Visigoth - The Revenant King

Enviado por el richard de … el Vie, 01/12/2017 - 17:59
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La gente tiende a pensar que la escena del metal y el hard rock está acabada. Hace unos meses se hicieron virales unas declaraciones de Gene Simmons en las que aseguraba que el rock and roll había muerto, y además aclaraba que no se debía a causas naturales, sino que había sido asesinado. La presunta culpabilidad del delito la situaba sobre los hombros de la piratería, afirmando que la gente ya no estaba dispuesta a pagar a la gente por el duro esfuerzo que supone componer, arreglar, grabar y editar un trabajo discográfico. Estas declaraciones fueron recibidas de forma negativa por parte de la comunidad, que culpaban al viejo demonio de avaricioso, y que decían que el metal vendía y llenaba conciertos como nunca antes lo había hecho.

Lo que yo me pregunto es, ¿de verdad el metal llena y vende más que nunca? No cabe duda de que los conciertos de Iron Maiden y Metallica están llenos siempre, pero no creo que eso sea indicador del estado actual de la escena. Lo cierto es que mucha gente seguidora del estilo mide la calidad de las bandas antes siquiera de haberlas escuchado, basándose en la época de donde proceden. No se cuantas veces habré escuchado a alguien decir que para que iba a escuchar a una banda actual si todo lo bueno se había hecho ya a lo largo del siglo pasado. Ante estas afirmaciones lo único que puedo hacer es articular una cara de pena y meditar sobre lo que ocurrirá con la escena metalera cuando todas esas vacas sagradas se hayan esfumado.

Y no os equivoquéis, yo soy el primero al que le encanta ir a ver a esas bandas con las que ha crecido y continuar disfrutando de su música, tanto de la clásica como de los nuevos lanzamientos. Sin embargo, también opino que el que dice que hoy en día no existen buenos grupos que ejerzan la labor de “sustitutos” cuando los grandes se hayan ido lo dice desde la más profunda ignorancia, y que si se parara a escucharlos sin prejuicios disfrutaría de ellos de la misma manera que lo hizo la primera vez que escuchó a esos clásicos. Porque el metal no se mide por épocas, sino por pasión y talento.

Me gustaría aclarar que todo este comentario no lo hago desde una posición de “endiosado” que se cree superior por escuchar más cosas ni nada por el estilo. Lo hago desde la autocrítica, porque yo mismo pensaba así hace unos años. Nadie me podía sacar de mis Judas, Maiden, Sabbath o Accept, y es que es cierto que esos clásicos ocurrieron una vez y no lo volverán a hacer. Tuvimos la suerte de que esa gente coincidiera en el lugar adecuado, en el momento adecuado y con las condiciones adecuadas, y lo que me da pena de esto es que no estamos proporcionando el ambiente necesario (esas condiciones de las que hablaba) para que esto vuelva a ocurrir, y quien sabe lo que nos podemos estar perdiendo.

Y todo esto no me lo estoy inventando, hay bandas emergentes increíbles, en prácticamente todos los estilos, a las que no estamos dando la oportunidad que merecen. Khemmis el año pasado sorprendieron con Hunted, uno de los mejores discos de doom que he escuchado en los últimos años (y en toda mi vida), pero la gente jamás les dará lo que merecen porque los buenos grupos de doom ya hicieron lo que tenían que hacer en los ochenta y los noventa. Deathhammer me sorprendieron con su Evil Power, el cual es uno de los mejores discos de speed metal de la década. Vektor arrasaron con Terminal Redux, uno de los mejores discos de thrash metal en muchos años. Enforcer continúan mejorándose disco a disco, presentándose como una de las bandas en mejor forma del momento. Y la lista sigue y sigue.

Todo esto vino a mi mente al decidir que quería hacer una reseña de la banda que os presento hoy, los americanos Visigoth. Visigoth debutaron en el 2015 con este The Revenant King, y si bien se encuentra entre los mejores discos de metal clásico y épico de los últimos años, la gente seguiría prefiriendo el último truño fresco de los de DeMaio a admitir que un grupo actual lo puede hacer mejor que una vaca sagrada. Espero que este mensaje sirva para concienciar sobre esta nociva actitud que tenemos los miembros de la comunidad metalera (entre los que me incluyo) y para conseguir aplacar este cáncer antes de que nos consuma del todo. Porque nuestro género es algo demasiado bonito y grandioso como para dejarle morir a lo tonto.

Y no se me podría haber ocurrido mejor ejemplo para lo que os he contado hoy que los buenos de Visigoth. Los de Salt Lake City tienen una personalidad marcada y se diferencian perfectamente de los grupos clásicos, añadiendo una serie de elementos a su música que los hacen únicos (por ejemplo, el uso de instrumentos afinados en Si, una afinación extremadamente baja para el estilo que les da un sonido muy característico). Pero eso no significa que vayan a dejar de rendirle tributo a esas vacas sagradas y otros grupos clásicos menos conocidos que tantos buenos momentos nos han brindado. La misma portada ya es un tributo en sí, porque a cualquiera que haya visto la del Frost And Fire de Cirith Ungol se le vendrá a la cabeza enseguida. Además, el disco incluye una versión de Necropolis de Manilla Road, y la influencia de Manowar desborda por todas partes.

El álbum tiene todo lo que cabría esperar en uno de este estilo. Temas veloces y galopantes, pesados y con estribillos épicos, e incluso algún que otro trozo en limpio muy sentido. Me gustaría destacar “Dungeon Master”, que posee un estribillo increíblemente memorable, “Mammoth Rider”, que es tan pesada y poderosa como el mamut del título, “Blood Sacrifice” y “Vengeance”. Y sobre todas ellas me gustaría hablaros del tema título, “The Revenant King”, que directamente se presenta como un clásico instantáneo, con un riff aplastante muy en onda Manowar y un estribillo que me hace darle las gracias a Dios (y eso que soy ateo) por haberme permitido vivir para escucharlo. Del resto no os quiero chafar la sorpresa, solo deciros que merece, y mucho, la pena.

Sin duda Visigoth no son Manowar, pero espero que cuando los del Sign Of The Hammer terminen la gira y se retiren (si es que no se marcan un Scorpions) estén ahí para llenar el hueco enorme que dejaran, labor la cual estoy seguro cumplirán a las mil maravillas. Ahora tan solo queda esperar a que continúen editando discos y cruzar los dedos para que estén al mismo nivel que la maravilla que os he traído hoy, que seguro lo estará, porque cuando hay pasión, talento (ha quedado más que demostrado en este trabajo que lo hay) y sobretodo amor por lo que estás creando, prácticamente la mitad del trabajo está hecho.

En resumen, no dejéis nunca a esos clásicos a los que amáis, pero tampoco dejéis que mueran estas maravillosas bandas actuales que pueden llegar a ser los clásicos del futuro si se les brinda una oportunidad.

Jake Rogers: Voz
Jamison Palmer: Guitarra
Leeland Campana: Guitarra
Matt Brotherton: Bajo
Mikey T.: Batería

Sello
Metal Blade Records