W.A.S.P. - Live...In the Raw

Enviado por El Marqués el Sáb, 15/01/2011 - 13:31
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1.Inside the Electric Circus
2.I don´t need no Doctor
3.L.O.V.E. Machine
4.Wild Child
5.95 N.A.S.T.Y.
6.Sleeping in the Fire
7.The Manimal
8.I wanna be somebody
9.Harder Faster
10.Blind in Texas
11.Scream until you like it
12.Shoot from the Hip (Bonus Track 2003)
13.Widowmaker (Bonus Track 2003)
14.Sex Drive (Bonus Track 2003)
15.Sleeping in the Fire (Bonus Track 2003)

En uno de los primeros capítulos de “The Dirt”, la autobiografía de Mötley Crüe, Nikki Sixx hablaba del Blackie Lawless de los primeros años ochenta con un tono de admiración poco habitual en el bajista: “Tenía la capacidad de plantarse y quedarse quieto en mitad de un club con sus aires de tipo duro y atraer la atención de todas las mujeres, que no tardaban en rodearle”.

No es extraño que, en 1987, con W.A.S.P. en la cima de la popularidad, Lawless llenara de lujuria el escenario de Castle Donington al actuar con el trasero al aire y simular la tortura de una meretriz desnuda y encadenada. La mujer, encapuchada, era una amiga suya, editora de la revista erótica Penthouse. Debió ser gracioso contemplar aquel show, teniendo en cuenta que las primeras filas estarían tomadas por los inofensivos fans de Bon Jovi, el cabeza de cartel de aquella edición.

Desde el debut del 84, el single “Animal (Fuck like a Beast)”, el gran Blackie Lawless se aseguró de entretener al público, y de mantener alerta a los guardianes de la moral y los buenos hábitos. La portada, con aquella imagen de la motosierra en la entrepierna del músico, alertó a una serie de esposas de congresistas, que no dudaron en fundar el P.M.R.C., un comité destinado a salvaguardar la educación de los niños yankis y a mantenerlos alejados de las depravadas bandas de rock and roll que amenazaban con pervertir a la juventud norteamericana.

El P.M.R.C., cuya cabeza visible era Tipper Gore, la esposa del vicepresidente demócrata Al Gore, elaboró una lista negra de grupos y canciones cuya emisión se debía prohibir por el obsceno y peligroso contenido de las letras. Este comité de moralistas pedorros creó la famosa etiqueta del “Parental Advisory: Explicit Lyrics”, que hemos visto siempre en infinidad de Cds, inspiró canciones a gente como Dave Mustaine –“Hook in Mouth”-, o los Ramones –“Censorshit”-, y martirizó durante años a personajes como Frank Zappa, Ozzy y los propios W.A.S.P.

La etiqueta debía alejar a los jóvenes de estas bandas, pero en muchos casos produjo el efecto contrario, generando incluso una mayor difusión y publicidad a los grupos estigmatizados. Joey Ramone se lo dejó claro a la esposa del vicepresidente en el estribillo de la citada Censorshit al cantar aquello de: “Vamos Tipper, sólo es una cortina de humo para los problemas de verdad: el déficit, la pobreza y el medio ambiente”.

En España leíamos y nos divertíamos con estas historias, y nos gustaba admirar a músicos tan malotes. Te sentías un tipo duro tú también con la carpeta del “Last Command” bajo el brazo. W.A.S.P. no eran la mejor banda heavy americana ni mucho menos. Chris Holmes no era un virtuoso guitarrista, pero seguro que ningún aficionado al metal de aquella época se ha cansado jamás de ver los maravillosos vídeos de “I Wanna be Somebody”, “Wild Child”, “L.O.V.E. Machine” o “Blind in Texas”.

Cuando se editó este disco sencillo en directo, el cuarteto contaba con tres discazos de estudio, y había cambiado de formación varias veces. De la original, con Tony Richards a la batería y Randy Piper a la guitarra, quedaban en el 87 Blackie Lawless, que se había pasado a las seis cuerdas dejando el bajo al ex – King Kobra Johnny Rod, y el tremendo Chris Holmes. Steve Riley, que más tarde ingresaría en L.A. Guns, sucedió a Tony Richards.

Con todos los hits de los tres discos del grupo, y un par de canciones nuevas, el repertorio es de lo mejor que se podía escuchar en un escenario en aquellos días. Además, el lp original se cerraba con un tema de estudio que tuvo cierta difusión, el pegadizo y simplón “Scream until you Like it”, que el grupo compuso para la banda sonora de la película “Ghoulies II”. Todo un logro para una banda con esa fama de conflictiva.

Hoy día estamos acostumbrados a escuchar temas heavies en docenas de películas. Una superproducción como “Iron Man II” basa toda su banda sonora en canciones de AC/DC, pero en los ochenta el rock duro no estaba de moda, se consideraba un género inferior y con frecuencia proscrito, por lo que la inclusión de una canción de W.A.S.P. en una peli de Hollywood era un aliciente extraordinario. Dokken nos dieron una alegría similar al meter la genial “Dream Warriors” en “Pesadilla en Elm Street III”, e incluso Gene Simmons llegó a aparecer encorbatado, haciendo de cabronazo en el film “Runaway”, junto al bigotudo Tom Selleck. Eran triunfos para la parroquia metálica.

Inicialmente “Live…in the Raw” contenía diez temas en directo grabados en el Long Beach Arena de Los Ángeles, junto a la mencionada composición en estudio. En la reedición de 2003 se añadieron otros tres temas en vivo: “Widowmaker” y “Sex Drive”, del lp “The Last Command”, “Shoot from the Hip”, extraído del siguiente “Inside the Electric Circus”, y una toma acústica de “Sleeping in the Fire”, la balada del debut, que ya aparecía en el track list original interpretada en eléctrico, con aquel magnífico punteo de Mr Holmes. Vaya, que en el 87 habían dispuesto de material como para ofrecer un doble en directo que nos hubiera volado la cabeza.

En cualquier caso, lo que perdimos en repertorio al disponer de este disco la primera vez, lo ganamos en intensidad. Desde que arranca con la presentación del feriante y el grupo se tira a nuestros cuellos con la acelerada “Inside the Electric Circus” y su enlace con “I don´t need no Doctor”, hasta el tramo final con la nueva “Harder Faster” y los guitarrazos de su larga introducción, asistimos a los mejores W.A.S.P. que un servidor ha escuchado.

Aquí tenemos el despliegue de habilidad y carisma del frontman Blackie con su inconfundible estilo vocal, el atractivo de unas canciones inolvidables, y la eficiencia de unos músicos que nunca aparecerán en las listas de los diez mejores guitarristas, baterías, etc…, pero que tenían claro lo que había que hacer para ofrecer un gran show de música fuerte en directo. Cuando escuchas esas baterías secas y plomizas de “95 N.A.S.T.Y.”, el entramado instrumental de “Wild Child”, la entonación de Lawless en las estrofas de “L.O.V.E. Machine”, o la fiesta que se montan en “Blind in Texas”, no puedes dejar de disfrutar.

Blackie Lawless ha demostrado ser un trabajador infatigable. Ha pilotado la nave en todos estos años con mayor o menor fortuna, pero nunca ha dejado de grabar música ni de salir de gira, llevando las canciones de W.A.S.P. a todos los rincones del planeta. Además habrá tenido que lidiar con cantidad de músicos que han pasado por su formación. Pero los W.A.S.P. legendarios están en los surcos de “Live…in the Raw”. Aquí están las canciones que todos queremos escuchar cuando Blackie vuelve a pisar un escenario en nuestra ciudad. Y eso que sigue editando discos muy buenos, como los recientes “Babylon” y “Dominator”.

Antes de atacar “Harder Faster”, el showman de negra melena se dirige al público y menciona al P.M.R.C., burlándose de ellos y bromeando con esa frase que se les atribuía, aquello de “We are Sexual Perverts”, que se supone significaba W.A.S.P.

Y uno de mis momentos favoritos es la parrafada que se marca al comienzo de “The Manimal”, demostrando que la corrección política no entraba en sus parámetros. La reproduzco de oído, tirando de mi discreto conocimiento del inglés:

“Tengo algo que contaros
Desde que yo era un chiquillo
Sólo he tenido una cosa en la cabeza: Mujeres
Amo todo lo que tiene que ver con ellas
El modo en que miran, el modo en que huelen, el modo en que sienten
Esta es una historia sobre obsesión, obsesión sobre puro sexo
Lo que yo llamo The Manimal”

¡Bravo Blackie! Escuchad la lascivia con que pronuncia ese “Women”. Ya está mayor y se ha serenado mucho, manifestando incluso que jamás volverá a interpretar un tema como “Animal (Fuck like a Beast)”, para alivio de Tipper Gore.

Por cierto, preparando la reseña he leído en Internet que esta señora se separó este verano de Al Gore, tras una relación de más de 40 años. Quién sabe, igual la ha picado el gusanillo del rock and roll. Por lo pronto, si yo fuera Blackie Lawless la enviaría unas flores y una foto dedicada del paquete con la motosierra.

Blackie Lawless: Voz, Guitarra
Chris Holmes: Guitarra
Johnny Rod: Bajo
Steve Riley: Batería

Sello
Snapper Classics (2003 Ed.)