Stone Sour – Live In Moscow

Enviado por TenzaZangetsu el Mar, 08/04/2014 - 22:22
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1. 30/30 - 150 - 5:07
2. Orchids - 5:27
3. Take A Number - 4:41
4. Reborn - 3:48
5. Your God – 5:14
6. Inhale - 4:05
7. Come What(ever) May - 5:46
8. Bother - 6:32
9. Through Glass - 5:45
10. Blotter – 3:58
11. Hell & Consequences - 4:27
12. Get Inside - 4:10

Come What(ever) May significó muchas cosas para los muchachos de Stone Sour. Demostró que la banda podía continuar y mejorar luego de su más que decente debut. Probó que Corey Taylor era mucho más que el voceras gritón de los sobrevalorados Slipknot. Hizo que la banda se mostrara como tal: como una banda y no un mero proyecto paralelo. Pero por sobre todas las cosas que he mencionado, validó un aspecto muy importante: los hizo musicalmente relevantes.

Siempre me ha gustado el debut de la banda pero nunca me ha parecido nada que pueda exaltar al oyente. El segundo trabajo de los norteamericanos los mostró pletóricos y realizando una labor notable que, a mi juicio, los puso un peldaño encima de las demás bandas de su generación. Stone Sour no juegan según las reglas de los demás y más de una vez pueden sacarse un as bajo la manga para sorprender al oyente. Si desean, se desmarcan de los límites de su estilo y te salen con un tema más metalero o una balada de lo más accesible. Han ido expandiendo su sonido con cada entrega –a veces con resultados geniales y otras con más pérdida que utilidad- hasta convertirse en un grupo fascinante. Son una anomalía, a mi parecer.

Su segundo álbum vendió bien y pudieron girar por todo el mundo conquistando terreno tras terreno. No había quien los pudiera detener para conseguir la corona de la escena chándal. La banda contaba con la que considero su alineación clásica con el nuevo en la batería, Roy Mayorga. Hay varios videos en la web de su gira en múltiples festivales y se puede comprobar el gran de nivel de forma que poseían en esos años. Eran años de abundancia para el grupo: en la gira de un trabajo fenomenal (para un servidor, al menos), la banda sonando como nunca antes y su líder, Taylor, en el momento de su carrera. No es un monstruo para mí pero hay que mencionar el gran nivel que portó en esta gira y como lideró a este combo hasta la gloria moderna. Duélale a quien le duela, Corey ya es ídolo de muchos jóvenes que se están adentrando a esto del Rock. Podemos debatir si es merecido o no (sería el colmo que no pudiéramos), pero esa es la realidad. Lo que no hay que recriminar es cuando se da sangre, sudor y lágrimas en un concierto. Eso no hay que subestimarlo. JAMÁS.

Taylor es aficionado confeso de Iron Maiden, así que sabe muy bien que si quieres ser un grupo de renombre, debes conquistar a las huestes en el escenario. Si no eres bueno en vivo, olvídate de conquistar a la parroquia. Puede que el estudio te haga un genio en el álbum pero si no lo pruebas en directo, no eres más que un vendedor de humo consolidado. Si sueno contundente u ofensivo, no lo lamento. Se necesita grandeza en el escenario para conquistar al público. Soy un amante de la música en directo y quiero que estos de Iowa me demuestren de lo que son capaces. De una podemos atestiguar que están reprobados en cuanto a portadas se refiere. Hombre, parece más un afiche de la banda que la portada de un directo atronador. Pudieron haberse esforzado más. No importa. Lo que realmente vale es su contenido. Moscú los espera.

No dudan en iniciar fuerte y comienzan con 30/30 – 150. La filmación me recuerda un poco a la de Maiden England porque parece estar grabado desde la perspectiva de varios aficionados en el concierto. Un toque muy interesante. La banda suena muy bien y en forma; como una máquina bien aceitada. Taylor suena más potente y aguerrido en este concierto. El estribillo es muy bueno y el rubio vocalista arenga al público, mostrando así sus dotes de buen frontman. Un gran inicio y que te demuestra que la banda no anda con juegos. Algo que hace mejor a este concierto es el impecable set con el que están trabajando; aquí está lo mejor de sus primeros dos álbumes y no falta ni una canción ni sobra ninguna.

Orchids siempre me ha encantado y aquí me parece estupenda. Suenan más dura y Taylor no falla con los cambios vocales. Lastimosamente, no lo apoyan en las harmonías vocales a mediados de la canción. El público está comprometido y se les ve en todo momento aplaudiendo. Una gran demostración de lo que la banda es capaz. Poderoso ese “wish you away!”. Take A Number nos mantiene en los ritmos melancólicos y depresivos de la primera ofrenda de la agrupación en 2002. Mucho sentimiento de Taylor y luego más tralla guitarrera. No son nada complejo pero sí que lo hacen bien en el escenario, ¿eh? No es mi favorita del set pero mantiene interesado a uno y sirve como una buena previa a la demoledora Reborn. Una de las mejores canciones del grupo servidas como debe ser: mejor que en estudio. Esto eran los tiempos en que a Corey aún no se le había cascado la voz y podía cumplir con todas las facetas de sus vocales con gran nivel. El directo suena crudo pero duro y genuino. Así le gusta reseñar a uno.

Un aspecto que me llamó poderosamente la atención de este concierto fue el manejo de público de Taylor. No es ningún secreto que esta es su banda y que todo se centra en él, pero es remarcable como domina a la audiencia. Y todo sin aires de prepotencia o actitud de duro; siempre siendo agradecido y amigable con los aficionados. Se aprecia. Solo hay que ver como incita a la gente a cantar y cuando le hacen caso, solo esboza una sonrisa y dice “shit!” totalmente sorprendido. Sonriente y con los cuernos bien en alto en todo momento. Your God suena mucho mejor en este plano que en estudio y eso es decir bastante. El tema más Nu Metal de la banda pero no carente de calidad. Van a ritmo vencedor y da gusto escuchar los temas que te gustan sonando estupendamente en directo. Siguen con el single molón de su primer álbum, Inhale. Me parece algo irónico el ánimo de Taylor –tan portentoso- mientras que Rand y Root hacen algunos de los riffs más tristes de la noche. Algo paradójico. Una interpretación sentida de principio a fin y se denota una sensación de la banda por darle todo. Ese cambio de ritmo en la segunda parte de la canción me toma por desprevenido cada vez que la escucho y tal vez en eso radica su brillantez.

Come What(ever) May da inicio con arenga del frontman y un ataque al entonces presidente de Estados Unidos, George Bush hijo. “Esta es una canción sobre la verdadera puta libertad”; así se habla. He dicho que todo el concierto ha tenido empuje y energía pero aquí se muestra más eso. La noto más directa que en estudio y eso es decir mucho. La balada por antonomasia de la banda, Bother, es de lo más especial en esta velada rusa. Taylor toca con una guitarra eléctrica en lugar de una acústica y se muestra un tanto humilde ante la audiencia. Muy diferente del cabrón que uno vez en Silpknot. Su voz suena cristalina y atraviesa tus sentidos. Mamando directo de lo hecho por entes como Alice In Chains o Soundgarden, sus vocales retoman caminos noventeros de tristeza. Incluso en una canción de este estilo motiva al público a cantar como si fuera el final del concierto. Ya que estamos en plan suavecito, entrelaza esta canción con la siguiente en fama, Through Glass. Sigue el mismo nivel y creo que suena incluso mejor que en la canción previa porque apenas habían pasado meses desde la grabación de este tema y eso puede llegar a pesar mucho. El resto de la banda aparece (seguro que ya estaban aburridos) y acaban esta pequeña etapa de apaciguamiento.

Luego de tanta baladita, los de Stone Sour saben que queremos más tralla y nos lanzan la explosiva Blotter. Salvaje pero melódico al mismo tiempo. Mayorga aporta más a la batería y se muestra más predominante que en la versión de estudio. Bestial cambio de estilos de Taylor en meros segundos y debo decir que esta versión supera con creces a la original porque, a mi juicio, fluye mejor que la de estudio. Hay una mejor secuencia y se siente más natural.

Mi momento favorito es cuando te ataquen con la que considero que es su mejor tema, la genial Hell & Consequences. Taylor la describe como una canción que “se trata de cuidarte a ti mismo y a aquellos a tu alrededor”. Una interpretación soberbia y Corey se roba el show con su interpretación vocal. Claro, en caso de que tuvieran alguna duda de que era su banda. También es elogiable el buen hacer de Rand en los solos y la agilidad de Mayorga en la batería en casi toda la canción. Una de esas actuaciones que uno tiene que escuchar por lo bien que suena y la energía que destila. Fenomenal.

Para terminar, ¿qué puede ser mejor? La canción que lo inició todo: Get Inside. En lo instrumental no fallan en una nota y Taylor suena con más rabia que en estudio. Cabe mencionar que en el estribillo tiende a usar más guturales que los gritos típicos de su estilo. Su voz ya comenzaba a dar leves señas de que no podría mantener ese ritmo por mucho más tiempo. Con mucha ferocidad y bestialidad se termina un concierto de lo más soberbio. No fallan en ninguna canción, el set es de lo más prolijo que podían hacer y fueron comandados por una actuación de su líder. No creo que haya más que decir. Ya ellos lo dijeron todo con su música.

Cinco cuernos (merecidos) para Live In Moscow. El Live After Death alternativo.

• Corey Taylor − Vocales, guitarra adicional en Bother y Through Glass
• James Root − Guitarra
• Josh Rand − Guitarra
• Shawn Economaki − Bajo
• Roy Mayorga − Batería

Sello
Roadrunner Records