UFO - No Heavy Petting

Enviado por Heartbolt el Mar, 22/09/2020 - 21:23
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1. Natural Thing
2. I'm a Loser
3. Can You Roll Her
4. Belladona
5. Reasons Love
6. Highway Lady
7. On with the Action
8. A Fool in Love
9. Martian Landscape

Qué "monada" la de UFO

Iba yo un día cualquiera a la tienda de discos más proverbial de mi urbe –y “proverbial” porque era posiblemente la única donde podías desenterrar desde BEATLES y STONES hasta SOUNDGARDEN y MELVINS, en una nación donde el Rock no es precisamente popular–. Fue sorprendente notar, al final de las interminables estanterías, casi escondido, un vinilo del “Virgin Killer” –SCORPIONS, 1976–, con la portada alternativa –me hubiera parecido incómodo ir por allí con la cubierta original bajo el sobaco–.

Por recomendación de aquel cuarentón estadounidense nacionalizado en mi Madre Patria, erudito del Metal y quien me presentó un sinfín de bandas, acabé con los únicos dos discos de UFO que, todo indicaba, quedaban por allí, en edición CD: “Mechanix” y “No Heavy Petting”.

Tal vez por ese recuerdo siempre tengo asociados al “Virgin Killer” y al “No Heavy Petting” tan parejamente, o también porque son una muestra inequívoca del Rock de carretera, pasiones y anhelos que vinieron a este mundo en el 1976 aquél, en una época donde el Hard Rock y el Heavy Metal no eran muy desemejantes, pues aún los artífices más icónicos no habían acabado de pulir al completo su específico sonido. UFO y SCORPIONS, como quién sabe cuántos titanes, iban más o menos metidos en ese carril del “Rock Pesado”, con un historial memorable tras sí, procurando dosificar imparables guitarrazos, a la vez que suministraban pausas para regalar sentimentales baladas con intensos solos, siendo irrevocable influencia para centenar de bandas que nacerían refugiadas bajo su cobijo.

Y así como el buen Rudolf, Michael Schenker abrió autopista y pavimentó una vía inolvidable del género. Oírse “No Heavy Petting” –que el titulo sea su mejor índice–, como el trabajo aquél de sus contemporáneos germanos, siempre te tira a las dos ruedas –o a las cuatro–, el sol posado en un cielo despejado, atravesando quién sabe cuántos estados mentales, atento a las ingeniosas, prácticas y fantásticas entonaciones del buen Mogg, cuya voz siempre tengo relacionada a las planicies de la España profunda, cuando tuve la oportunidad de residir una temporada por allá. Rock ‘n’ Roll árido, sensual, pero también enérgico, robusto, atendiendo a lo más “Heavy” de la época; no obstante, UFO persistentemente ha correteado con agudeza, porque a la par de una distorsión emocionante, han sabido consagrar encantadoras y conmovedoras melodías, un sello, por lo menos, hasta el “Obsession” –que también marcaría la partida de Schenker, hasta sus momentáneos “regresos” muchos años después–.

Podría ser este “No Heavy Petting” no uno de los más preponderantes que hayan manufacturado, pero eternamente habrá de poseer, al menos para mí, un hueco esencial para los propio UFO. Yo aquí los encuentro plenos, vigorosos, me suenan atrevidos e intrépidos; a partir del primer segundo, “Natural Thing” te habla desde la euforia y toda la cosa buena del mejor Rock. Hay energía, se experimenta a través de cada pauta que marca un sobrio Andy Parker –por antonomasia, el batería ícono de UFO–, ese piano arcaico que interpreta el memorable Danny Peyronel –HEAVY METAL KIDS–, en el único trabajo que participó con UFO.

Todo el álbum presenta un equilibrio tangible, innegable, entre sentimentalismo y riffs que queman cejas. Todo es muy “UFO”, y tanto “I’m a Loser” como “Belladona” aparecen para regalarnos arpegios exóticos, letras de amores nostálgicos que se desprenden de tan inolvidables recuerdos. Un balance que regurgita Mogg con parsimonia, levantando corazones más adelante, en los cénits de ambos temas, especialmente la preciosa “Belladona”, con un solo de Schenker que nos va a hacer imposible no fijarnos en “Lonesome Crow” –donde hubo metido mano junto a su hermano Rudolf, años antes–. Aunque, no dejaría pasar a “Can You Roll Her”, con ese estofado setentero entre pianos Boogie-Woogie de roll-bar y guitarras bluseras que le dan un toque movido y alucinante a la agrupación, tan patente en “Force It” como en álbumes posteriores a éste. Tema sublime.

Sin embargo, para mí todo lo sobresaliente que puede llegar a mostrar “No Heavy Petting” –con el monito aquél precisando una mirada de autocomplacencia impertinente, subida a esa misteriosa figura que nos mira de refilón, casi diciéndonos que nos perdemos de algo muy bueno– comienza tras “Reasons Love”, con una seguida de temas que, vuelvo a indicar, son imposibles despegarlos de la imagen un viaje de Málaga a Toledo, o, en su símil, de California a Arizona. El álbum toma revoluciones importantes, sin dejar de lado pinceladas melódicas, precisando entre el quinteto –ese Pete Way no es cosa menor, bajista presto a lo que sea– un aroma a bañeras de hotel, la ropa húmeda en la maleta del Volkswagen. Esta música tiene poderío, y lo regocijas con deleite. “Highway Lady” casi que está puesta allí para recordárnoslo; un sentimiento indescriptible de libertad, Heavy Rock setentero a propulsión, si bien no reluce casi tanto como otros álbumes de UFO. Con todo, da un inmenso placer sumergirse en la oda Blues caótico y Rock del pícaro con “On with the Action”, hablándonos desde la perspectiva de músicos en ascenso preparados para todo, luciéndose esencialmente el buen Michael, con esa distinción que uno no puede dejar de apreciar incluso en sus trabajos solistas.

Un UFO en plena forma, preparados para continuar brindando esos memorables trabajos.

“Virgin Killer” fue de lo poco que llegué a tener en vinilo de SCORPIONS –el paraíso aquél del Rock acabó cerrando su puerta hace dos años…–, pero valió la pena comprarlo para poder apreciar “Backstage Queen” –y conocer por primera vez a UFO–, que yo adjunto sin distinción con “A Fool in Love”, original de Frank Miller; guitarras que conmemoran neumáticos sobre el pavimento, relatos de amores encontrados en una ciudad y dejados en otra, con ofrecimientos sobre un posible retorno, echados en largas vanes por quién sabe cuántos estados en nación alguna. Un tema que, para este servidor, ejemplifica al UFO que enamora sinceramente, sin ser demasiado largo, ni demasiado pretencioso, sólo como son ellos: hombres de Rock, de melancolía furiosa destellante en sus líricas, melenas al viento, vibración estridente que acaba por emocionarte, sin explayarse con ofuscación, aunque puede éste mirarlos y sonreírles con el CD en mano.

“Martian Landscape”, tal como nos los va indicando el buen Mogg –secundado con delirio por Way, Parker y Peyronel–, cuando cobra el poderío indicado, arremete con una exótica finura, sin apartarse del tinte espacial y poético, en honor a su propio nombre –tomado del club UFO en Londres–, recordándonos sus primeras producciones. Otro acierto en el álbum, teniendo tanto la belleza de “Belladona” como la destreza de “On with the Action”. Un pulcro cierre, tal como el mismísimo “Virgin Killer”, que nos regala un “Yellow Raven” para despedirse. Sin dudas, dos discos inconfundibles, y este “No Heavy Petting” se mueve en esas aguas rockeras indetenibles, con temeridad y célebres temas.

No creo que vaya a encontrar algo más de UFO en mi ciudad, pero siempre tendré a la mano este “No Heavy Petting”, que es océano de recuerdos e impagables vivencias. Cervezas, romance, fiesta y Rock ‘n’ Roll. Una era que se traspasa a ésta, sintiéndola en los huesos, oyendo como adolescente eufórico a Mogg, imitando los acordes de Schenker, girando entre Way y Parker, reencarnando a un Jerry Lee Lewis con el no menos resaltable Peyronel -nativo de la Argentina bella-.

“No Heavy Petting” entrega sensibles momentos, como preciso testimonio de los primeros UFO, hablándonos desde aquel 1976 que nos proporcionó preciosas obras. Y aunque éste no es imprescindible entre los magnánimos, como poco merece una muy buena oída, sepas quiénes son UFO o no, porque posee, en provechosa medida, lo que a un seguidor del Rock le pone los vellos de punta, aunque no sea la primera vez que los oye.

Y que ese platillo volador siga regalándonos tan agradables tiempos…

–88%–

Phil Mogg - Voz.
Michael Schenker - Guitarra.
Pete Way - Bajo.
Andy Parker - Batería.

*Colaboración*

Danny Peyronel - Teclados y Piano.

Sello
Chrysalis Records