"Mother" se convierte en una súplica entre aterrorizada e infantil a la madre de Pink, que se rafirma en su sobreproteccionismo. Una conmovedora canción de guitarra acústica y agridulce voz, nuevamente cortada en rebanadas por la guitarra de Gilmour.

"Calla niño, no llores
Mamá va a convertir todas tus pesadillas en realidad
Mamá va a meterte dentro todos sus miedos
Mamá te va a mantener aquí, bajo su ala
No te dejará volar, pero puede que te deje cantar
Mamá va a mantener a su niño confortable y cálido
Oh, niño,
Por supuesto que mamá te ayudará a construir el muro".

"Goodbye Blue Sky" vuelve a jugar con la mezcla de inquietud e inocencia mediante un precioso arpegio de guitarra que guarda un lado oscuro. De nuevo el aterrador recuerdo de la guerra asoma a la vista del cielo de los bombarderos nazis.

Pink comienza a aflojarse los tornillos de la cabeza. Su muro está en marcha, estará protegido, pero comienza a darse cuenta de que el muro no le dejará salir. "Empty Spaces" le presenta en su encarnación como músico. Pink empieza a ser famoso como cantante, y la fama le resulta fría. No consigue hablar con su mujer, busca una puta, no sabe qué hacer. Un riff de bajo perfectamente contenido surca este tema casi funk pero con la sombría capa del disco por encima, mientras que de nuevo un rotundo solo de guitarra vapulea la canción.

Pink empieza a estar seriamente alienado en "One of My Turns". Una conversación nos muestra una groupie subiendo con él a su cuarto tras un show, él ni le habla mientras ella grita asombrada de estar con una estrella del rock. El hastío se apodera de Pink mientras cae en crisis mentales cada vez más severas. Pink destruye la habitación ante la aterrorizada mirada de la groupie, en un pasaje musical totalmente frío y ausente, cortado por los gritos dementes de Waters, y la hace huir, volviendo a quedarse solo y evidenciando su alarmante falta de empatía humana.

Un lóbrego acorde de teclado presenta la tristísima "Don't Leave Me Now". La mujer de Pink le deja, ante el evidente aislamiento que le proporciona el muro. Su desgarradora súplica de amor cae en el vacío más demente, Pink está cada vez más solo pese a su creciente éxito. Zarandeado por las circunstancias, decide salir hacia el único camino: hacia delante. "Another Brick in the Wall Part III" es un puro canto a la autosuficiencia de una mente enferma. Aislado del mundo, todos los problemas, los traumas, las desavenencias serán ladrillos en el muro. El muro le protegerá y él morirá tranquilo, "Goodbye Cruel World", a modo de calmada nota de suicidio, será su despedida del mundo y el final del primer LP del trabajo.

El ya total aislamiento de Pink, hasta las cejas de pastillas en ese intento de suicidio, abre el segundo LP, "Hey You", magistral tema pinkfloydiano, vibrante y rotundo, con una sección de arpegios bellísima y un solo de guitarra impresionante, deja claro que Pink ya está loco, pero bueno, la cosa va a ir a peor.

La TV es lo único que acompaña a Pink en su desgarrado grito "¿Hay alguien ahí fuera?". Los últimos coletazos de su cordura escapan rebotados en las paredes del muro en "Is there anybody out there?", un tema casi ambiental que deja paso a una poética sección instrumental de bellísima factura, creo que nunca la locura tomó mejor melodía.

La locura depresiva vuelve a tomar las riendas en "Nobody at Home". Pink intenta comunicarse, hacer recuento, en una hermosa melodía de piano apenas susurrada por Waters, pero no hay nadie al otro lado, "Vera" insiste en la incomunicación, un tema desgarrado con el apoyo de violines, y de nuevo la TV de fondo, única compañera de Pink.

La corta y operística "Bring the Boys Back Home" parece un hilo de luz en la mente de Pink, pero es inútil. El agónico final del tema vuelve a los gritos del colegio, las llamadas sin contestar, la soledad pura y dura y de nuevo la pregunta: "¿Hay alguien ahí fuera?".

Sumido en su propio pozo mental, "Confortably Numb" hace tomar a Pink un respiro, la conciencia de que nada le afecta. Insensible a cualquier estímulo externo, la mnente de Pink empieza a alucinar y a justificarse por su estado. Quizá una de las mejores canciones no sólo de los Floyd, sino del rock en general, contiene un ritmo pausado y tenso y uno de los mejores solos de guitarra que he oído jamás.

Pink, aterrado, debe dar un concierto. "The Show Must Go On" nos lo presenta aislado, con su mente luchando por revolverse dentro del muro. Pink vuelve a alucinar, el muro que construyó para defenderse ahora evita que pueda salir. Pink cae en la pura locura y se convierte en una especie de Adolf Hitler en concierto en la sobrecogedora reversión de "In the Flesh". Como un dictador, va señalando a sus entregados fans y ordenando sus ejecuciones, para acabar con su rotundo "Si por mi fuera, os haría fusilar a todos".

En un momento de lucidez, "Run Like Hell" y su implacable ritmo de bajo. Pink quiere correr, irse, y eso les dice a su alineada masa de fans, pero le dura poco. La locura le carcome como gusanos, y eso afirma en "Waiting for the Worms". Vuelve a ponerse el traje de dictador de masas y altavoz en mano descarga su odio contra el mundo exterior, enfrascado en un nuevo ritmo marcial. En el cénit de su locura, Pink lucha y consigue parar, consigue contener su furia lo suficiente para que su mente se reconfigure en "Stop" metiéndose a sí mismo en una cárcel y aceptando un grotesco y desagradable juicio que llegará en "The Trial". Todo un tema de caracterizaciones donde en medio de una delirante melodía orquestal Pink se enfrentará a todos los reproches que han construido su muro, su profesor, su madre, su mujer escupen sus acusaciones mientras Pink admite que está irremediablemente loco. Como todo juicio, y en medio de un puro diluvio orquestal comandado por un riff atronador, se emite la sentencia. Pink es condenado a exponerse ante sus iguales, derribar el muro, que cae con estrépito llevándose por delante a Pink con él.

"Outside the Wall", a modo de epitafio, describe como los que querían a Pink recorren los restos del muro, y engancha con el mismo principio del disco.

Una obra alucinante, excesiva, dramática y perfectamente calculada y orquestada. Cinco cuernos para un clásico de la música.

Roger Waters — Voz, bajo, guitarra, concepción de la obra.
David Gilmour — Guitarras, voz, percusión.
Richard Wright — Piano, teclados.
Nick Mason — Batería, percusión.

Sello
Harvest - EMI