Saurom - Once Romances desde Al-Ándalus

Enviado por hellfirehorns el Vie, 10/08/2018 - 02:51
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Narci Lara nos cuenta que, una lluviosa tarde de otoño en Cádiz, se le ocurrió la idea para este álbum, mientras miraba pensativo al horizonte a través de la venta de su cuarto. Si lo que nos relata es cierto, algo muy grande ocurrió en un momento tan nimio; en un instante, se supone, tan intrascendente.

Y es que lo que nos presentan aquí estos músicos, comandados por el Maestro Lara, es una de las mejores obras que se han publicado en la historia de la música cantada en castellano. No me refiero a cada una de las trece piezas que se presentan en el álbum por separado, y que en breve pasaré a analizar, sino al álbum en su conjunto; al disco concebido como un todo y no como una recopilación de canciones independientes. En esta obra (sí, creo que “obra” es la palabra correcta) no se podría modificar nada sin alterar lo que Saurom nos quieren transmitir. No se podría cambiar ni el orden de las canciones, ni la portada, ni el contenido y significado de las letras.
Sí, claro que es una obra conceptual. Pero no a la típica usanza. En lugar de explicároslo aquí, lo mejor es sigáis leyendo para saber a qué me refiero.

Sucedió que aquella lluviosa tarde de otoño, Narci Lara sacó a pasear por su mente algunos versos que conocía de poemas tradicionales de Andalucía. Mientras dejaba que el recuerdo de estas mágicas palabras campara a sus anchas por su cabeza, se sentó en la cama y se dejó vencer por el sueño. Y soñó. Soñó con una anciana mujer que le dijo ser Al-Ándalus. Y que afirmó tener ocho hijas: Almería, Cádiz, Córdoba, Huelva, Granada, Jaén, Málaga y Sevilla. Y orgullosa de sus hijas, Al-Ándalus le habló de las virtudes de cada una de ellas y de algunos de los poetas que las habían amado durante la historia.
Este relato, cierto o no, es el que marca el concepto de la obra, si bien es cierto que para saberlo es necesario poseer el libreto de la edición física del álbum o haberse informado por otra fuente, pues con la simple escucha de las canciones es imposible llegar a enterarse. Al tratarse de una publicación del año 2008, entiendo que Saurom pensaron en este libreto como en una parte inseparable de la obra, y no tuvieron en cuenta (o no les importó) que en un futuro cercano algunos de sus fans escucharían sus canciones sin ir a buscar el CD a una estantería, y que lo más que verían de este elaborado libreto sería la portada.

“Todo esto está muy bien, pero ¿qué hay de lo importante? ¿Qué hay de la música?”, supongo que me diréis. Y tenéis razón. El concepto puede estar muy trabajado y resultar apetitoso a primera vista, pero la escucha de cuatro malos compases nos podría llevar a perder todo el interés por lo hasta aquí leído. Así que vamos a por cada uno de los “romances”.

La obra comienza con una introducción llamada "Inspiración espectral". El título hace referencia, entiendo, a la inspiración surgida aquella tarde de otoño y que dio lugar al concepto de la obra. Se trata de una corta introducción que, aunque tiene tintes flamencos, no se trata de una bulería, ni de una solear, ni de ningún otro palo flamenco tradicional. Se podría decir que en esta introducción, Saurom llevan la música tradicional andaluza a su terreno. Estando la obra completa dedicada a su tierra, no creo que haya forma mejor de comenzar el álbum.

Y da comienzo el Heavy Metal con "Reina de la oscuridad", título que hace mención a Al-Ándalus personificada, a quien está dedicada toda la canción. El tema comienza sorprendentemente agresivo. Tanto es así que podemos distinguir un grito gutural acompañando a los primeros acordes. Ya desde los primeros compases se hace palpable la oscuridad de los tonos que se utilizarán durante toda la obra, y que se interpretan mediante guitarras con una distorsión muy saturada. La batería es rápida y los punteos de guitarra son veloces, muy Heavy Thrash. El sonido general está muy cargado, pero una producción muy superior a la de sus anteriores discos hace que los múltiples detalles de la canción se puedan distinguir sin problemas. Otro cambio respecto a sus anteriores discos es la mejora en la voz de Migue. Hay que destacar que sigue sonando rasgada, aunque algo más suave, pero la principal novedad es la mejora en la entonación y, sobre todo, el sentimiento que pone en cada una de las frases que interpreta. Migue no sólo canta, sino que pone su sello personal en la obra y nos transmite sus sentimientos. También hay cambios en los momentos en los que la voz cede el protagonismo a las guitarras. Los punteos y solos que dibujan Narci Lara y Raúl Rueda son muy melódicos, y en muchos momentos recuerdan al sonido de Blind Guardian del final de los años noventa.

Así es como se nos presentan el álbum a través de este “Reina de la Oscuridad”, dejando claro que Saurom (ya sin el Lamderth desde su anterior disco) han dejado atrás el Folk Metal Festivo para centrarse en un sonido mucho más heavy, abandonando las melodías pegadizas y alegres para adentrarse en complejas tesituras melancólicas. El cambio es evidente también en cuanto a la accesibilidad de las canciones al oído, ya que no se trata de un disco que entre a la primera escucha, y mucho menos si el oyente está buscando el lado más Lamderth del grupo.

En cuanto a la canción en sí, aparte de todo lo ya comentado, es un muy buen tema que desprende fuerza y emoción (ponen toda la pasión que seguro sienten por su tierra). Tiene unas melodías increíbles y emotivas y alterna la agresividad y rapidez con otras partes acústicas en las que hacen un pequeño guiño a su lado más folk.

En "El Laberinto de los secretos" encontramos la primera canción dedicada a una de las hijas de Al-Ándalus. En este caso se trata de Almería, y lo hacen con una letra inspirada en el poema “Lucha” de Francisco Villaespesa (poeta nacido en dicha localidad). Migue canta una serie de versos en los que utiliza estructuras y frases tan líricas que se podría pensar que se trata de una copia del poema original. Sin embargo al compararlos vemos que, más allá de tratar la misma temática, no hay ningún tipo de copia en esta letra escrita por Migue. Aquí demuestran que además de componer buena música son capaces de hacer lo propio con las letras (y así sigue siendo durante toda la obra). En cuanto a la música, esta canción comienza con un punteo muy heavy. Es un tema algo más calmado que el anterior, pero en el que las guitarras no paran de escupir melodías de puño en alto (incluso en segundo plano, mientras suena el estribillo). No faltan las guitarras dobladas en la parte instrumental al más puro estilo Iron Maiden. El final de la canción es de cuernos al aire y movimiento de melenas. Sin duda un muy buen tema, al que lo único que le achacaría es que termina con un fade out (recurso que yo personalmente no soporto).

"Lejos del Mar de Rosas" es el siguiente romance de la obra, dedicado a Cádiz, y está basado en el poema del mismo nombre del poeta gaditano Jorge Garrido. El tema comienza con unos punteos Heavy Thrash, como los que nos han ido mostrando en las canciones anteriores, y que se irán repitiendo durante toda la canción, variando de tonalidad y de dibujo, pero siendo el mismo. Vale la pena destacar su parte instrumental final que, siendo simplona, dibuja unas melodías que pueden resultar típicas pero son muy emotivas.

Para la letra de "En el Abismo", dedicada a Córdoba, se basan en un poema del cordobés Luis de Góngora. Se trata del primer medio tiempo del disco, es decir, la canción más lenta hasta el momento. Tal es así que comienza con un piano, al que la guitarra no tarda en copiar su melodía. Durante la estrofa principal incluso se utiliza la guitarra limpia con unos arpegios. En algunas partes el tema tiene un cierto regusto a progresivo, aunque sin llegar a excederse. El final de la canción tiene una melodía de teclado de tintes medievales, que se desvanece mediante un fade out que da lugar a un fraseo de piano. Se podría decir que se trata de un tema algo experimental.

La siguiente canción es "Romance de la Luna, Luna", dedicada a Granada y basada en el poema del mismo nombre de Federico García Lorca. Es el tema con más tintes comerciales del álbum. Predominan las guitarras limpias y su ritmo es de medio tiempo. Pecando de la ventaja que nos ofrece haber escuchado sus discos posteriores, se puede afirmar que este sería el único corte que podría encajar en algunos de sus álbumes posteriores como “Vida” o “Sueños”.

"Wallada la Omeya" está basada en la biografía y en los poemas que se conservan de la poetisa Wallada bint al-Mustakfi, que nació en Al-Ándalus a finales del siglo X. La letra es además una oda a la mujer, pues en todo momento destaca esta condición de la antigua poetisa. Siendo así, no puede faltar la participación de una voz femenina en el corazón de la canción. Se trata de un medio tiempo del que hay que destacar su pegadizo estribillo y las melodías de guitarra que suenan en segunda plano. Una de las piezas destacables de este disco, sin duda.

Los tres siguientes temas son los que menos llaman la atención del disco, y por momentos hacen que el disco se nos empiece a hacer algo largo. Son “Zulema” (dedicado a Huelva a través de una leyenda del escritor José Nogales), “Un Castillo de Versos Nostálgicos” (dedicado a Jaén a través de un poema de José Almendros Camps) y “Nada es Eterno” (dedicado a Málaga, a través de una leyenda del escritor malagueño José Antonio Molero Benavides). A pesar de lo comentado, tienen grandes momentos de música, y en especial de letras.

"Zulema" es un tema que aparenta ser menos detallista, aunque está tan trabajado como el resto de los que componen el plástico. En el cuerpo de la canción hay más rasgados que punteos de una guitarra que cede el papel de generar las melodías al teclado. Tiene un solo realmente heavy y unos gritos guturales que contribuyen a darle oscuridad a la canción. Lo realmente destacable de “Zulema”, sin embargo, es su letra. Está basada en una leyenda popular que trata de una princesa mora a la que entierran viva por enamorarse de un cristiano. Se dice que la leyenda transcurrió en un lugar cercano a Sevilla en el que hoy en día hay una fuente, y que las aguas que brotan de la misma son las lágrimas de Zulema, la princesa mora.

"Un castillo de versos nostálgicos" está plagada de cambios de ritmo y tiene cierto aire progresivo. Es una canción muy trabajada que, pese a eso, no llega a calar tanto como las primeras del álbum. Tiene unas melodías de guitarra con un sonido muy Blind Guardian, que es lo mejor del tema.

"Nada es eterno" comienza muy prometedora y tiene compases de ritmo muy animado. Sin embargo las melodías vocales de las estrofas no me acaban de convencer, y las del estribillo no son para tirar cohetes. Ahora bien, la calidad que demuestran en la ejecución y los múltiples detalles que suenan son admirables. La letra trata sobre una leyenda popular que cuenta sobre una joven que murió por mal de amores, y cuyo cadáver nunca se descompuso. Se conservó en una urna durante muchos años, hasta que un día desapareció bajo extrañas circunstancias.

Tras el pequeño bache que representan estas tres canciones viene la que, para mí, es la mejor canción de la discografía de Saurom, además de la segunda más extensa de su carrera. Me refiero a "El Monte de las Ánimas". Canción majestuosa, épica, plagada de detalles y de melodías de guitarra creadas con el único propósito de tocar sentimientos; de estribillo y líneas vocales emocionantes y para corear sin descanso. Una canción que se disfruta, y sorprendente en su duración, no por lo extenso de esta sino por lo corta que se hace. La música está a la altura de la historia que se cuenta, y están coordinadas de forma que parecen haber sido escritas la una para la otra. Sin embargo no es así, puesto que se basa en una leyenda escrita por Gustavo Adolfo Bécquer (nacido en Sevilla). Esta fábula es digna de conocer, y aquí os hago un pequeño resumen, por si carecéis de cultura literaria castellana, al igual que me sucede a mi. Narra la historia de Alonso y Beatriz, que estando de cacería pasaron por un lugar llamado el Monte de las Ánimas durante el día de los difuntos. Las historias que se relataban de aquel lugar decían que durante la noche de Todos los Santos los espíritus se levantaban y campaban por el monte. Alonso conocía los mitos, así que abandonaron el lugar antes del anochecer. Al llegar a casa, Beatriz le dijo a Alonso que había perdido una banda (o cinta) de color azul en ese monte, y le pidió a este que volviera al lugar para buscarla. Alonso estaba aterrorizado por volver al Monte de las Ánimas, en especial en una noche como aquella, sin embargo partió a buscar la banda azul de Beatriz, con la esperanza de conquistar el corazón de la chica. Cuando amaneció Alonso no había vuelto del monte, pero Beatriz encontró en la ventana de su habitación su preciada banda de color azul, manchada de sangre.

Tal es la importancia de esta canción en la obra, que sobre ella se basa la portada del disco. Portada que, por si sola, ya invita a escuchar el plástico. Se trata de un dibujo muy artístico, que recuerda a los grabados del siglo XVIII, y en el que se representa a la protagonista de la canción, Beatriz, sobre la tumba de Alonso y al borde del suicidio, consumida por la culpa. Beatriz es sujetada por un arcángel de piedra, que simboliza la muerte que está a punto de llevársela. Aunque no lo parezca a simple vista, la portada está plagada de detalles, por ejemplo la garra del diablo sujetando la tumba de Alonso para que no escape del infierno, o los diablos de piedra recogiendo la sangre de Beatriz. Para interesados en más detalles, hay foros en los que se ha debatido el significado de esta portada, y existe una entrevista al dibujante (Daniel López) en la que explica todos los detalles, el significado y lo que buscaba el grupo con esta tapa.

"Más allá de la Tierra Prometida" tiene la difícil papeleta de preceder a la mejor canción que este grupo ha escrito. Y para hacerlo optan por comenzar con unas melodías juglarescas, propias de sus álbumes anteriores. Es la canción con más detalles folk del disco, aunque sin ser festiva. Como dijo Narci Lara en la rueda de prensa de presentación del álbum, hay muchas formas de hacer folk, y no necesariamente debe ser con melodías alegres y bailables. En esta canción, dedicada a Al-Ándalus personificada (al igual que “Reina de la Oscuridad”), es en la que se encuentran más elementos que nos hacen pensar en la influencia de Blind Guardian. De nuevo es un tema con muchos detalles, muchas melodías y una buena línea vocal. Un muy digno cierre de la obra.

Y finalmente todo termina con "Sollozos desde el destierro", una outro de guitarra flamenca y cantos flamencos/árabes, en la que entiendo que quieren rendir homenaje a las raíces de Andalucía, que sin duda están ligadas a la cultura árabe.

La conclusión tras la escucha de todas las canciones es que nos encontramos ante una obra muy trabajada a nivel musical, de letras y de concepto. Este concepto influye en el disco hasta tal punto que el orden de las canciones está pensado para respetar una simetría y el orden alfabético de los nombres de las “hijas de Al-Ándalus” a las que rinden tributo, siendo este: Prólogo, Al-Ándalus, Almería, Cádiz, Córboda, Granada, Al-Ándalus, Huelva, Jaén, Málaga, Sevilla, Al-Ándalus, Epílogo.

El concepto tratado es interesante e invita a escuchar un disco en el que la música vale muchísimo la pena. Sin duda fue el mejor disco de Saurom hasta la fecha y, para mí, supera a su predecesor “Maryam”. Tiene el inconveniente de que en algún momento se llega a hacer largo, pero justo cuando eso sucede, nos presentan su mejor tema y remontan el vuelo. ¡Sin duda, estos once romances se merecen cuatro cuernos y medio!

No quería terminar la crítica sin comentar que existe un EP en el que presentan algunas de las canciones del álbum cantadas en inglés, y que se llama “Romances from Al-Ándalus”. Es un documento cuanto menos interesante. Si os gusta la versión en castellano, es recomendable echarle un oído también a la versión inglesa.

Miguel Ángel Franco (Migue): Voz
Narci Lara: Guitarra rítmica, acústica, flautas, gaita y líder de la banda
Raul Rueda: Guitarra solista
Jose A. Gallardo: Bajo
Santiago L. Carrasco: Teclados y sintetizadores
Toño Ruiz: Batería

Artistas invitados:
Mercedes Márquez: Coros en "Wallada la Omeya" voz final en "El Monte de las Ánimas"
Txaco: Voz en "Inspiración espectral" y coros en "Reina de la oscuridad", "Lejos del mar de Rosas", "Zulema" y "Nada es eterno"
Alberto Lara "Tito": Guitarra española en "Sollozos desde el Desierto" y parte central de "Más allá de la tierra prometida"
Jonathan Pacheco "Epi": Percusión en "Inspiración Espectral" y "Sollozos desde el Destierro"
Trisco: Voz en "Sollozos desde el Destierro"
Beltrán: Voces guturales y oscuras

Sello
Zaluster Producciones / Avispa