Old Man's Child - Born of the Flickering

Enviado por Witchfyre el Mié, 06/05/2020 - 02:34
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Llevaba ya un tiempo tanteando la posibilidad de revisitar algo de ese black noruego que tanto me hizo disfrutar en los años 90, pero no terminaba de encontrar con qué meterme... al final todo lo esencial está convenientemente inventariado. Quién me iba a decir a mí que sería dentro de la genealogía Dimmu Borgir donde encontraría yo refugio para recuperar esa parte de mi juventud musical. Y es que hubo un tiempo en que los Borgir, iconos del metal desechable del nuevo milenio, se libraban todavía de la chanza de los sectores puristas y facturaban un negro arte, hasta cierto punto, sustancial. Un día en que un servidor fue incluso seguidor de la música de los noruegos y llegaba a anticipar sus nuevos lanzamientos. Pues, ese mismo día se cruzó en mi camino una banda que formaba parte de la órbita de Dimmu Burger, perdón Borgir, además por varios motivos.

No sólo Galder, de aquella (y en la reseña de ahora en adelante) Grusom, guitarrista de Dimmu Borgir desde hace 20 años, era la mente pensante detrás de esta absurdamente bautizada banda ("niño del hombre viejo", ¿qué leches quiso decir este hombre?). Tjodalv era también el batería en la célebre banda de Oslo. No, además, este sorprendentemente buen debut fue editado a través del minúsculo sello que un día regentó Shagrath, vocalista de los famosísimos noruegos, Hot Records. Y digo sorprendentemente porque ni yo mismo lo recordaba así de bueno. Confieso que es un álbum que he tenido que recuperar de la estantería ya que ni sé los años que hacía que no recurría a él. Su feroz competencia una vez salió a la calle y, muy por encima de todo, los años de material de dudosa valía que le siguieron, provocaron que en mí no quedase una huella precisamente indeleble. Recordaba que no estaba mal, que era, con diferencia, el mejor material nunca editado por nuestro amigo Grusom/Galder, pero el reencuentro con una sonoridad muy determinada y con esa forma de hacer black metal rápido, oscuro, frío, melódico y atmosférico a partes iguales, me ha resultado más bienvenida de lo que esperaba.

Y es que el sonido de aquella noruega de mediados de los 90 siempre ha sido una auténtica debilidad y no recordaba este debut de Old Man's Child tan tremendamente arraigado en esa tradición. Tanto, que estos 51 minutos se me han hecho tremendamente similares a lo que me encontraba dos años antes frente a todo un The Shadowthrone de Satyricon. El mismo sonido de guitarras profundamente gélido y distorsionado, la mismas melodías de tenue inspiración folk, la habitual presencia de acústicas, la ocasional aparición de voces limpias, el mismo intrincado martillear de un Tjodalv que ya era de lo mejor que podíamos encontrar también en aquellos primerísimos Dimmu Borgir. Si parece que estoy escuchando al mismísimo Frost comandando la maquinaria durante esa Swallowed by a Buried One. Sin embargo, y anticipando los derroteros más "comerciales" que tomaría su carrera una vez cruzaron caminos con la poderosa Century Media, se vislumbra ya cierta tendencia pseudosinfónica que conecta con aquellos primeros Emperor, Arcturus y, por qué no decirlo, Dimmu Borgir, pero siempre dentro de los canones estrictos de lo que debe ser el black metal. Nunca me atrevería a tildar esto de mero black sinfónico, usando el término con un ligero tinte peyorativo. Esto es black noruego en su más pura esencia, melódico, pero black noruego al fin y al cabo, algo que nunca podría decir de toda su producción posterior.

Una cosa que llama positivamente la atención de este Born of the Flickering es como, curiosamente, parece la visión black de un guitarrista consumado. Desconozco cuáles son las habilidades técnicas de nuestro amigo Grusom ya que todo mi contacto con su obra junto a los Borgir se limita a una brevísima experiencia con Puritanical Euphoric Misanthropia. No obstante, en todo momento, el trabajo de guitarras en este debut de Old Man's Child me suena por encima de la media. Son numerosos los riffs de inspiración heavy a lo largo del álbum, circunstancia en la que, según recuerdo, profundizaron en The Pagan Prosperity (confieso no haberlo recuperado en mi proceso de documentación), y el trabajo solista resulta realmente esmerado. Valga como ejemplo una destacada Demons of the Thorncastle donde, en apenas cinco minutos, hacen público alarde de su capacidad guitarrera, o ese fantástico final de una The Last Chapter que resulta totalmente hechizante.

Los entusiastas de la vieja escuela noruega recibiremos también con los brazos abiertos la colaboración de un ilustre como Aldrahn en 5 de los 10 temas (Wounds from the Night of Magic es una preciosista instrumental de piano y guitarra acústica) con lo que, no sólo le da unas credenciales black al álbum que la mayoría no se esperaría, si no que eleva de forma considerable la interpretación de un Grusom que, como no, suena también bastante al señor Sigurd Wongraven cuanto ataca los versos. Interpretación vocal, bastante digna que, únicamente, se resiente por unos guturales poco acertados, en los que intuyo el uso de un harmonizador vocal, que afean la interesante On Through the Desert Storm.

Siempre he lamentado que el black metal noruego fuese un fenómeno tan efímero, hasta el punto de parecer fruto de un instante de inspiración tardoadolescente que, al alcanzar cierta madurez, era abandonado por sus integrantes para tomar diversos caminos que los alejaban de sus inicios. Inicios que yo atesoro como momentos de absoluta genialidad. No vengo a decir que Born of the Flickering sea uno de esos momentos, pero sí vengo a constatar un hecho, que este es un buen álbum de black metal noruego, mucho más de lo que cabría esperar, sobre todo si atendemos a la banalización musical que normalmente asociamos a este nombre (banda y artista). No temas ver comprometida tu autenticidad, si eres de los que disfrutan de obras como The Shadowthrone, In the Nightside Eclipse, Stormblast o Aspera Hyems Symfonia, no veo por qué no deberías hacerlo con Born of the Flickering.

- Grusom: voces (1, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y 9), guitarras y teclados
- Jardar: guitarras
- Gonde: bajo
- Tjodalv: batería

Músicos invitados:
- Aldrahn: voces (2, 3, 7, 8 y 10)
- Richard Wikstrand: guitarra acústica
- Toril Snyen: voces

Sello
Hot Records