Rigor Mortis - Rigor Mortis

Enviado por stalker213 el Jue, 18/11/2010 - 22:51
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Reza aquella típica frase que “en Texas sólo hay vacas y maricones”, pero ante el glorioso monumento que estamos a punto de visitar, cabe plantearse también la cuestión de si allí no residirán también putos dioses del Thrash Metal, y así lo atestiguo sin ruborizarme un solo ápice. Esto es así y RIGOR MORTIS son la mejor prueba de ello. Para quien tenga alguna reserva al respecto lo desafío a colocarse en frente de este ‘Rigor Mortis’ (Capitol Records, 1988), y si después de la acometida algún guapo sigue en pie y con las orejas todavía en su sitio, entonces nos sentamos y discutimos largo y tendido sobre si este disco es o no para caerse de culo y reconocer después, mascullando entre lágrimas, algo así como “me rindo”.

Como ya hemos comentado tantas otras veces: Dios le da pan a quien no tiene dientes, al punto que da la espalda a quien más se esfuerza buscando la gloria, pero que nadie se extrañe o se alarme más de lo estrictamente necesario, porque aquí todavía sigue alguien en pie que antes de lavarle los pies a los mismos de siempre, sigue resistiendo abajo en la trinchera, revisando aquellos discos que lejos del calor apasionado que generan las masas, reposan sin fin acumulando polvo sobre sus surcos, al tiempo que transpiran la más pura esencia del Thrash Metal auténtico de toda la vida. Sí, ese mismo que lejos de complacerse contentando al vulgo ignorante, desprecia al “Thrash” adulterado e infestado de melodías estúpidas que igual le sientan bien a otros géneros, pero no a nuestro Thrash Metal. Porque el Thrash Metal nunca fue concebido para alegrar la tarde a nadie, ni tampoco para ambientar fiestas donde se brinda con Fanta y alguien dice “¡Eh, tíos! ¡Mirar qué bien que toco!”, sino para destartalados de la azotea como Mike Scaccia y sus abrasantes RIGOR MORTIS, que en aquel año de 1988 se despacharon con uno de los mejores y más sinceros trabajos que jamás conociera el género y que todavía a día de hoy te sigue mirando a la cara y te perdona la vida porque se siente generoso.

Como decía, ‘Rigor Mortis’ es un sórdido trabajo donde confluyen diez infamias a cada cual más soez, pero ojo que aquí nadie está diciendo que estos no sean unos músicos como la copa de un pino, sino que de lo que estamos hablando es de una colla de profesionales que antes de pajearse desesperados y caer en la auto-indulgencia más bochornosa, lo que hacen es ponerse el mono de faena y facturar un disco que, a pesar de su simplota y poco adornada portada, te agarra por el cuello y te estampa contra la pared, susurrándote al oído que si sales vivo del envite va a ser únicamente porque él así lo ha decidido. Y es que aquí no valen las bromas, ‘Welcome to Your Funeral’ inaugura la sangría y el que avisa no es traidor. Pronto Scaccia sale a paseo con sus cuchillas de filo cegador sacando chispas y ¿cómo no? El resto le sigue con el puñal entre los dientes, porque de eso va la historia. Excelente instrumental, pero cuidado que ya viene Bruce Corbitt con ganas de gresca y así nos lo demuestra mediante la directa y salvaje ‘Demons’. Ho, ho, ho… ¡Qué coros, señores! ¿Y esas guitarras? Pues sí. Con dos pelotas y sin florituras ridículas, que eso lo único que hace es entorpecer y hacerme perder el tiempo.

Con ‘Bodily Dismemberment’ la cosa empieza a entonarse y pronto estalla el torbellino, desencadenando éste su furia incontrolable sin límite justo a partir de (03:53). Ojo, que nadie dijo que Scaccia fuera un superdotado o un virtuoso -los malabaristas al circo para hacer compañía a los payasos- sino un profesional sin pretensiones que te da todo lo que tiene y no más. ‘Wizard of Gore’ arranca en cambio algo más calma, pero que nadie se relaje porque la cosa pronto coge velocidad y de nuevo la volvemos a tener liada. Una vez más, hablamos de un tema excelso, donde las flameantes guitarras del loco Scaccia surcan el oído de la concurrencia al punto que el combo formado por Harden Harrison y Casey Orr te horada la cabezota y te chamuscan sin piedad hasta el último átomo del que se compone tu cerebelo. ‘Shroud of Gloom’ sigue en esa misma tónica de histerismo que de per se define a estos jodidos bastados cowboys naturales de Fort Woth y es que cuando uno le echa bolas, lo demás viene por añadidura. Nuevamente Mike Scaccia hace gala de la alucinante inventiva de su estilo, al punto que se desmarca del resto conjugando esa clase y ese descontrol caótico que define su obra. Mirad sino a ese cacharro de canción llamada ‘Die In Pain’ y sus demenciales riffs de naturaleza infernal capaces de hacer descarrilar a un jodido tren mercancías cargado hasta los topes de elefantes africanos que hace más de tres meses que no cagan. De veras, lo de este hombre es de juzgado de guardia.

‘Vampire’ y ‘Slow Death’ marcan de nuevo la línea que separa a los verdaderos cracks de los fantoches cantamañanas que se ganan el pan practicando posturitas, pero mucho ojito que entre medio de los dos temas que citaba hace tan solo un instante se encuentra otro de los tornados que propulsan sin oposición a este ‘Rigor Mortis’ hasta el mismísimo Olimpo del Thrash Metal y que nadie diga que no lo avisé: Discos como éste, no tienen por costumbre hacer prisioneros. ‘Re-Animator’ es una verdadera joya que nos demuestra porqué el Thrash Metal no debe jamás ensuciarse o ser humillado colgándole riffs con sabor a regaliz o adornos de muñequitos con caras sonrientes como si éste fuera un puto árbol de navidad. El Thrash Metal es por definición un reducto para renegados y valientes, y si por lo que sea alguien es una nenaza y no lo entiende, que recoja sus bártulos y se vaya a joder con su mierda a otra parte. ¿Podría alguien jamás echar de menos a una peste intolerable? Yo no, desde luego.

Y no hay nada más que añadir, señores (o quizás sí), pero al final del día terminaríamos repitiendo lo mismo una vez más: RIGOR MORTIS están en la selecta élite del Thrash más venerado por aquellos que de verdad respetan esta música, del mismo modo en que su primer trabajo, descansa ahí arriba en los altares mirando hacia abajo junto a los más grandes entre los grandes, como SLAYER, DARK ANGEL o SODOM, entre algunos otros pocos escogidos. El resto, es comida barata para dar de comer a los peces o las palomas, que se comen cualquier cosa que les echen.

Imprescindible obra sin la cual es imposible presumir de tener una colección medio decente de Thrash Metal y que por mi parte se lleva metida en el morral un inapelable 9.7

Bruce Corbitt: Voz
Mike Scaccia: Guitarra
Casey Orr: Bajo & voz en "Die In Pain"
Harden Harrison: Percusiones

Sello
Capitol