The Four Horsemen - Nobody Said It Was Easy

Enviado por Astbury el Vie, 15/06/2012 - 23:12
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1 Nobody Said It Was Easy
2 Rocking´s is ma´bussines
3 Tired Wings
4 Can´t Stop Rockin
5 Wanted Man
6 Let it Rock
7 Hot Head
8 Moonshine
9 Homesick Blues
10 75 Again
11 Lookin´for Trouble
12 I Need a Thrill/something good

Comentaba hace unos días, en la reseña de Rock City Angels para ser más preciso, la gran cantidad -pero sobre todo calidad- de bandas de hard rock que uno podía encontrar a finales de los ochenta y principios de los noventa (periodo 88-92 por poner un límite), pero que justamente por haber llegado a tarde a la movida estaban condenadas a la indiferencia total, o en el mejor de los casos a jugar en una segunda división (al menos en cuanto a difusión se refería), salvo que te llamases The Black Crowes. Todo era por pasión a un género y a un estilo de concebir el rock. Y eso es lo que más me gusta de esta testaruda camada de rockers.

Si hay una banda que resume a la perfección este sentir, esa es The Four Horsemen, talentosos a rabiar, pero con más mala suerte que plomero del Titanic macho. No solo por haber nacido uno o dos lustros tardes (eso es lo de menos), sino que con el correr de los años The Four Horsemen y Tragedia se convertirían prácticamente en sinónimos. Y si no repasemos su breve, pero intensa, historia:

Se dan a conocer al mundo (una manera decir nomás…) con un homónimo Ep editado desde un sello independientemente (Caroline/ILL Lable); 4 trallazos de hard rock old school made in ACDC que sirvieron para llamar la atención del gurú Rick Rubin, quien los fichó para su sello Def Music y les produjo su primer larga duración: Nobody Said it Was Easy (acertadísimo titulo a sabiendas del epílogo de la banda). Un esperanzador debut que llegó a cosechar excelentes críticas en todos los medios especializados e inclusive tuvo cierta repercusión mediática con el single Rocking´s is ma´bussines y su correspondiente video. A partir de allí una historia muy frecuente en el rock: excesos de todo tipo, egos que crecían, peleas internas, un sello que los abandona, una primera partida, nada menos que la de su frontman Frank Starr: vocalista brabucón, pendenciero, convicto, drogón y borrachín. Un rock star de manual, vaya!. Si hasta falleció antes de los 40 y todo. En ese lapso la banda graba un disco con otro voceras el cual no llega a ver la luz (aunque hace poco fue editado como una “rareza”, muy recomendable por cierto). Luego de pasar un año en prisión, Frank Starr sale en libertad y lima asperezas con el resto de los muchachos. El niño rebelde prometía portarse bien…, y como era de esperarse, no cumplió. Cansados del (difícil) temperamento de Starr, ahora era Haggis, uno de los dos hachas y fundador del grupo, y Ben Pape, bajo, los que deciden abandonar el barco. Aún así, la química entre Starr y Lizmi (el otro hacha) seguía intacta, y las cosas en estudio parecían querer volver a la normalidad. Pero nada más lejos de la realidad. En Septiembre del '94 su baterista fallese de sobredosis, y Noviembre del '95, con su segundo y último lp finalizado, Frank Starr es atropellado por una moto quedando en estado de coma y falleciendo unos días después. Uff tío!!, si ya te decía yo, vida de novela, o peli de terror más bien.

Pero volvamos a Nobody Said it Was Easy, momento en donde la vida aún les sonrería; donde las ilusiones y actitud arrolladora eran directamente proporcional a la calidad de su música. Uno de esos discos en donde tan solo leyendo el track list ya nos damos cuenta por donde vienen los tiros (Rocking´s is ma´bussines, Cant stop rockin, Let it Rock, Homesick blues…)
A modo grosero, y más que nada para orientar al oyente, podríamos decir que Nobody Said It Was Easy tiene dos grupos de canciones. Por un lado aquellas que continúan el camino trazado en su primer Ep, es decir hard rock incendiario con ese tufillo a ACDC que tanto nos mola, con puntos álgidos en la knockeadora (y hitera) Rocking´s is ma´bussines; Tired Wings (una excelente demostración de slides guitars que nos remontan a los mejores Rose Tattoo); Can´t Stop Rockin (R’n’R Chuckberryano del bueno), Lookin´for Trouble y Let it Rock (si te digo que esta última corresponde a lo nuevo de ACDC ni te inmutas colega). Hard Rock inflamable con una vocecilla que se las trae, de pura escuela Brian Johnson, Angry Anderson (Rose Tattoo), Dan McCafferty (Nazareth), o bien Tom Keifer (Cinderella), Jesse James Dupree (Jackyl) y Spike Gray (Quireboys) si prefieres referencias más contemporáneas. Todas bandas, por cierto, que en mayor o menor compatibilizan con la propuesta de los Horsemen.

Luego tenemos otro tándem de canciones donde el combo levanta un poco el pie del acelerador (solo un poco colega, por aquí las baladas brillan por su ausencia) y saca a relucir su costado más sureño, caso Nobody Said It Was Easy, muy en sintonía con lo que por aquellos años ofrecían los cuervos negros, americanizando (o asureñando mejor dicho) aún más su propuesta en rolas como Wanted Man, Homesick Blues o I Nedd a Thrill. Un estilo, el de este último tándem, que sería explotado más (y mejor) en su segundo, y para mi gusto mejor disco, Gettin' Pretty Good…. Aunque en toda biografía y/o blog especializado encontrarán a Nobody Said It Was Easy como su gran master piece, el must-have que todo rockero que se aprecie de tal debe exhibir orgullosamente en sus estanterías.

Prometían mucho, cumplieron a medias. Se fueron rápido, mal y por la puerta chica. Eso sí, su (trágico) paso por la escena no pasó inadvertido, y mucho menos aún su legado. Y es que el estatus de culto de los Four Horsemen crece año a año colega, lo corroboro permanentemente, y bien merecido lo tienen.

8 Astburys.

Frank C. Starr: Vocals
Dave Lizmi: Guitars
Haggis: Guitars
Ben Pape: Bass
Ken Montgomery: Drums

Sello
Def American