Shy - Welcome to the Madhouse

Enviado por Witchfyre el Vie, 08/09/2023 - 00:35
Shy

Después del “éxito" de Excess All Areas, con temas compuestos junto a Don Dokken, Duane Hitchings y Michael Bolton, y un prometedor puesto 132 en el Billboard, el siguiente paso lógico para Shy parecía el salto a EEUU, que era donde se cortaba el bacalao a finales de los 80. La escena de su país estaba bajo mínimos en aquel momento, así que allá que se lanzaron nuestros “tímidos" británicos, ahora rebautizados como Shy UK, para conquistar el mercado yankee. ¿Lo consiguieron? Que va, el hostiazo que se pegaron con un desafortunado Misspent Youth fue de tales proporciones, que mandaron todas sus posibilidades por la alcantarilla. Ya os dije que no hay banda que triunfe con MCA, el fichaje con el histórico sello de Chicago no era buena señal... Siguieron giras americanas y europeas, pero la cosa no terminaba de despegar al abrigo de un álbum que fue un rotundo fracaso comercial (algo que le deben en gran medida a un Roy Thomas Baker que debía estar muy colocado de aquella) y Shy se fueron desvaneciendo. Lo que ocurrió a partir de ahí, no lo tengo demasiado claro. Sí os puedo decir que, en algún momento de 1991, Tony Mills dejó la banda para montar los power-progresivos Siam y fue sustituido por John “Wardi" Ward, ex-Sabre y Madam X, futuro vocalista de Oliver/Dawson's Saxon y propietario de un más que respetable par de pulmones. Con él al frente y ya sin contrato, tres años más les llevó aparecer con un sucesor para Misspent Youth, cinco en total desde su fecha de salida.

Lo acojonante de esto es que, a pesar de estar en 1994, poco habían cambiado las cosas para Shy. Sí, cada vez sonaban más heavies y menos AOR, las guitarras cada vez ganaban más peso en detrimento de los teclados de Paddy McKenna y, sí, es cierto que “Wardi" no tenía nada que ver con la voz de helio de Tony Mills, pero, en todos los sentidos, Welcome to the Madhouse parecía una continuación natural de la evolución que Shy iban marcando con cada lanzamiento desde el ya lejano Once Bitten... Twice Shy. Es más, más que una continuación directa de Misspent Youth, Welcome to the Madhouse se siente como un nuevo paso en su camino, aprendiendo de los errores del pasado. Si su álbum del 89 era un verdadero despropósito a nivel técnico (ni los músicos ni las composiciones eran los que fallaban, ya lo comenté en su momento), Welcome to the Madhouse suena como un tiro y gran parte de la responsabilidad es de nuevo de un Neil Kernon que tan bien los había hecho sonar en 1987. Lo que ya no sé es como se las arreglaron para financiar la grabación en 1994, sin apoyo de un sello y contratando un tío con este prestigio, pero a Neil se le ve pasándoselo pipa con los miembros de la banda en vídeos de la época, por lo que asumo que debían tener cierto colegueo. No me extrañaría que Kernon aceptase una rebaja para grabar a una banda con la que aparentemente le unía una relación más allá de lo meramente profesional. El estudio en el que grabaron (más bien un local reconvertido) puede que no tuviera muy buena pinta, pero el resultado es inmejorable. La batería suena implacable, las guitarras con muchísimo cuerpo, el bajo engorda el conjunto a la perfección y la voz de “Wardi” (es tremendo verles usar el viejo truco de los pantis de mujer para proteger el micro) encaja a la perfección con este estilo mas guitarrero... Nada le tiene que envidiar esta grabación a las superproducciones que dirigía el propio Neil cuatro años atrás y a mí me deja más que claro lo importante que es tener a un tío a los controles que sepa lo que se hace, mucho más que una instalaciones deslumbrantes. Esta es la diferencia entre un álbum pasable y uno bueno de verdad.

¿Y los temas? Pues están de puta madre, chico. Más hard/heavy y sin casi nada de AOR ya a estas alturas, es un LP jodidamente entretenido. Lleno de baterías estruendosas, grandes estribillos, riffs pegadizos y, sí, unos cuantos teclados, sólo que editado en 1994. De hecho, suena totalmente a álbum de hard americano de 1990 y uno de los buenos, además. Si esto hubiera salido en el 91 a nadie le habría extrañado. Piensa en Skid Row, piensa en XYZ, piensa en Heavens Edge, piensa en Britny Fox... y más o menos ya tienes por donde van los tiros. ¿Su gran defecto? Joder, está clarísimo, esto está editado totalmente fuera de fecha. ¿Quién cojones se iba a preocupar por escuchar algo así en 1994 en plena explosión grunge cuando es música que grita “años 80" a pleno pulmón?

Mucha juerga, mucha marcha, mucha garra... está claro que no son los Shy elegantes y etéreos de mediados de los 80, pero esta versión más hard/sleazy es igualmente válida. Si está claro que, cuando una banda es buena, va a ser raro que te vengan con un mojón bien grande y aquí demuestran que poco tenían que ver ellos con el fiasco de Misspent Youth. Igual no es un álbum con “hitazos” de esos que hubieran llevado a la banda a la estratosfera a mediados de los 80, pero también resulta difícil encontrarle defectos notables y hasta ese It's Only Rock ‘n Roll de los Stones, para el que grabaron un vídeo muy cachondo, suena bastante guay. La peor, sin duda, una I Don't Know Why I Love You que da la nota y no para bien, precisamente. Una buena mierda de canción. En el lado opuesto, una Girls Like You que es todo un pelotazo y tiene una parte central más tranqui de mucha categoría. Esta lo podría haber petado en los 80. El resto, molan, mucho. Hard/sleaze divertido y guitarrero, con pelotas y con la temperamental voz de “Wardi" llevando el peso con suficiencia. La guitarra de Steve Harris suena igual de bien que siempre y más heavy que nunca, derrochando riffacos bien gordos y armónicos a tutiplén (alguien estuvo escuchando el Slave to the Grind), la batería de Allan Kelly golpea muy duro y “Wardi" vocifera como un perro callejero con la rabia. Todo un descubrimiento este vocalista. Igual no suena tan singular como Tony Mills, pero sin duda era perfecto para esta nueva cara que querían ofrecer.

Sobra poner este Welcome to the Madhouse en contexto. Saliendo con Granite Records en Europa y sin edición americana, ya os podéis imaginar. Sólo en Japón, donde el hard no pasó de moda, salió con Vertigo y tuvo cierta repercusión. Eran los tiempos del grunge y el hard rock ya no molaba. Shy volvieron a desaparecer y no se volvió a saber nada de ellos hasta 1999, ya con Tony Mills de vuelta. En 1994 no le importaban una mierda a nadie (son brutales las imágenes de la banda tocando en el remolque de un camión), pero fueron capaces de demostrar con un buen par que aún tenían mucho qué ofrecer. ¡Olé sus huevos!

7,5/10

- Wardi: voces
- Steve Harris: guitarra
- Roy Davis: bajo
- Paddy McKenna: teclados
- Alan Kelly batería y coros

Sello
Granite

Que pedazo de productor y como se nota su calidad en esta grabación que suena brutal. Comparto plenamente que un buen productor siempre marca la diferencia en la calidad de un disco y en particular este álbum suena con un poder sensacional que me recuerda mucho al segundo disco de Shotgun Messiah. Un tremendo disco que pasó totalmente desapercibido como muchos grandes discos que salieron por esos años oscuros y difíciles y que fracasaron en obtener un reconocimiento comercial (recuerdo el disco de Heavy Bones con Frankie Banali que es tremendo, producido por Richie Zito si no me equivoco, que suena brutal y no pasó absolutamente nada con él). Muy buena reseña y gracias por recordarme un disco que hace mucho no pinchaba porque siempre me voy al Excess!

Es un maestro, Mick. Tengo un muy buen colega, productor en Barcelona, propietario de los Estudios Moontower, con el que siempre me paso horas hablando de grabaciones de los 80 y 90. Javi, que se llama, es un verdadero experto, y con frecuencia mencionamos a Kernon como uno de nuestros productores favoritos.

Su mano en este álbum se nota una barbaridad. Un trabajo con un presupuesto, seguro, muy limitado (fue financiado por la propia banda), pero que suena como una superproducción gracias a la mano de Kernon. Se ve como combinan dos estudios, uno más modesto (que no me extrañaría que fuera el local de ensayo de la banda) y otro profesional en Birmingham. Esto, para mí, evidencia que, más importante aún que equipo e instalaciones, es la labor de alguien que les sepa sacar partido y tenga claro como debe sonar un disco de un estilo determinado. Neil Kernon sabe hacer eso a la perfección. Ya se va del estilo, pero pocas cosas escuché en mi vida más impresionantes que la producción del Annihilation of the Wicked de Nile. Yo siempre he sido muy de productores y creo que tienen una tarea fundamental en el éxito o no de esta música que nos apasiona.

Es que Kernon ha trabajado desde artistas pop como Hall & Oates hasta bandas más extremas como Nevermore y Nile, tiene un curriculum impresionante. Yo también desde chico siempre tuve amigos músicos, entonces también he estado varias veces en estudios de grabación viendo como trabajan ahí las bandas junto a un productor, por ejemplo una vez vino David Prater (Firehouse, Dream Theater), a Chile a producir acá a una banda nacional y estuve un par de veces en esas sesiones y te das cuenta de inmediato cuando un productor sabe como hacer su trabajo y a su vez como mejorar el trabajo de una banda, por eso siempre lo primero que miraba en un disco era ver quien lo había producido y si salía el nombre de Kernon, Max Norman, Michael Wagener, Dieter Dierks, Kevin Elson, Ron Nevison, Tom Werman, Andy Johns, Bob Rock, Bruce Fairbain, Keith Osen, Terry Date, Mike Fraser, Martin Birch, Flemming Rasmussen, Tom Allom, Rick Rubin, Eddie Kramer, Bob Ezrin, Mutt Lange, Ted Templeman, Beau Hill, Roy Thomas Baker, Richie Zito, Jim Morris, Scott Burns, Terry Brown, Mack, Peter Collins, Steve Thompson & Michael Barbiero y más recientemente Andy Sneap, eso me daba plenas garantías de que el disco iba a sonar bien!!!

Hombre, yo nunca a estos niveles, pero a parte de grabar varias veces, he estado en grabaciones de varias bandas de colegas. Eso sí, nunca he tenido la oportunidad de conocer a ninguno de los grandes productores de los 80 y es algo que me encantaría.

Siempre me ha interesado mucho el mundillo detrás de los focos. Yo también utilizaba los nombres de los productores y los estudios de grabación como clave para tirar de hilos. Lógicamente, primero me empezaron a llamar la atención los Scott Burns, Tomas Skogsberg, Dan Swanö, Randy Burns, Harris Johns, Kalle Trapp, Pytten, Peter Tägtren y demás nombres que figuraban entre los discos favoritos de mi adolescencia. Por supuesto, ya de niño, me empezaron a resultar familiares los nombres de Birch, Max Norman, Tom Allom, Tommy Hansen, Michael Wagener y demás. Siempre me dedicaba a leer al detalle los libretos de los discos que caían en mis manos y mi buena memoria para retener datos hizo que todos ellos me resultaran pronto familiares. Desde que he empezado a escuchar seriamente hard rock hace unos 15 años, esto no ha hecho más que empeorar, jajaja. Creo que es una enfermedad que no tiene cura. Ahora con internet, me ha resultado muchísimo más fácil ir directamente a las grabaciones de un productor concreto y escuchar todo lo que hicieron durante los años que me interesan. Aún hace no demasiado llegué de esa forma al álbum de Aviator del 86 o el debut de Ole Evenrude, ambos producidos por Kernon.

Como soy amigo del vocalista y guitarrista estuve en estas sesiones de David Prater en Chile, les produjo el disco completo hace 17 años, y tiene ese 'big sound' que tanto nos gusta y este tema me recuerda a Extreme o a Firehouse también. Considero que para estar grabado en un estudio chileno y con presupuesto pagado por un sello chileno, Prater hizo un gran trabajo:

https://www.youtube.com/watch?v=6dsDhddGIWc

Suena bien, sin duda, aunque, claro está, no podemos hablar a los mismo niveles que Firehouse o Dream Theater. Eso es otra categoría. Me ha recordado también el caso de una buena banda brasileña que colgué en vídeos hace algún tiempo que grabó un álbum en el 93 con Stephan Galfas:

https://www.youtube.com/watch?v=OG0uii4U_VY

Según he leído, Dream Theater parece que no quedaron muy satisfechos con el trabajo de Prater, especialmente con el sonido de batería, y por esa razón no volvieron a trabajar con él el Awake. Se ve que fue una imposición del sello.

Especialmente a Portnoy fue el sonido de la caja porque Prater la sampleó y a mi me parece que le dio a ese disco un sonido muy único y original y que hasta el día de hoy sigue siendo el mejor de DT junto con el Awake que también suena brutal. A los Dr. Sin los conocía aunque no sabía que Galfas había producido ese disco, Galfas tiene muy buenos trabajos con Stryper y Saxon, discos que suenan cojonudos como dicen uds.

A mí me encanta también la producción del In Search of Sanity de Onslaught y la del Sign in the Sky de China. Muy buen productor, aunque no el más adecuado para estilos que piden algo de crudeza. En su día se le reprochó haber limpiado en exceso el sonido de Onslaught.

Sí, Portnoy quedó muy a disgusto con el sonido de la caja que es, por cierto, clavado al de Firehouse. Personalmente, no me disgusta, pero entiendo que un batería lo pueda llegar a considerar artificial.

Da gusto encontrarse por aquí una reseña de un disco perdido que conozco y tengo en físico...poco que añadir a lo dicho... simplemente que si la voz fuera la de Tony no nos parecería en cuanto a las canciones tan lejos del anterior grabado por la banda...se ve esa evolución hacia este estilo como bien mencionas witch...el álbum está pero que muy bien aunque no suene a shy propiamente dicho...wardi no es miles pero ni falta que le hace, el trabajo vocal del álbum es excelente y suena como un cañón.
Fantástica reseña Witch

Pd.ya lo hemos comentado en alguna ocasión esas imágenes de la banda tocando para cuatro gatos en un remolque...la dura vida del rocknroll, brutal el documento...tu que eres músico y has estado en bandas sabes perfectamente de lo que estoy hablando

Te mentiría, unfer, si te dijera que me estoy currando mucho estas reseñas. Las que estoy colgando aquí en el portal son aquellas que no veo del todo para el blog y de bandas que pienso que pueden tener cierto interés para vosotros por aquí. Te confieso que son textos que estoy sacando en un par de horas del tirón y colgándolos el mismo día, sin darles muchas vueltas.

Ya sabes que Shy es una banda que me gusta mucho. Ya publiqué un par de reseñas más de ellos y tienen cierta aura de perdedores que me resulta entrañable. Posiblemente, si hubieran sido americanos, debutando en 1983, podrían haber llegado bastante más lejos. Excess All Areas me parece de los mejores álbumes de hard/AOR que he escuchado.

Aquí son otros Shy, más macarras, más heavies, pero creo que si les pones a Tony Mills no notaríamos tanto la diferencia. Aún así, el Wardi este, que era un auténtico personaje, canta de puta madre. El tío ya tiene un EP en el 83 con unos tales Sabre que no está nada mal. Luego, en EEUU, formó parte de London y Madam X, aunque no grabó nada con ellos y, de vuelta en Inglaterra, a principios de los 90 estuvo unos años en Shy. Buen cantante y muy desconocido.