Ulver - Childhood's End

Enviado por M.G.Steinbrüggen el Mar, 03/09/2019 - 03:01
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1. Bracelets of fingers
2. Everybody has been Burned
3. The Trap
4. In the Past
5. Today
6. Can You Travel in The Dark Alone
7. I Had Too Much to Dream Last Night
8. Street Song
9. 66-5-4-3-2-1
10. Dark is the Bark
11. Magic Hollow
12. Soon There'll be Thunder
13. Velvet Sunset
14. Lament of the Astral Cawboy
15. I Can See the Light
16. Where is Yesterday

Hablar de ellos era para mí un tema pendiente, no os mentiré, hubiese preferido traer quizás otro álbum que ya fue reseñado, sin embargo, al tiempo que escribo estas líneas, me doy cuenta de que fijarse en Ulver es analizar un movimiento continuo difícil de seccionar. Muchos son los fans que cada vez que llega un nuevo trabajo de los noruegos se rasga las vestiduras, y es normal, muchos deseamos a veces verlos de nuevo volcar su imaginación hacia los rincones más oscuros, o de nuevo escuchar esas místicas canciones nórdicas que brillaban en el Kveldsagger, culminando esa evocación musical que siempre ha buscado la música Folk y que muy pocas veces ha sido capaz de lograr; Bathory y Ulver tuvieron un honor privilegiado en esta hazaña. Ellos han ido enamorando a muy distintos corazones durante su prolongada carrera, a amantes de muy distintos géneros, que buscaban cosas a veces opuestas en la música, pero a cada uno de ellos le han partido el corazón con un duro abandono y brillando de nuevo muy lejos del despechado. Salvo aquellos álbumes totalmente conceptuales y atmosféricos como el Perdition City a los que considero más bien una banda sonora de algo que tan solo se mueve por su cabeza, tengo la dicha de disfrutar de forma exagerada prácticamente de toda la obra de estos genios, y Childhood’s End ocupa en mi ranking un puesto de honor, casi es al que más cariño le tengo, aunque queda un poco más abajo en el top de calidad a causa de la estratosférica competencia que se traen los noruegos consigo mismos.

No considero que este álbum de covers pueda ser descrito como un mero disco tributo o de versiones, no sería una idea errónea pero sí simplista de ver el resultado de esta idea. Esto no es un remaster, sino más bien un remake de algunas canciones clásicas de rock psicodélico, no precisamente las más conocidas, pues ya veremos que la selección de canciones ha sido elegida con mucho mimo. La melancolía sería el color más recurrente de este cuadro auditivo que nos quisieron dibujar, el objetivo fue transformar esas canciones para hacer que hablen de forma mucho más clara de la pérdida de la inocencia en la infancia, de la tristeza que sentimos al recordar lo felices que éramos al creernos todas aquellas falsas fantasías, logrando resaltar ese toque amargo de los gloriosos recuerdos de cuando éramos niños, ya que como decía Victor Hugo: “La melancolía es la felicidad de estar tristes”. Muchas veces notaremos que la canción original y la versión nos dicen lo mismo: “Qué bonitos estos tiempos” diría la original, desde dentro y con amor, “Qué bonitos aquellos tiempos” nos dirá el cover mirando la belleza desde lejos y con resignada angustia.

Un ejemplo claro del éxito de esta delicada intención es quizás la canción más conocida de este disco “Magic Hollow”, cortesía de los magníficos The Beau Bummels. No os dejéis llevar por la apacible paseo de paz en el que os vais a sentir, pues poco a poco veréis lo lejano que está ese fantástico lugar del que nos hablan los noruegos. La letra nos lleva efectivamente a un lugar imposible, en el que todo es más sencillo, inmediato e intenso, ¿Puede ser que los Bummels estuviesen hablando de drogas? Supongo que sí, aunque conozco demasiadas canciones que se han querido interpretar erróneamente de esa manera, no obstante, sabemos a ciencia cierta que no es lo que Ulver nos quiso decir. El cambio que se hace en el tema es mínimo, y sin embargo el cambio en el concepto es muy notable y sorprendente, esto mismo lo veremos una y otra vez. Más adelante seguiremos en orden algunas de las otras canciones de este trabajo, pero conste este ejemplo para ilustrar el rotundo éxito del experimento de Ulver.

La primera canción: "Bracelets of fingers", da comienzo con una voz distorsionada que provoca un efecto vértigo, similar a la distorsión de pantalla previa a un flashback, siendo uno de los muchos detalles a los que nos tienen acostumbrados estos chicos y que muestran el por qué logran lo que todo músico desea mediante talento y sobre todo con mucho trabajo, que no es transmitir el sonido, sino la idea. El tema nos otorga una de las partes más alegres del disco con una guitarra jovial que suena algo lejana para velar su intencionada repetición, justo antes de llevarnos a posiblemente la más triste de todas las canciones que van a sonar: "Everybody has been burned" de los Byrds, tema quizás obligado por conectar con la fotografía elegida en la portada. Esta dupla de temas nos da por separado la polaridad de las dos sensaciones imperantes de la casi hora de música que nos espera.

"In the past" nos presenta al igual que en muchas otras canciones como I had too much to dream last night” (Posiblemente mi favorita en este álbum) la parte rockera de este proyecto. Si debo destacar algo de estas canciones es sin duda la rítmica de Daniel O’Soullivan, que está a un nivel bastante mejor que correcto a lo largo de todo el disco, ya que exhibe él casi todas las señas de virtuosismo visibles en el trabajo que no es que sean especialmente abundantes, pues lo realmente extraordinario, se dio durante su composición. Ésto último más que ser una crítica es algo a elogiar, los músicos en un trabajo como este se disfrutan como una ausencia, sería infinitamente grosero que pretendieran destacar con un solo de aquellos que son más un tributo al guitarrista que una aportación a la música en mitad de una obra que es un todo. Hablando del rock que se esconde en este disco, "66-5-4-3-2-1" marca quizás una excepción musical en el disco, he de admitir no entender demasiado la inclusión de esta, su idea tendrían para hacerla, lo que no le vamos a negar es el subidón de adrenalina que conlleva escucharla, una canción pensada para motivarse sin igual antes de salir a una noche de concierto. Sin duda, la canción más cercana al metal de todo el disco.

A grandes rasgos habríamos acabado de definir ya el tipo de canciones de “Chilhood’s End”. Como en todos los trabajos de Ulver, la variedad dentro del mismo disco es una cosa difícil y a veces innecesaria de lograr, decir una misma cosa de formas distintas es tarea complicada a menudo, pero aun así, este álbum tiene aun por ofrecer canciones que son casi nanas corales como "Velvet Sunset" o mi otra favorita:"Dark is the Bark" e incluso algunas que exageran más el tono psicodélico de la propuesta original del tema, como es el caso de "Soon there’ll be thunder", sin olvidar la mítica "Today" de los Jefferson Airplane, que perfectamente podría haberse encontrado en el “Shadows of the Sun”.

Habiendo escuchado todo el disco, haced el favor de escuchar ahora las canciones originales de las que proviene, y hacedlo por dos razones: La primera es porque este es uno de los motivos por los que este disco fue grabado, para rescatar obras inmensas que están cayendo en el olvido y que contienen sonidos que han aguantado a la perfección el paso del tiempo, la segunda es para que podáis comentarme del uno al diez cuánto cambia realmente el cover la canción original. Ya lo he comentado antes, mi sensación es que muy poco, y que tan solo se han tocado las teclas necesarias para lograr el objetivo, operaron como cirujanos y evitaron con pericia las críticas que siempre les van a estar acechando, y que en caso de fracaso hubiesen sido, ya entonces, demoledoras.

Si pudiera explicar del todo bien como Ulver logra comunicar mediante música con tanta precisión lo que se les pasa por la cabeza no estaría escribiendo esta reseña, sino que tendría un piano bajo mis dedos en este mismo instante, pero por desgracia no sé explicar más de lo expuesto. Que no sea una obra perfecta no significa que no sea arte con todas las letras, yo he tenido la osadía de intentar diseccionar distintas partes de esta obra por separado, pero Chilhood’s end es un todo. Tenemos por una parte esa letra de la ya mencionada “In the past” en la que se le implora al antiguo amigo del alma el volver a correr las aventuras de antaño, pidiéndole que la emoción sea la misma, y volver a ser, aunque fuera solo por una noche, los mejores. Por otro lado, tenemos las envolventes formas florales distorsionadas de la imagen de la portada que encuadran la famosa y horrible imagen de una niña a la que le arde la ropa a causa del napalm lanzado sobre Vietnam, simbolizando cómo la memoria nos traiciona cuando a menudo recordamos como maravillosos momentos nefastos de nuestra infancia. Todos estos detalles son uno solo, forman el todo que es esta joya que se suma al abultado palmarés de Ulver.

Un 9 me parece una nota justa, pues sucede algo con esta banda incluso en el último trabajo que sacaron, que os he de avanzar, que no me ha gustado por el momento, y es que cuando alguien trabaja así: usando todo el talento y ganas, poniéndole horas, intención, revisión e ideas a plena conciencia, siento que el disco es respetuoso con mi dinero y merece un reconocimiento especial por mi parte, y es que cuando algo no me gusta de Ulver, tengo la tendencia a creer que soy yo el que no entiendo la razón por la que lo han hecho.

Gracias por leerme una vez más, Portalians, pero me haréis un favor aun mejor, y os lo haréis, sobre todo, a vosotros mismos si escucháis a menudo a esta banda que tanto tiene por enseñarnos.

Kristoffer Rygg: Voz
Tore Ylwizaker:Teclado
Daniel O'Soullivan: Guitarra, Bajo.

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