Pink Floyd - The Piper at the Gates of Dawn

Enviado por MeFuMo el Mar, 09/09/2008 - 18:06
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1. Astronomy Domine
2. Lucifer Sam
3. Matilda Mother
4. Flaming
5. Pow R. Toc H.
6. Take Up Thy Stethoscope And Walk
7. Interstellar Overdrive
8. The Gnome
9. Chapter 24
10. Scarecrow
11. Bike

En ocasiones, es fácil conjugar las palabras "loco" y "genio". El caso de Syd Barrett, en paz descanse, el que un ser capaz de cargarse a la espalda la paternidad de crear un género como la psicodelia inglesa acabe plantando champiñones en una casucha de Cambridge, es uno de los mejores ejemplos.

Saludado por toda generación posterior como pope y gran luz y guía, Barrett solo tuvo mecha mental para este disco con Pink Floyd, grabando luego dos delirios en solitario en el que su locura ya era tan patente como su genialidad.

Bien es cierto que Pink Floyd sobrevivió a Barrett, pero no fue lo mismo. La mente inundada por LSD del fundador del grupo, al que le puso el nombre de dos músicos de jazz y blues, plasmó en este disco un universo mental quebrado, mitad pesadilla delirante y mitad cuento infantil, que emociona y aterra por partes iguales.

Nos encontramos ante un disco de pura psicodelia inglesa, con líneas pop deformadas por teclados imposibles distorsionados, aullidos, guitarrazos, pasajes ambientales, efectos de saturación... todo un arsenal de recursos electricos. Pese al protagonismo y carisma de Syd, el grupo está muy presente en el trabajo e incluso contribuye en la composición de dos de los temas más representativos del disco, siendo otro de ellos para un jovenzuelo Roger Waters.

Desde los primeros compases, con una guitarra pulsando en morse el apabullante inicio de "Astronomy Domine", el disco abre un abanico de sensaciones al oyente. Desde las primeras canciones de cuna hasta los primeros devaneos instrumentales de "Pow R. Toc H.", llegando al climax de la soberbia y desquiciante "Interstellar Overdrive" para caer de nuevo hacia la tranquilidad y extraño optimismo de las fábulas de campiña inglesa y abrazar la cierta locura de "Bike" y su escalofriante final.

Pese al aparente caos, no deja de estar todo medido en este disco. El grupo, grabando en Abbey Road, suena perfecto y el trabajo instrumental parece simple pero es descomunal. Cada sonido, solo y golpe de batería ocupa su lugar inamovible e imprescindible dentro de la red lisérgica que teje cada canción, y el grupo se revela como técnicamente sobresaliente. Todas las canciones transmiten de forma fría una serie de estados de ánimo que pueden afectar fácilmente al que escucha el disco. Las letras de Barrett, infantiles y cósmicas, vomitadas por el uso creativo de alucinógenos, acentúan aún más si cabe el matiz dual del disco, esa mezcla entre oscura pesadilla e inocencia, sólo rota, más bien destrozada, por el ya mencionado viaje astral de "Interstellar Overdrive", un instrumental de guitarras delirantes que rebusca en los pozos más ocultos del universo mental de Pink Floyd.

Un disco, sencillamente, imprescindible. Una obra considerada primera en su género y que resume como ninguna otra cosa una época de la historia de la música en la que el flower power empezaba a agonizar lentamente para dar paso a sus propias pesadillas, además de ser el primer largo de una banda que marcaría una estela profunda en la evolución del rock moderno y el pasaporte a la locura de uno de esos genios del que todo el mundo recuerda su obra sin recordarle a él.

Por todo ello, cinco cuernos para un disco intachable, complejo y vital. Una obra maestra.

Aqui un par de muestras:

Pink Floyd - Interstellar Overdrive

Pink Floyd - Lucifer Sam

Syd Barrett - Guitarra y voz.
Roger Waters - Bajo, voz y guitarra.
Richard Wright - Teclados, piano y voz.
Nick Mason - Batería y percusión.

Sello
EMI