Peste Noire – L'Ordure À L'État Pur

Enviado por MetalPriest el Lun, 20/11/2017 - 15:57
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¡Hoy entramos en territorios polémicos, peña! Acomodaos en vuestro asiento preferido porque hoy vamos a hablar de los galos Peste Noire, y me da que la cosa puede alargarse mucho.

Fundada en el año 2000 por La Sale Famine de Valfunde, la agrupación francesa arrancó haciendo amigos con la demo “Aryan Supremacy”, y aunque no volverían a tener una temática abiertamente nazi desde entonces, en sus entrevistas no se cortaron nunca un pelo en soltar perlas como “sentirse afines al fascismo italiano”, “estar en contra del mestizaje” o “comentar que ven los círculos NSBM como aliados con un objetivo común”. Y es que el concepto de Peste Noire (construido por el singular Famine), se explica con el chauvinismo, el nacionalismo francés rancio, la Francia medieval, el rechazo a la civilización actual y en especial a las grandes urbes. En otras palabras: que por aquí huele bastante a cerrado ideológicamente. Pero cuidado, porque en lo musical eso ya es otra cosa.

Peste Noire llevan evolucionando desde sus inicios hasta la actualidad, pero tal vez el primer paso más obvio desmarcándose del Black Metal arquetípico sería Folkfuck Folie (2007). Luego las ideas se ordenarían un poco más con Ballade cuntre lo Anemi francor (2009) y por último, como punto cumbre en la locura e innovación en la música del K.P.N. tenemos este L'Ordure À L'État Pur del 2011, primer álbum de la banda producido por el propio sello discográfico de Famine (La Mesnie Herlequin), recientemente creado para sus propios proyectos y los de algún que otro amigo.

Con la llegada de L'Ordure À L'État Pur, nos encontramos con los Peste Noire más limpios, ordenados y a la vez alocados hasta la fecha. Aquí a parte del Black Metal tan característico que tienen los de Avignon, podemos escuchar pequeños y puntuales pasajes que juegan con el ska, el industrial/electrónico, un poco de punk, una pizca de hip-hop y también cierto deje de música medieval. De primeras, suena a una de esas mezcolanzas raras que sólo pueden acabar en desastre o parodia. Pero curiosamente, entre las cinco (bien distinguibles) canciones de L'Ordure À L'État Pur, reside una coherencia y sensación de unidad chocantes. Y puedo poner la mano en el fuego de que ninguno de esos arrebatos extraños os repugnará o hará perder interés. La miga del tema es que os llamarán la atención todavía más y os atraparán en las redes del álbum. Porque insisto en lo planteado: jamás Peste Noire había sonado tan limpio y cristalino, tan elaborado y aún así igual de escatológico y degenerado en las letras y voces ¿Por qué? Porque ellos, al fin y a la postre, siguen siendo los adalides en su Francia ultra-derechista y decadente; de los metal-gabachos de campo, y sobre todo de la poesía coloquial macarra. Nuevos Peste Noire, sí… pero tan Peste Noire como siempre.

Ciertamente, L'Ordure À L'État Pur es una especie de evolución del Folkfuck Folie y el Ballade cuntre lo Anemi francor, pero está claro que se encuentra a años-luz de sus cacharreros e imperfectos precursores. No se puede olvidar que este larga-duración del 2011 trata de ser una especie de álbum conceptual que satiriza tanto la Francia actual como el propio nacionalismo chauvinista de Famine. Podría incluso decirse que no es ni líricamente serio, que realmente en esta ocasión La Sale Famine de Valfunde nos la tira con efecto. Y además, nos encontramos ante otro factor importante: los músicos invitados como L'Atrabilaire M, quien se convirtió en un elemento importante en el sonido de Peste Noire, o Audrey, que en esta ocasión figura como miembro de pleno derecho y no como artista invitada. Pero vaya, que hay más músicos clave como Lulu l'ermite, Miss Peste Nègre, Engwar… y mención especial a Indria (bajo), quien se despacha su última colaboración con la banda en este L'Ordure, alcanzando unas cotas de protagonismo y técnica impresionantes. Menudo manejo del fletless… algo poco común en el black y muy avezado al prog. metal.

Pero ¿sabéis que? Que este álbum al contrario de otros muchos sí que merece una entrada al detalle con cada canción, porque cada una de ellas, y como comenté más arriba, tiene sus rarezas a comentar o al menos cierto interés individual. Así que los que pasen del track by track, ya están saltándose un puñado de párrafos y leyendo los últimos, porque esta crónica se alarga… y no sin razón. De todos modos recomiendo la lectura completa, para tener más claro de qué estamos hablando y qué tenemos entre manos ¿Entendéis?

Casse, pêches, fractures et traditions abre L'Ordure À L'État Pur de manera ordenada y más o menos esperable, luciendo el clásico sonido Peste Noire. Al poco, van apareciendo puntuales melodías de trombón que llegados casi al minuto cinco, nos asientan en un pasaje acústico, silvestre y afrancesado ayudado por el acordeón. En el consiguiente desarrollo, de algún modo que todavía me cuesta comprender, Peste Noire nos acaban soltando un arranque totalmente ska ¡SKA! Black Metal y ska yendo de la mano, ¡y funcionando! Y tienen que venirte unos reaccionarios de La France a mostrártelo, tócate los pies. Tirando al final, ni siquiera falta un Famine cacareando cual gallina, insistiendo en la pose “rural” a la que se agarra la temática de Peste Noire. Tema dinámico y de lo más extraño en resumidas cuentas. Parecía que iba a ser “una canción más de PN” pero no. Y esto como ya dije, va a ser extrapolable al resto del trabajo.

Con la llegada de Cochon carotte et les soeurs crotte, vemos que la velocidad se intensifica, y Famine se nos va poniendo guarro, obsceno… las guitarras son afiladas y las percusiones juegan con la programación por momentos, dotando a la música de un toque electrónico algo demencial. Aún con todo, la canción no pierde fuerza ni un ápice y transcurre fluidamente hasta alcanzar un desenlace cuasi-épico. Toda una odisea digna de recorrer.

J'avis rêvé du nord es seguramente la mejor pieza de todo el álbum del 2011: un viaje a través de un sinfín de matices y pasajes que cohesionan de modo sobresaliente. De primeras, J'avis rêvé du nord abre macarra, con pose hip-hopera-pandillera e indudablemente oscura. Los sonidos metropolitanos se mezclan con dicha pose y crean un conjunto sucio y decrépito, con tendencia al caos y a la violencia. Así llegamos a uno de los pasajes más hermosos del álbum (sobre el minuto tres), donde parece que la “auténtica Francia”, la Francia tradicional, la cual se manifiesta envuelta en la melancolía y tristeza, casi en forma de réquiem. Audrey toma el micro de manera solemne y la pieza va avanzando con belleza medieval, ayudada de guitarra acústica, epinete de los Vosgos y violonchelos. J'avis rêvé du nord no tarda en re-intensificarse y volver a la carga, furiosa y luego gloriosa, como una cabalgata blacker hacia la guerra. Pero cuidado, que esta canción dura más de veinte minutos, y tiene mucho que ofrecer. De hecho se divide en dos partes claramente diferenciadas. La segunda parte, parece decantarse por una postura más intrépida y guerrera. Sensacional y mastodóntico track de Peste Noire, por piezas como esta, un servidor se reafirma en la separación del artista de su música, porque esto sencillamente es bestial. Independientemente de la fuente de inspiración o el mensaje.

Realzando su propia figura, el líder de Peste Noire lanza la canción Sale Famine von Valfoutre, que no deja de ser una oda al intento de gángster pendenciero que intenta ser Famine; todo esto a lomos de un Black Metal amenazador. La canción tiene una letra violenta, con mutilaciones, amenazas escatológicas y homofobia entre otras cosas. Realmente no es muy recomendable de traducir, es más: puede que a la mayoría lo fuerce a restarle enteros al conjunto del álbum, pero en lo musical no deja de ser un tema la mar de riffero y sin fisuras.

De este modo, nos acabamos encontrando con la última canción de L'Ordure À L'État Pur que es La condi hu. Este quinto track, se nos presenta como una especie de balada, muy sentida ella, equiparable en cierto modo a Seven Tears Are Flowing To The River the Nargaroth, aunque la poesía de La condi hu sea claramente diferente: Enfermedades, muerte y decadencia; y todo a raíz del rumbo de la sociedad actual, por la globalización y la gestión de República de Francia. Un mensaje amargo de unos Peste Noire que parecen quebrantarse al ver su nación tan “podrida” y degenerada. Musicalmente es preciosa y su mensaje es fuerte, aunque yo no comulgue con las ideas de esta gente.

Para mí es el segundo mejor álbum del K.P.N., siguiendo muy de cerca al homónimo de 2013. Y estos dos, varios escalones por encima del resto, con mucha diferencia, vamos. L'Ordure À L'État Pur podría definirse como un álbum experimental, aprovechando el mejor momento compositivo de Famine y también una alineación capaz de hacer todas estas cosas posibles. En otras palabras: Uno de los esfuerzos más ambiciosos y extraños de la agrupación gala. Peste Noire haciendo música con mayúsculas y poniéndose en la diana ya no sólo de sus rivales ideológicos, sino incluso de algunos de sus “semejantes” por el uso de la música negra, mestiza y “degenerada”.

Un álbum para disfrutar muuuchos años, para paladear todas y cada una de las veces y para analizar. Sin duda queda grabado total o parcialmente en la memoria de los simpatizantes de esta clase de música, para mí es de cinco cuernos. Un 9.0 para L'Ordure À L'État Pur; un 9.0 para Peste Noire.

Famine: voz, guitarras, epinete de los Vosgos y composición.
Vicomte Chtedire de Kroumpadis: batería.
Audrey: voz femenina.
Le Indria: bajos.

Músicos de Estudio:

Lulu l'ermite: voz adicional (tracks 3 y 4).
Engwar: violonchelo, timbales, voz adicional en track 5.
Miss Peste Nègre: acordeón.
Rachid de France: trombón.
Seigneur Arawn: voz adicional en track 3.
L'Atrabilaire Maldo: sermón occitano en track 1.

Sello
La Mesnie Herlequin