Ruoska - Rabies

Enviado por MetalPriest el Mar, 11/06/2013 - 19:42
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1. Saarnaaja
2. Lihaa Vasten Lihaa
3. Helvettiin Jäätynyt
4. Ei Koskaan
5. Pirunkieli
6. Vankilani
7. Valtaa, Väkivaltaa
8. Pakkomielle
9. Porttikielto Taivaaseen
10. Sotasokea

Pasar la adolescencia en un pueblo puede embrutecerte un poco si no tienes cuidado. En mi caso, a los 16 años comencé a escuchar metal al conocer a Rammstein, y una vez me merendé y exprimí su breve discografía no tardé en buscar bandas parecidas (o clónicas, para qué mentir). Ya sabéis, riffs muy bastos, voces graves y profundas, simplicidad musical… a esos años a un servidor se la sudaba la técnica. Tras mucho buscar y toparme con grupos como Oomph! o Deathstars acabé encontrando a Ruoska. Estos garrulos salidos de Finlandia fueron los más similares al combo teutón, esto era lo que andaba buscando desde hacía meses. Así que con el ya desfasado Ares me descargué toda la jodida discografía, canción por canción. Disfrutando cada descarga completa, cada tema nada más bajarse, como un enano, todavía lo recuerdo como si fuese ayer.
Con el tiempo y las escuchas acabé encariñándome más de un disco que del resto, uno de ellos era (para mí) con diferencia el mejor. Aún que el Radium era un buen candidato por los temazos que contenía, al igual que en el Amortem, el vencedor fue el último, quizás realmente el ultimísimo trabajo de los fineses, el Rabies. Por aquel entonces el disco en cuestión acababa de salir al mercado, en ese quizás lejano 2008 y aun así, solamente se comercializaba en el norte de Europa debido a la impopularidad de la banda. El Rabies llegaba con aires casi imperiales, totalmente distintos a la onda garrula de los anteriores trabajos. La profundidad se hacía notar en el disco en cuestión, así como la crudeza y crueldad de su nuevo sonido que, a pesar de contar con una excelente producción logró sonar a refinería infernal, donde la maquinaria es capaz de arrancarte el brazo o explotarte en la cara si no te andas con ojo, y el aire que se respira ahí dentro es vapor incandescente y contaminado por metales pesados. Así suena el Rabies, a puto industrial. Del facilón eso sí, pero no por ello de mala calidad.

Todos los días había que darle cera al Rabies, por ese ambiente antes descrito, que te envolvía siempre, sin remedio, una y otra vez, siempre regresaría a esa refinería que aparece inmortalizada en la carátula. Era la maldición del CD, y joder, ¿no os seduce? Se lo que algunos pensaréis… ¿No será una sensación exagerada por el autor? Sabed que yo mantengo mis palabras todavía caballeros, ahora os toca a vosotros decidir si realmente tiene tanta potencia y carisma este engendro de Ruoska como yo afirmo. Vamos allá.

El eco de unas campanas resuena en lo más profundo de nuestros sesos para despertar de esta forma nuestros sentidos, saboreando ya el cobre oxidado, Saarnaaja se manifiesta tétricamente, con un sonido férreo. Una vez habituado a este comienzo, los riffs se presentan, violentos, llenos de odio y de una onda Rammstein inconfundible. Y por fin entra el voceras de la banda, Patrik Mennander (ex Battlelore), que con su rabiosa voz comienza a berrear en finés palabras incomprensibles, enorme atmósfera creada sin duda. Toda la canción es un logro, además no deja de resultar épica, dentro de los parámetros industriales. Lihaa Vasten Lihaa no perdona ni un segundo a nuestro oído, se alza más veloz, cañera y desenfadada que la seria y marcial Saarnaaja. Las guitarras comienzan a serrar con un riff heavy-distorsionado y conservan esa tónica el resto de la canción, dejando protagonismo al culebreante sonido del teclado y a la vibrante voz de Mennander. Ahora la crudeza se incrementa en Helvettiin Jäätynyt, un tema más lento. Los estribillos suenan brillantes, como los arreglos del teclado, que parecen querer transmitirnos una imagen o idea optimista. Corte muy extraño.

El contraste ahora es aún más abismal cuando Ei Koskaan entra en acción, no deja lugar para la esperanza, de forma lenta y despiadada te agarra el corazón y te lo vacía de sentimientos, a golpe de riffs distorsionados y ardientes. Se da efecto a la voz de Mennander dándole un tono hipnótico, también se vigila bien la fonética que resulta... brutal, suena más inerte y desalmada que nunca. Toda una definición sonora de desolación, polvo tóxico, y muerte. (Recomiendo el videoclip encarecidamente). El tema remata con unos coros lejanos, que... sencillamente se terminan apagando… ¡Hasta que entra la tralla! La artillería pesada, Pirunkieli toma el relevo violentamente, con una batería que aúna sus fuerzas y descarga toda su munición, cuan M-16. Las guitarras se afilan como hachas y caen sobre nuestras cabezas con un señor riff. En las pausas, se escucha una voz implacable que recita rápidamente palabras que solo expresan odio, de forma imposible de reproducir sin trabarse la lengua. Los salvajes gritos "Pirunkieli!" resuenan una y otra vez, como una letanía infernal, que tras el break, regresa todavía más cruel e intensa.

Después de este despiadado vapuleo llega Vankilani, la única pieza relajada del trabajo del 2008. El tema se caracteriza por su carga instrumental y los numerosos arreglos de teclado. También las distorsionadas explosiones de guitarra son interesantes, así como la solemnidad de la batería, que golpea lentamente y con fuerza... Otra obra acojonante, enhorabuena para los fineses. Cuando acaba suenan inmediatamente las sirenas de alerta, porque regresa la caña, la apasionada Valtaa, väkivaltaa mezcla tralla burra con intentos de refreno para volver a estallar nuevamente con furia. Bastante entretenida la canción, aunque con un riffeo bastante heavy y poco original. Luego Pakkomielle ataca con un aura festiva, sin dejar que esto quite que seguimos respirando la misma atmósfera de polvo. Dan ganas de saltar y gritar con solo escuchar el principio, el guitarreo se muestra similar al del track anterior y la chicha del tema en cuestión recae sobre el teclado, mucho más electrónico que de costumbre. Estupendo momento de Mennander cantando a capella durante el break, como en Saarnaaja. Luego nos vemos envueltos en Porttikielto taivaaseen, una prolongación de Pakkomielle, con la misma onda. Para un servidor es algo floja aún que tenga un ritmo bueno, tal vez el peso del teclado sea ya excesivo y eso le quite pesadez y atractivo. Una extraña mezcla entre sonido siniestro y ritmo “buenrollero”, muy rara la composición.

El tema final, por fin nos despide de este disco que es el Rabies con la tenebrosa y maligna Sotasokea. El listón de nuevo sube como la espuma, con una batería marcial y metálica, así como riffs distorsionadísimos. Toda una tormenta de sonidos industriales. Como buena despedida, Mennander se muestra pletórico, haciendo uso de sus habilidades, y cuidando de nuevo la fonética y articulando un estribillo de diez. Mención merece (nuevamente) el ambiente sonoro creado, currado de veras. Así termina esto señores. Yo personalmente me lleno de nostalgia al desenterrar estos álbumes, aún que sean de hace un puñado de años en realidad, para mí es como si fuera un clásico.

Bueno, espero que fuera agradable, tanto la reseña para la vista como el disco en cuestión para el oído. El Rabies desde luego es algo distinto, no solo dentro de la banda sino en general, aunque solo sea por el idioma, que suena armónico y tétrico. A parte de las similitudes fonéticas al español... ¡coincidencias! Total que para estos parientes gañanes de Rammstein y su entrega del 2008 deseo brindar cinco cuernos. Un 9.0 merecido de sobra por saber evolucionar sin dejarse la identidad por el camino y mejorar musicalmente. Todo esto sin volver mencionar el nuevo sonido: más pulido y a su vez oxidado gracias al cambio de discográfica. Disco oscuramente mágico.

Patrik Mennander: Voces
Anssi Auvinen: guitarra/teclados
Mika Kamppi: bajo/teclados
Sami Karppinen: percusión

Sello
EMI