Year of the Goat - Novis Orbis Terrarum Ordinis

Enviado por Wertherr el Jue, 26/09/2019 - 06:06
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1. Subortus
2. Acedia
3. Luxuria
4. Ira
5. Superbia
6. Gula
7. Abaritia
8. Invidia
9. Subicio

Corría el año 2015 cuando la banda sueca Year of the goat, daba luz a su sobresaliente álbum The unspeakable que trataba sobre las obras clásicas de Lovecraft y se alejaba notoriamente de la oscuridad nostálgica que albergaba su predecesor Angel´s Necropolis, en pro, de proporcionarle una leve cantidad de luminosidad sin restarle su identificable esencia. En aquellos días recibieron merecidas valoraciones positivas, y parecía que la banda atravesaba una época halagüeña, sin embargo, un contratiempo irrumpió en su camino y los músicos de inclasificable estilo, anunciaron el 26 mayo 2017, la decisión de hacer un inciso en su carrera para reflexionar.

Estas palabras en muchas ocasiones suelen conllevar desenlaces infaustos, y cuando las leí presentí que se aproximaba una pronta disolución, por el contrario, para suerte mía, meses atrás, de manera imprevista y en forma de epifanía, tuve un encontronazo con la espectacular portada de lo que sería su próxima obra Novis Orbis Terrarum Ordinis trazada por Mattias Frisk. La sorpresa y la ilusión no pudo ser más elevada, la impresión que me produjo tal maravilloso anverso me hizo presagiar el pronto deleite de una mirífica obra, pues no fui mal encaminado, y así fue, los chicos reanudaron la marcha con el reemplazo de la pluralidad de sus miembros quedando únicamente dos originales, Pope y Thomas Eriksson concretamente. Volvieron, y sorprendentemente, en un estado de forma espléndido, sin evidencias de que tantos hubieran ahuecado el ala, sonando idénticos a cuando iniciaron la partida allá por el año 2006.

En Novis Orbis Terrarum Ordinis llevan a cabo un álbum conceptual que trata la hipotética historia de como sería el gobierno de Lucifer en la tierra, teniendo a Jesús de vuelta absorbiendo todo el mal que ha estado cometiendo la humanidad desde la última vez que estuvo aquí para después volver de donde vino. En lo tocante al sonido, este sigue tan abstracto y personal como siempre, los suecos vuelven a coger y a agitar influencias de rock de los años 60/70´s, retazos doomers, ínfimas dosis country, y también matices rockandrolleros merced a distorsiones guitarreras, todo ello recubierto de una aura oscura que en ocasiones roza lo tétrico y melancólico. En cuanto a la ejecución se refiere, el orondo y carismático Thomas Eriksson(el "Demis Roussos sueco") se encarga de guiarnos con su voz acometiendo su mejor performance hasta la fecha, el sueco la grajea despidiendo feeling, el tipo transmite, no hay duda, mas el resto de la tropa perpetra un trabajo equilibrado y prolijo, arrojando así, un sonido lúcido y elegante que domina a su capricho.

Como todo buen trabajo conceptual que se precia, la variedad está servida, y las partituras van exhibiéndose ofreciendo melodías bien delineadas y diferenciables, así es el caso de Subortus que se despliega en forma de mediotiempo oscuro y guarda cierta melancolía en el estribillo, los primeros acordes luminosos anuncian buen vicio, Thomas canta con intensidad reprimida y termina con unos coros oscuros y elegantes bien sugerentes.

En el caso de Acedia, los músicos guiñan a Black sunlight tocando el estilo "country", la cabalgada de batería y bajo bien nos sugieren la entrada de un forastero a ciudad conquistada, y los coros robustos y firmes de halo fantasmal que aparecen al final, elevan la composición notoriamente. En tercer lugar se sitúa Luxuria, uno de mis temas predilectos, uno de los más alegres junto a -Superbia-, aquí lo que prevalece son las versátiles líneas vocales del gran Eriksson que dibuja una clara melodía dinámica y magnética de atmósfera 60era trasladada a estos días.

La calma y experimentación se aproxima con la épica y gran Ira que da inicio con delicados rasgueos y punteos bluesy, a partir de ahí van brotando cambios de tonos de voz y ritmos que transitan desde una interpretación vocal intimista que desemboca en un estribillo señorial, hasta una parte central en la que eclosiona un destacable y brillante cambio de ritmo en el que la voz se presenta profunda, mezclándose con coros "espectrales" para dar cierre con sentidos punteos, en la rockandrollera Superbia, cual fue el segundo single, recobran fuerza el ritmo, las guitarras distorsionadas y la velocidad, así como su chulapo estribillo.

El feeling y la buena ejecución sigue con el medio tiempo sugerente Gula que podría decirse, está rebozado por una aura moderna, las guitarras del nuevo fichaje Linus Lundgren(Nocturnalia) brillan una vez más, al igual que el místico y desconcertante outro a piano(lo adoro) de Pope que refleja la profesionalidad de los suecos(¡cuan importantes son los acabados!). Por otro lado, Avaritia, sirvió de carta de presentación y no pudo estar mejor escogido, pues, los punteos vaqueros del inicio no podían engatusar más, es la canción que mejor refleja la esencia de el año de la cabra del año 2015, está posee buen brío y actitud.

Las notas más difíciles de alcanzar se encuentran en Invidia que lleva un diminuto poso de canción original de 007, el arranque después del gris puente es lo más destacable, y por último, aparece otra de las grandes joyas, hablo de Subicio un tema épico de 14 minutazos perfectamente aprovechados, la primera mitad se decanta por el doom casi lisérgico y suplicante, mas después, aparece un puente en el limbo al que le siguen punteos delicados y el turno de Eriksson en el punto más álgido de la obra, interpretando de forma exquisitamente intimista(apláudanlo), y para rematar la jugada, nuevamente aparecen los coros "espectrales" a modos de outro.

Resumiendo, este es un disco plagado de feeling, clase, grandeza, variedad, actitud, profesionalidad y personalidad creado con estrictas limitaciones de tiempo, doble complejidad, lo que es mayor hazaña. Han vuelto brillando como nunca antes haciéndolo como ellos saben, ofreciendo un arte muy bien cincelado que emana luminosidad y que se permite el derecho de conducirnos por todos sus vericuetos. Cuando existe magia se intuye al instante, y con Year of the goat sucede esto mismo. Sencillamente grandes.

Nota: 9´5.

Thomas "Sabbathi" Eriksson - Voz y guitarra rítmica.
Jonas Mattsson - guitarra.
Linus Lundgren - guitarra.
Joona Hassinen - bajo.
Pope - teclado / coros.
Daniel - batería.

Sello
Napalm records