Vectom - Rules Of Mystery

Enviado por Txondo el Sáb, 15/02/2014 - 20:14
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1. Der Anfang
2. Prisoner's Back
3. Dipsomania
4. Metallic War
5. Why Am I Alive?
6. Outlaw
7. Feelings Of Freedom
8. Elixier Of Death
9. Caught By Insanity
10. Evil Run
11. This Is The End

Envueltos bajo un oscuro manto tan misterioso como su nombre indica, a la par que siniestro si nos atenemos al inquietante sujeto del capirote que ilustra la lóbrega cubierta del disco hoy aquí reseñado, los alemanes VECTOM volvieron a ofrecernos toda una nueva ración de Speed/Thrash tan convencional como molón, siguiendo así las pautas marcadas en su anterior y primer LP editado un año antes. "Rules Of Mystery" se llamó su segunda y última criatura de estudio y en ella, una vez más y sin ofrecer nada relativamente magno, supieron plasmar un buen puñado de cortes repletos de tralla revolucionada aderezados con el guarro y genuino sonido que tales realizaciones lucían por aquella época.

En el año 86, y tras el "Speed Revolution" con el que saltaron al ruedo metálico, engendraron nueve jugosos y potentes temas (tanto el primero como el último usados a modo de intro/outro no ofrecen absolutamente nada) con los que al menos se lograba sacudir la metal head durante los apenas treinta y siete minutejos que duraba tal experimento, y sin que hubiera por parte de sus progenitores la más mínima intención de lograr algo que fuese mucho más allá. Por lo menos eso es lo que podría deducirse debido a la simplicidad (bendita por otro lado) de la que hace gala la obra que aquí nos ocupa.

Y es que, salvo por el cambio de registro que lució aquí el que fuera su voceras por aquellos años, Christian Bucher, poca novedad gastó esta segunda placa de los bávaros metaleros. De ser un Angelripper en tono menor (muy menor), pasó a convertirse en un clon del joven Kai Hansen, con alguna reminiscencia todavía del anteriormente citado líder de los SODOM. Así, y como consecuencia de ello, nos encontramos aquí ante un trabajo que, además de beber de las fuentes de su predecesor hermano, alberga un tremendo posazo "Walls Of Jericho" en cada una de las composiciones aquí grabadas.

Cierto es que el trabajito en cuestión, no llega a matar ni mucho menos, pero también lo es el hecho de que todo ese "putopedismo" con el que está ejecutado, así como lo molón de su propuesta, consiguen convertirlo en algo ampliamente entretenido y con unas sobradas dosis de encantadora mala hostia tan propias del estilo de marras. Eso sí, no esperen aquí novedad alguna, o algo que nos vaya a sorprender corte tras corte.

Tanto "Prisoner's Back" como "Dipsomania" - las dos que abren - aún a pesar de guardar demasiadas similitudes, consiguen engancharnos sin realmente ofrecer nada del otro mundo, ni tan siquiera pulido a la perfección. Cortes de pura tralla, a toda leche y sin concesión alguna de los que se nos antoja harto difícil destacar algo de ellas por encima de todo lo que nos muestran. Al igual que ocurre en "Outlaw", "Feelings Of Freedom" o "Evil Run", con la que cierran y en la que aún resalta la susurrante intro con la que arranca, o el chulo punteo (sin más) que se gasta.

Quizás "Metallic War" sobresalga ligeramente del resto debido a las guapas formas que gasta, así como "Why Am I Alive?" y su arrebatador y chulesco estribillo. "Elixier Of Death" vendría a salirse un poco de madre también al ser una instrumental en donde nos brindan los mejores solos (lejos de cualquier virtuosismo extremo), mientras que "Caught By Insanity" consigue destaparse al lucir todo un meritorio cambio de ritmo además de una estructura algo más elaborada.

A todo esto habría que añadirle una producción demasiado cruda, en la que por momentos el bajo - sobre todo - o la voz y la batería, suenan excesivamente por encima de las seis cuerdas, pero realmente encantadora si nos atenemos más que nada a los saturantes e híper adornados experimentos con los que hoy en día nos aturden.

Nos sonarán los temas uno igual que el otro, vale. En muchas ocasiones, los cambios en la estructura o tempo de las canciones resultarán demasiado forzados, cierto. Pero una cosa es segura: si se lo ponen a todo trapo y están dispuestos a pasar por alto todas estas "minucias", no sólo conseguirán escandalizar a sus pobres vecinos. Gozarán, durante poco más de media hora, del genuino y arrebatador poder que el Speed germano ochentero de segunda fila (o tercera según se mire) posee. Y eso, queridos amigos, ya vale por lo menos tres cuernetes bien majos. Que tampoco vamos a ir despachándonos obras maestras a todas horas. Los excesos siempre son malos...

Chistian Bucher: Voz
Horst Götz: Guitarras
Stefan Kroll: Guitarras
Ralf Simon: Bajo
Wolfgang Sonhütter: Batería

Sello
Scratchcore