Iron Maiden - Somewhere In Time

Enviado por Gargamel el Dom, 09/12/2007 - 12:39
7

1. Caught Somewhere In Time (Harris)
2. Wasted Years (Smith)
3. Sea Of Madness (Smith)
4. Heaven Can Wait (Harris)
5. The Loneliness Of The Long Distance Runner (Harris)
6. Stranger In A Strange Land (Smith)
7. Deja-Vu (Murray/Harris)
8. Alexander The Great (Harris)

Somewhere In Time, el álbum en cuya portada Eddie vuelve a las andadas de Killers tras múltiples peripecias, nos trae de nuevo a los Maiden de estudio después del World Slavery Tour y su fruto, el fenomenal Live After Death. Con semejante precedente, la expectación por tan flamante y vanguardista retorno para mí era enorme, tanto que no pude evitar cierta decepción tras escucharlo una temporada, que acabó con aquella cinta abandonada en la estantería convencido yo de que ya le había sacado todo su jugo. Sin embargo, quince años después, aquella misma TDK D60 se instaló durante un mes completo en el radiocasete de mi coche, en uno de mis redescubrimientos musicales más celebrados, el que me llevó a hacerle un sitio en en el apretado saco de los grandes trabajos de la banda.

Quizá sea la primera vez que el noble corcel de Harris comienza a renquear ligeramente. Si a esto sumamos que la aportación de Bruce y Dave Murray a las composiciones es prácticamente nula, nos quedamos solamente con Adrian Smith ayudando a tirar del carro y proporcionando alternativas al denodado cabalgar del bajista. Wasted years, Sea of madness, Stranger in a strange land y su contraste, no sólo con el resto sino entre ellas mismas, aún compensan la escasez de ideas que se empieza a adivinar en el seno del grupo y que se hará indisimulable tras la marcha de Adrian en 1990.

La producción es excelente, como siempre acostumbra el sabio y curtido Martin Birch, quien esta vez hace un uso generoso pero inteligente del recurso de moda en los ochenta, la reverb: en lugar de inundarlo todo consigue aplicar la cantidad justa para crear esa convincente atmósfera futurista que lo distingue de Powerslave y trabajos anteriores, a lo cual también contribuye el uso de bajos y guitarras sintetizadas (que nunca teclados, como ellos mismos insistían, en una época en la que el uso de teclados en el Heavy infundía entre los más acérrimos algo más que sospechas de traición). Pero ni siquiera Martin Birch es capaz de seguir sacando huevos de oro de la garganta de Bruce Dickinson, así que nos tenemos que conformar con su versión humana, lo cual es una desventaja enorme a la hora de comparar a Somewhere In Time con cualquier trabajo previo.

La cara A abre con Caught somewhere in time, en la que destacaría una sección solista sobresaliente donde Dave Murray y Adrian Smith exhiben sus progresos con el Floyd Rose. De Wasted years considero que es un pedazo de single con mayúsculas, con una frase conductora que vale media canción, un estribillo pegadizo y un solo central con cuatro muletazos de libro y una salida a hombros que resumen el abc del solista metalero. "Se empieza por aquí, chaval, cuando te lo aprendas vuelves y te enseño otra cosa", parece decir. A continuación, Sea of madness, que se mueve al ritmo de uno de los riffs más contundentes de la banda, y el final con Heaven can wait, que proporcionó el momento que más recuerdo del Monsters of Rock ’88, cuando los miembros de Metallica, Anthrax y Helloween se subieron al escenario para, abrazados en plan colegas del Metal y al unísono, corear el uoooh, uoooooh... En mi retina queda para siempre.

La cara B hoy me parece un poco más floja, con un resultón aunque previsible The Loneliness of the long distance runner, que comienza prometedor al estilo de To tame a land y que sigue un ritmo ligero, más propio de un mediofondista; un Stranger in a strange land de Adrian Smith que ciertamente parece un extraño entre tanto ruido de cascos, y la elegante Deja vu, antaño mi favorita y que me reveló el nombre de esa sensación tan desconcertante. Alexander the Great, como gran colofón, nos traslada al mundo antiguo para relatar las correrías de Alejandro Magno por Asia Menor. El ambiente inicial es estupendo, con esa frase introductoria atribuída al rey Filipo de Macedonia y una melodía que tras flotar con placidez entre la brisa se sube por fin a lomos de Bucéfalo para conquistar nuestros oídos. Hasta este momento todo apunta a una nueva, quizá la definitiva, epopeya Maiden. Sin embargo, ocho minutos apenas dan para recitar de manera telegráfica las hazañas bélicas de tan célebre personaje, y a pesar de una instrumentación excelente como de costumbre, de pronto llega ese lacónico e impersonal He died of fever in Babylon, y ya está, se acabó. Desde luego, si fuera un profe de Historia le daría un tironcillo de orejas. "No vale fusilar la enciclopedia, Stevie, tú sabes hacerlo mejor".

Bruce Dickinson: Voz
Steve Harris: Bajo, coros
Adrian Smith: Guitarras, coros
Dave Murray: Guitarras
Nicko McBrain: Batería