Greg Lake - Greg Lake

Enviado por Onán el Lun, 11/04/2011 - 18:10
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CARA A:
1. Nuclear Attack
2. Love You Too Much
3. It Hurts
4. Black and Blue
5. Retribution Drive

CARA B:
6. Long Goodbye
7. The Lie
8. Someone
9. Let Me Love You Once Before You Go
10. For Those Who Dare

El curriculum de Greg Lake al comenzar los horterones años 80 incluia lo más de lo más dentro de la vanguardia progresiva. Había participado en los dos primeros discos de King Crimson como cantante (y en el debut, además como bajista) y había fundado uno de los grupos más exitosos del estilo, Emerson, Lake and Palmer, al que llegó a arrimarse el mismísimo Jimmy Hendrix poco antes de morir... sólo estos dos datos deberían poner firme al más pintado, pero sería injusto dejar fuera dos acontecimientos que enmarcan la foto fija objeto de esta reseña. Y es que antes de desmelenarse con un par de discos seguidos en solitario (los únicos hasta la fecha) el tipo se marcó un bolo con Asia en Tokyo, sustituyendo al mismísimo John Wetton, y después se reunió de nuevo con Emerson para reflotar Emerson, Lake... ¡and Powell! (sí, sí, Cozy Powell).

En fin. Como digo, entre medias de estas dos últimas visitas al olimpo arriba descritas Greg Lake juntó una banda bajo su propio nombre, hizo un par de discos y salió de gira con ellos bajo el brazo. ¿Y qué deberíamos esperar de un tipo con semejante bagaje, más que compases raros, melodías marcianas y armonías venusianas? Pues bien, ni rastro de todo esto. El primer disco en solitario de Greg Lake, homónimo, es un pepino hard rockero estupendo, energético y amable al oído.

No cabe duda de que un tipo así a esas alturas de la película podía reclutar a sus músicos prácticamente donde le diera la gana, lo cual dice mucho a favor del guitarrista de sesión que escogió para estos dos discos: damas y caballeros, ahora que ya hemos hecho justicia al jefe de esta movida, damos paso por fin al puto amo Gary Moore, sin cuyo concurso no se me habría ocurrido comprar este disco de segunda mano hace ya más de veinte años. Contaba Lake en una entrevista posterior que Moore llegó al estudio, escuchó, se lió a guitarrazos con eficacia y se largó dejando al cantante la mar de contento con su profesionalidad y su buen hacer. Y es que un disco en el que sale Gary Moore es lo que tiene: garra y concreción aseguradas. Cerremos los ojos y recordemos que tan solo un año antes nuestro querido cara-cortada había participado en el Black Rose de Thin Lizzy. Bien distintos ambos discos, pero a los dos les va bien por igual esa moscarda que lo impregna todo con sus solos, sus respuestas a la voz, sus bendings, su trémolo... ¡joder, descansa en paz, cabrón, todavía no me creo que te hayas muerto! Me va a costar.

El disco se abre precisamente con una composición de Moore: el machacón Nuclear Attack al que tanto partido sacaría el guitarrista en sus propios discos y giras posteriores. Si no me fallan las cuentas, esta es la primera vez, de unas cuatro o cinco, que se grabó este tema entre discos de estudio y de directo. La voz de Lake le da un punto más suave del que tienen versiones posteriores, y es que no en vano estamos metidos en un disco la mar de elegante y sobrio. Así canta rock, suelto y desenfadado, el tipo que había prestado su voz a las baladas más oscuras e inquietantes de King Crimson. Curiosa voz, bien puesta, controlada, carismática, que Lake sabe aderezar de manera muy personal con adornos que suenan muy a él. Parece que el tío sabe llegar al fondo del asunto sin decir una palabra más alta que otra. A mí me ocurre que me va gustando más y más sin que yo mismo me dé cuenta. No grita, no "virtuosea" ni nada de eso: va entrando poco a poco en ti, se hace respetar simplemente cantando.

Y así se va sucediendo temazo tras temazo: Love you too much, con una letra dejada a medias por Bob Dylan que Lake completó (a estas alturas puede aparecer por el disco el mismo Jesucristo, que ya no nos vamos a extrañar), la balada It Hurts, con solo de Steve Lukather, de Toto (lo que yo te diga), o las inspiradísimas melodías de Black and Blue y Retribution Drive, que cierran la cara A.

La cara B se va poniendo un poco más seria, con temas interesantes como Someone o el solemne broche final For Those Who Dare, que hacen subir el listón del conjunto aunque bajen un poco la "comercialidad" del asunto. Sí, ya sé que nadie sabe qué narices significa esa palabra exactamente, pero seguro que me entendéis.

En cuanto al resto de la (buenísima, suprema) banda, están acreditados como grupo fijo, aparte de Gary Moore y el propio Lake, el teclista Tommy Eyre, el bajista Tristram Margetts y el baterista Ted McKenna. Junto a ellos hay un enorme elenco de colaboradores cuya lista dejo abajo. Decir que son muy conocidos en lo suyo es quedarse corto. Madre mía, ¡qué familia! El curriculum de cualquiera de ellos por separado acojona por sí solo. El que no ha tocado con Dios ha tocado con la Virgen, vaya.

Un disco de los buenos-buenos, en definitiva. Un gol, un éxito asegurado. Y encima fácil de escuchar... pero ¡ojo, insisto! en este caso tal cosa no es sinónimo de falta de calidad ni mucho menos.

Y cómo no, un documento excepcional (y no del todo conocido, a pesar de tantos puntos a favor) para quien disfrute con el Gary Moore más salvaje, el que estaba a punto de dar un giro a su carrera hacia el hard rock. Aquí lo tenemos una vez más "en lata", tan encabritado como cuando más.

Va por ti, maestro. Que me perdone la auténtica horda de semidioses con las que compartes este vinilo, para el que simplemente fuiste contratado, pero yo lo compré porque salías tú y cuando lo escucho lo hago porque te quiero escuchar a ti una vez más.

Greg Lake: Guitarra, voces
Gary Moore, Steve Lukather, Dean Parks, W. G. Walden: Guitarra
Greg Mathieson, Bill Cuomo, Tommy Eyre: Teclados
Michael Giles, Jeff Porcaro, Jode Leigh, Ted McKenna: Batería
Tristian Margetts, David Hungate: Bajo
Willie Cochrane, David Milner: Caramillo
Clarence Clemons: Saxo

Sello
Chrysalis