Running Wild - Under Jolly Roger

Enviado por stalker213 el Jue, 29/12/2011 - 21:55
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¡ Ship ahoy, three miles ‘something' off the starboard bow!

¡Casi nada, sabes! Atiende, pájaro que esto te interesa…

En efecto, amigos. Esta es la señal inequívoca de que si realmente la hora de los hombres ha llegado, sin duda el tercer opus de los germanos RUNNING WILD no va a desentonar en lo más mínimo, porque inexcusablemente, hoy y aquí, nos congregamos para hablar de Heavy Metal del de verdad, del bueno, del que no defrauda ni se baja el pantalón e indefectiblemente de ese del que te sientes orgulloso y presumes como más tuyo. ¿Discurso trasnochado? Muy posiblemente, pero con mi vinilo de ‘Under Jolly Roger’ bajo el brazo, me río yo del resto del mundo, mientras me cago en sus caras.

La portaaaaada... Os dije que le quitarais la portada...
Fuasssssss... Si esta no os hace trempar, no sé que tenéis en la jodida cabeza, comadrejas.

Si a algunos les gusta creer que la obra de unos payasos de mierda como MANOWAR representa al Heavy metal más duro o aguerrido, por mí no está bien sino divino; Ahora bien, si los muy tolais me lo permiten, al punto les soltaré un par de apuntes que rezan tal que así: Comparar a unos tonettis de tres al cuarto como los americanos con unos jodidos bucaneros del quince (y encima alemanes) como RUNNING WILD es como hacerlo con la picha de un hammster y un puño de Mike Tyson en sus años de defensor del título de los pesos más jodidamente pesados, porque si para demostrar los primeros su hombría le tienen que comer la teta a una tía encima de un escenario, los segundos se valen y bastan por sí mismos para demostrar cómo lo único que le debe un artista a su público es buena música, además de respeto, y con esto evidentemente no me refiero a las jodidas operetas mierdosas que se marcan los yanquis, sino a un brutal cañonazo de pasión, honestidad y energía como el innegablemente encarnado por este masivo y tochanco estilete de álbum, cuyo nombre no es ‘Kings of Metal’ ni ‘Louder Than Hell’ ¡No! sino simple y llanamente ‘Under Jolly Roger’.

Recuerdo todavía, y no sin afecto, como cuando empezaba recién en esto, a menudo valoraba a un disco en base a factores tan chorra como si aquél contenía o no una canción de más de siete minutos o si contenía al menos un solo de guitarra de un par (estupideces de mocoso), y sin embargo, no recuerdo el haberme percatado entonces de un hecho tan y tan básico como el que supone que el disco no esté sino integrado tan solo por jodidos himnos esculpidos a golpe de artesano cincel hasta que ese alcanza la más rematada de las perfecciones. Y es que eso es exactamente lo que consigue este trabajo; No lo dudéis, muñecos. Es perfecto, porque sencillamente raya a un nivel de excelencia a años luz respecto a sus inexistentes pretensiones. Si queréis, otro día hablamos de mamarrachos miserables cuyo talento de mierda no llega al tamaño de un guisante al colocarlo junto a las pretensiones o el ego de sus creadores, pero este es el momento de RUNNING WILD y quisiera evita a toda costa el perder mi tiempo hablando de zopencos fracasados.

Porque es la hora de los hombres, joder. Es tiempo de hablar de Heavy Metal, de sentirse uno “en su elemento” invadido por los pérfidos aromas de un barato ron y una ingle sudada de loro, notar en el cogote el aliento de un filibustero borracho, y para al punto percibir como la brisa marina le susurra a uno al oído como si borras de un plumazo la impronta sagrada de SCORPIONS y ACCEPT, RUNNING WILD han sido, y de calle, los más selectos herederos al trono del Metal Germano de todos los tiempos; Y sí, os lo advierto: No me vengáis con mierdas, recordándome que si me olvido de fulano o a mengano, porque sé bien de qué hablo. Rolf y sus muchachos jamás dieron el brazo a torcer, entregando única y exclusivamente material de primera, y si esto os lo dice alguien que presume de adorar a la música más extrema que existe es por algo. RUNNING WILD NO SE TOCAN NI DE PUTA BROMA y para quien no sienta el menor interés, mejor que se vaya al circo a ver a MANOWAR de teloneros de Miliki.

Lo mismo, lo mismo que los inhumanos cañonazos de ‘For Those About to Rock’ igual no suenan los de ‘Under Jolly Roger’, pero joder, esto es un himnaco de los de agárrate y no te menees y lo demás mierdas. El estribillo, como todos los que firma Kasparek, es de los de quemar las naves y sin más, lo sitúo entre mis cortes predilecto de la banda. ¡Tremendo! Los garfios se abalanzan sobre la nave enemiga y no pasa ni un solo segundo que la tripulación del Capitán Rolf ya está amarrando a sus víctimas al son de la salpicante y furibunda ‘War In the Gutter’. Pero espérate, Pedrín, que ahora es cuando se te suelta del todo el hojaldre, porque aquí lo que tenemos son jodidos piratas moteros ¡Qué no! ‘Raw Ride’ despega a mil, quemando ruedaca, y no veas como apesta esto a gloria, muñeco. Más coritos marca de la casa, pero sobretodo el sello de unos jodidos aristócratas de la testosterona ¡Y ojo! De la bien llevada, que no de la de posturita o pedorreta cimeria ¿You follow?

Al punto, emerge cabrona ‘Beggar's Night’, con su jodido riff de apertura, rasgando toda la fucking vela como cuando el pirata se desliza bajando por ella, tajándola por la puta mitad merced un vil cuchillo; El mismo con el que podrías degollar a cualquiera de los mindundis que no son capaces de ver la gloria en los WILD, pero ¿Qué más da? Hoy es nuestro momento y no el suyo. Porque es echar al trote ‘Raise Your Fist’ y advertir al punto como lo que se te viene encima no es otra cosa que un megalodón de riff con cojonazos cromados y un histérico estribillo hyper-memorable de aquellos que llaman “singalong”. Gloria, puta gloria. Bendita e inmarcesible. A su vez, ‘Land of Ice’ nos sumerge en el único momento de respiro que ofrece el disco, aunque es esta una calma tensa, incómoda e insoportable fría, porque navegando a través de aguas heladas solo sobreviven los hombres con dos pelotas y no los pagliaccis comemierda que se trempan con un pedo quincuagenario del “pansy” de DeMaio en forma de solo de bajo. ¡Anda vete al pueblo, Fofito!

¡Y no termina aquí la puta gloria de la que te hablaba, grumete! ‘Diamonds of the Black Chest’ cruza la pasarela de cubierta a toda mierda para incrustarse en tu jodido pecho y hacerte comprender sin más como lo único que reclama este disco es que te claves de putas rodillas en el suelo y le jures amor eterno al Heavy Metal, jodido membrillo de mierda. Ninguno de nosotros vale nada al lado del Heavy Metal, chico. ¡Métetelo en la jodida mollera de pájaro, pollo! La risa del final apesta, la verdad, pero es que es empezar a correr el reguero de pólvora del riff de apertura de ‘Merciless Game’ y es contemplar como al punto se me tensa y casi rompe la bragueta porque estos hijos de perra alemanes justo me están dando lo único que quería: PUTO HEAVY METAL. Sin coritos de mierda. Sin voces de barítono impostado que no sabe ni quién es Gluck. Sin estupideces que no vienen a qué y que me hacen sentir vergüenza. Tan solo fucking Heavy Metal de ese que se te mete adentro y te hace ver al resto de animalillos como nada más que una barata retahíla de posers fariseos danzando al son de popoffs infames como EDGUY, RHAPSODY, LA GALLINA TURULLETI o su puta madre gorda.

Esto fue todo, amigos, y no hay mucho más que apuntar, os bien digo. Esto ha sido una jodida lección magistral sobre cómo suena el auténtico Heavy Metal. Conmigo dejaros de caballeros y princesas, de la “Hall of the King” de los cojones o de cualquier otra ostia en vinagre, porque a mí solo me vale lo de verdad y no las poses. A mí me va lo auténtico. Me va “Raise Your Jodido Fist”. Y sí, reconozco que en él no hay ningún solo de batería de ocho minutos para dormir a las putas ovejas, pero que vaya, que el disco está bien y eso…

Valoración: 9.5

PD: ¿Exagerado? ¡Huéleme la bolsa!

Rock 'n' Rolf: Voz & Guitarra
Majk Moti: Guitarra
Stephan: Bajo
Hasche: Percusiones

Sello
Noise