Xysma - Swarming of the Maggots

Enviado por Kaleidoscope el Sáb, 05/10/2019 - 03:55
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1. Pulsating Cerebral Slime (01:23)
2. Pulverized Necrobrains (01:27)
3. Gripping Slaughter (00:38)
4. Festering Sore (00:16)
5. Procreated from Blood (01:42)
6. Sudden Impulse (01:31)
7. Unanaesthetic Genitoplasty (00:16)
8. Fetid Gurgitation (00:08)
9. Fleshsaw (01:12)
10. Pathologists Perversitys (00:24)
11. Priests Fomented in Excrements (00:45)
12. Charred Limbs (00:36)
13. Drown Oneself (00:50)
14. Burbed Rectum (02:27)
15. Phrenetic Chainsaw Suicide (00:54)
16. Evisceration (01:43)
17. Vacant Mind (00:25)
18. Deceiver (Napalm Death cover) (00:28)

Full demo

Que Carcass vinieron a generar miles y miles de clones con el nacimiento de su repugnante y purulenta placa de estreno no es un secreto. Con “Reek of Putrefaction” nació un nuevo testamento de música extrema, donde la lengua prima eran mil y una enfermedades con terminología médica cada una más bizarra y rebuscada que la anterior. Lo que no saben muchos es que entre la infestación de clones que trataban de emular el primer álbum de Carcass hubo una sola banda que no se quedó en el intento, como el 99.9% del resto, dicha banda fue la única que logró revivir los mismos retorcijones intestinales que inevitablemente evocaban los primeros Carcass, a un punto tal que incluso se podría decir que los fineses Xysma llegaron a sonar más Carcass que los mismos Carcass. Sé que decir esto último es una frase un tanto trillada a la hora de hablar de Xysma en su etapa primitiva, pero es algo que por inverosímil que suene es cierto.

Todo el mundo se quedó con ganas de otro “Reek of Putrefaction”, “Symphonies of Sickness” mejoraría exponencialmente al disco del 88, pero algo faltó y es que, aunque innegablemente, el segundo elepé de los británicos desprendía un aroma pestilente que tumba el olfato, no tenía aquel olor insufrible e insoportable de los mil cadáveres siendo encubados por moscas del debut, habían pasado de practicar el mal llamado “Goregrind” a refinar la fórmula hacia un Death/Grind malsonante y degenerado (en el mejor sentido de las palabras) ¿Pero dónde quedó el “Reek of Putrefaction II”? Aparentemente en ninguna parte, dejando a todos los fanáticos de aquel sonido saturado que salpicaba pus y entrañas con uno de los casos de “blue balls” más grandes de la historia de la música extrema, al punto que surgió como consecuencia inmediata el nacimiento de los ya mentados innumerables clones de los primeros Carcass. Aquí es cuando entraban Xysma librándonos del dolor de huevos de quedar con ganas de más, sacando, inexplicablemente, no solo un “Reek Of Putrefaction II” sino también una tercera parte, pero lo increíble del asunto es que no se limitaron a hacer una secuela y ya está, sino que hicieron un par de “Terminator 2: Putrefaction Day” superando al original, no en importancia o legado claro está, pero sí llevando más allá las enseñanzas que dejaron Walker y Steer en el 88, siendo la única banda que se llegó a equiparar a los Carcass más burros en su momento y se podría decir que al sol de hoy siguen siendo los únicos que hicieron semejante hazaña.

Aunque cuidado con un detalle: rebajar a Xysma a meros clones de Carcass es minimizar su visión musical, es verdad que los finlandeses no buscaban siquiera ocultar un poquito quienes eran sus maestros, pero no hay que olvidar que desde 1988 (mismo año que Carcass debutaron) ya habían sacado una demo de Grindcore bajo el nombre de Repulse, siendo una de las bandas más antiguas de Grindcore de toda Europa e indiscutiblemente la primera de su país. Si bien es cierto que “On a Cartrip in Sweden” (desde su génesis exhumaron sus aires de surrealismo y personalidad extravagante con ese absurdo título) era un material inhumanamente grotesco y bruto para el año, la cuestión aún estaba lejos del sonido que presentaría su primer opus: el infecto y nauseabundo “Swarming of the Maggots”.

Ya aquí todo se volvió un despiporre: Xysma estaban desatados y ya nada podía pararlos. Una ola de enfermedades vendría a arrasar irremediablemente a todo el país y es que Xysma fueron los responsables de “exportar” esa influencia de Carcass casi omnipresente en el Death Metal finlandés a través del tape trading, convirtiendo a la banda en una especie de mesías de la escena extrema finlandesa y es que Xysma tal vez son menos conocidos que otros compatriotas como lo pueden ser Amorphis, Demigod, Demilich, Convulse o Funebre, pero pregúntele a cualquier banda deather finesa de la vieja escuela por los de Turku para que vean como llueven ovaciones y un profundo respeto. Tal peste negra los de Turku llegaron para infestar cualquier cosa que se le cruzase, matando lentamente a cualquier ser vivo de las frías tierras de Finlandia.

En un disco de esta calaña es completamente absurdo elaborar una descripción “track by track”, como dictaban los cánones cada canción era como una eyaculación precoz grotesca con secreciones purulentas incluidas. El sonido de las guitarras es grotescamente saturado, al punto tal de que suenan más cercanas a una sinfonía de flatulencia que de un sonido de instrumento “normal”. Por otra parte, las voces tienen efectos vocales que deshumanizan por completo que más tarde serían norma en la guerra de clones “carcassianos”, mientras que la batería cuenta con un sonido de lata en el snare que da ese toque neandertal y primitivo de tener solo dos neuronas en la cabeza, porque sí, aquí la música no viene a dar ningún mensaje trascendente ni a deleitar con complejas estructuras, sino que viene a machacar cráneos como un bruto y macizo orangután de dos metros. Describir el cómo suena todo esto mezclado puede hacerse con un símil tonto pero ilustrativo: “Swarming of the Maggots” suena como alguien dándole constante y agresivamente a la cadena de un inodoro atascado con un montón de mierda...el agua sale, pero es incapaz de lanzar la montaña de zurullos al caño, dando como resultado un caldo de heces fecales y aguas negras que chapotea y salpica por todos lados, y aunque esta descripción pueda sonar despectiva o negativa para la gran mayoría para el que gusta de esta música es algo que se busca y se exige.

En este primer demo Xysma aún tendrían notables influencias de las otras leyendas del Grind: los inigualables Napalm Death (hasta un cover de ellos hay). Se nota en la estructura de muchas canciones y en la forma en que aporrean los parches, aunque eso no quita que la influencia que resalta por encima de todo evidentemente sea la de Carcass. En “Above the Mind of Morbidity” dejarían atrás esas pocas trazas de Napalm Death para realizar un milagro (o más bien la antítesis de un milagro), gestando una criatura mórbida y amorfa que logró, esta vez sí, sonar más Carcass que los mismísimos Carcass, mientras que “Swarming of the Maggots” se quedó a la vuelta de la esquina. Pero una cosa no quita la otra: este demo es uno de los grandes esenciales a la hora de entender qué es el Grindcore y cómo se desarrolló, además de ser uno de los mejores exponentes del absurdo sub-sub-género “Goregrind”, al punto de solo haber dos o tres lanzamientos más que hacen mejor el trabajo de infestar tractos rectales con gusanos, siendo uno de ellos el mismo “Above the Mind of Morbidity” en donde alcanzaron la perfección del género elevando cada uno de los aspectos requeridos para inducir al vómito al máximo.

Para los que no disfruten de este estilo, como lo son la gran mayoría del globo terráqueo, esto no es más que un compendio de puro ruido, pero lo que no saben ellos es que esa es la maldita gracia. Puede que otros sonarían más alto, más rápido o más ruidosos que los fineses e incluso que intentaran ser más grotescos con letras y portadas más desagradables, pero nadie más, salvo Carcass, logró una conjugación de barbarismo e inmundicia mejor que esta. Xysma serán aquellos Dioses que se ocultan en la sombra, siendo los que mandan a muchas falsas deidades que son alabadas por ignorancia al no saber quién está verdaderamente arriba, porque los finlandeses no solo alargaron su sombra en los reinos del Grindcore, sino también lo hicieron en el Death Metal estando siempre dos o tres pasos adelante del resto, y el que haya escuchado su discografía no hace falta ni explicarle el porqué. Y ya saben cómo dice el refrán: al que no conoce a Dios a cualquier santo le reza.

Valoración: 9.2

Janitor: Voces, Guitarras
Vesa: Bajo
Teppo: Batería

Sello
Independiente