Stratovarius - Fright Night

Enviado por Marcapasos el Sáb, 03/01/2015 - 04:20
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1. Future Shock (4:35)
2. False Messiah (5:20)
3. Black Night (3:43)
4. Witch-Hunt (3:22)
5. Fire Dance (2:20)
6. Fright Night (8:13)
7. Night Screamer (4:48)
8. Darkness (6:57)
9. Goodbye (1:12)

Stratovarius es una banda que ha pasado por todo tipo de circunstancias: una primera etapa de iniciación; una segunda de reconocimiento internacional y llena de éxito y fama; otra caracterizada por la decadencia y falta de ideas de la banda, así como problemas internos de sus integrantes; y una última, “un nuevo comienzo”, por así decirlo, donde se aprecia una muy buena recuperación musical.

De tal manera engullimos todo esto, que resulta irreprochable la importancia que ha tenido el nombre de Stratovarius a la hora de elaborar un conciso esquema del Power Metal y la historia del mismo. No situar al grupo finés junto a dantescos como Blind Guardian, Helloween o Gamma Ray (entre muchos otros, quédese la obviedad) estaría completamente fuera de lugar.
Por tanto, considero de suma importancia hacer un poco de historia y retrotraernos al contexto histórico por el que pasaba la banda en sus inicios (sobre todo, teniendo en cuenta que, si estás leyendo estas palabras, sabrás de antemano que te encuentras ante una reseña del álbum debut de Stratovarius, Fright Night):

Stratovarius (antes de 1986 bautizada como Black Water) fue fundada en 1984 por el guitarrista Staffan Strahlman, el bajista John Vihervä y el batería Tuomo Lassila.
Tras varios años de crecer como instrumentistas y realizar alguna que otra maqueta, Strahlman decide abandonar el proyecto, por lo que los dos integrantes restantes no tuvieron otra que optar por realizar diversas audiciones y, así, elegir a un nuevo guitarrista y vocalista. De esta manera, Timo Tolkki, un talentoso joven proveniente de la región finlandesa de Nurmijärvi, llegó a formar parte de Stratovarius.
Una vez estuvo Tolkki asentado a la guitarra eléctrica, la jovenzuela banda decidió buscar a un buen teclista para, así, completar definitivamente la formación. Fue entonces cuando entró en juego el figuras de Antti Ikonen. Tras variadas cruzadas, los Stratovarius consiguieron firmar finalmente con la discográfica CBS Finland.
Como último dato, hemos de anotar la salida de Vihervä en 1987, siendo reemplazado por Jyki Lentonen. Y con esta alineación acabaron lanzando dos sencillos (Future Shock y Black Night) y su primer disco de estudio: el aquí reseñado, Fright Night.

Pero bueno. Dejémonos de historia y adentrémonos en lo que de verdad nos importa: ¡la música!

Desembarcaremos con Future Shock, una canción de Power y Heavy Metal de sangre europea pura y dura. Tolkki no es el mejor cantante que podría llenar el micrófono, pero no se le podría decir que no al escuchar los tonos que se mete. Como bien cabría esperar, queda más que bordada su parte solista, dejando ya muy claro qué clase de monstruoso guitarrista es. Tema movidón y directo.
El segundo track, False Messiah queda mucho más orientado hacia el Speed melódico. Un tema con más toques de misterio (atención a los coros) y muchos momentazos en los que, tanto la voz de Tolkki como los instrumentos, quedan rítmica y abruptamente interrumpidos de forma continua a lo largo del tema. La percusión y la guitarra sobresalen durante los solos.
Black Night, colega, mucha caña y metal a raudales, solos veloces, riffs demoledores, muchísimo ritmo y muy buen pie, y un Tuomo Lassila que, prácticamente, se sale con su batería.

Comienza la cacería, comienza la noche de brujas. Comienza Witch-Hunt, temazo helloweenero total (incluso maidenesco), Power Heavy Metal de pura esencia, en el que Tolkki ensalza armónicas y rápidas melodías, y la batería, el bajo, y la guitarra, todo en su conjunto y jugo, conforman una sinfonía instrumental de lo más virtuosa y compleja.
Fire Dance también llama mucho la atención. Se trata de un instrumental de dos minutos en el que Tolkki se ensalza en todo su esplendor (da un olor a Malmsteen flipante, pero luce increíble, como guitarrista es un verdadero bestia). A destacar sobre todo el momento culmen, el enfrentamiento guitarra VS percusión, a partir del minuto 1:57. Instrumental inteligente, excelso y brutal. No es Holy Light, ni es Stratosphere, pero tiene carácter para llegar al ring, y más.

La canción más larga del disco no se encuentra al final de éste, como suele ocurrir, sino precisamente ahora, en la sexta posición, tratándose, además, del título homónimo, Fright Night, de ocho minutos. Se trata de una composición de lo más curiosa, llegando a contener múltiples facetas, desde su toque místico y estrambótico, hasta sus partes más melodiosas, veloces y vacilantemente heavies. Tema excelente en toda su gracia.

Por su parte, Night Screamer puede ser el tema más simple y aquél en el que ninguno de sus integrantes llegue a sobresalir de la manera en que lo hacían en las canciones anteriores. Pero, incluso así, encontramos momentos que atrapan a uno, como ese contraste entre potencia y dureza clásica y virtuosismo Power.
Vamos oliéndonos el final con Darkness, canción de casi siete minutos que comienza de forma pausada y acústica, manteniendo el toque místico que se ha dejado entrever en diversos retazos del álbum. Un digno desenlace a todo lo que llevamos escuchando desde que le dimos al play, escenas muy progresivas, riffs heavies, buen aporte coral y bastante más diversidad en su instrumental.
Decimos adiós al disco, y lo digo de forma literal, pues Stratovarius se despide con Goodbye, un instrumental acústico bastante breve, pero embelesado, bello y tranquilo.

La historia de una banda es un verdadero camino. Al lanzarse este Fright Night, quién diría que Stratovarius llegaría a ser lo que es hoy; quién habría dicho que acabarían lanzando joyas del género como Visions o Episode; y quién diría que pasarían por todos los momentos por los que tuvieron que pasar la década pasada.
Este álbum debut no es la clase de obra revelación directa a clásico, no es ningún Walls of Jericho, ni ningún Heading for Tomorrow. Pero se ve a la legua su excelente elaboración, toda su musicalidad resalta los momentos especiales que otorga, todo el entretenimiento… pero sobre todo, un disco que hay que tener muy en cuenta a la hora de valorar la carrera de los fineses desde finales de los 80’ hasta finales de los 90’, y desde entonces hasta la actualidad. Como dice Kotipelto en Destiny, the times are changing so fast…

En resumidas cuentas, tres cuernos medios (lo que sería un 7/10) para el disco de la serpiente asalta-tumbas de los Stratovarius.

Timo Tolkki / Guitarra, voz
Jyrki Lentonen / Bajo
Antti Ikonen / Teclado
Tuomo Lassila / Batería

Sello
CBS Finland