Annihilator - Alice In Hell

Enviado por stalker213 el Mié, 05/11/2008 - 18:16
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1. Crystal Ann
2. Alison Hell
3. W.T.Y.D. (Welcome to Your Death)
4. Wicked Mystic
5. Burns Like a Buzzsaw Blade
6. Word Salad
7. Schizos (Are Never Alone) (Parts 1 & 2)
8. Ligeia
9. Human Insecticide

Estamos indecisos sobre si saltar o no al vacío, ante el inminente hundimiento del puente sobre el cual reposan nuestros pies. Desde luego, la profunda caída impone, pero saltar es la única alternativa posible ante la ingente cantidad de basura que infesta actualmente la escena y que se está comiendo a pasos gigantes los cimientos de la antigua movida metálica. Pero no... no es posible... veo venir algo desde el horizonte... no veo muy bien lo qué es, pero se acerca irremisiblemente hacía el puente, que carcomido por los mediocres, está a punto de hundirse bajo mis pies. Los ladrillos y las estructuras se vienen abajo y ya solo quedan unos pocos segundos para decidir si me hundo con la miseria y los escombros, o por contra salto al vacío, esperando que algún árbol amortigüe la caída... ZAS! Salto al vacío.............

Uoops! Estamos vivos o soñando? Quizás una mezcla de ambas cosas, porque lo que nos ha rescatado de morir aplastados contra el suelo, ha sido la lejana silueta que se aproximaba al moribundo puente, y que no es nada más que la eterna vagoneta del Thrash Metal, que de tanto en cuanto, acude presta al rescate de las ovejas descarriadas que olvidan los viejos preceptos, dejándose llevar por los cantos de sirena de los bonitos productos pre-fabricados que la industria no dudará en exponer ante la opinión pública, para vaciarnos los bolsillos y pudrir nuestro oído y criterio musical.

La vagoneta es algo anticuada y vetusta, sí, pero cómoda y lujosamente tapizada. La compañía de ferrocarriles es la Annihilator Motors y el modelo un viejo ejemplar llamado 'Alice In Hell', mientras que su conductor no es otro que el inefable Jeff Waters, que asumiendo el control de todas las cuerdas que dirigen el cotarro, lidera esta poderosa vagoneta a toda velocidad por los carriles que únicamente van con destino a los Reinos Olvidados del Thrash Metal; El paraíso perdido al cual, únicamente, se tiene acceso mediante joyitas pretéritas como el disco del que estoy a punto de hablaros.

En definitiva, toda la charla que acabo de soltar, venía a propósito de la constatación, de como ya no se hacen (ni creo que vuelvan a hacerse) discos como este, donde el talento y la fuerza creativa, toman el control antes que no la imagen, los videoclips o el márketing. Por contra, aquí lo que tenemos es un trabajo de artesanía a cargo de los recordados canadienses (Vancouver, 1984) Annihilator y su alma mater Jeff Waters, sin duda uno de los mayores talentos que arrojó la escena Thrash de aquel país, antes de que los ochenta cruzaran su ecuador.

Aunque con dificultades, los canadienses saldrían adelante tras muchos esfuerzos y varios asaltos al underground, en forma de brillantes maquetas (cinco años de lucha sin cuartel), previo asalto al tren de los jodidos riffs, con su inolvidable y estelar 'Alice In Hell' del '89 y editado por el entonces creciente sello Roadrunner.

La clase y el indiscutible genio de este trabajo rebosan insultantemente por cada uno de los surcos del vinilo desde que éste empieza a girar con la exquisita 'Crystal Ann' (magistral pieza clásica), pasando por el ecuador con la desafiante y afilada 'Burns Like A Buzzsaw Blade' y cuando la campana toca su fin, con el impenitente thrasher 'Human Insecticide' que abre a toda leche con unas guitarras que avanzan a la misma velocidad que lleva un misil hasta impactar sobre su objetivo. Imponente este trallazo, que por derecho propio, merece ser incluido de todas todas en el Hall of Fame de la historia del género, porque lo tiene todo.

Pero sería un error, no deteneros y observar con lupa otras excelentes canciones como el corte que (a efectos prácticos) da título al disco 'Alison Hell' que infestado de riffs imaginativos y brillantes, nos narra las peripecias de una jovencita perturbada llamada Alison (la muchacha que vemos en la portada, y que según se dice existió realmente) que bajo la inofensiva apariencia de una adolescente desvalida, habría llevado a cabo horribles crímenes, producto de sus alucinaciones, y en definitiva demonios interiores.

La clase y el gusto con los Waters despacha el tema, son absolutamente escalofriantes y la verdad, resulta complicado hallar Thrash Metal de finales de los '80, con esta calidad, este porte y en definitiva con tamaño despliegue de recursos e imaginación.

'W.T.Y.D. (Welcome to Your Death)' y 'Wicked Mystic' siguen el reguero de pólvora de su predecesora, dejando el listón demasiado alto, para una banda que únicamente con su segundo trabajo ('Never, Neverland' del '90) estarían a punto de igualar.

Los chorretones de guitarra y las complicadas y fascinadoras piruetas de Waters a las seis cuerdas (ojo, también al bajo) simplemente exceden de lo común.

'Word Salad' 'Schizos (Are Never Alone) (Parts 1 & 2)' y 'Ligeia' (tributo al gran Poe) constituyen igualmente, otra aplastante tríada de thrashers digna de incluirse en un disco de tamañas proporciones, y siguiendo con la tónica general del álbum, no pueden dejar jamás indiferente a cualquiera que sienta un minimo aprecio por el Thrash Metal. Ojito a la sección central de 'Ligeia' en la que Waters, directamente, se hace popó en medio de la plaza, regalándonos un auténtico festín de guitarra y bajo, que lo refrendan como el puto monstruo que es. Vaya, que si el tipo llega a cantar, ya hubiera usado una foto de carnet como foto de la banda. Pero afortunadamente, se limita a las cuerdas (que no es poco), dejando las tareas al micro a cargo del alucinante Randy Rampage, que parte y reparte con una agresividad y una confianza absolutamente arrolladoras. Desgraciadamente, el bueno de Randy abandonaría la nave después de este glorioso álbum, cediendo el micro a Coburn Pharr (muy bueno también, pero no tanto) para el siguiente LP de la banda.

Pero como os decía, 'Human Insecticide' es definitivamente el sablazo que sin duda alguna, sobresale por encima del resto, ya increible de per se. Esa guitarra del principio es sencillamente acojonante, y para que os hagáis una idea, suena exactamente igual que cuando una mosca se queda pillada en el cristal y empieza a revolotear a toda leche, buscando una salida que no existe.

¿Queréis otro símil? Bien. Imaginar que os subís a una montaña rusa que nunca se detiene, que vais completamente mareados y vomitados, que ya no sabéis ni como os llamáis y que ni conocéis a vuestra madre a un palmo de sus narices... pues eso, justo lo mismo, y es que conjugar semejante acopio de fuerza, técnica y melodía, todo a velocidad supersónica, está únicamente al alcance de un genio como Waters.

Lo dicho. Imperdible disco de un género, que reconoce al primer trabajo de estos Annihilator como una de sus obras magnas por definición. Sin exagerar lo más mínimo, este disco puede reposar tranquilamente en el panteón Speed/Thrash, mirándose de tú a tú, con el mejor o los mejores discos que podáis imaginar. El resto del catálogo de Annihilator... eso es otro cantar.

Mandatoria escucha. Punto.

Valoración: 8.7

Randy Rampage: Voz
Jeff Waters: Guitarras & bajo
Ray Hartmann: Percusiones
Anthony Greenham: Guitarra*
Wayne Darley: Bajo*

Sello
Roadrunner