Primordial - Spirit the Earth Aflame

Enviado por Witchfyre el Mié, 29/04/2020 - 16:47
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Con esta reseña me he metido en un terreno ciertamente pantanoso. Es tal la vinculación afectiva con el disco en cuestión que, sólo escuchar los primeros compases de Spirit The Earth Aflame, después de años sin hacerlo, desató una tormenta de sentimientos difícil de controlar. Me va a ser muy complicado condensar en una pocas líneas, espero que no sean demasiadas, todo lo que este tercer trabajo de Primordial provoca en mí, pero una cosa ya os adelanto, estáis a punto de leer una visión totalmente sesgada de la música de estos irlandeses, alejada de todo intento de análisis objetivo. Si eso último es lo que buscáis, no lo vais a encontrar. Si por el contrario, pensáis que podéis disfrutar de las divagaciones de un tipo con complejo de Peter Pan a punto de cruzar la barrera de los 40, seguid leyendo.

Mi relación con Primordial se remonta a finales de los 90 cuando entré en contacto con el bueno de Alan Averill por medio de un chat que habilitó la gente de Nuclear Blast en su web, la prehistoria de las redes sociales, como veis. Tras una pequeña confusión en la que tomé a la suya por cierta banda sueca, hoy mucho menor pero, de aquellas, más reconocida, entablé una relación epistolar (versión digital) que desembocó en una de mis primeras entrevistas para el fanzine con el que había empezado a colaborar poco antes. Me olvido un poco de la banda, no muy sorprendido todavía por sus esfuerzos discográficos, y poco después comienzo mi carrera universitaria en Santiago de Compostela, octubre del 2000. ¿Qué tiene que ver esto?

Es allí donde, en casa de un buen amigo, escucho por vez primera esta pequeña joyita. Familiarizado ya con el nombre de la banda, pero todavía no muy versado en su obra, me llevo el CD a casa y, tras pincharlo, entro en un estado de profunda estupefacción. Hay introducciones que son totalmente inútiles, otras simplemente no estorban, pero unas pocas complementan una obra a la perfección y se convierten en una pequeñita obra de arte en sí mismas, este es uno de esos casos. Unos poquitos segundos de Spirit the Earth Aflame auguran algo muy grande que, con el paso de los minutos, se confirma. Pierdo por completo la noción de las veces que pude haber escuchado este CD, que aún no me pertenecía, en aquellos meses finales del 2000. Se convirtió en tal apéndice de mi persona que fue la banda sonora que me acompañó en muchos de mis resacosos, pero satisfechos, retornos a Vigo los viernes por la tarde cuando, completamente solo en el tren de camino a casa (no me gustaba viajar con gente cuando volvía de resaca, no estaba para dar conversación), me perdía por el paisaje de la Ría de Arousa, contemplando el mar, las montañas, solitarios parajes únicamente interrumpidos por las aves marinas y esos enigmáticos “cruceiros” levantados sobre las rocas. Y sólo fue parcialmente reemplazado cuando se cruzó en mi camino otro álbum que me provocaba sensaciones similares, el Forgotten Legends de Drudkh.

Varios fueron los encuentros con Alan a lo largo de los años, siempre un fijo de los eventos europeos, un “full time metalhead” en toda regla. Cuando no está al cargo de su banda madre, anda liado con alguna colaboración o proyecto, elaborando telones para escenarios, haciendo las veces de road mánager o con el merchandising para amiguetes (Marduk sin ir más lejos) o, simplemente, luciendo palmito por cualquier sarao que se precie. Personalidad interesante donde las haya, además de buen cantante (le he visto "comerse" el Painkiller a altas horas de la madrugada, en buen estado de embriaguez, y salir muy bien parado), es de esos que siempre tiene algo interesante que decir, hombre cultivado como pocos dentro de este mundillo y totalmente imbatible en cualquier suerte de concurso o trivial metalero. La que mejor recuerdo es la ocasión en la que lo conocí en persona en Oporto teloneando a Immortal, para indiferencia de la mayoría y absoluto deleite de un puñado de incondicionales. Básicamente, otro buen amigo, miembro de una conocida banda de black gallega, y yo, acompañados de cuatro o cinco portugueses. Pocos temas de banda extrema alguna he cantado en un concierto con más ganas que ese Gods to the Godless que sirve para arrancar este álbum tras su fantástica intro. Pura intensidad emocional, desconcertante por la personalidad que demuestran, pero mística e impactante como pocas. Con ese poder que sólo encuentro en la música de trasladarme veinte años atrás y provocar en mi la dulce sensación de la nostalgia, entremezclada con la amargura por la juventud perdida. El vívido recuerdo de una etapa de mi vida que se fue para no volver, sensación análoga a esa melancolía tan irlandesa que, aparentemente sin esfuerzo, logran trasmitir Primordial.

Los próximos minutos hasta completar los 51 que dura el CD son un auténtico carrusel de emociones en el que convive el enorme poder intrínseco de su música con el incontrolable torrente provocado por mi memoria. Mis emociones son personales e intransferibles, pero la fuerza de esta banda se vale por si sola para generar en el nuevo oyente las suyas propias. Ese cadencioso ritmo con el que las guitarras nos van adormeciendo durante The Soul Must Sleep, roto por las mágicas melodías de Ciáran MacUillian hacia el crepúsculo del tema. La intensidad black de una The Burning Season, que ya conocemos de su anterior EP, con el particular registro de Alan, siempre personalísimo, y que a mí me suena como un Aaron Stainthorpe cantando temas de Bathory, sin intentar sonar como Quorthon. Una Glorious Dawn que juega al despiste con su "pagano" inicio y que se va ensombreciendo para acabar cayendo cerca de un black noruego del que son primos lejanos y casi contemporáneos...

Creo que no os hago ningún favor intentando describir como suenan, si es que no los conocéis, ni prosiguiendo con ese tedioso recorrido por el álbum, habida cuenta de que ya puedo haber agotado vuestra paciencia a estas alturas. Sólo me gustaría hacer dos apuntes abusando de vuestra confianza. El primero... adoro como suena este CD. Mags hizo un trabajo soberbio con él. El muro de sonido creado por las guitarras es todo atmósfera y sentimiento, con una magnífica combinación de potencia y nitidez, y la batería suena a la perfección, os juro que se puede sentir esa maza golpeando el parche del bombo. El segundo... sólo les puedo hacer un pequeño reproche. Crítico como soy con las regrabaciones, además de reciclar The Burning Season, reaparece también (no en todas las versiones) una To Enter Pagan rescatada de Dark Romanticism y del split con Katatonia. Mal menor en este caso ya que procede de lanzamientos menores, pero empaña ligerísimamente el cierre del álbum con su cáustico carácter dados sus primitivos orígenes.

La mayoría consideran que el cénit creativo de esta dramática deriva en la que entraron, fundamentalmente desde A Journey's End, culmina con To the Nameless Dead y no seré yo el que les quite la razón. Lo que pasa es que el peso del recuerdo en mí decanta ligeramente la balanza a favor de Spirit the Earth Aflame y lo encarama orgullosamente al puesto de obra magna en su carrera. Hubo un tiempo en que consideré a esta como la banda más interesante dentro del panorama extremo, si es que ese adjetivo les es aplicable, y siempre afirmé que, si tuviese un sello discográfico a mí cargo, ellos serían la banda por la que apostaría. Poco después firmarían con Metal Blade Records. Ya no es hoy la época en la que sigo dispensándoles tal admiración porque yo me he ido moviendo hacia otros lugares, pero con este trabajo iniciaron la que, a mís oídos, fue una década difícilmente superable. No sé si he conseguido transmitiros lo que significa Spirit the Earth Aflame para mí pero, al menos, lo he intentado.

- A.A. Nemtheamga: voces
- Ciáran MacUilliam: guitarras
- Pól MacAmlaigh: bajo
- Simon O'Laoghaire: batería

Sello
Hammerheart Records