Iron Maiden - Barcelona 99

Enviado por Hawkmoon el Lun, 27/06/2011 - 15:26
7

CD 1

1. Intro: Churchill's Speech
2. Aces High
3. Wrathchild
4. The Trooper
5. 2 Minutes to Midnight
6. The Clansman
7. Wasted Years
8. Killers
9. Futureal
10. Man on the Edge
11. Powerslave
12. Phantom of the Opera

CD 2

1. The Evil That Men Do
2. Fear of the Dark
3. Iron Maiden
4. The Number of the Beast
5. Hallowed be Thy Name
6. Run to the Hills
7. 2 Minutes to Midnight (extraido del show de "The Chemical Wedding", 1998)
8. Flight of Icarus (extraido del show de "The Chemical Wedding", 1998)

El regreso de Bruce Dickinson a Iron Maiden, en 1999, fue todo un acontecimiento. Uno de los momentos más esperados por todos, o una mayoria enorme, de fans de la doncella de Steve Harris.

La era de Blaze Bayley, saldada con dos discos que no obtuvieron un éxito clamoroso, pese a ser "The X Factor" un señor discazo, llegaba a su fin. Rod Smallwood, mánager y máximo mandamás en el reino de Iron Maiden, lo tenía todo planeado. Si los fans de toda la vida clamaban de nuevo por ver a "The Air Raid Siren" en el seno de la banda más grande de Heavy Metal, por cojones, y sin ningún tipo de dudas, habia que contentarlos. Los números y las ventas hablaban por sí solas. Iron Maiden, junto al ex-Wolfsbane, Blaze Bayley, no vendían lo que debían. Iron Maiden ya no llenaban, hasta la bandera, los pabellones en los que tocaban. El poder infalible de la doncella de hierro parecía que mermaba. Y eso no se podía consentir. Los noventa, y sobretodo a mediados, trajeron mucha nueva salsa musical. Mucha nueva onda que parecía dejar obsoleto el mensaje de los, antaño, máximos paladines del movimiento.

Bruce Dickinson, cuya carrera solista empezaba realmente a cuajar, y sobretodo gracias al feeling tremendo que escupieron discazos como "Accident of Birth" y "The Chemical Wedding", que eran discos altamente deudores del reino Maiden, con su sonido, con su fuerza, y superando ampliamente la premisa de Steve Harris en aquel momento, se convertía, de la noche al dia, en el máximo rival de Iron Maiden por la hegemonia del Heavy Metal a finales de los noventa. Con Judas Priest, los némesis de los guerreros de Harris, volviendo al ruedo, con el gran Tim "Ripper" Owens, y con un discazo como "Jugulator" bajo el brazo, y con Bruce dispuesto a todo con tal de reencontrarse con sus audiencias metálicas, y, a la postre, la más fiel, Iron Maiden veía con asombro como no eran ya "lo más". Había que mover ficha. Y había que hacerlo ya.

A principios de 1999 se hizo público lo que ya, un año antes, empezaba a flotar sobre la escena: el ansiado regreso de Bruce a Iron Maiden. Y, por ende, la patada en todo el culo al sufrido, vilipendiado y agonizante Blaze Bayley. El hijo pródigo volvía al reino que nunca debió abandonar y, de regalo, Adrian Smith, su compañero en sus nuevas andanzas musicales, y más importante aún, un ex-Maiden (factiblemente el mejor guitarra y compositor que ha formado parte de la doncella) le acompañaba. La movida fue algo así como la sorpresa metálica del año (del siglo, vaya). Todo el mundo estaba eufórico. Muchos fans nunca habían visto a Bruce al frente de Iron Maiden, y muchos otros, los que vivieron siempre la esencia de los "Iron Bruce", y que eran unos tipos que nunca aguantaron al ex-Wolfsbane, estaban totalmente regalados, a punto de estallar de puta felicidad "Maidenista".

El "Ed Hunter Tour 99", gira que servía para presentar un recopilatorio, reencontrarnos con la esencia de los Maiden ochenteros (a pesar de que se mantuvo a Janick Gers en el combo, convirtiendo a los "cinco temibles" en los "seis tremendos") y que actuaba de antesala al momento de la edición de un nuevo trabajo (que iba a ser "Brave New World") era, de antemano, uno de los tours más esperados de la década. Desde hacía muchos años, quizás el año 88, que Iron Maiden no copaban tantas portadas y medios especializados. Coñes, si hasta salió la movida del regreso de Bruce en los telediarios. El mundo entero, y ante todo el metalero, se postraba de rodillas ante el regreso de regresos. Y yo, el primero.

Creo que, a nivel metaleo, jamás he estado tan eufórico (bueno, quizás el momento del regreso del tito Halford a Judas Priest también estuvo a la altura). Me pasé meses, hasta Septiembre, concretamente el dia 25, reescuchando de nuevo todo el material "Dickinsonista" de Maiden. Había que estar preparado para el show. El verano del 99 me trajo una gran putada, en forma del estreno de "Star Wars: Episodio 1". Pero mis Maiden, mis amiguetes que nunca me fallan, almenos hasta el momento, estaban ahí, de nuevo, y con el line-up más molón posible, dispuestos a hacerme olvidar la putada del tito Lucas. Iron Maiden volvían al ruedo, y con Bruce y Adrian. No se podía pedir más.

Me acerqué al Palau Olimpic, con mis buenos colegas Jordi, Guillem y Toni, dispuestos a sudar nuestra de camiseta de "The Trooper" hasta que el cuerpo reventase de placer. Sólo llegar observé que habrían ya unas mil personas. Camisetas del "The Number of the Beast", del "Seventh Son", del "Powerslave", del "Piece of Mind", del "Fear of the Dark"...en fín, que todo el mundo vestía sus mejores galas de cara a recibir al impagable Bruce. Había una excitación indescriptible en el ambiente. Nunca olvidaré a un tipo que vestía igualito a Steve Harris en el video de "Live After Death". Volviamos a 1984. Parecía que haciamos cola en el puto Long Beach Arena, coñes. Impagable momento. Un par, o diez, de cervezas y, ala, directos a nuestra iglesia. A flipar vivos. Yo ya había tenido la suerte de vivir un show de Iron Maiden junto a Bruce en 1993. El "Real Live Tour". El tour de despedida del icónico voceras. Y, ahora, siete años después, con el pelo más corto, pero con su leyenda a mayor nivel, el pequeño gran Bruce se volvía a poner ante mí. Para dejarse los cojones por Iron Maiden. Algo que no tuvo que dejar de hacer jamás.

Un show de una hora, poco más poco menos, de Megadeth, presentando su flojete "Risk", fue la antesala del show de Iron Maiden. Dave Mustaine nos puso las pilas en el culo. Ahora tocaba moverse y vibrar hasta que no pudiésemos más. Todo en el nombre de Iron Maiden y del mejor Heavy Metal. Dos horas después, yo y mis colegas saliamos como flotando, totalmente extasiados. Y lo mejor era que no éramos los únicos. Miles de metalheads, a nuestro alrededor, se secaban las lágrimas y disimulaban, como podían, sus erecciones metaleras. Acabábamos de ser aplastados por una de las mejores máquinas de directo del universo Heavy Metal. No dormí en dias, recordando el momento, reviviendo cada puto segundo del show del jodido 25 de Septiembre del 99. Me pasé semanas viviendo con Iron Maiden en mi cabezón. Si toda la vida había sido un irredento fan de la doncella, incluso en la casposilla era "Virtual XI", ahora, con unos Iron Maiden que demostraban estar más vivos y enérgicos que nunca, mi fanatismo empezaba a tornarse en pura locura. Pura esquizofrenia "Maidenesca", y elevado a la enésima potencia metalera. Si ese mes hubiese sido padre, Eddie habria sido el nombre de mi pequeño. Descarado, colega. Y lo que fue el puntal a mi "Maidenmania", sin duda, fue el encontrarme con el bootleg de Maiden, "Barcelona 99". El show que había vivido con mis coleguitas, por unas 2000 pelillas (12 euros) y ni un mes después de haber estado allí. Cojonudo. Ni que decir tiene que me lo compré y corrí, como alma que lleva el diablo, a casita. Iba a revivir uno de los mejores shows de toda mi vida. Yeeeeahhh...

Doble CD. Portadita más bien feota, con Bruce en pleno "Live". El trabajo tiene varias portadas (y sobretodo una que me encanta, con un collage de los seis músicos y la cara de un Eddie megacabreado, y en plan dorado, en el centro) pero me compré la fea. No podía esperar. Poco después, mis colegas consiguieron la portada molona. Cabrones de mierda. ¿Quieres ver lo que viví en el show del 99? Pues sigue leyendo, chato.

Ponemos el primer CD. Suena el público. Cada vez más. Más rugidos, más pasión. De repente, zas, el jodido "Transylvania" a modo de intro. Los que vivimos el show recordaremos siempre la enorme pantalla que surgió en el escenario y en la que empezamos a ver imágenes del videojuego de Eddie. Todo el mundo tararea, en plan cervecero, el jodido himno. En nada, "Churchill's Speech" ya nos deja claro lo que viene a continuación. Factiblemente, el mejor tema de apertura de disco en la historia de Iron Maiden. Y su mejor tema para empezar. Almenos para mí. "Aces High" estrena la formación de seis y arrasa desde el primer segundo. Se nota el hambre de Dickinson que había entre el fandom Maiden. Se oye un clamor abismal cuando los cinco instrumentistas irrumpen en el escenario, pero casi se derrumba el lugar en cuanto Bruce aparece. El sonido del "piratilla" no es de los mejores, pero cumple su función. Se oye algo lejano, pero lo suficientemente enérgico para hacernos una idea de lo vivió Barcelona (o Badalona, mejor dicho). Bruce entona con rudeza, rascando algunas notas y no llegando tan alto como antaño (de hecho, incluso en "Live After Death" rasca notas) pero nos importa un puto rábano. Estamos eufóricos. El resto de músicos, en especial las guitarras, suenan con presteza, con la técnica que uno espera, y siempre encuentra, en el reino Maiden.

"Wrathchild", "The Trooper" y "2 Minutes to Midnight", más material "ereccionista", eleva el listón del concierto. La banda ralla a gran altura y Bruce se desgañita para hacer del momento lo que es: puro festival orgiástico y apasionado. El sonido del CD sigue siendo secundario frente a la pasión que destila lo que estamos oyendo. Público y músicos, como si fuesen un mismo rayo láser, enfocando directamente nuestra alma. Y acertando de pleno.

Llega el momento de rendir cuentas con el material de Blaze Bayley. "The Clansman", lo mejor de su disco del 98, es el tema elegido. Bruce, con ese acento tan suyo, masca cada palabra y las escupe como troceadas, más punzantes e hilarantes. Ahora, el bajo de Steve toma el rumbo y los demás se dedican a dibujar sonidos alrededor del padre de la criatura. El público grita, puño en alto, ese "Freeeeedooooooom!!!!" tan necesario para que el tema te alcance totalmente. Pura garra. Está claro que Blaze no lo hizo nada mal con el tema de "Virtual", pero hablamos de Bruce Dickinson, el número 2 del universo voceras. Mandamás total.

"Wasted Years" (toda una sorpresa, y que en vivo suena más acelerada y menos dócil), "Killers" (impacto total), "Futureal" (otro ejemplo de la supremacia de Bruce frente a Blaze), "Man on the Edge" (aquí me quedo con la versión 95, por eso), "Powerslave" (impagable, quizás el mejor momento del show, con la banda sonando a pura magia) y "Phantom of the Opera" (otro sorpresón de campeonato, y con sonidazo, dentro de que estamos viviendo un bootleg) nos hace reencontrarnos con las sensaciones ochenteras. Con esos momentos en los que machacamos el VHS del "Maiden England", del "Live After Death" o del "Donnington 92". Iron Maiden atruenan y hacen suyo el mundo Metal, al que ponen de rodillas. El combo brilla, suena potente, las masas no paran de gritar y todo su fuerza sónica se estampa como lo que es: puro Heavy Metal. Sin fisuras ni mariconadas. Directos al grano. Tan épicos y seminales que duele incluso el recordarlo. A las puertas del nuevo milenio, Iron Maiden nos dejaban claro que su trono no se iba a perder así como así. Sonido mejorable (pero no el de la banda, sinó el del cd). Actitud incontestable. A por el segundo CD, mamones...

Un viaje a 1988: "The Evil That Men Do". Un acojonante viaje, sin duda. Bruce rasga su garganta, convierte el tema en algo más oscuro y las guitarras cumplen su labor. Está claro que Janick no aporta demasiado al sonido Maiden, pero verle pegándose sus eclécticas piruetas es algo a lo que muchos no queremos renunciar. Bufón con carisma. Es una pena ver relegado al feote guitarra a semejante estatus, pero es lo que hay. Se tiene que dar con un canto en los dientes por seguir viviendo en el reino de Steve Harris.

"Fear of The Dark", el tema de 1992, y que con la tontería ya se ha convertido en todo un símbolo de Iron Maiden, y a la altura de sus mejores y más queridos clásicos, arranca ahora, de los pulmones de los asistentes, la ovación definitiva. Tema enlace entre los fans ochenteros y los de nuevo cuño. Magia sonora de primer nivel. Bruce sabe que es uno de los mejores maestros de ceremonias y actúa en consecuencia. Impoluto ataque a tres guitarras, mucha emoción, mucho sudor y un tema para la eternidad. No se les puede pedir más intensidad. Ni más entrega. Y si lo haces, es que pides demasiado.

"Iron Maiden", "The Number of the Beast", "Hallowed Be Thy Name" (perfectamente interpretada, con un Bruce que desgarra ya no solamente su voz, sinó su alma de Metal) y "Run to the Hills", el cuarteto encargado de finiquitar el show barcelonés, arrasa, tal y como han hecho durante todo el show. Bruce se ha encargado de hacer lucir a Maiden mejor que nunca, el público está hipnotizado y todos los presentes nos sabemos participes de un momento glorioso, icónico, eterno.

Iron Maiden se despiden. Pero el CD continúa indagando en la historia de Bruce. Y ahora nos vamos un año atrás, también en Barcelona, a vivir parte del show que el ex-Maiden, por aquel entonces, se pegó por la extinta sala Zeleste (ahora Razzmatazz). "2 Minutes to Midgnight" y "Flight of Icarus" (toda una pena que no se incluyese en el set list del show de Maiden) certifican que, pese a que Bruce ya era un nombre propio, alguien plenamente establecido, el material de Iron Maiden le iba a perseguir hasta el fin de los tiempos. Acotación cojonuda a un show "Maidenista" de lo más certero y poderoso.

Bootleg con sonido mejorable. Show inmejorable. Trabajito "pirata" de alta gama, señores. Además, siempre podré decir eso de "yo estuve allí". Y en primera fila, acoto.

4 cuernos (altos) para "Barcelona 99". Up the Irons, coñes.

Qué pena que, iluso de mí, estaba a nada de descubrir que Iron Maiden ya no iban a ser, a partir del 2000, los reyes del Heavy Metal. Sinó los del Metal progresivo. Uhmmm...pero eso es otra historia. Nadie me quitará nunca el recuerdo del show. Las lágrimas aún brotan de mis ojos al recordar el show. El mejor show de Iron Maiden que he visto jamás. Y eso que me comido todos los tours desde el 93.

Bruce Dickinson: Voz
Dave Murray: Guitarra
Adrian Smith: Guitarra
Janick Gers: Guitarra
Steve Harris: Bajo
Nicko McBrain: Batería