Rush - Caress Of Steel

Enviado por Dieguitoacdc el Vie, 12/10/2018 - 13:00
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1 Bastille Day 4:40
2 I Think I'm Going Bald 3:41
3 Lakeside Park 4:10
4 The Necromancer 12:33
I Into The Darkness 4:13
II Under The Shadow 4:27
III Return Of The Prince 3:53
5 The Fountain Of Lamneth 19:59
I In The Valley 4:19
II Didacts And Narpets 1:01
III No One At The Bridge 4:20
IV Panacea 3:15
V Bacchus Plateau 3:14
VI The Fountain

Allá por 1975, los canadienses Rush, sin haber inventado nada nuevo con su sonido hasta aquel momento, se habían convertido en una banda de gran importancia en la escena americana gracias a sus dos interesantes álbumes lanzados hasta la fecha, especialmente debido al sobresaliente “Fly By Night”, un álbum que no dudaría en poner entre mis preferidos de este entrañable grupo por el que tanta admiración siento.

No obstante, en las inquietas mentes de nuestros protagonistas había comenzado a circular la idea de desprenderse poco a poco del Hard-Rock de sus primeras obras para iniciar una ambiciosa aventura hacia el lado más experimental, progresivo y complejo del Rock, siguiendo los pasos de otros grandes iconos de este género como Pink Floyd, Yes, Genesis o King Crimson. “Caress Of Steel” era el inicio de una nueva etapa para Rush, la primera parada antes de sacarse de la chistera el inmortal “2112”, una de las joyas del Rock Progresivo.

La grabación de este álbum duró 21 días, 11 más de los que necesitaron para “Fly By Bight, lo que hacía presagiar que la banda se estaba tomando muy en serio esta evolución sonora. Personalmente, la portada me encanta por sus colores y por todo lo que parece transmitir, pero, sin quitarle méritos a su diseñador, que fue Hugh Syme (diseñador de muchas portadas de Rush y de otros nombres propios como Dream Theater o Whitesnake), hay que añadir del dato de que los colores de la portada no eran los que Rush había planeado originalmente, surgiendo de un problema de impresión que, finalmente, pareció no importar mucho a los canadienses ya que decidieron dejarla tal y como había quedado.

Sin muchos detalles previos que añadir, empiezo ya a analizar un álbum del que tenía muchas ganas de hablaros.

El álbum comienza con “Bastille Day”, que es, probablemente, una de las canciones más duras de la banda en su extensa trayectoria. Un riff agresivo y duro escupido por la guitarra de Lifeson inicia las hostilidades sobra una sólida sección rítmica (Geddy siempre haciendo magia con el bajo y Neil exhibe su inconfundible técnica a la batería). Además, el bueno de Geddy nos regala una actuación perfecta al micrófono tanto en los versos como en el épico estribillo que posee. Es reseñable la melodía central de guitarra acústica que decidió añadir Lifeson al tema para darle un poco más de fuerza al tema, antes de firmar un solo a la altura del rubio. La letra, como el propio título deja caer, habla sobre la toma de la Bastilla durante la Revolución Francesa.

Más cercano al sonido sencillo y rockero-festivo de los dos primeros álbumes es “I Think I’m Going Bald” una canción que, como dato curioso, se inspiró en el estribillo de un gran tema de Kiss como “Goin’ Blind”. Se nota que las giras de los canadienses con Paul Stanley, Gene Simmons, Ace Frehley y Peter Criss fueron algo más que una anécdota. La canción es si es puro Rock And Roll, con una estructura sencilla, un papel cumplidor de Geddy con el micrófono y un gran solo de Lifeson. La letra, si bien es un poco tonta y deja un poco que desear si la comparamos con algunas de las grandes letras que nos ha dejado el grupo, nació de la preocupación que Alex Lifeson tenía de perder su pelo, una pesadilla que todo rockero melenudo siempre tiene y que, en muchos casos, acaba convirtiéndose en realidad (¡el rock se lleva dentro!).

Se respira, en el plano lírico, un tono más nostálgico por parte de Neil Peart en “Lakeside Park” al recordar algunos lugares y momentos importantes de su adolescencia. Rock alegre, con un buen puente-estribillo más melódico, una guitarra suave durante toda la canción (y otro gran solo) y, nuevamente, un acertado Geddy a la voz. No pasaría a la historia de Rush, pero no es una mala canción ni mucho menos.

La primera cara del vinilo comenzaba ya a mostrar a los Rush más interesados en comenzar a evolucionar su sonido hacia el Rock Progresivo. Bajo el nombre de “Necromancer” encontramos esta pista de más de doce minutos de duración que se divide en tres secciones diferentes. Toda la historia se inspira en el Nigromante del Señor de los Anillos y, lejos de quedarse un pequeño guiño, también se ha dicho que en la canción se alude a tres viajeros que serían Frodo, Samsagaz y Gollum, aunque yo soy de los que piensan que se refiere a los propios miembros del grupo ya que hablan de los “hombres de Willowdale” (barrio de Toronto del que proceden estos genios). Otro dato curioso de la letra es que regresa el personaje de By-Tor, que aparecía en el álbum “Fly By Night”, solo que esta vez convertido en héroe y no en villano. La primera parte de la canción, titulada “Into The Darkness”, se basa en una narración hipnótica que nos pone en situación de lo que nos vamos a encontrar mientras se suceden ritmos oscuros y muy progresivos (me encantan los primeros punteos de Lifeson distorsionados sobre arpegios previamente grabados), antes de que Geddy comience a cantar. Pero si la cosa ya iba bien, con “Under The Shadow”, el segundo movimiento, el nivel aumenta aún más con una pieza que me atrevería a calificar de ser uno de los primeros ejemplares de Metal Progresivo. Un riff muy crudo y distorsionado complementados por unos bestiales Geddy y Peart con sus respectivos instrumentos (a eso le llamo yo compenetración) que muestran la faceta más salvaje del trío, especialmente tras la llegada del inhumano solo de Alex Lifeson, un guitarrista, para mí, injustamente olvidado a la hora de hacer esos Tops y clasificaciones. Finalmente, poco antes de alcanzar el noveno minuto, se inicia el tercer “movimiento”, que lleva el título de “Return Of The Prince” y que tiene un riff clavado al de “Sweet Jane” del eterno Lou Reed. Soy muy defensor del álbum en líneas generales y, más concretamente, de esta canción porque tiene de todo y hacía presagiar lo que estos canadienses nos iban a regalar poco tiempo después.

Si el final de la cara A parecía progresivo, espera a escuchar la segunda cara. “The Fountain Of Lamneth”, pista que roza los veinte minutos de duración y que ocupaba la cara B al completo, confirmaba que estos tres maestros tenían muy claro el sonido que tendrían sus próximos álbumes. La histroai narra el ciclo vital de un hombre y la búsqueda de la fuente de Lamneth que este emprende. Esta vez son seis las partes que componen esta extensa pieza. La inicial “In The Valley” abre muy melódica, siendo probablemente el momento más progresivo del trabajo, pero no tardará en entrar la distorsión y unos buenos instantes de interpretación al micro de Geddy. La segunda parte, como buena pieza progre, consiste en un breve solo de batería del increíble Neil Peart titulado “Didacts And Narpets”, antes de proseguir la historia con la oscura “No One At The Bridge” (mucha atención a la sobresaliente interpretación vocal de Geddy) que podría ser, fácilmente mi parte preferida. “Panacea” se torna más suave y podría ser calificada como una “balada medieval”, mientras que “Bacchus Plateau” muestra un tono más optimista y rockero, teniendo nuevamente como protagonista a Peart y su despliegue en la batería, para volver a los ritmos iniciales de la canción de la mano de “The Fountain”. En definitiva, es un tema muy logrado (ya me gustaría a mí crear algo así), con una calidad bastante notable de todas sus partes, aunque, en mi opinión, las partes podrían estar mejor conectadas. Obviamente pronto se vendrían piezas extensas mucho mejores (a “2112” me remito) y épicas, pero como primer plato “The Necromancer” y “The Fountain Lamneth” (especialmente la primera) iban más que sobradas de calidad y clase.

“Caress Of Steel” para mí es un GRAN álbum de Rush y no siento que sea anecdótico. No obstante, no me atrevería a compararlo con sus obras cumbres (especialmente con mi adorado “2112”). Este LP era necesario para la banda y para encontrar el sonido experimental que les marcaría por siempre y que haría de Rush una de las bandas más grandes de la historia del Rock.

Seguramente lejos de las perspectivas de la banda, este disco fue un auténtico fracaso comercial (algo que no entiendo). Tampoco la posterior gira, de breve duración, pasaría a la historia gloriosa de la banda, teniendo una aceptación más bien escasa. De hecho, como dato curioso, Rush terminó nombrando a la gira “Down The Tubes Tour” que podría traducirse como “caer bajo”. La discográfica, viendo los malos resultados de los canadienses, les pidió que dejaran a un lado las composiciones extensas y recuperaran el sonido más “facilón” y con gancho de sus dos primeras obras. Afortunadamente, Alex, Neil y Geddy hicieron caso omiso a cualquier consejo y siguieron fieles a sus ideas con la vista puesta en su siguiente álbum. El resultado ya lo sabéis. Para mí es un álbum digno de cuatro cuernos

Bastille Day

The Necromancer

The Fountain Of Lamneth

Geddy Lee: Voz, bajo, teclado y guitarra acústica
Alex Lifeson: Guitarras eléctrica y acústica
Neil Peart: Batería, percusión y timbales

Sello
Mercury Records