Between the Buried and Me - Colors

Enviado por NalgaDePavo el Mar, 23/06/2020 - 17:59
3427

1. Foam Born (A) The Backtrack
2. (B) The Decade of Statues
3. Informal Gluttony
4. Sun of Nothing
5. Ants of the Sky
6. Prequel to the Sequel
7. Viridian
8. White Walls

Recuerdo escuchar hablar de este grupo por primera vez hace un año aproximadamente y posponer su escucha porque el nombre me sonaba a “típica banda de metalcore”. Qué equivocado que estaba. Quiero decir, metalcore sí que eran en sus inicios, pero me sorprendió ver de qué manera han podido evolucionar hacia terrenos mucho más complejos e interesantes musicalmente hablando a lo largo de los años. Su carrera se ha basado en la experimentación y en la renovación constante y, aunque parezca extraño, han logrado mantener la calidad en todos y cada uno de sus trabajos: tendrán discos mejores o peores según las inclinaciones musicales de cada persona, pero eso no quita que no hayan soltado un mojón como muchos grupos que han gritado a los cuatro vientos su intención de “hacer algo distinto y revolucionario”. Es por esta misma razón que quería estrenarme en el portal con el que es para la gran mayoría de los fans y para mí, su mejor trabajo.

Foam Born (A) The Backtrack nos da la bienvenida con una introducción de piano melancólica y contenida a la que sumará la tenue y melodiosa voz de Tommy Giles Rogers. La tranquilidad con la que inicia desemboca en una brutalidad que no se verá mostrada en todo su esplendor hasta la segunda parte de la canción, "(B) The Decade of Statues".

Los blast beats por parte del talentoso Blake Richardson y los armónicos de la guitarra que crean esa agresividad se ven interrumpidos por momentos calmados de influencia blues y jazz, cosa que acabaría por caracterizar a Between the Buried and Me (aparte de su mezcla de voces guturales y limpias). Además les ayudó a quitarse la etiqueta de “metalcore”.

Informal Gluttony abre con una introducción de batería tribal a la que poco a poco se le van sumando los demás instrumentos: el bajo es el primero en incorporarse para darnos una vibra oriental que acabará por rematar la melodía de guitarra.

Sun of Nothing por su parte se establece como uno de los cortes más largos de este trabajo (solo en cuanto a su duración) y también como uno de los más variados (aún más si cabe). Esto lo podemos ver cuando el tempo se ralentiza en ciertos momentos para mostrarnos una influencia groove que contrastará brutalmente con el primer pasaje acústico del disco. Durante el resto de la canción nos podemos encontrar momentos cercanos al black metal y a bandas de progresivo del calibre de Dream Theater. Mención especial al momento de locura y desconcierto que empieza en el minuto 3:28 y a las claves de madera utilizadas hacia el séptimo minuto de la pieza, que me parecen curiosas cuanto menos en una canción de metal.

Ants of the Sky desde la introducción nos maravilla con un diestro sweep picking: corto, pero intenso. Melodía, tras riff, tras fill de batería, nos muestran el talento que explotaron al máximo estos señores en 2007. Por si alguien se lo estaba preguntando, no voy a ignorar la habilidad que hay detrás de un teclado que hace que este tema se posicione como uno de los más memorables y mejor elaborados de la banda: todos los instrumentos se funden hasta parecer una única entidad cobrando vida; desde la psicodelia al heavy metal más extremo. No puedo pasar a hablar de la siguiente canción hasta no haber comentado el solo al estilo Petrucci que da comienzo en el minuto 3:45 , el momento country que nos desplaza a las zonas rurales de EEUU en un santiamén hacia el decimosegundo minuto o la felicidad que transmite la melodía de guitarra para cerrar la canción.

A continuación, Prequel to the Sequel comienza con una de mis intros de guitarra favoritas de todos los tiempos. Una muy buena carta de entrada a un fragmento del disco de poco más de ocho minutos y medio que se posiciona como uno de los picos de calidad de la obra (sin desmerecer ni mucho menos a ningún otro tema del álbum que nos concierne). No es de extrañar que se añadiese como parte del juego “Rock Band 2”, aunque la pena es que se convirtiese en una versión “de radio” en la que se elimina la parte estilo polca. Aquí es donde se deja ver más el pasado metalcore del grupo, con un resultado excelente.

Casi finalizando, Viridian sirve como un puente para acabar con otro de los temas más emblemáticos de Between the Buried and Me, pero no por ello debemos ignorarlo: en sus apenas tres minutos de duración, nos deja ver el buen gusto de Dan Briggs a la hora de escoger las notas que va a tocar en el bajo.

Ahora sí, para terminar con este trabajo, White Walls sirve como un perfecto cierre para la amalgama de estilos e influencias que ha supuesto este viaje. Uno podría pensar inicialmente que 14 minutos es una duración excesiva, pero es totalmente necesaria para que estos genios puedan desarrollar todas sus ideas de forma coherente y cohesiva. Además de los elementos que ya han aparecido a lo largo de todo el disco y que aquí se repiten, quiero hacer especial hincapié en los ritmos entrecortados del minuto 9:34 que resultan para un servidor totalmente espectaculares. Desde el minuto 10:48 podemos notar como nos estamos acercando a la despedida final, pero las guitarras entran rápidamente para dejarnos ver que no es un momento triste, sino algo que tenemos que recordar. Es así como el disco decide terminar con un despliegue técnico por parte de los señores Paul Waggoner y Dustie Waring, dejándonos ver el amor con el que han logrado dominar su instrumento. El piano vuelve aparecer como ya lo hizo al principio para despedirnos con una cadencia perfecta.

Para ser sincero, este álbum no me entró a la primera. No me enteré de qué había pasado en los 64 minutos que dura, pero una vez decidí darle otra oportunidad y una escucha más profunda, me enamoró completamente. No es de extrañar que el mismísimo Mike Portnoy lo calificara como su álbum favorito de 2007. La banda misma ha descrito el disco como “death metal progresivo contemporáneo para adultos”, y suene o no de flipados, pueden permitirse hacer una afirmación así. Con mucho más que añadir, (como el tema de la producción, que me parece impecable) pero evitándolo para no hacer todavía más larga esta reseña, considero que este discazo es merecedor de 5 manitas, pero con los cuernos bien altos.

Tommy Giles Rogers: Voz, teclados
Paul Waggoner: Guitarra líder, voz
Dan Briggs: Bajo, teclados, coros
Dustie Waring: Guitarra rítmica
Blake Richardson: Batería, percusión

Sello
Victory Records