Frank Zappa - Guitar

Enviado por El Marqués el Mié, 14/05/2014 - 22:20
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Cara Uno:

1. Sexual Harassment in the Workplace
2. Republicans
3. Do Not Pass Go
4. That´s Not Really Reggae
5. When No One was No One
6. Once Again Without the Net
7. Outside Now (Original Solo)
8. Jim&Tammy´s Upper Room
9. Were we Ever Really Safe in San Antonio?
10. That Ol´G Minor Thing Again

Cara Dos:

1. Move it or Park it
2. Sunrise Redeemer
3. But who was Fulcanelli?
4. For Duane
5. GOA
6. Winos Do Not March
7. Systems of Edges
8. Things that Look Like Meat
9. Watermelon in Easter Hay

Creo que a todos nos ha ocurrido alguna vez. Sabes de la existencia de un músico que te debería gustar, lo detectas, lo intuyes, conoces sus conexiones con artistas a los que controlas y admiras, de su influencia en estrellas que sigues a cada paso que dan, pero no sabes cómo llamar a la puerta, no encuentras la manera de entrar en su discografía, por amplia, dispersa, carente de uniformidad, repartida en colaboraciones y proyectos varios, lo que sea.

En este sentido, la producción del tío Frank es tan ingente, tan inabarcable, que a su lado parece sencillo enfrentarse a las carreras de tipos como John Coltrane, Neil Young, Dylan, o todas las ediciones póstumas de Hendrix.

Quienes aún no hemos reunido el oxígeno necesario para lanzarnos a bucear en las aguas del Zappa típicamente experimental, quienes tenemos en la estantería desde hace siglos trabajos como “Hot Rats”, “Over-Nite Sensation”, “Apostrophe” y demás, y no nos atrevemos a profundizar en ellos, contamos con algunos discos más asequibles, que se centran en la labor guitarrera del genio, como “Shut Up n´ Play yer Guitar”, y lo que se suele considerar su continuación, este monumental “Guitar”, que se editó como doble Lp en vinilo y casete en 1988, y que recoge, como puede deducirse del nombre, una millonada de solos de guitarra extraídos de grabaciones de pases en directo por todo el globo entre 1979 y 1984.

Él siempre fue un maestro, y se supo rodear de discípulos que captaban su visión de este arte y enriquecían sus canciones, y por tanto en este disco nos encontramos con nombres como el de Steve Vai, o de otros menos conocidos por el gran público con apellidos imposibles como Colaiuta y Cuccurullo, junto a otros procedentes de escenas parejas al Rock como el bluesman Ray White, que ha participado en esa aventura que recrea y rescata, ya en nuestros días, el espíritu de Frank en la asociación Zappa Plays Zappa junto a su hijo Dweezil.

Con su olfato de viejo zorro, el artista dio salida a estas grabaciones en un periodo de gran fecundidad creativa, como era habitual en él, y colocó el plástico, con su majestuosa imagen en la portada, todo concentración, entrega, y amor a las seis cuerdas, en los expositores de las tiendas, en una época en que al Pop comercial de sintetizadores se le combatía con las orgías de guitarrazos que hallábamos en las obras de nuestros ídolos metaleros.

Coincidió además con el auge de todos los shred guitar heroes, y realmente invitaba a escucharle por quienes estábamos educando nuestros oídos con las imposibles y vertiginosas escalas de todos aquellos Tafolla, Impellitteri, Becker, Friedman, Moore, Chastain, MacAlpine y compañía.

La conexión con Vai por añadidura, quien a su vez estaba relacionado con Satriani, el otro maestro del buen gusto por encima del exhibicionismo, hacía de él algo así como el gurú, la deidad, el Supremo entre todos ellos.

Y “Guitar” recoge, en su edición del 88, toda una serie de fragmentos guitarrísticos que realmente parecen temas independientes, que se constituyen en exhibiciones de magia y fluyen con naturalidad, virtuosismo y gran fuerza, en un maremoto de reverb, wah wah, fuzz y superposiciones de punteos, conformando un asombroso ambiente de excitación y locura rockera.

Títulos, como siempre, que denotan la genialidad chiflada de esta bestia salvaje que nos legó la naturaleza: “Sexual Harassment in the Workplace”, “When no one was no one”, “Watermelon in Easter Hay” –solo este hombre podía dedicar una canción a una sandía-, “Were we ever really safe in San Antonio?”, y mi favorita, “But who was Fulcanelli?”. Si, Frank, yo también llevo 25 años preguntándome quién fue el tal Fulcanelli.

Curiosidades miles, como ese “For Duane” en tono bluesy dedicado a Duane Allman, y el guiño a Iron Butterfly en “In a Gadda Stravinsky”, uno de los 13 temas que se añadieron en la edición en doble Cd del 95.

Sobre esta última, por cierto, debo decir que, si bien amplía hasta 131 los 89 minutos originales, regalándonos otro montón de pasajes fabulosos, me joroba lo mal que está realizado el montaje. Ya he dicho que en el del 88, pese a ser un disco de “retales”, la sensación de continuidad entre los temas está muy conseguida, pero en el doble de 1995 los temas extra están metidos con calzador sin aparente criterio, y la sensación de tijeretazo es constante.

Pese a ello, lo que importa es la música, y es una gozada escucharle pasar de la batalla campal que se organiza en “Things that Look Like Meat”, por ejemplo, al lirismo de inspiración Beckiana de la mencionada “Watermelon”.

Y bueno, aparte de los créditos, en que nos anunciaba que su disco no era recomendable ni para niños ni para seguidores del Partido Republicano, la carpeta incluye una serie de retratos del otro gran bigotudo por excelencia del show business (el number one es Lemmy, of course), que por sí solos transpiran toda la autenticidad emparejada a las verdaderas estrellas del Rock.

Nunca ha sido uno de mis dioses, pero verle en la contraportada con esta planta me impone tanto como viajar a Egipto y plantarme ante las las esculturas del puto Abu Simbel .

Cuatro cuernos muy altos, 8´75.

Frank Zappa: Guitarra
Ray White: Guitarra
Steve Vai: Guitarra
Tommy Mars: Teclados
Bobby Martin: Teclados
Ed Mann: Percusión
Scott Thunes: Bajo
Chad Wackerman: Percusión
Ike Willis: Guitarra
Alan Zavod: Teclados
Denny Walley: Guitarra
Warren Cuccurullo: Guitarra
Arthur Barrow: Bajo
Vinnie Colaiuta: Percusión
Peter Wolf: Teclados

Sello
Zappa Records