Arkangel – Arkangel

Enviado por TenzaZangetsu el Mié, 16/12/2015 - 04:16
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1. Vagón de la Muerte - 4:41
2. Libertad - 2:50
3. Loco por el Rock & Roll - 3:23
4. Barón Rojo – 3:14
5. Nada es eterno - 4:19
6. Hombre robot- 3:29
7. Un niño nace- 4:22
8. Asesino- 2:35
9. Héroes Caídos- 6:03
10. Arkangel- 2:25

“Cuando nace un hombre/Nace un sentimiento/Nace un motivo/Por el cual vivimos.”

Y aquí hemos llegado, mis amigos: el comienzo de todo. Álbumes los hay mejores en Venezuela, pero no más influyentes. No más importantes. No más seminales. Antes de las bandas, las escenas y los movimientos, estaba Arkangel. Para todos los efectos, el primer grupo de Metal de haber surgido de este país con todo lo que eso conlleva. Como ese arcángel engalanado con su armadura y la Flying V en su mano en la brillante portada, éstos chicos supieron resonar para toda la eternidad. Antes de todo, estaba Arkangel.

Si leyeron mi reseña del debut de los también esenciales Resistencia, entonces sabrán que ese magno Hecho en Venezuela representa la piedra angular del Metal venezolano y latinoamericano en general; pero eso no debe desmeritar en absoluto lo que nuestros protagonistas hicieron –al contrario, es igualmente importante, pero desde una óptica un poco diferente. Los de Resistencia eran elegidos tocados por los Dioses del Metal para tocar algo que trascendía más allá de su contexto y de su realidad; las leyendas de Arkangel era un producto muy de su tiempo y que supieron ir progresando con el pasar de los tiempos a medida que la escena se desarrollaba con ellos como el principal bastión. En cronología, en repercusión y en influencia, estamos hablando de la agrupación por antonomasia de la nación criolla. Y el inicio de esta pasión irredenta por el Metal, este “boom” que se fraguó a comienzos de los 80s, debemos agradecérselo a Gene Simmons y a Paul Stanley.

A mediados de los 70s en Valencia se unieron un grupo de muchachos que eran fanáticos de KISS para montar una banda de versiones de la agrupación estadounidense. Sus gustos musicales distaban mucho de una escena venezolana que estaba más interesada en la música Disco o los sonidos caribeños, por lo que cuando cambiaron para ser una banda como tal, llamándose en el proceso Power Age por el álbum de AC/DC, el Rock y el Metal eran conceptos alienados en la nación sudamericana. Para sorpresa de todos los involucrados, las composiciones rockeras y la brillante puesta en escena del grupo les hizo ganar seguidores e incluso hacer apariciones en diferentes programas televisivos con un sonido muy deudor de AC/DC, Black Sabbath, Deep Purple, Aerosmith y Alice Cooper. Gracias a que un locutor afamado como Alfredo Escalante –un personaje importantísimo para el desarrollo del Metal en Venezuela- se convirtió en su manager, el grupo pudo conseguir un contrato con un sello discográfico y poder entrar a un estudio a grabar en condiciones nada desdeñables, considerando la precariedad con la que trabajaban muchos grupos por esos años –estos pasos demostrarían ser algunas de las razones por las cuales llegarían a un mayor espectro de oyentes que algunos de sus coetáneos.

Con un contrato para hacer tres discos con el sello Color, la banda se sienta a hacer su debut en tan sólo tres días y en el proceso deciden cambiarse el nombre a Arkangel por sugerencias de sus allegados que les recomiendan usar un moniker en español y cantar en la lengua de Cervantes. Éste primer trabajo de los valencianos probó ser un éxito de ventas agotando su existencia, tuvo una popularidad considerable e incluso apareció como soundtrack de la afamada película Cangrejo, lo cual logró promover el sonido de la banda a lugares como China o la antigua Unión Soviética. Esto significaría el comienzo del éxito de la agrupación con mayor difusión mediática en la historia de Venezuela y la más conocida en el panorama internacional.

Habiendo dicho todo lo acotado anteriormente, es indiscutible el peso y la influencia de Arkangel como una de las primeras bandas en enarbolar la bandera del Metal en no sólo Venezuela, sino en toda Latinoamérica. Su importancia es tal que trascendieron más allá de las fronteras y sus primeros tres álbumes con Gillman en las vocales son valorados y apreciados por toda la comunidad sudamericana. Hasta el día de hoy aún conozco amigos de otros países que son conocedores de la propuesta de los hermanos Picozzi y compañía. ¿Por qué? Porque no solo practican un Rock/Metal con toques muy norteamericanos, y al mismo tiempo de la NWOBHM, sino que además lo complementan con unas letras de crítica social que son el vivo reflejo de todo lo que ha afligido a Latinoamérica desde sus comienzos –temáticas líricas que sólo serían acentuadas en los próximos álbumes y en la carrera en solitario de Gillman.

Éstos eran los tiempos en donde este tipo de música era algo underground y menospreciada en el país, por lo cual la impronta de esta banda, junto a la de Grand Bite y Resistencia, fue imperativa para marcar y pavimentar el camino de generaciones venideras. Éstos eran los tiempos donde Gillman aún no le había vendido su alma al Demonio de Sabaneta y era un símbolo absoluto de nuestra escena. Aunado a todo lo anterior, también hay que mencionar el hecho de que cantaban en español porque por esos años la mayoría de las agrupaciones de este lado del charco trataban de emular a los ídolos de USA o Inglaterra entonando en inglés, así que este cambio en el idioma significó otra variante importante en el desarrollo del Metal latinoamericano. Estamos hablando de la historia musical de nuestro país en diez temas. Así que, ¿se van a quedar sin ganas de escuchar el canto del Arkangel? Yo no. Para entender el Metal en Venezuela, hay que entender a Arkangel.

Como un alarido estruendoso que sale de lo más profundo del abismo, los riffs tan de la NWOBHM que abren a Vagón de la Muerte son una epifanía metalera que da rienda suelta a una revolución que trascendería más allá de una época. La canción es alegre y energética con las brillantes partes de guitarra de Picozzi y Marshall, además de un Paul Gillman que aún comenzaba a manejar su garganta y cuaja una actuación llena de espíritu con un tono hasta levemente atormentado. La sección acelerada es de lo mejor de la pieza y me encanta cómo alzan la nota en ese “muerteeeeeeeeeee”. Solos de maravilla con ese toque tan de Aerosmith y demás entes norteamericanos hace de Vagón de la Muerte uno de los cortes clásicos del Arkangel y el comienzo de todo como lo conocemos. De mi temas favoritos de la banda y es sólo escuchar cómo el solo de guitarra se extiende hasta que la batería de Giorgio Picozzi entra con predominancia hasta un final atronador para que me vuelva loco. Estamos en 1.981 y esto suena vanguardista en pleno auge de la invasión metalera de la NWOBHM y con el género comenzando a sub-dividirse en los Estados Unidos. Un tema brillante.

Abogando al espíritu más acelerado y desenfrenado de los Deep Purple setenteros, Libertad es uno de los cortes más directos y rápidos de toda la obra con una movilidad copiosa. El binomio Picozzi/Marshall hilvanan notas de guitarra adictivas con facilidad en toda la obra, Giorgio es fenomenal en la batería con ese toque tan deudor de Ian Paice y un Gillman que, aunque no llega a la estridencia de su carrera en solitario o lo que haría posteriormente en Arkangel, canta con un encanto que no puede ser fingido. Oído a las letras que ya promueven las ideas de rebelión y de triunfo del individualismo en un vendaval de guitarras saltarinas. Más que metaleros, son rockeros de cepa y se sacan de la manga un abanico de influencias de los años 50s y 60s en el tema Loco por el Rock & Roll con un bajo de Breno Díaz que impera más de lo normal; la canción es bastante festiva y alegre con aura muy de la era de Chuck Berry. Tal vez a los metaleros más convencionales no les guste, pero es un divertimento que considero gozador. Ni suma ni resta al álbum. También fue el primer single del trabajo y la canción con la que hicieron un video oficial.

Bueno, de vuelta a lo que nos interesa: el Metal. Barón Rojo, igual que la banda que también debutaba en España en ese magno 1.981, es el tema más metalero hasta el momento del homónimo y es una composición llena de vitalidad con unas partes de guitarra gancheras y un Gillman inmerso en unas melodías vocales interesantes. Picozzi la descose con sus solos en una canción poderosa y que sólo mejora con el pasar de las escuchas. Nada es Eterno me hace recordar la época de los Purple con Gillan –la era del Who Do We Think We Are, siendo preciso- con un Gillman que trata de sonar tan sucio en su tono medio como el de la banda británica sobre unos riffs golpeadores de Marshall y Picozzi que continúan con su labor matadora. Tal vez uno de los temas menos sobresalientes del álbum. Hombre Robot es una de las piezas más conocidas y valoradas de Arkangel durante su trayectoria; pero un servidor nunca ha terminado de apreciarla en su entereza, aunque eso no desmerita el buen hacer en las seis cuerdas y un Gillman competente en el micrófono. Cabe destacar que la banda estaba comenzando y en un debut es natural no alcanzar su máxima capacidad. Tal vez ésta sea la parte más baja del trabajo.

Más contundente se muestra la estupenda Un Niño Nace con sus cambios de ritmo entre lo fuerte y lo más apaciguado en una fascinante progresión que incluye secciones sosegadas con guitarras acústicas y un vocalista que parece ejercer de narrador en esta composición (más de esto más adelante). La segunda mitad de la canción es acojonante y demoledora; la parte más acelerada del álbum con mucho desparpajo, garra y corazón, mucho corazón. Éste es el intento del homónimo por hacer una canción épica y les sale muy bien, a mi criterio. Manteniendo la segunda mitad del último corte, tenemos a Asesino como uno de los mejores momentos del trabajo con unos riffs magníficos –cómo se nota que escuchaban a los hermanos Young y su predominancia en los riffs-, un tempo rebosante de adrenalina y un Gillman que cuaja su mejor actuación vocal. Un tema corto, pero al que no le quito NADA porque cada segundo suyo cuenta para convertirse en una de las mejores canciones del gran Arkangel.

Recuperando la estela épica, Héroes Caídos es una epopeya musical con mucha solemnidad y una introducción taciturna que desemboca en un Hard Rock con toques algo dramáticos y una estridencia que sería la base para muchas otras composiciones en la carrera de esta banda y de Gillman en solitario. La recomiendo. El tema que da nombre a la banda es una instrumental de poco más de dos minutos que le da espacio a los instrumentistas que se luzcan y así tenemos unas harmonías de guitarra preciosas, además de un trabajo de batería colosal, como en toda la obra. El álbum es bastante corto y pasa con una velocidad pasmosa; pero uno la pasa como un enano escuchando a estas leyendas en acción.

Y el resto, como dicen, es Rock. La banda seguiría en una marcha ascendente ganando más acólitos y reconocimiento en las palestras nacionales e internacionales, vendiendo una buena cantidad de álbumes para ser un grupo venezolano. La escena comenzaría a moverse gracias a la propuesta de este grupo, junto a los titanes de Resistencia, Grand Bite o los olvidados Fahrenheit, mientras que otros países harían lo mismo al explotar sus movimientos metaleros respectivos. Así se daba rienda suelta al mejor momento del Metal criollo: con el estruendoso guitarreo de un arcángel que alzaba su vuelo desde las colinas para sorprenderlos a todos.

Cuatro cuernos (bajos) para Arkangel. El álbum que lo comenzó todo.

• Paul Gillman – Vocales
• Giancarlo Picozzi – Guitarras
• Freddy Marshall – Guitarras
• Giorgio Picozzi – Batería
• Breno Díaz - Bajo

Sello
Color