Primal Fear - Black Sun

Enviado por Marcapasos el Mar, 07/07/2020 - 23:16
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1. Countdown to Insanity (01:43)
2. Black Sun (04:02)
3. Armageddon (04:05)
4. Lightyears from Home (04:40)
5. Revolution (04:02)
6. Fear (04:20)
7. Mind Control (04:58)
8. Magic Eye (05:16)
9. Mind Machine (05:37)
10. Silence (04:39)
11. We Go Down (05:53)
12. Cold Day in Hell (04:10)
13. Controlled (03:36)

Primal Fear son uno de esos ejemplos de banda que ha sabido sobrellevar con clase el nombre que a sus espaldas carga su principal influencia. Seamos claros, por mucho que se les note a qué le deben su alma, los alemanes quedan lejos de ser una esquirla menor de la dantesca gema que es Judas Priest en el reino del Heavy Metal. Su historial es envidiable y uno de los grandes hitos en la escena europea, contando con una discografía casi impecable, un estado de forma actual excelente (tanto en directo como en estudio) y una carrera en la que han dejado huella artistas como Mat Sinner, Klaus Sperling (tremendo batería) y, en especial, Ralf Scheepers, sin duda uno de los grandes vocalistas de Power y Heavy Metal del viejo continente.

¿Sus primeros años? Meteóricos, comenzando con ese pistoletazo debutante Primal Fear (1997), pasando por el genuino Jaws of Death (1999) y culminando con el que muy seguramente es su mejor placa, Nuclear Fire (2001); pruebas palpables de lo bien que se lo monta esta milicia del acero teutón.
No es de extrañar que con la experiencia no tardara en llegar el reconocimiento internacional. Tal fue el éxito cosechado tras el lanzamiento de Nuclear Fire, que la banda tiene la oportunidad de girar por primera vez en Estados Unidos, e incluso acaban formando parte de los carteles de varios festivales del país (concretamente el Metal Meltdown Festival y el Milwaukee Metalfest).

Con todo bien rodado, un año después de la edición de su pieza angular, Primal Fear sacan al mercado en abril de 2002 su cuarto trabajo de estudio: Black Sun.
A tenor de sus predecesores, nos encontramos ante otro bestial ejercicio de Heavy, Speed y Power Metal, valiendo subrayar que se trata del primer álbum de la banda en ser conceptual, contando una historia que gira en torno a un grupo de astronautas que exploran un planeta desconocido y su regreso a la Tierra. A pesar de ser interesante, y más allá de las conexiones entre el comienzo y el desenlace del mismo, así como que hasta el momento fue su álbum de mayor duración y algún que otro detalle concerniente al campo lírico, lo cierto es que este detalle pasa bastante desapercibido durante la escucha del disco, no dejando de ser una curiosidad.

En el plano musical que nos atiene, Black Sun es un duro contendiente a ser el segundo mejor disco de la banda después del Nuclear Fire, a fe del buen estado de forma por la que pasaba Primal Fear durante los primeros años del nuevo milenio.

Comenzamos fuerte, Countdown to Insanity abre el telón por medio de una de las mejores introducciones -si no la mejor- de toda su discografía, liderada por unas poderosas guitarras que nos sumergen en un ambiente de tesituras épicas, rompiendo la tensión el tremendo tema homónimo, Black Sun, una irrupción simplemente perfecta de la banda al completo (Mat Sinner y Ralf Scheepers pletóricos en uno de sus mejores momentos, reflejando todo su dominio sobre las tablas en primera línea de fuego), un track explosivo, potente y coronado por un coro fantástico que, eso sí, nos adelanta que esto no es más que el entrante de lo que está por venir.

La tercera pista, Armageddon, es tralla marca de la casa, en la que el Heavy y el Power son caras de una misma moneda, que nos entrega uno de los temas más memorables del repertorio, aunque no se queda para nada atrás Lightyears from Home (otra pieza muy querida por un servidor), Power Metal de espíritu ochentero y europeo, de pura cepa y que toma el testigo de los primeros Helloween por medio de un riff melodioso y un estribillo que arranca con ígnea pasión.
Dicha canción encuentra su contraparte en Revolution, desde luego un track realmente llamativo del plástico, todo un ataque de frío metal con toques más pausados e industriales (muy del estilo Screaming for Vengeance y Turbo de Judas Priest).

El ecuador del CD llega justamente para hacernos chocar sonoramente de frente contra la feroz Fear, otro golpetazo sobre la mesa en cuanto a agresividad se refiere (sin duda es el gran pico de la obra en ese sentido), un torbellino de sangre y fuego, punteos, riffs y solos, de la mano de la espléndida dupla Henny Wolter – Stefan Leibing.
Continúa con la buena racha Mind Control, la cual apuesta por un Heavy Metal de carices melódicas, otorgando un resultado logrado y equilibrado que nos lega otro sólido estribillo muy a tener en cuenta, otra cumbre álgida del LP.
Un punto de inflexión interesante es el marcado por Magic Eye, tema en el que giran las tornas mediante el uso de elementos acústicos para darle un matiz más laxo y reflexivo a la música, muy a la usanza de Queensrÿche, banda de la que se nota la toma de influencia en esta ocasión (¡que no solo de Judas Priest vive el hombre!). Y más fiera se presenta Mind Machine, hijo directo de Judas Priest y Accept, mastodóntica azotaina guitarrera y con las percusiones echando humo, puro Heavy Metal clásico e intenso.

Sin dejar de lado la fuerza característica de las cuerdas eléctricas, la bonita Silence suma un plus a la faceta más emotiva de la banda, bien rozando como nunca la esencia de balada, cediendo terreno a We Go Down, una canción que gana enteros con su presencia, cuyo avance en crescendo es protagonizado por unos Scheepers, Leibing y Wolter en su salsa, apuntando sin descanso todo el conjunto hacia un clímax excepcional.

Llega la recta final con Cold Day in Hell, el crudo medio tiempo heavy más férreo del álbum, y nos despide Controlled, un adrenalítico flechazo de Speed Metal cañero y directo a la yugular, anotando la fabulosa actuación de Klaus Sperling, quien arremete como nunca al doble bombo, performance perfecta y aún más ideal teniendo en cuenta que se trata del último trabajo de estudio que cuenta con él como batería oficial de la formación.

Y así es, en esencia, Primal Fear y su cuarta placa discográfica, un disco que no te va a cambiar la vida, pero sí que te la va a alegrar, y mucho, si valoras el Metal de la mejor factura. Buena producción, su formación (seguramente la mejor alineación que ha tenido Primal Fear en toda su historia) prácticamente en estado de gracia, trallazo tras trallazo en un track list solidísimo que estructura un trabajo final refinado y verdaderamente elaborado.
Por buscarle algún pero, es cierto que la escucha del disco de principio a fin puede hacerse algo larga (que no tediosa, ojo). Y he aquí la gran paradoja: ¿qué temas sobran? La verdad es que ninguno, a pesar de tener uno sus favoritos, todos ellos resultan sólidos y se desenvuelven con el carácter del que siempre ha hecho gala Primal Fear, por lo que sólo queda dejarse llevar por la buena música que tan excelentemente los germanos saben forjar.

De los ubicados en su época, es una pena que Black Sun pase tan desapercibido y que no se hable tanto de él como el debut o Jaws of Death. Aquí quien escribe no duda en valorarlo como el segundo mejor álbum del grupo, un sucesor brutal del Nuclear Fire y una antesala inigualable para el menor, pero más que notable, Devil’s Ground.

Cuatro cornamentas bien gruesas (8’5/10) para este clásico moderno del Power/Speed Metal.

Ralf Scheepers / Voz
Henny Wolter / Guitarra
Stefan Leibing / Guitarra
Mat Sinner / Bajo, coros
Klaus Sperling / Batería

* Artista invitado *

Metal Mike Chlasciak / Guitarra adicional (Tracks 6, 13)

Sello
Nuclear Blast