Slipknot - Vol. 3: The Subliminal Verses

Enviado por punhal el Sáb, 05/03/2011 - 05:03
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1.Prelude 3.0 3:57
2.The Blister Exists 5:19
3.Three Nil 4:48
4.Duality 4:12
5.Opium of the People 3:12
6.Circle 4:22
7.Welcome 3:15
8.Vermilion 5:16
9.Pulse of the Maggots 4:19
10.Before I Forget 4:38
11.Vermilion Pt. 2 3:44
12.The Nameless 4:28
13.The Virus of Life 5:25
14.Danger – Keep Away 3:13

Algunos enlaces:
Duality - http://www.youtube.com/watch?v=6fVE8kSM43I
Pulse of the Maggots - http://www.youtube.com/watch?v=6yuCL50waBk
Vermilion Pt. 2 - http://www.youtube.com/watch?v=LvetJ9U_tVY

Me estreno con esto, así que permítanme el lujo de añadir mi dosis de subjetividad en este primer análisis, disco para mí, de vital importancia.

Existen dos modos de afrontar esta crítica, según mi persona. El primero de ellos es coger el camino lógico, el que he vivido, el real; es decir, contar mis experiencias con este material que nos ocupa siendo un imberbe chavalín que escuchaba música por la necesidad de buscar algo más que la mierda con la cual nos bombardean constantemente. Un chavalín que contagiaba sus ganas de vivir y calmaba sus ansias culturales (la música era la principal vía de escape) allá por el cercano 2007, si no me equivoco. Siendo aún su experiencia melómana muy, muy limitada, dicho sea de paso.
El segundo modo de resistir el ataque de los de Iowa es transitar el mismo camino que en 2007, pero ya habiendo recorriendo otros muchos, pudiendo contextualizar a la banda tal y como la ve todo el mundo en este mundillo llamado metal, esto es, odiada y amada a partes iguales. No me voy a poner ahora con este tema, conocido por todos (espero).

Pues pensando un poco, al final me he decidido encararla también por la primera vía, por la vía del sentimiento, por lo que creó esta música en mí, redactor de la reseña; y que intento contagiar a ustedes, lectores de mi texto. Aquí está mi experiencia:

No sabía que era Venom, no sabía que era Thin Lizzy, no sabía que era Dark Angel, no sabía quien coño era Tom Waits.

Que portada tan rara, pensé la primera vez que la observé; de hecho no le encontré sentido, recuerdo que la concebí como algo abstracto. El disco que empezaba con una canción llamaba “Prelude 3.0”. Pssss… bah. Normal, como su propio nombre indica, un preludio sin más afán que iniciar la senda del álbum, suponía que la cosa tardaría algo en arrancar. Las dos siguientes canciones no les hice mucho caso, cosas de la facilidad de distracción que da la inicial adolescencia supongo, hasta que de repente oigo… I push my fingers into my…
El cantante había susurrado este verso, sin saber que estaba la cambiando la vida de alguien con tan insignificante gesto. Mi mundo se paró ahí para comenzar a girar en otro sentido, es un sentimiento difícilmente explicable. Las sensaciones aquí vertidas por el combo estadounidense son de rabia contenida, explotada por un estribillo contagioso hasta decir basta, ciertos aires nihilistas que ondearán tanto en esta como en casi todas las piezas de álbum (y primeros discos del grupo, algo más brutos, los cuales también recomiendo), una batería haciendo diabluras que mi mente no concebía, ritmos machacones que aceleraban mi ser; simplemente, la dosis de droga que mi cuerpo exigía. No habría a continuación un “Opium of the People”, no. Habría otro “Duality”, y otro, y otro. Y me iría al youtube al ver el vídeo. Y lo fliparía. ¡Dios, gente destrozando una casa mientras Slipknot con sus máscaras tan molonas cantan ondeando la bandera de la destrucción en su lírica! Iría a donde mis colegas a decirles que escucharan “Duality”, hasta creo que le comenté a mi madre que la escuchara. Me dijo que no escuchara “cosas de Satán” pero daba igual, no necesitaba nada más esos días, me llegaba con esa canción. Hoy me doy cuenta de lo que puede ser la música, del poder que tiene, recordando aquellos tiempos.

Evidentemente, pasado el furor inicial de la desvirgación metalera, por decirlo de alguna forma poco elegante, me lancé con el resto. En estos momentos, años después de la primera vez con los versos subliminales, me las sé de carrerilla, como un credo. Ni que decir tiene que la potencia con la cual la música de Slipknot ha encarado mi ser ha sido idéntica a la fuerza de una apisonadora sobre mi cuerpo; la huella ha sido imborrable e imperecedera.

Ya desde un punto de visto más objetivo, analizando lo que ahora mismo puedo apreciar musicalmente hablando, para aquellos que se pregunten que hacen estos chicos, puedo decir lo siguiente. En este disco uno encuentra un metal alternativo una marcha más acelerada que el que ofrecen (por decir otro grupo puntero en reconocimiento artístico), los armenios de System of a Down, sin el toque de originalidad de estos, eso sí. Por otro lado, creo conveniente reincidir en un matiz, pues éste es el tercer álbum de Slipknot, sucesor de el homónimo `Slipknot´ y el archiconocido `Iowa´, dos discos con una aureola agresiva mucho más notable que en el que nos ocupa. El grupo, seguramente buscando más reconocimiento a nivel mundial y buscar el estrellato, cazando por el camino a ilusos facilones como yo, dotó de menos caballos a su descabellada máquina. Esto es fácilmente apreciable en el hecho de incluir una balada ( “Vermilion Pt. 2”), y en la introducción de más pasajes calmados (cítese estribillo de “Welcome” o la pieza “Circle”), cuando en las dos obras anteriores la única calma que nos llegaba era con el estribillo de “Wait & Bleed” (bendita “calma”). Aparte señalar que la producción de Rick Rubin influyó decisivamente en este giro de la banda hacia un infierno algo más relajado, aproximando el sonido más hacia un `Toxicity´ que hacia una evolución más del sonido (auto)destructivo que llevaban los 9 de Iowa en sus anteriores trabajos. Aquí no vamos a encontrar un “Disasterpiece”. La percusión, con hasta tres miembros del grupo ocupándose de ella, destacando al baterista Joey Jordison, parece la más participe del rebajo de revoluciones. Y para que nos vamos a engañar, canciones como “Befote I Forget son carne de ventas y más ventas, tiene un riff y un estribillo que se pega cual lapa a la piedra, a ver quien osa no tararearlo después se un par de escuchas. Destacar el inicio también de “Pulse of the Maggots”, dedicado a sus seguidores, como guiándolos en su violenta marcha musical en un ritmo entre trash y groove, con esos coros alentando a la plebe metalera que los sigue (sigo sin entender porque no la tocan en directo más a menudo).
Hasta aquí mi visión de `Vol 3: The Subliminal Verses´, espero que los que no lo hayan escuchado ya, le den por lo menos una oportunidad.

Sin embargo, me siento obligado a hacer un pequeño apunte, fruto de las experiencias que he vivido en estos últimos años, todo a partir de este álbum, repito. Me da bastante rabia que los metaleros auténticos (entiéndase esto con un leve toque de ironía), esos que defienden que todo murió en el 90, desdeñen sobremanera a grupos como Slipknot, calificándolos de relevo mediocre a los verdaderos estandartes del metal. Entendamos esto estableciendo, por ejemplo, una analogía Metallica – Slipknot, poniendo a dos grupos archiconocidos y de máximo apogeo en épocas tan diferentes como pueden ser los 80 y la actualidad. Hay gente que no ha vivido en los años “gloriosos” de la escena, como yo, y les aseguro que muy a mi pesar. Tuve que entrar en este mundo por bandas tales como la de la reseña que nos ocupa, porque ejecutan su música en el mundo el cual he crecido y vivo, no puedo identificarme con un `Master of Puppets´ a finales de los 00, no, lo siento. Me identifico con Slipknot, y califico de vital importancia su presencia, a la par de otras agrupaciones como los ya citados SOAD, Deftones, Körn etc etc.
El metal no morirá, esténse tranquilos, las nuevas generaciones lo alimentamos y lo seguirán haciendo constantemente, respetando siempre los valores y cualidades del pasado. Los únicos asesinos del mismo son aquellos que no aceptan a las nuevas hornadas metaleras, consecuencia de su tiempo y su época.

Hoy disfruto del `Black Metal´ de Venom, adoro a Phil Lynott, machaco el `Darkness Descends´ y paso relajados momentos con la ronca voz de Tom; y todo fue gracias al impulso de este álbum.

Transmito un mensaje pues, de respeto y tolerancia, donde todos podamos disfrutar con cualquier cosa, más allá de los impulsos excluyentes que nos propician nuestros orígenes en el metal (yo, por ejemplo, no puedo con el Hair Metal, cosa que intentaré superar). Así pues, larga vida al metal, al rock y a todo lo que nos haga juntarnos para debatir animadamente sobre música.
Propongo hoy Slipknot, su tercera obra, su “Vol 3: The Subliminal Verses”. Yo, dentro de mis circunstancias, le doy 5 cuernos, o dejándome guiar por el ego, 5 puñales.
Ahora valórenlo ustedes.
Saludos.

PD: Recuero a Paul Gray, tristemente fallecido el año pasado. DEP
PD2: Tras reflexionarlo ampliamente, y ante la imposibilidad de ser plenamente parcial en mis reseñas ulteriores a ésta, he decidido cambiar la puntuación de este disco a 3 cuernos, 6.0 punhales. La emoción inicial que sentía se ha evaporado y ya no encuentro en este disco, que un día tanto fue para mí, la frescura que debería haber en él. Por tanto, añado esta PostData para ajustar mis verdaderos sentimientos e intentar ser más ético en mi conjunto de labor como reseñista, a fecha de 05/07/2012. Sé que este cambio, como toda rectificación propia, podrá molestar a algunos, por lo que el texto primigenio de la reseña queda intacto, siendo eco de lo que un día fue. Véanlo más como una aceptación del presente que como una negación del pasado; en arras de ser justo en el mayor contexto humano posible. Un saludo. Punhal.

(#8) Corey Taylor: voz
(#7) Mick Thomson: guitarra
(#6) Shawn Crahan: percusión, coros
(#5) Craig Jones: sampler
(#4) James Root: guitarra principal
(#3) Chris Fehn: percusión y coros
(#2) Paul Gray: bajo (†)
(#1) Joey Jordison: batería
(#0) Sid Wilson: turntablism

Sello
Roadrunner Records