Ramones - End of the Century

Enviado por Heartbolt el Mar, 15/05/2018 - 15:13
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1. Do You Remember Rock 'n' Roll Radio? (03:51)
2. I'm Affected (02:50)
3. Danny Says (03:05)
4. Chinese Rock (02:29)
5. The Return of Jack and Judy (03:13)
6. Let's Go (02:31)
7. Baby, I Love You (03:47)
8. I Can't Make It on Time (02:33)
9. This Ain't Havana (02:18)
10. Rock 'n' Roll High School (02:38)
11. All the Way (02:29)
12. High Risk Insurance (02:08)

Disco completo

Ser siempre tú mismo es una virtud. Ser siempre tú mismo llevando los paradigmas de tu esencia a nuevos niveles es, definitivamente, algo que muy pocos pueden lograr. Ahí está el detalle, como decía aquel viejo actor mexicano.

Ramones, para bien o para mal, fueron los verdaderos formadores de lo que hoy conocemos como Punk. Juntaron todo lo que podían para crear una música todavía más minimalista, rápida y juvenil de lo que ya se concebía para la época. Ramones venían con una visión que difería muchísimo de la mayoría de las bandas de aquel momento, las cuales buscaban seguir experimentando y experimentando dentro del género, olvidando que la esencia del Rock ‘n’ Roll era la sencillez y la humildad.

Los cuatro Ramones originales (Joey, Johnny, Dee y Tommy) en su debut autotitulado, Ramones, presentaban una mezcla de Pop Sesentero, Rock ‘n’ Roll Cincuentero y Rebeldía Setentera. Canciones como Blitzkrieg Bop, Judy is a Punk y Havana Affair nos mostraban una agrupación llana, directa e hipnótica. Con un sonido ciertamente distinto e interesante. Ramones no podía dejar indiferente a nadie en ningún momento, muy a pesar de lo ñoño e infantil que se tornaba en ciertas ocasiones. Sí, no era un álbum épico como el Sad Wings of Destiny de los sacerdotes o un agresivo Virgin Killer de los escorpiones alemanes (por nombras discos “pesados” de 1976), pero Ramones verídicamente conseguía una mezcla de factores muy pegajosos que optaban más por la sátira, los temas juveniles y la diversión. Mientras Judas Priest y Black Sabbath se iban por otras hierbas, Pink Floyd y Led Zeppelin seguían experimentando con todo lo que podían y Eagles, REO Speedwagon y otros dioses de lo que se conocería como AOR seguían intensificando su salvaje sensualidad, los Ramones se mostraban francos, simples y jocosos. Sólo demostraban que eran jóvenes que querían divertirse y pasarla bien; con sus chaquetas de cuero y pantalones rotos frente al mundo, una actitud más relajada e insensata de lo que muchos se imaginaban.

Luego de aquel debut tan interesante y llamativo, los Ramones no se quedaron quietos y siguieron entregando material importante. Si bien es cierto que Ramones fue un disco grande e importante para el grupo, con álbumes como Leave Home y Rocket to Russia los Ramones se consolidaron más que nunca en el mundo del Rock (¿o Punk? Como quieran…). Gancho surfero, estribillos coreables y actitud rebelde; Ramones tenía mucho a su favor para demostrar ese estilo único y personal por el que después todos los reconocerían. Sin intentar llamar al diablo con épicas baladas de 9 minutos, los Ramones sonaban rápidos y pesados para el momento. Siendo influencia para la posterior oleada Punk con gente como Sex Pistols y The Clash a la cabeza.

Si nos ubicamos a finales de la década de los 70, nos encontramos a Ramones con su mejor disco (en mis palabras): Road to Ruin. Y si bien ya habían especímenes como Motörhead y Sex Pistols que habían llevado ese sonido punkarra a una dimensión distinta a la de Ramones, más fuerte y pesada, Road to Ruin seguía marcando territorio y siendo influencia directa para las próximas generaciones. Cuatro álbumes en los que podemos ver una clara aceleración y una mayor melodía en conjunto. A cada lanzamiento, seguido, Ramones se tornaban más fiesteros, románticos, sucios y dinámicos, a pesar del intercambio de Tommy por Marky Ramone en la batería.

Entonces nos encontramos a unos Ramones en 1979, ya con excelentes discos a sus espaldas, un baterista que demostró ser todavía más emprendedor que el anterior, una condición muy reconocida y una imagen que cuidar. Haber hecho un disco todavía más rápido y enérgico que el anterior, aunque hubiese sido excelente, no estaba en la mente de Joey y Johnny Ramone. No tenía demasiado sentido seguir aplicando marcha acelerada y más melodía si no estaban, según ellos, sonando como querían. Como Motörhead, toda una oleada Punk inglesa que se hacía cada vez más Hardcore y unas mentes maestras del Metal dándole mayor estabilidad a su sonido, resultaba demasiado “chocante” volver a hacer lo mismo de la vez pasada. De acuerdo, tenían ese “feeling” tan benigno y armonioso, pero era hora de darle una vuelta de tuerca al grupo y entregar un trabajo más estable. Diferente a lo que venían haciendo, pero algo que siguiera sonando como Ramones en la caja de cereal de tu desayuno setentero londinense.

Luego de unos años en el estudio y sobre el escenario, los Ramones se sentían más maduros que antes. Ese sentir adolescente y ese fracaso sexual recurrente venían siendo opacados por temas más “serios” e “importantes” dentro de la agenda ramoniana. Era tiempo de sonar más secos, duros y frívolos pero con un humor adulto. Unos Ramones que eran los mismos de siempre, pero que decisivamente sonaban distintos. Tenían que entrar en la década de los 80 con algún trabajo que dijera “Lo hemos hecho muy bien, pero esto es lo que nos compete ahora”.

El señor Phil Spector, conocido por haber producido alguno de los mejores discos de la historia y crear el Wall of Sound (Muro de sonido), se interesó mucho en el grupo y se ofreció abiertamente a ayudarlos con la producción de su última obra. Joey Ramone, el vocalista, admiraba muchísimo a Spector, porque creció con discos que produjo y aplicó el Wall of Sound con ellos. Esto dejaba en evidencia que el próximo álbum de Ramones sería más experimental y sensato que lo anterior. Ramones buscaban dirigir todo su sentimiento hacia una labor importante que tuviera entre sus filas a gente importante, y Spector era la Joya de la Corona en todo este proceso.

Según cuentan los Ramones, Spector no resultó ser tan agradable como ellos creían, llegando a amenazarlos con una pistola, varias veces. No es de extrañarse, puesto que el comportamiento psicópata y desequilibrado del señor Spector lo llevó a donde está ahora: la cárcel a su tercera y última edad. Pero, regresando al proceso de grabación del disco, Spector era un genio inmaculado. Obligó a unos Ramones desobedientes a tocar los mismos acordes y a hacer las mismas progresiones hasta que el dictaminara que la secuencia musical era perfecta en lo más mínimo. Pero ese perfeccionismo imbuyó al disco de madurez y de búsquedas de conexión sentimental, desligándose un poco del poco carácter y de la suciedad de sus anteriores trabajos.

Las maniáticas técnicas de Spector con las remezclas, la expansión del sonido hasta donde no se podía hacer nada, la frustración recurrente, la incursión en terrenos nunca explorados por la banda y el acompañamiento de músicos experimentados en otras áreas llevaron todo este proceso de grabación hacia nuevas dimensiones. Como poco, querían que el disco tuviese personalidad, ingenio y que resultase novedoso aún sin traer nada nuevo al presente. Todos los esfuerzos que hicieron (con Spector como dictador supremo del trabajo) iban dirigidos hacia la creación de un álbum que sonase como unos nuevos Ramones, pero más “Ramones” que nunca. Y aunque suene contradictorio, podemos decir que los Ramones encontraron mucho de lo que les faltó en otros discos, pero desgraciadamente nunca lo volvieron a repetir en próximas ediciones.

700.000 Dólares, un Spector lunático y a los Ramones dando cuerpo y alma dieron como resultado End of the Century, el quinto álbum de estudio de la agrupación. Un disco que sonaba como Ramones “clásicos”, pero también nos mostraba la otra cara de la moneda. End of the Century era la prueba de que el crecimiento musical y la experiencia de los Ramones habían llegado a su momento indicado. Era hora de dejar de ser niños retrasados y convertirse en hombres preocupados demostrar que estaban en una atmósfera distinta, pero con el mismo sentir de siempre.

Lejos de las chaquetas de cuero, pantalones pitillo rotos y la caricaturización de la banda en Road to Ruin, la portada nos muestra a unos Ramones más serios y con camisetas formales de diversos colores. Quizás, y como el título del disco, Ramones estaban dando a entender que se había acabado la etapa liberal y desobediente de la agrupación. Una forma de explicarnos que “bueno, era hora de demostrar que también podíamos sonar de otra forma”. End of the Century se muestra como un disco que necesitaba salirse de la fórmula básica de sus cuatro discos anteriores para traer algo distinto y fresco bajo el nombre de RAMONES.

En End of the Century nos encontramos, indudablemente, con una sonoridad distinta. Con un estilo diferente pero con la personalidad de siempre. Es un poco difícil de explicar cómo suenan Ramones en End of the Century, pero supongamos que es como si tu madre amante de Miles Davis comenzara a sentir atracción por The Beach Boys, algo así es como veo al sonido ramonesco en este trabajo. Una afinación igual, pero con distintas maneras de hacer sonar la guitarra más allá de los tres acordes de siempre. La voz nasal y corroída de Joey, pero explorando otras áreas de su garganta. Una batería simplona, pero con toques Jazz. Y, además, el Wall of Sound como novedad; haciendo resonar el fondo y rebotando las señales musicales de nuevo a nuestros oídos, sin olvidar la incorporación de guitarras acústicas, pianos y saxofones. End of the Century presenta a unos Ramones más experimentales que nunca, pero no deja de resguardar ese toque divertido que tanto los identificaba.

End of the Century es un trabajo que puede dividir opiniones entre los seguidores del grupo por la orientación del álbum y el sonido del mismo. Incluso yo tuve problemas al principio con él, gracias a la costumbre de los Ramones más picantes y contagiosos de siempre. En End of the Century nos toparemos con canciones más elaboradas, despegándose de esa sencillez minimalista con la que comenzaron. Además, la incorporación de solos de guitarra casi que en todas las canciones, a diferencia de producciones anteriores en las que sólo había un solo o ninguno. End of the Century ciertamente nos entrega una resonancia más dirigida hacia la evolución y la refracción del sentimiento de querer ser especial.

El Wall of Sound de Spector le da una profundidad muy distinguida a las canciones, eliminando esa crudeza y simpleza en la producción de sus anteriores álbumes. Con hondura y el rebote anterior mencionado, nos hallamos frente a una producción evidentemente más limpia y por ende menos agresiva. La experimentación que se encuentra dentro de las paredes del disco nos enseñan la aportación de Spector en el piano, el saxofón y la percusión extra. Los elementos añadidos como efectos de sonido, voces de escolares y coros emergentes tan típicos del Wall of Sound aparecen continuamente en el álbum para encasillarlo en una determinada atmósfera y demostrar que no sólo de pan y guitarras distorsionadas haciendo reverberación vivían estos Ramones.

Como mencioné anteriormente, End of the Century muestra a unos Ramones más maduros que nunca. Se evidencia en la búsqueda de progresiones nuevas, sonidos atípicos a su música y las ganas de llevar esa personalidad latente a próximas dimensiones pero sin salir del terreno de Hogar. End of the Century al comienzo es un disco muy difícil porque no sientes que tenga demasiada coherencia con lo que RAMONES significan, pero pronto te das cuenta de que están ahí, y que son ellos más que nunca. Y lo son porque suenan a Ramones haciendo lo que se les da la gana, pero sin perder el carisma que los identifica.

Los doce cortes de End of the Century están plagados de momentos especiales y verdaderamente ÚNICOS en la discografía de la agrupación. Comenzando por esa Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio? y su intro tan memorable, seguida de un riffeo acompañado de orquestación y a un Joey disfrutando de ser el mismo y también sonar como alguien más. Mientras el ambiente se llena de ese sentimiento Spector que tanto caracteriza a las producciones de este hombre. De acuerdo, como persona me podrá parecer un tipo sin medio pelo de cordura, pero como productor no me queda más que besarle las botas. Es oír este disco y saber que él metió la mano aquí. Irreversiblemente Spector, eres un hijo de puta… pero con una mente privilegiada.

End of the Century trae consigo baladas importantes y disfrutables, muy en onda de las anteriores, pero con ese Wall of Sound ganando muchísimo terreno. Y, sí, quizás perdieron cierta fuerza por cuestiones de producción y tal, pero temas como Chinese Rock y Let’s Go nos regresan a los días de Rocket to Russia, con mucho aire Surf y poder guitarrero. Quizás el problema está en lo recóndito que suena todo, pero si “pelamos” el oído, notamos que están ahí, coño. ¡Coño! ¡Es que son los mismos Ramones sucios de siempre, coño! ¡Pero suenan más artísticos que nunca, coño! No pierden es nada, ni por mucho Wall of Sound que haya de por medio. Esto es sonar con CUATRO COJONES, como poco, coño.

Una joya, al menos para este servidor, es la versión de Baby, I Love You de The Ronettes, escrita por Spector en los 60. Difícilmente podría superar a la original, la cual me parece de las mejores canciones de la puta historia, pero tiene esa emotividad y cariño de la misma, con una guitarra marca Ramones en sus momentos más sentimentales. Esta canción me parece muy única en la discografía del grupo por lo especial de la ocasión, y por eso siempre me parecerá esa Raritie oficial de un grupo que me mueve en todo momento.

I Can't Make it on Time y This Ain't Havana (la continuación de Havana Affair de Ramones) regresan a los Ramones del Leave Home, es decir, a los Ramones primitivos y niños, pero con esa carga emocional que te hace reactivar y disfrutar de un sonido moderno pero nostálgico que emocionará en todo momento.

Luego de la grandiosa Rock ‘n’ Roll High School (de los mejores temas de Ramones), el disco cierra con dos temazos: la rocanrolera All the Way y la divertida High Risk Insurance. Momentos para comprender que Ramones seguía inyectándole a su música todo ese poder de eras pasadas pero con su sello distintivo.

Evidentemente no todo en el disco es gloria, puesto que quizás su mayor defecto es como está organizado todo. No nos encontramos con los Ramones insanos de siempre (cosa que no está nada mal), pero tampoco con unos tipos serios que buscan dar miedo. El orden de las canciones también es como un sube y baja y esa es mi mayor “molestia”, si me preguntan. La inclusión del cover y ese inicio tan mágico como lo es Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio? me parecen demasiado brillantes, pero desenfocan un poco a los temas que me parecen principales en el trabajo. Nos encontramos con unos Ramones en pleno momento de evolución, pero no estuvieron del todo claros con su dirección musical. Además, I'm Affected y Danny Says, sin parecerme para NADA malas canciones, no están al nivel de las demás, de ningún modo.

Muy a pesar de todo, End of the Century es un disco que viene a, ineludiblemente, cambiar las cosas. Repito: otro disco más rápido y melódico hubiese estado de maravilla, pero no estarían sonando como lo que ellos querían y podían demostrar. Ni siquiera los cabrones Motörhead sonaron iguales siempre, y eso me parece increíblemente admirable: sonar como tú pero ir mucho más allá de tu propuesta recurrente. End of the Century es mucho más maduro que cualquier cosa que pudieran parir, pero con esa frescura y diversión de siempre. Sonar distinto pero muy fiel a tus raíces, eso es lo que veo en End of the Century, por mucho que se hayan afincado en lo “comercial”, pues se ve demasiado complejo como para ser más “ganchero” que antes. Esto es elaboración y de la mejor.

Los solos de guitarras, las nuevas proyecciones sonoras y el estilo del álbum hacen de End of the Century un trabajo curioso y que definitivamente vale la pena. Sí, al principio uno piensa “Mierda, pero estos Ramones suenan raros”, pero luego te das cuenta de que son ellos, y más que nunca. Que reúnen características especiales, pero su nivel es el mismo de siempre. Por favor, si el “Rock, Rock, Rock, Rock ‘n’ Roll High School” de Rock ‘n’ Roll High School suena EXACTAMENTE IGUAL al Rock, Rock, Rock, Rockaway Beach del tema homónimo del Rocket to Russia (1977). ¿Entonces? Repito, son RAMONES, pero en otra plataforma. Y, ¿saben? Por mucha desorientación que veamos en End of the Century, me parece un álbum muy necesario y distinguido para determinar qué fueron Ramones y que serían Ramones. Un punto de quiebre especial.

End of the Century tampoco viene a ser “the very best of…”, para nada. Superar a sus cuatro discos anteriores -los cuales me parecen todos de 10/10- era algo que definitivamente no podían hacer, ni tampoco era obligatorio. End the Century fue un cambio para bien, aunque perdiesen un pedazo de esencia en el camino. Si analizamos la historia de Ramones después de este disco, nos encontraremos con Pleasant Dreams y Subterranean Jungle, dos discos que intentaron sonar igual pero con resultados no tan favorables, antes de volver a sonar duros, y más que nunca, con Too Tough to Die. Ese fue el camino que eligieron, pero End of the Century me parece un disco muy oportuno y que funciona para saber que Ramones podían ir más allá, pero teniendo muy en cuenta a sus orígenes.

Definitivamente, un gran disco que entra con el tiempo, pero entra. Larga vida a los Ramones... siempre en la vanguardia musical, más allá de su muerte.

Hey Ho! Let's Go!

Joey Ramone - Voz.
Johnny Ramone - Guitarra.
Dee Dee Ramone - Bajo.
Marky Ramone - Batería.

*Músicos invitados*

Steve Douglas - Saxofón.
Barry Goldberg - Piano y Órgano.
Jim Keltner - Batería y Percusión Extra.
Phil Spector - Arreglos y Coros.

Sello
Sire Records