Napalm Death - Smear Campaign

Enviado por punhal el Mié, 10/07/2013 - 19:52
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1_Weltschmerz (Intro) - 1:27 [Harris]
2_Sink Fast, Let Go - 3:22 [Greenway, Harris]
3_Fatalist - 2:50 [Embury, Greenway]
4_Puritanical Punishment Beating - 3:25 [Greenway, Harris]
5_Well All Is Said And Done - 3:00 [Embury]
6_Freedom Is the Wage of Sin - 3:08 [Greenway, Harris]
7_In Deference - 3:13 [Greenway, Harris]
8_Short-Lived - 3:05 [Embury, Greenway]
9_Identity Crisis - 2:43 [Greenway, Harris]
10_Shattered Existence - 3:10 [Embury]
11_Eyes Right Out - 3:13 [Greenway, Harris]
12_Warped Beyond Logic - 1:59 [Embury, Greenway]
13_Rabid Wolves (For Christ) - 1:23 [Embury, Greenway]
14_Deaf and Dumbstruck (Intelligent Design) - 2:45 [Greenway, Harris]
15_Persona Non Grata - 2:46 [Embury, Greenway]
16_Smear Campaign - 2:47 [Embury, Greenway]

Y lo volvieron a hacer, una vez más. NAPALM DEATH llegó en el 2006, vio, escupió, y venció. Como lleva ocurriendo desde que la música alcanzó sus cotas más lúgubres y siniestras en nuestro presente siglo y en nuestro amado mundo, el Metal. Vamos, desde aquel ya mítico `Scum´ del 87. Tocando todos los palos de la brutalidad sonora, de hecho; siendo los cabecillas absolutos del grindcore y dejando poso en el siempre no apto para valientes death metal. Y así más de veinticinco años, insisto.

Uno sabe que cuando acude a los trabajos del grupo del entrañable frontman Mark “Barney” Greenway -y disculpen, pero dicho humano me parece de una ternura incuestionable- la calidad está asegurada. Nunca nos fallan. Están ahí siempre para lo que queramos; en pasado, presente y, más que probablemente, futuro. Este control y presencia constante en el marco temporal que nos contempla es la característica más destacada de NAPALM DEATH. Suenan igual de brutales, con sus matices, evidentemente, hoy y antaño. Sé que cuando vuelvan a sacar disco, tras el nuevamente genial `Utilitarian´ del pasado curso, me alegrarán; saldrá de lo más profundo de sus malsanas entrañas otro perfecto producto listo para devorar nuestros sesos. Los de Birminghan son, sin ningún tipo de duda, unos amigos fieles. Unos tíos que tendrán mi respeto por siempre, pues demuestran una integridad artística y una profesionalidad digna de admiración. No se arrugan ante nada ni nunca; saben cual es su seña de identidad, y a pesar de que, no lo neguemos, mantenerse como un estandarte de lo brutal cuesta sudor, sangre y más sangre (éstos no lloran lágrimas, hombre), los tíos se mantienen dignos año tras año, trabajo tras trabajo, grito tras grito, riff tras riff. Chapeau.

No vamos a andar con presentaciones, ¿verdad? Si eres nuevo en el tema, mal vamos, lector. Has llegado hasta aquí, por lo que supongo que te has mamado el `Harmony Corruption´ - u otro, cualquiera me vale- como un bebé a la teta de la madre. Ésto como mínimo, porque no será por material placentero para chupar seno, el que ofrecen nuestros amiguitos. Así que ya sabes, a darle cera al tema. Si por el contrario, nunca te han entrado los sonidos más extremos, tranquilo; si todo va bien, algún día lo harán. Y estos mendas, detrás.

Llegamos entonces, tras el incontestable `The Code Is Red... Long Live The Code´ al magnífico `Smear Campaign´, disco que aquí se presenta. Otro pelotazo, ya aviso. Directo a ahí, ahí donde te duele; entre tus piernas. Tendrás que demostrar de qué tamaño son tu pareja de colegas del amor. Ojo. No esperes nada bueno, que éstos no paran ni un segundo. Con portada, dicho sea de paso, aprobada con nota; ese ser, medio calavérico, medio verdugo, nos aguanta la mirada.

La formación es la del anterior disco, tras la salida años atrás del guitarra Jesse Pintado -en paz descanse- por motivo de sus problemas con el líquido elemental, que no elemento, el alcohol. De este modo queda la configuración actual: Mike Greenway en vocales; Shane Embury al atronador bajo -lo de este hombre, por cierto, es para darle de comer aparte-; Mitch Harris nos cruje en la guitarra con más y más, y más y más y más, riffs que nos rompen el sentido; y Danny Herrera en batería, haciendo un trabajo realmente increíble; completísimo. Añadir además la colaboración de la guapa Anneke van Giersbergen, vocalista, en aquellos tiempos, de la banda alemana de rock alternativo THE GATHERING, haciendo ver que los ingleses no se cierran a nada y están dispuestos a absorber todo aquello que sume.

En esta ocasión, NAPALM DEATH pretende criticar a las naciones que abusan de la religión, ya sea a modo de instrumento de control, directamente, o cargando contra la multitud de organizaciones no gubernamentales que asolan, y casi que atosigan, a todos los individuos de dichas sociedades. Componente social clara; un tema muy manido, dicho sea de paso, pero, ahora, a través de la mirada del grindcore, ¡no!, de los amos del grindcore -que no es lo mismo. `Weltschmerz´ funciona como intro de acojone, de ésta que te hace remover el culo en la silla. Debes estar fino para ver cómo dejas el trasero en tu asiento, porque vienen emociones fuertes. Ritmo cadente y candente, con introducción de pasajes añadidos, más allá del set instrumental habitual de la banda, para dar mayor épica al asunto. Convence. Y arrancamos con `Sink Fast Let Go´, a grito pelado, marca de la casa. Ritmos afiladísimos. El primer cambio de ritmo serio, en [1:15] nos informará de una constante a lo largo del trabajo: dichos volantazos harán nuestras delicias, serán de lo mejor del álbum; uno de los placeres prohibidos del que aquí deja su modesta idea es aprenderse las canciones de memoria para que el cambio de “headbanging” no me pille de sorpresa. “Fatalist” nos recibe mal, cómo no. Mike berrea una letra mucho más profunda de lo que uno puede llegar a imaginar si no se para en ella, precisamente, siendo la lírica uno de los fuertes -otro más- de NAPALM DEATH; “existing becomes a joyless parade to the end”, nos sueltan, y otras lindezas. Cambio de ritmo brutal en [1:47]; previo excelso para liarse a golpes de los gordos posteriormente. El título deja bastante a las claras de qué va `Puritanical Punishment Beatin´, dejando huella con un final muy, muy contundente. Llega el single (si es que estos hombres pueden hacerlos): `Well All Is Said And Done´. Estribillo pegajoso, que repetirás a las dos o tres escuchas como un beato. Estructura clásica de sencillo, más comercial, con una parte, sujeta a unos parámetros distintos de los normales en el sino de la propia canción, verdaderamente apetecible, a éso de [2:00]. Vídeo más que recomendable, por cierto. `Freedom Is The Wage Of Sin´ es otra muestra de poderío, de control del caos, de que la flaqueza no existe en el mundo de los de Birminghan. Y, no me queda más remedio, pero disculpen la digresión: estaba ahora mirando por un tema donde bajen el ritmo, pero ¡es que no hay ninguno! ¡Ninguno! Los pasajes más suaves se cuentan con la uña de un dedo, y me sobra. Como mucho dejan segundos de respiro, entre algunos temas, y, con condescendencia para nuestros maltratados cuerpos, antes de los intervalos más salvajes. Con cierta ironía, ¿no?

No querría seguir tema por tema, aunque el cuerpo me lo pida, para que ustedes, que merecen mi respeto por haber llegado hasta aquí, hasta este párrafo y hasta el séptimo track, disfruten de lo que queda totalmente vírgenes. Eso sí, ¡perdónenme! No resisto a calificar de incunables a piezas maestras como `In Deference´, con la colaboración de la chavala antes mencionada y con unos elementos sonoros a final de tema cercanos al black ambiental; `Short Lived´ -¿es humano ese batería?-; o `Identity Crisis´, con un inicio demoledor, que me recuerda, si me permiten la apreciación, a los SLAYER más virtuosos y afilados, no me pregunten por qué. Y paro, que estoy yendo por orden, igualmente.

No hay contraargumentos posibles: NAPALM DEATH dejaron, en el 2006, un trabajo más que convincente, lleno de incontables puntos de interés. Una pequeña maravilla para seguir demostrando quiénes son los verdaderos gallos de pelea del corral: el grindcore tiene dueño, y las gallinas ni cacarean. Y es que las producciones cuidadas, más que perjudicar, como sucede en otros muchos casos, a una banda que tuvo en sus etapas más death, añejas y crudas, uno de los pilares maestros de su leyenda, no hacen sino seguir forjando la misma. Siguieron aportando, y para bien. Un 8,5 a este `Smear Campaign´. Triunfo asegurado.

Mark "Barney" Greenway – vocals
Shane Embury – bass
Mitch Harris – guitar, backing vocals
Danny Herrera – drums

Sello
Century Media