Medina Azahara - Árabe

Enviado por Alexrock el Dom, 21/08/2011 - 20:27
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1. Bidaiah
2. Favorita de un sultán
3. Hay un lugar
4. No está sola
5. Dudas
6. Un año de amor
7. Todo está escrito
8. Solos tu y yo
9. Delirios de grandeza
10. Es imposible
11. Que tengas suerte
12. Días sin paz
13. Nihaiah

CD 2 (solo en ver. CD)

1. Un caballo llamado muerte
2. Al Padre Santo de Roma
3. Píntalo negro
4. Anda Jaleo
5. Adiós al ayer

Después de 25 años escuchando, sintiendo y amando el rock (y me da igual las mil y una etiquetas que el más osado de los lectores pueda utilizar), reseñar a Medina Azahara, para el que suscribe, es un honor, un placer, una obligación y un compromiso; porque, señores y señoras, estamos ante una de las más grandes bandas de rock que este país ha parido, banda que en cualquier otro sitio fuera de la piel de toro hubiese sido idolatrada hasta límites insospechados, y que en nuestro país han pasado con más pena que gloria por innumerables episodios de fama efímera, de 40 criminales infames, de giras con 100 personas en el auditorio, y con miles en palacios de deportes, pero siempre, con una máxima, profesionalidad y sentimiento.

Yo, afortunado, los he llegado a ver en cinco ocasiones, la última de ellas en mi pueblo, ante 100 personas con una lluvia intermitente que daba por el culo, y con estos tíos tocando, jugándose la vida enfrente de miles de vatios, con un Pepe Bao tocándose unas bulerías con su bajo que hasta mi chica, adicta al flamenco, flipaba, y por un solo motivo, el amor que profesan por sus fans y por el ROCK.

Como todos vosotros sabréis, (y si no es así, por favor, leer, buscad, empapaos de esta puta leyenda!), Medina Azahara es la figura emblemática del llamado rock andaluz (malditas etiquetas!), formados en 1979 en Córdoba por Manuel Martínez al micro y Pablo Rabadán a los teclados, a la sombra, o cobijo, de los grandes Triana.

“La esquina del viento”, “Andalucía”, “Caravana española”, “En Al-Hakim, ya con Paco Ventura”, “Sin tiempo”, álbumes que contenían himnos como “Navajas de Cartón”, “El soldado”, La guitarra”, con el grandísimo Vicente Amigo… se me saltan las lágrimas recordando aquel “Navajas de Cartón”… en fin, leyenda y pasión estos Medina Azahara.

Hoy me fijo en este “Árabe” quizá porque es el que supuso una vuelta de tuerca más al sonido Medina, con ciertos aires arabescos en su música, y si este disco no es rock progresivo que baje dios, satán o quien sea y lo vea.

“Árabe” es mucho más que un disco, es mucho más que un trabajo de unos músicos que intentan vender lo que saben hacer, “Árabe” es un sentimiento, es poder observar cómo se puede jugar con el rock, el progresivo, el flamenco y algún deje arabesco para acabar haciendo una amalgama de sonidos que son tan identificables que solo Medina Azahara pueden hacer.

“Favorita de un Sultán”, tras la larga intro “Bidaiah” ya nos deja bien a las claras de que va a ir la cosa, teclados descomunales y progresividad, mucha progresividad, y sinfonismo, y rock, mucho rock y ese deje andaluz único y que mezclado con los ritmos árabes le dan un aire que nadie puede igualar, que nadie puede imitar, y para postre con un portentoso Paco Ventura que hace hablar a sus seis cuerdas. El tema va finalizando con el típico alarido de las mujeres y hombres del desierto, y dando lugar, sin solución de continuidad a una batería que emerge acompañada de los teclados de Ortega; “Hay un lugar”, algo más calmada, con mucho mas prominencia de los antedichos teclados, más melódica.

Medina Azahara siempre se han destacado por hacer grandes canciones de amor, y “No estás sola” es una muestra maravillosa; sin caer en la ñoñería, con un buen trabajo vocal de Manolo Martínez, nos hace capaz de sentir. Pero claro, después de la calma llega la tormenta, y “Dudas”, con un inicio muy a lo “Cherokee” de Europe nos traslada de nuevo a los ritmos “aorianos”, esta vez con unos coros a Manuel y un estribillo pegadizo que nos engancha desde la primera escucha.

“Un año de amor” es otra baladita, esta vez con acústicas y piano, tal vez demasiado pastel, y demasiado seguida a su predecesora balada; es una bella canción, pero insisto, uno poco empalagosa.

“Todo está escrito” nos devuelve al rock potente, con, esta vez, un trabajo instrumental muy destacable de Ortega a las teclas y Ventura, este último como en todo el disco, y que da lugar a un tema “cañerete” con otro estribillo de esos que, con el tiempo se convirtió en necesario en sus conciertos.

Tercera balada al canto, esto es lo que hace que este trabajo no sea un cinco cuernos total. “Solos tu y yo”, a ver, el tema es bonito, una balada, casi “power ballad”, pero hay demasiadas, joder, cuando ya empiezas a extasiarte, de repente, baladón. Ojo, los tres temas, por separados son guapísimos, pero creo que rompen un poco el ritmo del disco. Mas progresividad nos trae “Delirios de grandeza”, muy grande, incluso con unos teclados épico, destacando esta vez la base rítmica mas “oscurita” y con Manolo Martínez jugando con tonos más graves que le dan un toque al tema muy chulo.

Yo creo que “Es imposible”, directamente sobra, reitero lo dicho respecto de las baladas, y esta es muy buena, pero cuatro en un disco se antojan excesivas. Le sigue “Que tengas suerte”, el tema más heavy del disco, con Ventura, esta vez sí, desbocado, y “Días sin paz”, con ese estribillo con coros tan Medina nos dan pie a la outro, “Nihaiah”, similar a la intro, con toques árabes por doquier.

Coño!!, y esto?... hmmm. Esto me suena a Miguel Rios? En efecto, “Un caballo llamado muerte” es el primero de los cinco regalitos que nos dejan Medina para despedirse, aunque sólo en la versión del C.D., y desde luego merece mucho la pena, porque a continuación, “Al Padre Santo de Roma”, canción del gran Camarón de la Isla y el no menos grande D. Paco de Lucía (reverencias) en una versión exquisita que ha sido, también buque insignia de los cordobeses. “Píntalo de negro” “Paint it black” estoniano, muy currado que con esos toques flamenquitos; “Anda jaleo”, canción que popularizó unos versos de Federico García Lorca y “Adios al ayer” de los respetados Los Módulos cierran este trabajo de Medina que sin ser el mejor de su carrera, creo que le sobran dos baladas, si fue el que los llevó al éxito, a las radiofórmulas y a llenar aforos de tamaño medio.

Manuel Martínez: Vocal
Paco Ventura: Guitarra
José Fernández: Bajo
Manuel Reyes: Batería
Alfonso Ortega: Teclados

Sello
CBS/Sony