Dismember - The God That Never Was

Enviado por Kaleidoscope el Lun, 18/11/2019 - 15:55
2006

1. The God That Never Was (02:08)
2. Shadows of the Mutilated (03:26)
3. Time Heals Nothing (03:39)
4. Autopsy (03:39)
5. Never Forget, Never Forgive (01:43)
6. Trail of the Dead (03:13)
7. Phantoms (Of the Oath) (03:55)
8. Into the Temple of Humiliation (04:08)
9. Blood for Paradise (02:19)
10. Feel the Darkness (03:39)
11. Where No Ghost Is Holy (03:40)

Disco completo

Decir que Dismember es una banda infravalorada es algo que de primeras suena absurdo al ser la banda de la vieja escuela sueca más reconocida junto con Entombed, pero cuando digo infravalorado me refiero a que a ojos de muchos Dismember fueron “nada más” una de las mejores bandas de Death Metal de toda Europa, vistos como los hermanos menores de Entombed, sin embargo, más allá de las similitudes del sonido de las producciones entre “Left Hand Path” y “Like An Everflowing Stream” ambas bandas tomaron una trayectoria totalmente diferente, cada uno influyó el género de manera distinta. Dismember es una banda a la cual no se le da suficiente crédito en el desarrollo del mal llamado “death melódico”, es obvio ver la influencia que tuvo en grupos como In Flames, Dark Tranquillity o Arch Enemy, los cuales cuentan con un sonido inspirado en los señores de Estocolmo, pero mucho menos potente y con bastante más sonido Iron Maiden, pero sin la mitad de la gracia.

El punto del párrafo anterior es simplemente reafirmar el status de jefes que tienen Dismember por encima de la mayoría de bandas de este estilo. Con discos como “Where Ironcrosses Grow” y “The God That Never Was” la banda ponía orden al zaperoco desastroso que montaban sus “hijitos”, enseñándoles cómo se deben hacer las cosas si quieres meterle melodía, Heavy Metal y gancho al Death Metal sin perder un ápice de agresión y brutalidad con dos pelotas del tamaño de una orca.

Luego de un “regreso” monumental como lo fue el “Where Ironcrosses Grow”, el cual remontó bestialmente el único momento bajo de la discografía de la banda (el “Hate Campaign”), era muy difícil mantener el nivel ¿Qué más tendrían que decir musicalmente hablando? Era muy fácil caer en la repetición insípida, pero después de todo no estamos hablando de un grupo corriente. Con “The God That Never Was” la cuestión no se quedaba solo en un disco con una tremenda portada a manos del inigualable Dan Seagrave, y es que parece mentira, pero casi todo lo que ilustra el señor Dan es condenadamente bueno.

Este álbum no solo mantuvo el listón, sino que lo superó sobradamente, dando como resultado el mejor disco de Dismember desde aquel ya lejano “Indecent & Obscene”, y viene muy a cuento nombrar la segunda barbarie de los suecos porque este “The God That Never Was” viene a ser una especie de sucesor espiritual de dicho disco, ya con la carnicería eléctrica del track homónimo uno no puede evitar pensar en la inmediata violencia asesina de la legendaria “Fleshless” y es que tanto la escasa duración como el vorágine de distorsión sin concesiones remiten irremediablemente al que fue uno de los mejores openers de toda la historia del género (me refiero a “Fleshless y su inolvidable grito revienta tímpanos of course), evidentemente “The God That Never Was” ni de cerca llega a las cuotas brutalidad genuina del “Indecent & Obscene”, pero una cosa no quita la otra...el Death Metal sueco no se había mostrado tan amenazante y voraz desde la década de los noventa.

En este álbum Dismember terminan de perfeccionar de una vez por toda la conjugación de melodía preponderante con potencia cruenta y despiadada que ya habían asomado en “Where Ironcrosses Grow”. El balance entre riffs acelerados pica carne y guitarras solistas que tranquilamente podrían estar en un álbum de Heavy Metal tradicional melódico es simplemente perfecto, se siente coherente y natural. La producción a pesar de no haber sido manejada por Tomas Skogsberg cuenta con el sonido característico de motosierra sueca de toda la vida, pero es que en este caso no hace ni falta grabar en los estudios Sunlight porque de la mezcla se encargó el mismo Fred Estby, y si alguien conoce cómo debe sonar el Death sueco es él. Pero no solo la producción es impecable y orgánica, sino que las composiciones no se quedan atrás.

“Shadows of the Mutilated” continúa en la senda de la canción de apertura con un riff de tremolo picking de esos que te revuelven el estómago de tantas vueltas que dan. Los niveles de intensidad llegan hasta el espacio exterior: las motosierras ensordecedoras, la batería aplasta tanques y la imponente y maníaca voz de Kärki con sus abrasivos “DIE, DIE!” y “KILL, KILL!”, pero lo que más me impresiona del tema es esa transición entre la pesadez absoluta de la primera mitad con la melodía de la segunda mitad, la transición entre ambas partes es tan fluida que apenas ni se nota, en Dismember la melodía y lo cafre son dos caras de la misma moneda, y pensar en otro grupo que conjugue ambas cosas de manera tan orgánica es imposible, porque nadie ha sonado tan DEATH METAL con solos de guitarra como los de “Shadows of the Mutilated”, pero este talento innato no es algo nuevo, basta con recordar temas como “Dreaming in Red” (de donde los amiguitos Arch Enemy tomaron muchas notas, aaayy ¿Verdad?) para darse cuenta que es algo que cargaban consigo mismos desde sus inicios.

“Time Heals Nothing” va por la misma fórmula de la canción anterior, la melodía no le es ajena a este tema ni siquiera en los momentos de tremolo picking destroza cuerdas; un santo-profano matrimonio entre la armonía y la violencia. “Times Heals Nothing” por derecho propio merece ser una canción imprescindible en el catálogo de la banda, al igual que las dos anteriores que han sonado y las que están por sonar.

“Autopsy” es otro temazo del que cuesta creer que hacían a esas alturas. El nombre no oculta las siempre presentes influencias de Autopsy en la banda, y es que nada más al escuchar la parte lenta de esta canción el hedor a las leyendas californianas resulta “insoportable”.

“Never Forget, Never Forgive” es un puente, o más bien, un muro de sonido distorsionado sólido como el diamante que sirve de antesala perfecta a la brutal y “groovie” “Trail Of the Dead”...y a estas alturas del álbum es increíble que no solo ningún tema remotamente flojo, sino que todos rayan entre lo sublime y lo excelente, y si pensabas que la inspiración acababa aquí pues espérate a escuchar a la que posiblemente sea una de las mejores instrumentales de todo el fucking género: “Phantoms (Of the Oath)”, una canción que suena a Iron Maiden sin ocultarlo ni un segundo, pero que al mismo tiempo no deja de sonar 100% Death Metal y he aquí la paradoja que presentan Dismember...”Phantoms (Of the Oath)” es un tema que en un principio puede chocar por su naturaleza extremadamente melódica (nunca mejor dicho), pero cuando la internalizas no queda más que reconocer que es otro milagro más obrado por esta irrepetible formación.

“Into The Temple Of Humillation” viene a ser un contrapunto de la tónica mayestática y cristalina de “Phantoms (Of the Oath)” con su burrerismo que huele a tumba, o más bien que apesta a Autopsy por todos los costados porque de principio a fin este tema recuerda a aquel cavernoso y mítico “Mental Funeral”, pero con el sello de Dismember. Por otra parte, “Blood For Paradise” sigue mostrando a una banda en perfecta ejecución que no muestra ni un ápice de desgaste a pesar de estar tantos años a pie de cañón, la mayoría de grupos veteranos a estas alturas no sonaban ni con la mitad de la fuerza y energía que mostraron Dismember.

Con “Feel the Darkness” se bajan las revoluciones por completo para regalarnos un ladrillo de medio tiempo de los que en vez de cortarte el rollo dan gusto escuchar. La cadencia del track y el uso protagónico del bajo recuerda al inicio de aquel himno monolítico que es “Dreaming in Red”. “Feel the Darkness” es una canción poderosa que se impone con un puñetazo que destruye la mesa, a pesar de no ser rápida y de no haber blast beats la cuestión suena brutal gracias a ese “groove” tan pesado...y es que el “groove” no es algo malo per sé, sino una cuestión que no muchos grupos saben incluir sin perder la esencia ancestral del DEATH METAL y grupos como Bolt Thrower o Dismember lo han demostrado a lo largo de sus respectivas discografías.

Y ahora sí señores, se viene la joya de la corona: “Where No Ghost Is Holy”. Dismember siempre supieron cerrar sus álbumes de manera sublime, pero les digo desde ya que desde “Indecent & Obscene” no cerraban un álbum tan gloriosamente, ni siquiera la brutal “As I Pull The Trigger” del anterior álbum se medio acerca a la épica, melodía, feeling, pasión e intensidad de “Where No Ghost Is Holy”. Anteriormente había dicho que “Phantoms (Of the Oath)” otro milagro más porque “Where No Ghost is Holy” es EL PUTO MILAGRO, tan simple como que dicho tema es la consumación de la fórmula de Death Metal melódico maidenesco por los restos de los restos...y por derecho, a pesar de no ser parido en su etapa clásica, uno de los himnos indiscutibles de la banda.

“The God That Never Was” es un álbum pletórico, un pozo de agua en el desierto, un ejemplo de inspiración para generaciones venideras y una muestra de que Dismember eran una banda fuera de lo común, unas leyendas...una de las mejores bandas de todo esto que llamamos Death Metal.

Tampoco voy a vender la moto falsamente diciendo que este disco está a la altura de sus dos primeras obras, pero tampoco me da miedo afirmar el cómo “The God That Never Was” tampoco anda descomunalmente lejos de ello; a años luz de distancia, pero no galaxias enteras como era de esperarse. Lo que sí puedo afirmar con certeza y pulso firme es que muy pocos álbumes de Death sueco de los dosmiles para arriba llegan a la calidad de “The God That Never Was”, por no decir casi ninguno.

Puntuación: 9.3

Matti Kärki: Voz
David Blomqvist: Guitarras, Bajo
Martin Persson: Guitarras, Bajo
Fred Estby: Batería

Sello
Candlelight Records USA