Amon Amarth - Once Sent From The Golden Hall

Enviado por Hawkmoon el Lun, 10/10/2011 - 00:08
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1. Ride For Vengeance
2. The Dragon's Flight Across the Waves
3. Without Fear
4. Victorious March
5. Friends of the Suncross
6. Abandoned
7. Amon Amarth
8. Once Sent from the Golden Hall

Amon Amarth se han sabido construir una carrera de lujo, bien férrea y cañera, sin grietas apenas, aunque con un contrapunto repetitivo, algo cansino para sus detractores (que no son pocos), pero que ha acabado siendo parte indispensable en el sello de su sonido, de su personalidad bárbara y atroz.

Básicamente, se trata de saber que Amon Amarth no es una banda a la que le guste cambiar, mutar. Los primos malos de Conan el bárbaro no vinieron a nuestro reino para ser los tios más innovadores. Nada de eso. Amon Amarth nacieron para llevar la premisa de Manowar y Bathory tres pueblos más lejos. En cuestión de grosería y caña parda. No en calidad (un debate que no abriremos aquí). La grandeza de un combo como el que nos ocupa, reside en aceptarlos tal y como son, tal y como se entregan, tal y como lo hacen arder todo. Si en el Metal la actitud es una parcela enorme, joder, los Amon se llevan el premio gordo. Si le sumamos al invento que la movida es explosiva, riffera a muerte y que apesta a sangre seca y a destrucción (cosas molonas, como pocas, para la parroquia metalera), no hay quien se pueda quejar. Y si lo hace, uffff, es un gili.

"Once Sent From the Golden Hall", el primer opus de los suecos, que llegó trás un buena colección de demos y Ep's ("Thor Arise", "The Arrival of Fimbul Winter", "Burning Creation" o "Sorrow Throughout the Nine Worlds"), ya nos dejó claro las intenciones de los mendas: matarnos a palos, a pedradas, a hachazos, con las manos...como sea. La cuestión es que al debutar, muy listos, los suecos optaron por lo más coherente a la hora de despuntar, de darse a conocer: aplastar sin pedir permiso ni perdón. A por todas. Como se debe hacer, coñes. No hay segundo trabajo si el primero no te pone los cojones por corbata. Y Amon pensaban en tener un carrerón largo. No se iban a conformar con editar un disco destinado al olvido. Heavy, Death y mucha mística se iban a dar cita. ¿Vienes preparado para ser descuartizado?

Una portada maja, con los miembros del grupo a las puertas del Salón Dorado, algo así como la banda a punto de entrar, por siempre, o, como mínimo, por una larga temporada, en el reino de los fuertes, de los cañeros, de los tios con las armas más molonas y grandotas, me llama la atención. No es nada original, nada novedosa (parece un "Feel the Fire" en versión Viking), pero tiene algo. Sabe atrapar. Veamos qué nos venden los amiguitos de Thor. A por ello...

"Ride For Vengeance", la primera "japuta", nos nace cabrona, lanzadísima, machacando cada instrumento, quemando el terreno. Baterías a toda leche, unas guitarras diseñadas para cortar el viento, y una voz, la de Hegg, simplemente ideal para los planteamientos de la banda. Black, Death, Thrash...de todo, y servido de cojones en una copa de oro y piedras preciosas (eso si, bien salpicada de sangre). Las lineas solistas están paridas para emocionarte. Sentimiento facilón, bravucón y grotescamente cañero. No te podrás resistir.

"The Dragon's Flight Across the Waves" deja claro que Bathory son unos dioses para nuestros muchachos. La influencia de Quorthon nunca morirá. Y menos, mientras los suecos sigan en el "business". Una pasada lo bien que conjuga el movimiento Thrash con la onda épica y blackera. Hay que ser bueno para no convertir la movida en un batido de mierda. Todo les vale a los Amon. Saben construir un temazo con la influencia de otros, y lo saben dotar de una personalidad propia. Como los grandes, joer. Poniendo sobre la mesa sus cojones. Y su sello.

"Without Fear" (un tema que hará las delicias de los fanáticos de combos como Deströyer 666 o God Dethroned) y "Victorious March" (uno de los máximos himnos del trabajo, y de la banda) nos sacuden a base de bien. Los tios no son los Dream Theater. Ni siquiera unos Slayer. Pero saben sacarle todo en rendimiento del mundo a sus cochambrosas cuerdas. Estos mamones han nacido con el don de crear melodias acojonantes. Irresistible mazazo en los cojones. Melodia, ira, salvajismo, movimientos rítmicos que se te graban en el coco. Un viaje total. Batallas más cruentas se han librado en el pasado. Pero, coñes, seguro que no tan molonas.

"Friends of The Suncross" (Heavy Metal con tachas, puro Running Wild, pero con el doble de pelotas, y el triple de soldados en la armada), "Abandoned" (la épica total, las ganas de matar Emos no te las quitará ni Crom, ni Odín ni las madre que los parió), "Amon Amarth" (el pasaje "Tolkieniano" y mega-ganchero) y "Once Sent From the Golden Hall" (la carnicería final, con todas las guitarras convertidas en hachas, con un Hegg escupiendo su alma con cada alarido "black-deathero" y con el futuro Opeth de Martin López machacando como un titán su kit de batería) nos dejan, para siempre, lisiados. Lisiados de gusto, claro está. Hemos vivido una tormenta decibélica en toda regla. Hemos sobrevivido a un infierno de fuego, metal y Death-Thrash and Black. Y seguimos aquí. Somos los elegidos.

Debut de acero, sólido y molón como pocos. El nacimiento de una de las bandas más cañeras de nuestro sistema solar. Martillazo total. Indispensable para "Amonamarthianos".

4 cuernos (medio-altos) para éste tributazo a Bathory, Manowar y todo el Metal con pelotas.

Johan Hegg: Voz
Olavi Mikkonen: Guitarra
Anders Hansson: Guitarra
Ted Lundström: Bajo
Martin Lopez: Batería

Sello
Metal Blade