God Macabre - The Winterlong

Enviado por stalker213 el Mar, 26/06/2012 - 23:02
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Hoy toca nada más y nada menos que poner de relieve la capital importancia, así como el masivo impacto, que el siguiente trabajo ejerció a principios de los 90’s sobre gran parte de la inigualable generación de bandas suecas acerca de las cuales os he llegado a taladrar tantas y tantas veces en ocasiones anteriores. Y sí, es obvio: Huelga decir el cómo evidentemente capos gordos de la movida como NIHILIST, GRAVE o CARNAGE no fueron evidentemente formaciones influenciadas por los de Vålberg (antes lo contrario), pero que el primer y único trabajo de GOD MACABRE se regodea sin complejos junto a ‘Left Hand Path’, ‘Into the Grave’ o hasta el monstruoso ‘Dark Recollections’ es algo que sabe, sin el menor género de duda, cualquier experto en la materia. Hoy es el turno de otra obra maestra definitiva del género y a continuación me dispongo a desembuchar el qué.

Desafortunadamente por eso, la historia –demasiado breve, lamento- de estos muchachos tiene más en común con aquella de CARNAGE (por bien que aquellos terminaran, digamos, reconvirtiéndose otra vez en DISMEMBER) antes que no con la de GRAVE o -ni os cuento- la de ENTOMBED, ya que si por un lado, tanto la calidad, como el feeling o el talento fueron a la par desde el primer instante de su existencia, no fue parecido el caso en lo que a suerte atañe. Aunque también lo sé: Esta batallita os suena exactamente lo mismo de otras no sé cuantas, pretéritamente detalladas. Nada nuevo, la verdad, aunque mucho, y digo MUCHO, hay aquí por descubrir, ya que este mohoso y gélido ‘The Winterlong’ se sitúa como apuntaba antes entre las más selectas obras de todos los tiempos dentro de las coordenadas Old School.

Y es que es caer a plomo la descacharrante ‘Into Nowhere’, con el lamento verraco de Per Boder rasgando el velo, y es postrarse uno de rodillas sobre el piso para ofrecer su cabeza y que los suecos la corten, la pateen o la embutan con su nórdica chistorra para que por los restos de los restos rindas, sin más, pleitesía a una música que no puede, ni podrá jamás, compararse con absolutamente nada más en todo el universo, atiende. La peste furibunda a Sunlight punza los sentidos ya desde el primer beat, y todo, ABSOLUTAMENTE TODO es perfecto, porque aquí lo que suena no es otra cosa que tu vida, muñeco. Es tu vida, si uno de los principales motores que la mueve es el coleccionismo de música Death Metal, y lo demás, si es que procediera, se queda en segundo plano y ya.

‘Lost’ y el fascinante instrumental ‘Teardrops’ siguen el mismo sendero de gloria de su feroz predecesora. La perfección en su ejecución y formas resulta del todo hiriente, al hibridar con pulso sabio la mugre más rancia y oscura con los escalofriantes riffs cubiertos de escarcha del gurú Stålhammar, propiciando una brutal apoteosis en la que el punto justo de folk (de sonoridades reminiscentes al ‘Karelian Isthmus’ de los fineses AMORPHIS) aporta en su precisa medida la cantidad suficiente de melodía sin rebasar por ni un solo segundo un gramo más de lo necesario. La progresión (y desarrollo) de un tema como ‘Teardrops’, compuesto entonces por tan solo unos mocosos en sus diecisiete apenas, ya habla por sí sola de la magna y abrumadora calidad del conjunto, pero es que es echar al galope ‘Ashes of Mourning Life’ y es dejar meridiano al punto como estos –junto con los que citaba al empezar el texto- son de los que comen aparte, ya que no cualquiera, aunque parezca fácil, es capaz de levantar tamaño muro de sonido y fundamentalmente alcanzar con esa naturalidad el jodido fenómeno conocido como “sacudida Old School” que clarísimamente puede observarse en (00:42). Esa cadencia, ese cerval ímpetu y sobre todo ese “no sé qué” imposible de describir con palabras, es lo que separa a los auténticos purasangres de los que tan solo son buenísimos; Y GOD MACABRE, junto a muy pocos otros de entre los cuales nunca olvido a los sagrados (y también suecos) CREMATORY, no pueden tildarse precisamente de haber sido buenísimos, porque hacerlo sería un gravísimo insulto.

Evidentemente, lo más probable es que colocando su música en una balanza junto con la de -digamos- Mozart, la suya pesara lo mismo que la cosa del universo que menos exista. Aunque eso sí, contextualizando las cosas como uno debe, y fundamentalmente: Sabiendo uno de qué habla y por dónde pisa, indefectiblemente la música de estos hijos de perra es de lo mejor que nadie pueda llevarse al oído si aquello que está buscando, antes que nada, es Death Metal.

Sigue ‘Spawn of Flesh’ y aquí sí que ya no hace falta detenerse un solo segundo a describir o explicar lo que sea, porque simplemente este es el himno de la banda, además de una de las bombas termonucleares anteriormente facturadas en su sangrante single de debut ‘Consumed By Darkness’. El pico en (00:40) vuelve a montarnos de nuevo sobre la ola kilométrica en la que vive instalada ad infinitum tu jodida sacudida Old School, y si alguien no es capaz de ver aquí (en las partes más aceleradas, claro) una clarísima influencia del Hardcore y el Crust de finales de los 80’s es que alguien se salto las primeras clases del curso. Alucinante temazo de proporciones monstruosas del que únicamente es posible recuperarse enfilando el etéreo y cautivador sendero dibujado por la segunda instrumental ‘Lamentation’. Sí, posiblemente encajar una pieza como ésta en un disco como éste no sea lo más recomendable, dado el ruidoso contraste que al punto origina, pero es que es ponerte a escucharla y es que se te caen los huevos al suelo… Aunque nada comparado con lo que justo se avecina.

‘In Grief’ pone el broche final a un disco para el resto de los tiempos, y al punto lo hace rajando sin contemplaciones desde el primer segundo merced a un medio tiempo tan miserable como arrastradizo, donde el hipnótico punteo de Stålhammar se desliza por el suelo hasta que por enésima vez la estampida tiene lugar y hay que buscar un refugio donde poner a salvo el orificio. Una vez más, asistimos a un atroz espectáculo donde la perfección de todo bordea el límite más extremo del ridículo, y así os lo digo: Después de Nicke Andersson, el malnacido de Jonas Stålhammar es el que va segundo en la línea de sucesión al trono del Death Sueco. Y precisamente la comparativa me va que ni pintada, ya que si ENTOMBED remataban su himno de himnos con las escalofriantes notas de la banda sonora de ‘Phantasm’, GOD MACABRE hacen lo propio en la sección final del suyo al invocar sin miramientos a una de las partituras más míticas de la cutrona, aunque entrañable, ‘Hellraiser’. El solo del final, es uno de esos en los que -aparte de sentir como se te hiela el espinazo- pareciera como si la guitarra -transida de dolor- llorara presa de la más atroz desesperación; Y pregunto yo ¿Cuántos más pueden conseguir eso? ¿Cuántos? Pfff… La verdad, he tocado poco el Blues (aunque ahora quizás me vaya lejos), por no decir nada, pero dentro de la esfera metálica, muy pocos me han erizado el cogote como Stålhammar.

Pepo capital del género reventado hasta la bandera de himnos y momentazos para quitar el hipo hasta al más pintado. Sencillamente no debes seguir viviendo si lo tuyo es el Death Metal y todavía no lo has escuchado, porque fuera del material más clásico de ENTOMBED o CARNAGE, nada puede equipararse a esto. ¿Publicado en 1993? Sí, no hay duda. Pero que no se te olvide: Grabado dos años antes.

Valoración: 9.7

Per Boder: Voz
Jonas Stålhammar: Guitarra, Bajo & Mellotron
Ola Sjöberg: Guitarra
Niklas Nilsson: Percusiones

Sello
M.B.R.