Suffocation - Cryptopsy - Watain - Concierto, Flor Blanca (San Salvador) 30/11/2014

Enviado por Spaggiari el Jue, 04/12/2014 - 02:02
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01 - Breeding the Spawn
02 - Abomination Reborn
03 - Infecting the Crypts
04 - Pierced from Within
05 - Liege of Inveracity
06 - Effigy of the Forgotten
07 - Seeds of the Suffering
08 - Catatonia
09 - Slit Your Guts
10 - Phobophile
11 - Graves of the Fathers
12 - Benedictine Convulsions
13 - Dead and Dripping
14 - Orgiastic Disembowelment
15 - Lichmistress
16 - Two-Pound Torch
17 - Devil's Blood
18 - All That May Bleed
19 - Casus Luciferi
20 - Opus Dei (The Morbid Angel)
21 - I Am the Earth
22 - Puzzles ov Flesh
23 - Black Salvation
24 - From the Pulpits of Abomina...
25 - The Golden Horns of Darash

Hará por junio del corriente año cuando avisaron que Black Moon Shows traería a una de las bandas más legendarias y consistentes de la escena del Brutal Death Metal, Suffocation, banda que si bien ya la habíamos tenido por acá el año pasado; pero esta vez el cartel de Black Moon… anunciaba un afiche prometedor, 2 bandas más que acompañarían a la emblemática agrupación Hobbs y los suyos, nada más y nada menos que los enfierrados de Cryptopsy, y por si fuera poco también se alistaba una banda más, Watain. Eso, amigos, un pequeño festival de metal extremo para cierre de año. Para su servidor la noticia estuvo a un nivel tan inverosímil, casi fantástico e irreal, que, faltaron únicamente unos pocos días para que me apuntara a tal evento.

Después de algunas trabas logísticas –Como siempre las hay- se determinó que el concierto se celebraría en el Estadio Mágico Gonzales, mejor conocido en El Salvador como el Estadio Flor Blanca, cuyo lugar cuenta con instalaciones abiertas, factor determinante que antes no se nos había permitido por las relaciones entre organizadores con eventos locales y ajenos al metal. Todo eso se nos anunció 2 días antes del evento; la incertidumbre creció, se oía por un lado rumores de que Frank Mullen no estaría, causado por el tiempo que exige una gira, pero como les digo eran sólo rumores.

A las 17:00 Hrs llegamos con el camarada Wanango. Un público muy puntual; comentarios y expectativas como siempre se ponían en boca de todos; tuvimos también una parte del público guatemalteco -los más activos en emigrar siempre a nuestros eventos de metal- asimismo mexicanos, argentinos y unos que otros españoles. Se volvía a engrandecer ese sentimiento cosmopolita, aquel férreo e inconmutable espíritu de hermanad que nos une a todos a la hora de los ‘toques’ No faltó la cerveza de a dólar, los aborrecibles ‘changoleones’ (Esos que llegan a hacer disturbios urbanos, bajo el nombre de metaleros, y hacen quedar mal a muchos que llegan a disfrutar de un buen acontecimiento) y el clamor de una multitud que con el pasar de los minutos se impacientaba. Una vez ya todos en sus puestos, ya listos para la cabalgata, empezaron a abrir las bandas locales, esas bandas que o te calientan o te duermen con 15 minutos que lleven tocando. La primera de esas bandas, Discordia, nos la perdimos por el farragoso trabajo de afinación que ésta llevaba a cabo y el prematuro tiempo que estuvieron ‘tocando’.

Creo que el público no desmereció en actividad, tampoco propinó la mayor queja por la ausencia parcial de Discordia. Ni falta que le hacía.

Ya una vez en las graderías de reposo, estuvimos contemplando la entrada de una banda nacional, como respectivamente tenía que ser la segunda en la presentación: ‘Perverso’ cuarteto de Thrash con cotas Death Metal, muy a la línea Kreator-Slayer, con riffs groovies y una desenvoltura muy profesional; canciones como ‘Angel of Soul’ robaron atenciones generales. Los aficionados empezaban a pararse cuando vino la última banda invitada, la rampante ‘Virginia Clemm’ (Moniker sacado de la esposa de Poe) un grueso y depurado Deathcore de la cual la banda se engalanaba, pero a pesar de su actitud -muy molesta, la verdad- dejaron buen sabor de boca para la mayoría donde se arremetían los primeros ‘Moshpits’ de la noche, unos cuantos pelados que ya querían la descarga.

A mí, y sin apoyar al malinchismo, las bandas ‘calientabancas’ me agradaron, pero bajo mi punto de vista, llegaron muy atolondradas: no se daban su tiempo, y las ejecuciones les salían a la carrera, marchando ligeramente, y pues no hubo mucho espacio para apreciar muy bien su material.
Mientras charlaba con unos colegas, Wanango me exhortó que acababa de subir Matt McGachy al escenario, vocal de Cryptopsy. En ese momento de los escalones pasamos sigilosamente a la arena de duelo, con los corazones a mil por hora, y tras varios intentos de comprobar la acústica y la afinación requerida, la banda nos anuncia su arribo, y da comienzo hidalgamente a la bestialidad. La presentación de Cryptopsy duró más o menos la hora completa; en ese lapsus, y sin nunca verla en mi vida, contemplé una de las bandas más fieras en vivo, arrollando a medio público que, en aras de la contemplación, se hallaba turbado pero a la vez excitado de lo que estaba oyendo. Canciones grandemente mimetizadas por parte de McGachy a nivel vocal; un joven Olivier Pinard en el bajo que se regodeaba en su acalorada técnica y virtuoso recorrer de líneas; Flo Monier acertando a cada tarolazo que dictaba, y el guitarro muy enmendado trabajo que se fajó.

Con ‘Slits Your Guts’ y ‘Phobophile’ la marea de melenudos reventó como si a un enjambre le hubieran tirado una senda pedrada en el mero núcleo latoso de la colmena: todos, hasta su servidor, dejándose las cervicales y los huesos en el moshpit infernal que se desquebrajó a muchos, con esa sensación de envanecimiento, de éxtasis y esquizofrenia crónica latente en todo derredor, nos dejaron un espectáculo digno de una banda de categoría como lo es Cryptopsy.

Más que satisfecho, y con una imagen mental de haber visto una buena ejecución, nos quedamos en la espera de los insignes ‘Suffo’ como les había comentado atrás en unos párrafos, los rumores se confirmaban cuando tuvimos que presenciar al vocal de turno que Suffocation se había conseguido para esta gira, un Clown sacado de sepa usted donde, y a eso le agregamos la falta de Guy Marchails en la guitarras. Obviamente que todos sentimos una gran falta de respeto en ese momento, ya que la banda no tuvo el decoro de anunciarlo antes. Hubo algo de desparpajo por parte de otros que asimilaron mejor la situación; hubimos los que nos decepcionamos por no tener a uno de los símbolos del grupo pero raíz de eso sacamos la idea de abandono, para disfrutar lo venidero del grupo.

La presentación, comparándola con la que tuvimos aquí el año pasado en el ‘Catillo Venturoso’, no fue ni un completo fracaso ni tampoco un total exitazo, quizá el amparo o excusa moral que yo tengo es que los vi con Frank, sin embargo me imagino que muchos que lo presenciaban por primera vez se llevaron un absoluto descontento. Eso sí, tanto mejor para el vocal en presentar canciones como ‘Catatonia’ que buscar menudeos de discos posteriores. Ahora bien, Terrance Hobbs nunca defrauda: un calibrado manejo con su Guitar, una precisión delineada, unos sabrosos punteos de vieja escuela, y un retorno de slides y grumosos slams de primacía. Desmenuzaron lo que quedaba de la gente cuando llegan a tocar las ícaras ‘Pierced From within’, ‘Breeding the Spawn’ y, CLARO, la histriónica, apoteósica, mayestática ‘Infecting the Crypts’ niegue alguien escuchar esos arados relinchados de caballos que realiza Hobbs en un principio del track y evitar sentir que el espinazo se te erige y la piel se te descose del encantamiento, algo onánico, la verdad.

Después de ese arrobamiento salvaje que tuvimos, aún quedaba por ver a Watain. Muchos de los camaradas se despidieron antes de tiempo, dejándonos a Wanango y a mí con la inquietud de ver a estos Blackers y de no zarpar aún sin contemplarlos. Yo la verdad que nunca los había controlado, unas pocas escuchadas y nada más. Se me hizo curioso que la banda se tomó alrededor de una y media hora en aparecer, rodaban ya casi la 1:30 AM cuando Watain, ataviados hasta las narices, se presentaron con sus chalecos, sus rabos de metal, sus tachas, y el indistinto Corpsepaint. La brutalidad que se había recalcitrado en Cryptopsy y Suffocation con el público, pasó a un hipnotismo unánime en Watain. Todos los videntes atónitos observando el ritualismo que hacía Erik Danielsson, o mejor dicho, ‘E’; la aparición del humo, las cruces invertidas y candelas en cada una, hacía del Show presente algo prometedor. Y es cuando aparecen esos muertos vivientes, encarnizados, despidiendo polvo de entierro de sus vestimentas, y con ello un olor a talco, bosque y algún componente químico soltado, para acoquinar a cualquiera.

Pero sus canciones, muy a la vieja escuela del Black, de corte Darkthrone por veces, algo satyricon también, dieron ese ingrediente perfecto a la velada. Tengan en claro que no hubo mosh, ni surfing, ni circle pits cuando tocó Watain, ya que la impresión del show era muy teatral y natural, casi como contemplar una obra dramática.
Terminaron con un largo interludio muy rico en atmósfera, pero largo de largo. Y casi saliendo del Flor Blanca a las 2:30 am, nos marchamos a nuestros destinos, dejándonos eso sí, una huella indeleble en cada uno de los que habíamos constatado esa burrada de pura cepa.

Lo mejor de todo es que la entrada estaba a precio de palomitas. Y vaya que reventamos, con ganas.

Cryptopsy:
Flo Mounier: Batería.
Christian Donaldson: Guitarra.
Matt McGachy: Voz.
Olivier Pinard: Bajo.

Suffocation:

Terrance Hobbs: Guitarra.
Derek Boyer: Bajo
Kevin Talley: Batería.

Watain:

H: Drums
P: Guitarra.
E: Voz