Peter Frampton - Frampton Comes Alive!

Enviado por berniwhiteriot el Vie, 22/09/2017 - 20:02
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1.Introduction/Something’s Happening
2.Doobie Wah
3.Show Me The Way
4.It’s a Plain Shame
5.All I Want to Be (Is by your Side)
6.Wind of Change
7.Baby, I Love your Way
8.I Wanna Go to the Sun
9.Penny for your Thoughts
10.(I’ll Give You) Money
11.Shine On
12.Jumpin’ Jack Flash
13.Lines on my Face
14.Do You Feel Like We Do

Creo que puedo afirmar con bastante seguridad que una parte importante de los más jóvenes del lugar debemos nuestra afición al rock a alguna figura relevante en nuestras vidas, concretamente en esa entrañable infancia en la cual todo está aún por descubrir. Y realmente estaría más que satisfecho con este texto que procedo a ofrecerles si solo uno de ustedes se siente identificado con lo que voy a contar a continuación, que al menos en mi persona va directamente relacionado con la obra que nos ocupa a día de hoy. El caso es que durante varios veranos, de los siete a los catorce más o menos, nos marchábamos con mis padres y otra familia de amigos al Ampurdán a una casa realmente preciosa a pocos minutos de las mejores calas que os podéis imaginar. Bien el caso es que desde Barcelona ciudad unas buenas dos horas de coche habían y los trayectos se amenizaban como no podía ser de otra manera con música. Así que las guanteras de ambos coches se llenaban de una colección la mar de ecléctica para el disfrute de los pasajeros. En esos viajes descubrí artistas que me marcaron de por vida de la talla de Simon & Garfunkel, Bob Dylan, The Beatles, Phil Collins, Queen y un largo etcétera de lindezas del estilo. Nada mal como tal y como podéis comprobar iniciarse en el rock con tales personajes (también caía algo de Sopa de Cabra por eso de “L’Empordà”...ya sabrán algunos), la creme de la creme, colegas. Y aún hoy son artistas a los que sigo venerando, aunque con menor frecuencia. Pero sin duda hubo una obra que me enamoró por encima de todos...y sí, se trata del monstruo de Peter Frampton. Reconozco que al principio recibí la movida con un poco de escepticismo.

Para qué nos vamos a engañar solíamos tirar de recopilatorios varios, los greatest hits que se dicen (ese pack de tres volúmenes de Queen era sencillamente insuperable) y, claro, el invento de un directo como “Frampton Comes Alive!” de casi dos horas se antojaba como un reto en toda regla. Que deba pereza, vaya...pues no olvidéis la franja de edad con la que contaba un servidor. Pero bien, el caso que como la elección del material musical no era para nada democrática pues elegía siempre el conductor, mi padre le dio play al invento sin vacilar…
...y la verdad que no os engaño cuando os digo que fueron las dos horas de Barcelona hasta Port de la Selva que más rápido se me pasaron. Volando que se dice. Menuda obra, colegas, bestial es poco. Tenéis que entender que uno aquí ni conocía Humble Pie ni tan siquiera sus trabajos previos como solista antes de presentarlos en tal monstruosidad de live, o sea que entré al universo Frampton del tirón y sin protección y, aunque es cierto que esto puede resultar la mar de peligroso, por contra fue un maldito éxito rotundo y sin paliativos. Cosas de la vida.
Pero claro, visto ya en perspectiva y haberlo sabido contextualizar como merece, vayamos a ello. Después de abandonar Humple Pie, Frampton decide emprender una aventura en solitario. Nos encontramos delante de un tótem de la guitarra que estancarlo en una formación condicionando su talento a otros factores es una soberana memez (algo así les pudo pasar a Clapton o Knopfler, opinión). Así pues, habiendo realizado durante tres años una gran labor en los hard rockeros británicos con un gran balance de cinco trabajos, el tío se larga y quema las naves con un debut bajo su propio nombre de título “Wind of Change” en 1972. Una carta de presentación espectacular para dar paso a su coronación definitiva con “Frampton's Camel” al año siguiente. Siempre destacando con grandes colaboraciones de la talla de Jagger, Richards, Stevie Wonder o Ringo Starr, debemos reconocer que el siguiente largo de “Something’s Happening” (1974) puede estar un pendón por debajo, aunque el notas se recupera con facilidad en 1975 con ese soberbio “Frampton”. Es por eso que con tal cantidad de material ya contrastado y un sinfín de giras de lo más exitosas, mostrar tal portento sonoro, feeling y técnica a raudales en forma de directo se antojaba como una decisión perfecta, pues las condiciones se daban y solo faltaba rematar la faena y escribir de nuevo otra gran página para el rock para hacerse eterno si es que ya no lo era ya el bueno de Peter Frampton.

Y bien, esto es al fin y al cabo lo que se nos postra ante nosotros en el día de hoy. Una opera magna en toda no solo de nuestro colega Pete sino del rock en general, de ésas que parecen en todas las listas habidas y por haber que recogen el material básico sin el cual uno no puede salir de casa. “Frampton Comes Alive!” no es más que la demostración de cómo debe ser un show de rock como mandan los cánones, a la antigua usanza. Y es que a ver, las cosas como son. Se trata de un álbum como la copa de un pino, de esto que no os quepa la menor duda. Pero tampoco pretendo afirmar que no poseerlo o dominarlo sea una herejía o algo por el estilo. Para nada. Un día ya hará un servidor una lista de obras que se suponen que son la octava maravilla y que por h o por b nunca he dado cera. La que sí es mi intención es aportar una serie de condicionantes para poder concluir que el rock le debe más a Peter Frampton que viceversa. Así como el terreno del directo, un mundo a menudo infravalorado y que la verdad no entiendo porque. A ver, que claro que habrá de todo (como siempre), ¿Pero qué me decís de cosas como “Made in Japan”, “Live and Dangerous” o “Irish Tour”? Pues eso, que no hace falta respuesta alguna. Y en este ámbito es donde pretendo situar a la que es a veces su infravalorada trayectoria, al nivel tranquilamente de los creadores de las obras recién citadas...en el olimpo, vaya. Esto es historia viva de nuestro rollo, una hora y cuarto (hablamos de la versión original, después ya vinieron las reediciones de turno en varios formatos) de caña, pasión, sentimiento, emotividad al servicio de la música, la del señor Frampton que, como siempre, no tiene desperdicio alguno. Y nunca me cansaré de reivindicar. Este “Frampton Comes Alive!” venía muy condicionado por su último lanzamiento homónimo del año anterior, donde podemos encontrar auténticos clásicos repetidos hasta la saciedad y conocidos por todos. Y es que cosas como “Show Me the Way”, “Baby, I Love your Way” o “Do You Feel Like We Do” me temo que no necesitan presentación alguna y, si ya en sus respectivas versiones de estudio son espectaculares, uno de los grandes méritos de este directo es que aquí todo se antoja aún mejor, de ahí la grandeza del invento.
Pero si hay algo que encima destaca por encima de evidencias como las que acabo de nombrar para un servidor siempre será ese espectacular momento en que toca homenajear a los maestros. Tal y como ya hizo en ese gran debut de 1972, Frampton obsequió a la parroquia con esa espectacular cover de “Jumpin’ Jack Flash” de sus satánicas majestades. Y esto para mí convierte la movida en épica. Cuando sonaron por los altavoces los primeros acordes de la pieza me volví absolutamente loco. Fue para un servidor un cierre del círculo la mar de agradable. Culminar una obra que recién descubre con mi tema fetiche de siempre, para algunos el primer corte punk de la historia, y la verdad que no es ningún disparate.

Aún así de verdad les digo que todo el conjunto es algo sencillamente espectacular que merece la pena degustar. Cuatro trabajos superlativos y esenciales de un tipo que decidió arriesgarlo todo y que salió victorioso como pocos. Una etapa memorable para la historia de nuestro rollo culminada de la mejor forma posible. Es cierto que cosas posteriores como el siguiente “I’m with You” de 1977 vuelven a reventarnos la cabeza en mil pedazos y se trata de material perfectamente a la altura de los trabajos incluidos en tal directo. Pero tampoco les negaré que ya nunca más se volvió a ver al Frampton pletórico de aquí. Toca la cúspide y, aún mantener el reinado puede que un par de trabajos más, la hecatombe se veía a venir. Una auténtica pena porque al menos por lo que mi respecta a partir de “Breaking All The Rules” (éste no incluido) nuestro Pete empieza una auténtica travesía en el desierto basada en la mediocridad y el querer rescatar un pasado ya nunca más volvería. Llegó a realizar inclusive un segundo directo (“Frampton Comes Alive! II” que me parece del todo inútil y absurdo) que solo hace que resaltar la tristes evidencias.
Pero yo le recordaré por lo que merece. Porque esos magníficos días de verano en la Costa Brava van directamente asociados a él y a tantos otros artistas que nunca podrás olvidar la primera vez que se postraron ante ti para cambiarte tu vida por siempre jamás. O sea que no hace falta que diga la nota pues me temo que queda más que clara, aún ser lo de menos.

Peter Frampton: Voz, guitarras, talk box
Bob Mayo: Guitarras, piano, piano rhodes, piano eléctrico y segundas voces
Stanley Sheldon: Bajo, segundas voces
John Siomos: Batería

Sello
A&M Records