Varathron - Walpurgisnacht

Enviado por Kaleidoscope el Sáb, 18/04/2020 - 05:53
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1. Tleilaxu (The Unborn Child) (05:59)
2. Cassiopeia's Ode (08:00)
3. The Dark Hills (03:57)
4. Mestigoth (04:48)
5. Birthrise of the Graven Image (05:18)
6. Redeunt Saturnia Regna (01:36)
7. Under the Sight of Horus (06:38)
8. Somewhere Beyond Seas (04:55)
9. Sic Transit Gloria Mundi (01:12)

Disco completo

Así como los panteones griegos han quedado como monumentos del pasado parece que pasa lo mismo con el Black Metal griego clásico. Siempre se habla del Black noruego y sueco, casi como si fuesen las únicas escenas existentes...y es entendible, puesto a que es innegable que fueron las más prolíficas de la segunda ola del género, el Black que conocemos y consumimos mayormente hoy en día. Sin embargo, hubo escenas que, aunque no tan grandes, sacaron material VITAL para el Blacker clásico como República Checa y Grecia. Bandas como Root, Master’s Hammer, Törr, los primeros Rotting Christ, Necromantia o Varathron sacaron clásicos innegables, “essentials”, pero tal vez por su naturaleza intermedia dentro del desarrollo del estilo han día de hoy han quedado un poco en tierra de nadie; no terminan de sonar 100% a la primera ola y tampoco a la segunda, pero he ahí donde está el encanto, una magia que difícilmente se puede volver a rescatar o replicar y lo que para algunos ha envejecido mal para otros es un invaluable tesoro único dentro de un género que parece haber olvidado esta etapa de su vida.

Yo entiendo que el Black heleno primigenio no sea para todo el mundo por su naturaleza tosca y primitiva, pero es que relegar el sonido de aquella escena a solo eso es un craso error, porque por esos años el Heavy Metal, el Doom, la potencia bruta, elementos sinfónicos, la melodía y mucha elegancia convivían como una sola cosa, demostrando que se puede ser bruto, crudo y majestuoso al mismo tiempo sin mucho problema.

Ese compendio de influencias era casi omnipresente en Grecia debido a que la escena era muy pequeña y gran parte de los músicos se conocían entre sí y colaboraban muy a menudo (de ahí el parecido sonoro entre muchas formaciones), y no era raro ver músicos repetidos (cambiándose el apodo entre proyectos) en la mayoría de bandas representativas del país, de hecho, muchas bandas fueron derivadas de Varathron, Rotting Christ, Necromantia o Nocturnal Death, como es el caso de Zemial, Kawir o Thou Art Lord.

Varathron son tal vez los más olvidados del que yo llamo “sacro trío heleno” (Varathron, Rotting Christ y Necromantia), pero no por ello son una banda que palidezca en calidad con respecto a sus compatriotas, sino al contrario: tal vez Varathron nunca sacaron una obra de la magnitud de “Scarlet Evil Witching Black” o “Thy Mighty Contract” pero en mi opinión ni Necromantia tuvieron un debut tan bueno como el “His Majesty at the Swamp” ni Rotting Christ tuvieron un segundo álbum tan bueno como este “Walpurgisnacht” que traigo, y es que la dupla que se sacaron de la manga Necroabyssious y compañía es de hacerse ver.

Luego de un debut espectacular como el “His Majesty at the Swamp”, donde el misticismo arcano precámbrico estaba presente tanto en lo estético (portadaza) como en lo sonoro, era difícil que el grupo sacara un conjunto tan redondo de nuevo, el listón estaba alto, pero no solo mantuvieron en nivel, sino que le dieron un giro de tuerca fresco a su sonido sin abandonar un atisbo de su esencia, pues “Walpurgisnacht” y “His Majesty at the Swamp” son discos tan parecidos como dispares y eso se debe a los cambios de formación que se hicieron.

En su segunda entrega se añaden influencias góticas/post-punk y sinfónicas dejando un poco atrás el pozo Doom/Heavy (sin abandonarlo) casi omnipresente en su anterior lanzamiento, y de este cambio fue responsable la inclusión de Pyrphoros (ex-Kawir) como guitarrista y compositor, reemplazando a Necroslaughter (Dimitros Dorian), el cual se separaría del grupo para centrarse en su otro proyecto, Zemial, y teniendo en cuenta que él era el principal cerebro tras “His Majesty at the Swamp” lo normal era esperar algún cambio en la música, y por suerte fue para bien.

Abre “Tleilaxu (The Unborn Child)” y lo primero que llama la atención es cómo pisan el acelerador...¿Que no son tan rápidos como los noruegos o suecos? Pues claro (en Grecia no se llevaba el Black demasiado veloz), pero si se le compara con casi cualquier canción del disco previo la cuestión suena mucho más rauda. Lo otro que se puede notar es cómo Varathron optan por incluir pasajes más atmosféricos, donde suenan acústicas y un bajo muy prominente, creando un ambiente aneblado, hermético y misterioso muy inmersivo tal como la maravillosa portada, la cual ilustra a la perfección la naturaleza de “Walpurgisnacht”. Sin embargo, donde realmente se hace obvia la evolución es en el segundo tema, “Cassiopeia’s Ode”: una canción mastodóntica, épica y gloriosa de 8 minutos que se erige como uno de los temas más mágicos, representativos y especiales de toda la escena griega y es que decir que “Cassiopeia’s Ode” es un “temazo” se queda corto; las guitarras con riffs muy melódicos y una cadencia grandilocuente te transportan a otro mundo, te enseñan la odisea de un personaje desconocido en un bosque perdido y espeso luchando contra sus propios demonios. Una canción titánica...

Después de semejante canción era difícil mantener el nivel ¿No? Pues eso se lo pasan por el forro porque sigue un tema igual de bueno e incluso mejor que el anterior, porque lo de “The Dark Hills” NO TIENE NOMBRE. Aquí la banda se despoja todavía más de sonidos previos y se lanzan a terrenos plenamente atmosféricos y fantasiosos, pero no el típico que se escuchaba por noruega por aquellos años en abundancia, sino algo muy propio y...mágico, y lo siento si repito la palabra demasiado, pero es que no hay otra manera de describirle. “The Dark Hills” abre con una línea de bajo que inmediatamente te sumerge en aquellas colinas oscuras inundadas de niebla en la que te pretenden transportar Varathron, pero ahí no acaba la cosa porque luego vienen unos guitarrazos melódicos que dan escalofríos, que te ponen los pelos de punta de arriba abajo. El tema va avanzando y se añaden unos teclados precisos que más que ser un mero adorno son necesarios, todo acompañado de unos punteos acústicos y voces susurradas que curiosamente recuerdan un montón a “The Silent Enigma” de Anathema, que saldría ese mismo año. “The Dark Hills” es un tema muy curioso, porque si lo analizas a profundidad tranquilamente podría ser un tema de Post-punk/Darkwave si le bajas la distorsión a las guitarras, pero que de alguna forma los griegos se las arreglan para hacerla sonar muy blacker sin siquiera meterle vocales rasposas ni guturales.

“Mestigoth” mantiene el estilo de “The Dark Hills”, pero esta vez volviendo a utilizar guturales y guitarras más agresivas, todo con teclados cada vez más presentes que lejos de estorbar le dan otra dimensión a la música elevándola por todo lo alto. “Mestigoth” es otro pepinazo que demuestra que la belleza no es ajena a la música extrema, que dentro de ese sonido distorsionado y vocales desgarradas hay mucha emoción, porque si en algo destaca “Walpurgisnacht” es en descomunal feeling que desprende y en su capacidad innata de poner pelos de punta.

¿Acaso en algún momento el álbum pega un bajón? Pues no, cada uno de sus temas son maravilloso y conmovedores, tanto así que no puedo evitar hablar de cada uno de ellos aun cuando la mayoría de las veces veo innecesario hacer una descripción tema por tema.

“Birthrise of the Graven Image” va por derroteros más agresivos y contundentes, con una batería que a pesar de ser programada (no sería sino hasta su tercer disco que tendrían una batería real) no se siente fría, sino que se siente orgánica y con muy buena pegada, es uno de esos casos excepcionales en donde las percusiones programadas no desmerecen en absoluto el producto. Por otra parte, las guitarras no solo tocan riffs, sino que te hablan a través de cada nota y el solo...ufff, qué decir de ese solo de guitarra a manos del guitarra de Septicflesh ¿Qué es sencillo? Sí, pero es una muestra del menos es más brutal y perfecta.

“Redaunt Saturnia Regna” funciona como un puente instrumental sin ser material de relleno, sino que es de esos interludios que se te quedan grabados en la mente a fuego por su preciosidad. Nada más con un piano y teclados Varathron realzan aún más el aura mágica (¿Acaso era posible?). La cuestión continúa con la exótica “Under the Sight of Horus”, en donde meten elementos orientales y siguen mostrando todas sus fortalezas con una consistencia tremenda...y está de más decir que este es otra máquina de poner vellos como espadas ¿No?

Y ahora abran paso, señores y señoras, porque se viene la vasta e infinita belleza de “Somewhere Beyond the Seas”. Este tema es muy similar a “The Dark Hills” en el sentido que solo hay vocales limpias y susurros, como si nos estuviesen contando un relato en una fogata bajo un cielo estrellado y oscuro. “Somewhere Beyond the Seas” te transporta a un gélido océano rodeado de vaho en medio de la noche, su hermosura es tan extensa como el mar, es una experiencia que se tiene que vivir y es inútil tratar de describir.

Cierra “Sic Transit Gloria Mundi” con unas sentidas y envolventes acústicas con broche de oro, dejando la sensación de que no solo se escuchó un álbum, sino de que también se hizo una travesía.

¿Mejor o peor que su disco debut? Ni una cosa ni la otra, lo que no te da un disco te lo da el otro, decidirme por uno de los dos es como ponerme a elegir entre padre y madre. Lo que hicieron Varathron con sus dos primeras obras fue algo muy especial, que no solo era muy propio de una época sino muy propio de ellos como artistas y sí, es innegable que hay similitudes con los primeros Rotting Christ, pero eso es lógico cuando uno sus miembros fundadores fue el bajista original y creador de Rotting Christ, sin embargo, el fondo y el enfoque de Varathron es completamente distinto y extremadamente único.

Y a la portada se le podría dedicar un par de párrafos más, pero paro para evitar ser pesado. Increíble ilustración, y sin duda, una de mis carátulas favoritas de Black Metal.

Puntuación: 9.5

Necroabyssious: Voz
Pyrphoros: Guitarras, Bajo
Adrastos: Teclados, Piano
Sotiris Vayenas: Guitarras solistas en los tracks 5 y 8

Sello
Unisound Records