The Rolling Stones - Shine A Light

Enviado por Stoned el Mié, 08/03/2017 - 14:45
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Martin Scorsese es, como todos sabemos, uno de los grandes directores de la historia del cine. Ahí están para atestiguarlo películas como “Toro salvaje”, “Taxi driver” o “Godfellas”, absolutos paradigmas del cine molón antes de que Tarantino lo popularizase –el cine molón, digo- en los noventa ante las desencajadas mandíbulas de los adolescentes de la época.

Scorsese es también conocido por su genuino amor al rock and roll. No sólo ha introducido en su cine grandes canciones de este género, si no que ha hecho sus pinitos como documentalista musical: allí está el oscarizado filme sobre el festival de Woodstock –en este caso el director italoamericano trabajó como técnico, no como realizador-, los muy recomendables monógraficos sobre Bob Dylan y George Harrison (“No Direction Home” y “Living in the material World”, respectivamente) y, sobre todo, el grandísimo documental “The Last Waltz” en el que registra el último concierto de la banda canadiense The Band durante el Día de Accción de Gracias de 1976: simplemente, uno de los mejores documentales sobre un concierto de rock, uno de los momentos cumbres de la música de los setenta, una conjunción de talentos inaudita, un momento mágico. Si no se te ponen de punta los pelos del ojete tras escuchar esto o esto es que eres un hijo de la gran puta insensible. Un jodido nazi.

Así pues, en 2006, Martin Scorsese se dispuso a emprender su nueva aventura en el documentalismo musical con un ambicioso reto: un nuevo monográfico sobre una de las bandas de rock and roll más grandes de todos los tiempos. Sus Satánicas Majestades. The Rolling Stones. La legendaria banda comandada por la profesora de fitness Mick Jagger y el viejo piratón drogota Keith “Mutherfucker” Richards. Sonaba bien, el asunto.

El proyecto se terminó por denominar “Shine A Light”, como la canción que cerraba el memorable “Exile On Main Street” de 1972 y fue, como decíamos, grabado en 2006, aunque estrenado dos años después; consistió en una película que intercalaba metraje de archivo contando la historia de los Stones con un recital de la banda en el momento actual. Y como documental, quedó cojo. Deficiente hasta decir basta. Pero ojo: la parte del show, que fue editado en CD como BSO de la película, dejó un gran disco en directo; tanto, que es posiblemente el mejor material en vivo de Sus Satánicas desde “Love You Live” de 1977.

Fue grabado en otoño de aquel 2006 –diez añitos se acaban de cumplir hace poco- en el legendario templo de la música neoyorkina Beacon Theatre, sito en el Upper West Side de Manhattan (reconozcan que les ha venido a la mente Woddy Allen tras leer eso de “Upper West Side”); el Beacon Theatre es un recinto con capacidad de apenas dos mil almas, y lo íntimo del ambiente, junto a la maravillosa acústica del teatro, nos da como resultado un hábitat idóneo para un concierto de los Stones, alejados de los habituales estadios y acercando su magia al respetable: una banda de un rock and roll tan directo y falto de aditivos como ellos ganan en las distancias cortas, y este “Shine A Light” lo atestigua con creces. Cabe destacar, como curiosidad, que durante la grabación del show se contó con la presencia entre el público de varias celebrities, incluyendo al expresidente Clinton acompañado de la ínclita Hilary.

Los Stones venían en 2006 de sacar disco el año anterior, “A Bigger Band”, y por fortuna no suena nada de ese álbum; estaban en un pico de forma bastante bueno en aquel momento –tenían en torno a sesenta y cinco años, hay que joderse que ya hayan pasado diez- y se les ve totalmente ajenos a la presión de estar siendo grabados por todo un Martin Scorsese o que entre el público se encuentre un expresidente norteamericano con especial predilección por el sexo oral proporcionado por otras personas que no sean su señora, que se halla además de cuerpo presente en ese momento: a ellos se la suda. Son los jodidos Rolling Stones.

Mick Jagger está en su mejor versión de Eva Nasarre y además intercambia modelitos con la misma frecuencia y buen gusto que Isabel Preysler; se anima a tocar la guitarra en un plan de temas –una acústica y una Telecaster posiblemente propiedad de Keef- y también saca la armónica del hatillo y la sopla con infinito buen gusto, feeling y talento innato. Ojo a la faceta de Jagger como armonicista, que nunca la resalta nadie, hostia.

Ronnie es bastante peor guitarrista que el mil veces recordado Mick Taylor, pero es un Stone de los pies a la cabeza y el sonido de la banda pasa por su guitarra; como propina, se sienta frente a todo un pedal steel (“¿Tienes carnet para conducir eso, Woody?”, le espeta Jagger) y toca a las mil maravillas en “Faraway Eyes”, quizá el tema más country de los Stones. Charlie Watts es un señor y hace gala de su fama como metrónomo humano. Uno de los mejores baterías de todos los tiempos, Y PUNTO.

Keef sale muy cool. Reconozcámoslo, en nuestros sueños infantiles de ser estrellas de rock, aparece el como paradigma de lo que querríamos ser: un tío molón, macarra… y asquerosamente rico. Durante “Shine A Light” Keff se restriega por el escroto todas las leyes antitabaco estadounidenses (recordemos, es Keith y Keith hace cosas así), desafina bien a gusto en algún momento en el que le toca cantar –pone voz a nada menos que tres canciones-, pierde por paliza un duelo guitarril con Buddy Guy, uno de los invitados, al que le regala su guitarra al final de la intrerpretación como aceptando el resultado con deportividad, y se equivoca varias veces con la guitarra: yo no sé si se va de tono o que hostias pasa, pero Scorsese decide dejar los fallos, y yo me congratulo. Porque por alguna extraña razón me gusta que el guitarrista de los Rolling Stones se equivoque tocando una canción que escribió el mismo treinta y cinco años atrás en presencia de uno de los más reconocidos cineastas de la historia y de un expresidente estadounidense y le de absolutamente igual.

El setlist de “Shine A Light” es de lo más interesante: los Stones tiran de artillería pesada, claro, porque pueden. Pero también figuran algunos temas relativamente raros de encontrar en sus shows o en material en directo anterior, como “As tears Go Baby”, que la tocaron por primera vez en vivo durante aquella gira, estando inédita en directo desde su creación en 1964; habrá también mucha presencia de “Some Girls”, algunos temas un poco más oscuros de “Exile On Main Street” y las que considero algunas de sus mejores canciones sesenteras pre-“Beggars Banquet”.

En cuanto a las colaboraciones, saltará al escenerio el ya mencionado Buddy Guy, uno de los bluesmans más infravalorados de toda la puta historia, y uno de los más talentosos y espectaculares: su exibición Stratocaster en ristre durante el tema de Muddy Waters “Champagne & Reefer” es una demostración asombrosa de lo que debe ser una guitarra blues. En “Loving Cup” colaborará Jack White, uno de los nombres fuertes del rock norteamericano de los últimos quince años que, por desgracia, no aporta nada con su interpretación; de hecho, le cuesta sobremanera llegar en ciertos momentos al tono de la línea vocal quedándosele por momentos una ridícula y atiplada voz aguda. Como pez fuera del agua, vaya.

La tercera colaboración es la de –no se lleven las manos a la cabeza… ni a la polla tampoco- Christina Aguilera, una artista inocua a la que seguro cualquiera de los que esté leyendo esto no tendrá en demasiado aprecio. Comprensible. Sin embargo en “Live With Me”, legendaria composición de esa obra maestra de 1969 que es “Let It Bleed” está absolutamente maravillosa; a las canciones de los Stones siempre les han hecho mucho bien el contrapunto de voces femeninas –como en aquella asombrosa versión de “Gimme Shelter”, también de “Let It Bleed”- y la señorita Aguilera lo demuestra aquí de sobra. Un diez para ella.

Entre el resto de la troupe habitual de los Stones se encuentra el finado Bobby Keys, tan Stone como cualquiera, el genial teclista Chuck Leavell, el fantástico bajista Daryl Jones –que poco se valora a este señor, joder- y varios coristas entre los cuales se encuentra Lisa Fisher con su torrencial voz.

Así pues, esto es “Shine A Light”: unos Stones en plena forma, tocando material relativamente raro intercalado con cuarenta años de hits memorables incluidos entre lo mejor de la historia del rock, unos Stones perfectamente arropados por un personal de tremendo talento y sonando en un legendario teatro siendo grabados por Martin Scorsese. Dime, joder: ¿Qué más quieres?

THE ROLLING STONES:
Mick Jagger: Voz, guitarra, armónica
Keith Richards: Guitarra, coros, voz (en "You Got The Silver", "Connection" y "Little T&A")
Ron Wood: Guitarra, pedal steel
Charlie Watts: Batería

MÚSICOS ADICIONALES
Daryl Jones: Bajo
Chuck Leavell: Piano, teclado
Bobby Keys: Saxo
Lisa Fisher: Coros
Bernard Fowler: Coros, percusión
Blondie Chaplin: Coros, percusión
Michael Davis: Trombón
Ken Smith: Trompeta
Tim Ries: Saxo, teclado

ARTISTAS INVITADOS
Buddy Guy: Voz, guitarra (en "Champagne & Reefer")
Jack White: Voz, guitarra (en "Loving Cup")
Christina Aguilera: Voz (en "Live With Me")

Sello
Polydor