Necrophagia - Cannibal Holocaust

Enviado por Heartbolt el Vie, 02/02/2018 - 14:17
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1. Cannibal Holocaust (06:23)
2. Burning Moon Sickness (03:58)
3. It Lives in the Woods (03:19)
4. Baphomet Rises (03:58)
5. Chainsaw Lust (02:19)

Disco completo

Cada época tiene un sonido que la define. Cada década, sea cual sea, posee un estilo musical que habla de lo que se vivía durante esta. A muchos les gusta llamarlo Dentro del Momento. Y aunque parece bastante sencillo definir algunas épocas por el estilo predominante de la música, cuando hablo de los años 80 me cuesta decir “X es el verdadero sonido ochentero”, porque la cantidad de grupos y estilos que cobraron forma en estos 10 años no fueron pocos. Para nada.

El panorama internacional estaba dominado por gente como Michael Jackson y Prince, quienes lanzaron sus trabajos más puntuales en esta época. Cyndi Lauper y demás solistas femeninas venían levantando también a muchos. En el Rock también había mucho; ya sea Van Halen y el 1984, ZZ Top y Eliminator y Afterburner, las bandas “Glam” que se iban consolidando cada vez más como Europe, Def Leppard, Bon Jovi y pare usted de contar. Pero no todo era popularidad masiva, ya que la primera oleada Thrash también venía duro con Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax a la cabeza, presentando trabajos rabiosos que revolucionaron el mundo del Rock y cosecharon una fanaticada de jóvenes rebeldes en todo el mundo. Los dioses Judas Priest también entraron a los 80 con algunos de sus mejores trabajos, como Screaming For Vengance y Defenders Of The Faith. Los novedosos Iron Maiden también sacudieron con su Number Of The Beast y el magno y tremebundo Powerslave.

Viendo bien esto uno fácilmente se hace una idea de cómo se vivía en la música durante estos años. Estos grupos mencionados son sólo algunos de los tantos que brillaron en ese periodo comprendido entre 1980 y 1989. Grandes años para la música y una década ejemplar en todos los géneros conocidos de la música, desde Stevie Wonder y Exodus hasta Michael Bolton y Destruction. Pero si volteamos la moneda para ver la otra cara, nos toparemos con el lado oscuro de los 80’s: el naciente Metal Extremo.

Poco o nada sabía gente como Angel Witch (Quizás la primera banda de la historia, con permiso de Black Sabbath, en abordar temas oscuros muy profundamente, siendo pioneros en la NWOBH del Metal más duro), Venom y (poco después) Slayer que su estilo descontrolado, malvado y crujiente sería la llave para que cualquier ser humano que viviera en aquellos años, fuera poco a poco introduciéndose en el infierno mismo. Cuando Show No Mercy fue publicado, el mundo cambió. No sé si para mejor o peor, pero cambió. Tanto, que aquellos adolescentes quienes creían que nada podría sonar más loco que Black Metal, se hallaban frente al nuevo portal. Como si estuvieran jugando Pac-Man y llegaran, por cosa de la vida, a aquel nivel 256.

Para ubicar todo este contexto histórico necesario, hay que irnos al año 1983, precisamente. Los jóvenes (porque, sí, fueron estos los líderes de la oleada) se hallaban asustados porque el tan temido 1984 estaba cada vez más cerca, viéndose obligados a conseguir la manera de enfrentarlo, y eso lo hallarían en el nuevo mundo que estaban creando a través de simples instrumentos musicales. En todo el globo, en cada país, en cada rincón del planeta, tres o cuatros jóvenes dementes formaban un grupo musical y aprenderse todo el Welcome To Hell era la ley. Cada banda amateur, cada puto integrante venía con una visión malvada y naciente junto al Thrash que también atacaba por otro lado con igual mano fría.

Como le mencioné a un compañero en otra reseña, el Death Metal siempre fue un género realmente paralelo al Thrash, pero este fue 100% influido por él. Me explico: El Death nació poco después del Thrash, pero este lo adoptó como su hijo (aunque la diferencia de edad fuera poca) y le enseño todo lo que sabía. Al poco tiempo el Death ya era totalmente independiente y le dio una patada en el culo a su padre porque él lo iba a superar en todo sentido, y así fue como comenzó la historia.

Demos de 1983 y 1984 las hay por montones. Tanto así que les podría nombrar fácilmente 20 o 30 grupos que lanzaron sólo un demo y jamás se supo más de ello. Pero los que aguantaron y aparecieron en la escena como los cabrones más cabrones del jodido Metal, fueron los íconos de este movimiento y todos los tenemos en un altar: Possessed, Death, Obituary, Celtic Frost (más blackers, pero con mucha influencia para el Death Metal)… por nombrar sólo algunos.

Pero hubo una banda extraña… que nació en el momento más crucial y que, al día de hoy, a pesar de haber publicado material y material, sigue siendo sinónimo de underground. Y con más de 34 años: Necrophagia.

Varias demos que hoy en día valen diamante en físico fueron lanzadas hasta que el grupo debuta en el 1987 (uno de los 3 años clave, junto al 1985 y el 1986, para aparecer firmemente en el terreno Death) con aquella bestialidad que resultó, ni menos, el poderoso Season of the Dead. Al que después se le sumó Ready for Death, el cual grabaron en 1986, pero desgraciadamente no apareció como tal sino hasta el año 2000.

Durante los años 90, Necrophagia se mantuvo en la escena gracias a varios Split, un LP y un EP. Antes de estos años de resurgimiento sólo tuvimos a Killjoy (su fundador y padre) como vocalista, acompañados de algunos integrantes que estuvieron desde el comienzo, pero luego de la disolución a comienzo de la década de los 90 cada uno tomó otro rumbo. A finales de los años 90, Killjoy consiguió cierta seguridad al encontrarse con Phil Anselmo (vocalista de Pantera) y otros dos guerreros para continuar con el grupo. Aunque esta formación sólo duró una compilación, un LP y dos EP, sin dudas fue necesaria para que el nombre Necrophagia continuara. Y, comenzando el siglo XXI, Necrophagia se estrena caliente con su último trabajo: Cannibal Holocaust.

El EP está íntegramente basado en la película Holocausto Caníbal, de Ruggero Deodato. Quien no sepa de esta película, sólo diré que es un clásico de lo géneros Gore y Metraje Encontrado; una película increíblemente dura que nos habla acerca de unos exploradores metidos en la selva amazónica, supuestamente haciendo un documental mientras van cometiendo actos deplorables como masacrar animales y atacar zonas indígenas nativas. Todo esto hasta que la tribu Yanomami y son asesinados. La película es increíblemente gráfica y visceral, tanto que las autoridades llegaron a creer que los actores sí habían muerto en la película, trayéndole muchos problemas legales a Deodato, además de haber asesinado animales reales de maneras sádicas para la película. Sin dudas, un filme escabroso que vale la pena ver. Aquí podrán fácilmente obtener más información de la película.

Nada de esto es sorprendente, pues, Killjoy decidió que su agrupación, Necrophagia, estaría íntegramente basada en filmes clásicos del horror de los 70 y comienzo de los 80. Killjoy siempre sintió la necesidad de que su música estuviera por encima de todo lo conocido, tanto así que ni siquiera el género conocido como “Brutal Death” se les aplica. No. Él siempre se ha sentido muy a gusto con la terminología “GORE Metal”. Sí, en mayúscula.

Este EP está claramente influido por el sonido primitivo de la agrupación, pues, si analizamos el disco debut y luego este Extended Play, notaremos que es un “back to the roots”, sencillo. Y no es que Necrophagia estuviera buscando autoplagiarse, no, sino de sonar crudos y asesinos como cuando era unos jovenzuelos. Las letras son horribles, los instrumentos atruenan y la atmósfera es deprimentemente devastadora.

La voz de Killjoy es reconocible dentro del género, al igual que la de Chuck Schuldiner en sus primeros álbumes. Es un timbre con el que nos sentimos identificados; como una alarma que llama a la ambulancia del diablo lista para asesinarte. Dentro del amplio mundo que es el Heavy Metal he conocido a vocalistas que con su estilo muy agudo o muy grave me han impactado, pero pocas voces me han llenado TANTO de temor como la de este hombrecillo. Esa voz nos cuenta una historia de maldad, de putrefacción y de GORE puro. La voz se luce tanto que como instrumento hasta bien podría ser lo que nos hace comprender la música. Si fuera Death instrumental, esto no sería Necrophagia, pues, sin Killjoy y esa maldita garganta diabólica yo no comprendería que busca el ruido del fondo.

El ingenioso Phil Anselmo también está presente en este EP. Nada del otro mundo teniendo en cuenta la tensión que había entre él y los hermanos Abott luego de tantos proyectos paralelos, la adicción del vocalista y la abrupta separación de Pantera a comienzos del milenio. Bajo el sutil seudónimo de Anton Crowley (combinación de los ocultistas Anton LaVey y Aleister Crowley), Anselmo nos demuestra que no sólo para cantar tiene mucho talento. Su trabajo guitarrístico es muy resaltable y sublime, compartiendo riffs y solos junto a Frediablo, quien básicamente sería el pilar de la guitarra durante los próximos años de la banda hasta su salida. La contundente base rítmica a cargo Wayne Fabra y Jared Faulk también es de alabar, por los complicados movimientos que manejan para construir la malvada historia del EP.

En Cannibal Holocaust encontramos tres cosas. Sí, solo tres cosillas: visceralidad, crudeza y DEATH METAL. Las 5 canciones de este EP de tan sólo 26 minutos son, como aquel Antichrist de Gorgoroth, una rápida paliza rimbombante del género. Una lección en pleno siglo XXI. Como podemos notar en la canción homónima del EP, con más de 6 minutos de duración, lo que hay dentro es explosivo corrosivo de alto calibre. Música que hace trizas las cabezas de cualquiera que oiga. Líricas sangrientas que están íntegramente escritas para dar miedo sin caer en infantilismo. El necrófago de Killjoy armado con sus secuaces son todos unos expertos en dar infartos a las madres y hacer que los más pequeños de la casa agiten sus cabezas al ritmo del blast beat eterno de Faulk. También tendremos a Opal Enthroned en los teclados, apareciendo de cuando en cuando para darle teatralidad a la cosa. Probablemente Deodato cuando oyó este EP se sintió muy agradecido porque alguien haya hecho música basada en su obra maestra. De haber existido el Death Metal en 1980 y Necrophagia vagando por ahí, no me extrañaría que la banda sonora fuera este EP y no la selección de Riz Ortolani. El video de la canción homónima también cuenta con clips de la película. Muy recomendable.

Nada más que agregar; un coletazo de maldad pura en forma de disco complementario para destruirlos a todos. 4 cuernos.

Killjoy – Voz.
Anton Crowley (Phil Anselmo) – Guitarra.
Frediablo – Guitarra.
Wayne Fabra – Batería.
Jared Faulk – Bajo.
Opal Enthroned – Teclado.

Sello
Season Of Mist