Kataklysm - Sorcery

Enviado por Marcapasos el Lun, 18/05/2015 - 13:58
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1991 fue un año de suerte para la escena metalera más extrema de Canadá, pues esta nación tuvo la oportunidad de presenciar el nacimiento de Kataklysm, una de las bandas de Death Metal que, hasta día de hoy, continúan trayendo material delicioso en su más cruda esencia.

Fundados en Montreal, Quebec, Kataklysm empezaron a ser bastante conocidos en su escena por el año 1992, ensamblándose como una de las bandas más destructivas y caóticas de su momento, tanto es así, que lo propios integrantes denominaron su estilo como “Northern Hyperblast”, haciendo alusión a la potencia velocérrima de su percusionista, Max Duhamel, pues, aunando fuerzas con Jean-François Dagenais (guitarrista), Maurizio Iacono (bajista) y el salvaje Sylvain Houde como vocalista principal, quedó creada una banda con un sello distintivamente demoledor. Imposible perdérselo.

Ya con su primer LP, “Sorcery”, dejan muy clara y llanamente plasmadas sus intenciones: un Death Metal veloz con tintes melódicos (sin imbuirse por dichos derroteros), tecnicismo instrumental, agonía vocal, locura musical… y todo ello, juntándolo con esa magnífica y cuasi bíblica portada y sus magníficas letras acerca del caos y la destrucción catastrófica de nuestro mundo, inundada de dosis de fantasía y ficción… trabajazo que hemos de atender sin demora. Dicho lo dicho, sólo queda por dar por comenzada la sesión.

Comenzamos la ceremonia con la introducción oscura de "Sorcery", hasta que Houde grita a los cuatro vientos: ”The time has come!!”, poniendo en relieve la más portentosa furia del Death Metal más agresivo. Atentos a Houde, un auténtico fuera de serie, un verdadero desquiciado y psicópata al micrófono. La banda también nos deja percibir su excelente instrumentación a nivel riffero, blast beats de batería y distorsionado bajo. Comienzo cañero. Y lo mejor aún está por llegar.
Seguimos con "Mould in a Breed", sintonía perfecta entre riffs caóticos y crueles melodías que otorgan una atmósfera tétrica al asunto.
Por su parte, "Whirlwind of Withered Blossoms" es un excelente ejemplo para comprender el autonombramiento de “Northern Hyperblast”: es pura velocidad, la batería casi no cesará de retumbar (qué grande es la labor de Duhamel), mientras las guitarras dan extensas raciones de melodías increíblemente épicas.

"Feeling the Neverworld" es de los temas más destacables del compendio, absolutamente impresionante, desde su melódico comienzo (esa increíble guitarra a la que se le unen armónicamente la batería y el bajo), pasando por la asombrosa destrucción posterior, hasta ese instrumental lleno de profundidad y belleza.
Amantes de la más extrema rudeza, "Elder God" será lo vuestro, Death Metal sin compasión, lleno de furia, odio, llamas de mil demonios, y, ¿sabéis qué? No habrá prisioneros. Esa batería junto a los riffs del estribillo lo dejarán todo bien claro.
He de decir que "Garden of Dreams" es de las que menos llaman la atención. Sin embargo, bien es cierto que este álbum no sería lo mismo sin esos puentes tan excelentemente ejecutados, y esos versos tan bien cantados en compañía de la melodía que nace de las guitarras. Metal más acompasado, pero con el sello propio de la banda, y momentazos dignos del flipe.

Llega el momento de ponerse el casco, la armadura y todo lo que se os ocurra. El momento crítico se acerca, probablemente los 14 minutos más intensos de la obra, comenzando por "Once... upon Possession", una auténtica tormenta de griteríos agónicos (de verdad, Houde no deja de sorprender con sus diferentes cambios de voz entre guturales y screamings, un verdadero monstruo, en el mejor de los sentidos, claro está) y tortuosas e incansables guitarra y batería.
Enseguida damos comienzo con "Dead Zygote", de seguro el tema más bestia que aquí encontraremos, un verdadero espectáculo, desde ese aireadamente clásico comienzo, hasta esos monumentales y eternos guitarreos, esos adrenalíticos e infernales punteos y solos. Houde jamás sonó tan endemoniado (que su malévola y demoníaca risa en el minuto 3:20 sirva de ejemplo). Ya la reintegración de las melodías acaban por comunicarnos que la reunión está por acabar.

Pero ojo, los canadienses no piensan despedirse sin dejar su música ensalzada por todo lo alto. Y qué mejor que finalizar un disco que con un instrumental. Y si es de los buenos, mejor todavía. Este será uno de esos casos, una excelsa y de mucha calidad instrumental de nombre "World of Treason", una pieza musical de obligada escucha para los amantes de este tipo de temas, en el que sólo cabe relajarse y disfrutar de la profesionalidad y técnica de estos pedazo de músicos, desde ese comienzo acústico (muy al estilo Metallica de los 80’) hasta los diferentes pasajes de puro Metal que llegaremos a recorrer. No podía acabar mejor el asunto.

Increíble lo que nos regalaron los canadienses Kataklysm allá por el 95’, una verdadera muestra de lo que una banda es capaz de elaborar a través del Death Metal, manteniendo siempre su sello distintivo, alejándose, a su manera, de los clichés generales del género.
Y es que resulta increíblemente irresistible el debutante trabajo, a nivel instrumental tienen poco (o casi nada) que envidiar a los grandes del estilo, a pesar de lo jóvenes que eran por aquél entonces (jamás me cansaré de subrayar las increíbles aptitudes de Duhamel y Houde), componiendo, entre todos, una pieza a destacar dentro de su multiverso, un pequeño clásico con identidad propia dentro de su familia musical. Y, cómo no, habríamos de destacar también uno de sus primeros EP’s, “The Mystical Gate of Reincarnation”, aplastante también.

Adeptos death metaleros, queda servido el banquete.

Cuatro cuernazos bien esbeltos que se gana el primer disco, 9/10 directamente salidos de nuestro infierno preferido.

Sylvain Houde / Voz
Jean-François Dagenais / Guitarra
Max Duhamel / Batería
Maurizio Iacono Bass / Bajo, voz

Sello
Nuclear Blast