Witchburner - Incarnation of Evil

Enviado por Marcapasos el Jue, 30/05/2019 - 14:15
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1. Devils and Witches (04:05)
2. Nuclear Overkill (04:31)
3. Hexenhammer (02:53)
4. Steel Triumphator (03:06)
5. War and Witchery (04:28)
6. Execute Them All (03:47)
7. Hochstift Mania (02:57)
8. Ultra Violence (02:47)
9. View Beyond (04:06)
10. Metal Warriors (04:06)

Los alemanes Witchburner se encuentran entre esas bandas que siempre quedaron relegadas como segundones ignorados del Thrash Metal, unos músicos más que competentes que tuvieron la mala suerte de llegar tarde a la fiesta y, en consecuencia, perderse todo el auge que vivió el agresivo subgénero en Alemania durante la década de los 80’.

Fue en 1996 cuando la formación liderada por Simon Seegel se presentó al público por primera vez de la mano del debut discográfico homónimo Witchburner, que, al igual que el sucesor Blasphemic Assault (1998), pasó sin pena ni gloria fuera de la escena underground que siempre fue su terreno. Y es una pena, ya que, aunque no inventaron nada nuevo ni crearon nada más allá de lo ya asentado por los colosos que los precedieron una década atrás, siempre compusieron buenos álbumes y supieron enarbolar un Thrash Metal oscuro, machacón y fiero, tal y como dictan los cánones teutones, vaya.

Por supuesto, su escaso éxito no amedrentó las ansias de Witchburner de petarlo todo. En 2001, tres años tras la salida de Blasphemic Assault, la banda edita su tercera placa de estudio: Incarnation of Evil.
Quitando los cambios dentro de la formación (tras los que queda el guitarrista y miembro original Simon Seegel junto a Andy Süss al bajo, Patrick Kremer a las voces, Volker Rössler a la batería y Udo Rocks también a las seis cuerdas), pocos cambios hay en lo que respecta al modus operandi de Witchburner. La premisa se mantiene prácticamente intacta para con Blasphemic Assault, esto es, Thrash Metal férreo, oscuro, con un carácter blacker y con un sabor a los Sodom de Persecution Mania con retazos de Agent Orange que se distingue a millas de distancia.

Nada nuevo bajo el sol, para qué mentir. Pero ojo, que esto huele que alimenta, y Witchburner siempre han demostrado muy buen hacer, y claramente no estamos ante la excepción a la regla. El comienzo de la mano de Devils and Witches ya de por sí es prometedor, con una orgía demoníaca a modo de introducción (muy a la usanza de Hell Awaits de los míticos Slayer) tras la que de pronto todo estalla en una mansalva de riffs, vocales del averno (que conste que Kremer está hecho todo un Tom Angelripper en miniatura) y una percusión infernal. Directo y sin rodeos, aquelarre thrasher de tomo y lomo.
Nuclear Overkill sin pensárselo dos veces arremete con un dúo de guitarras incansable y acuchilladas de bajo que no esconden en absoluto sus influencias ni les importa mostrarlas de cara. ¿Buscabas Thrash Metal germano? Aquí lo tienes en primerísima bandeja de plata. Imposible quejarse, además, con pequeñas joyitas como Hexenhammer, un monstruoso retoño de Motörhead, Venom y Destruction insuflado por un estribillo marcadísimo que lo señala como un himno de lujo.

En la cuarta pista embiste Steel Triumphator, una inyección extra de melodía en los rápidos punteos que se encarga de no desviar un solo ápice de mala leche a la obra. Aparte, brutal cómo funciona a modo de puente a War and Witchery, dosis chetadas de brutalidad, crueldad e irreverencia, con un toque de superposición de guitarras que algo recordará a Magic Dragon de Sodom.
Por su parte, Execute Them All se encargará de seguir repartiendo leña con un cabalgueo maidenesco feroz y bestial seguido de un arranque a prueba de balas.
Mas, para marcar diferencia, bien sienta Hochstift Mania, una recreación de los Tankard de Chemical Invasion y Hochstift Mania, resultando en un tema borrachuzo, divertido y reforzado de una rítmica intensa como ella sola.

Llegamos a las rondas finales encarando una Ultra Violence que ensambla un estilo corrosivo que roza el Death Metal. A posteriori, llega el dúo dinámico final encabezado por View Beyond (algo repetitivo y simple) y Metal Warriors (Thrash cañero y guerrillero centrado en un estribillo coral y desenfadado a lo Manowar excelente para dar por terminado el mosh pit y poner el punto final con una fuerte carga vocal).

El encanto de Witchburner reside precisamente en eso, en un Thrash Metal ennegrecido y cruento que no asienta nada nuevo a su rama y que se excede al ser más esquemático de lo que le conviene, pero que suena potente, creíble, cruel y sanguinario, con una producción a la forma clásica y un sonido enarbolado con buena maña y mano experta.
Así las cosas, Incarnation of Evil logra subir algún escaño por encima de sus predecesores y llegando a ser (a gusto de un servidor, por supuesto), su mayor ofrenda junto al Blood of Witches de 2007.

¿Buscas material de Thrash Metal de corte clásico, agresivo y reminiscente de lo mejor de su calaña? ¿A qué esperas? Witchburner están hechos para ti. ¿Qué aún no les has echado el guante? En ese caso, este tercer álbum de los quema-brujas alemanes es un excelente punto para empezar.

Que sean tres cuernos bien altos (7’5/10) para Witchburner y su Encarnación del Mal.

Andy Süss / Bajo
Simon Seegel / Guitarra
"Traumatic" Patrick Kremer / Voz
Volker Rössler / Batería
Udo Rucks / Guitarra

Sello
Undercover Records