Fleurety - The White Death

Enviado por MetalPriest el Lun, 06/11/2017 - 01:47
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1. The White Death
2. The Ballad of Copernicus
3. Lament of the Optimist
4. Trauma
5. The Science of Normality
6. Future Day
7. Ambitions of the Dead
8. Ritual of Light and Taxidermy

Pocas veces una espera fue tan larga en el metal, 17 añazos han pasado desde el último álbum de Fleurety, aquel criticado y vapuleado Department Of Apocalyptic Affairs... desde aquella, Fleurety nos fueron ofreciendo puntuales EP's de cierto interés. El último, el Fragmenta Cuinsvis Aetatis Contemporaneae, lanzado este mismo 2017 (como pre-calentamiento para The White Death), nos mostró a unos Fleurety en forma pero mucho menos refinados que en su época dorada. Para aumentar todavía más el hype, los noruegos sacaron un recopilatorio con las ocho canciones lanzadas hasta la fecha en forma de EP's. La cosa parecía seria. Nunca Fleurety habían estado tan activos en toda su carrera. Las cosas pintaban bien, y más, cuando ellos mismos compararon su inminente álbum con su afamado y seminal Min Tid Skal Komme.

The White Death llega tarde. Se entiende que con Alexander Nordgaren viviendo en Estados Unidos y Svein a otras cosas, Fleurety alcanzasen un estado de parón creativo considerable, pero… ¡lo que nos han hecho esperar los cabrones! Y es que Fleurety dentro de la escena avant-garde noruega fueron comparables a Solefald, Ulver, Ved Buens Ende o Arcturus a finales de los noventa o incluso llegados al 2000. Y como dije, este tercer álbum llega tarde, demasiado tarde como para mantener la genialidad de los “good old times”. Pero… aquí está, y más vale tarde que nunca y por tanto, interesa sacarle miga al asunto.

The White Death fue creado con intención de ser un black metal fuera de serie, algo extraño que no se pueda relacionar con otros grupos ni sacarle parecido con otra cosa, y de hecho, el mismo proceso de composición se antoja curioso: la construcción comienza por las baterías. Así es como nacen las canciones de la nueva música de Fleurety, primero Svein compone las líneas de percusión y luego Alexander añade las guitarras, seguidamente, con letras extrañas Svein y cía añaden las voces ¡et voilà! C'est Fleurety! ¿Pero qué pasa? Que este par de locuelos andaban a sus cosas también, y necesitaban que alguien les echase una mano, y por suerte, ahí entra Carl-Michael Eide (Ved Buens Ende, Virus), quien tuvo el detalle de añadir el bajo a todas las canciones de The White Death amén de las voces en tres de ellas. También tenemos a Linn Nystadnes, quien pone voces femeninas aquí y allá, llenando ese hueco que Fleurety suelen dejar a alguna fémina para dar más versatilidad y misterio a su música.

Así que de primeras, nos encontramos con un álbum prometedor con buenos músicos y que además intenta sonar igual de añejo e hipnótico que Min Tid Skal Komme ¿Qué sucede con todo esto? Que obviamente Alexander y Svein no llegaron a los niveles celestiales de aquel azulado plástico. Ooouch… que pena… A todos los fans de Fleurety nos jode y escuece en las gónadas, pero por otro lado era lo esperable. Si nos olvidamos de que han pasado más de tres lustros y que Svein ahora canta de una manera más guarra y menos vikernesca, en el fondo, el el resultado no es tan desacertado. De hecho desde aquel 1995 hasta este 2017 se siguen percibiendo esos toques… esas notas y acordes que te hacen sonreír con cariño y pensar “estos son Fleurety”. The White Death podría ser un álbum más rápido o más progresivo, entonces sería sensacional… pero no es el caso. Los noruegos escogen sabiamente que prevalezcan los tempos pausados, para así evitar que la música sea excesivamente complicada de ejecutar para ellos. Y es que además… ¿Acaso velocidad y complejidad son sinónimos directos de calidad? Meh! No. Por lo tanto, aquí triunfan dos cosas: la sensatez y lo extraño. Se me hace raro juntar en la misma frase estos dos atributos pero es que esto es así. La sensatez va por lo explicado más arriba, y lo extraño… se explica con cualquier canción que os pinchéis de este álbum.

Y hacedme el favor de no engañaros a vosotros mismos, porque si bien este álbum es predominantemente “tranquilo”, también hay pasajes a toda castaña. Y del mismo modo, habría que ahondar en los matices de lo “tranquilo”. Porque veréis, aquí todo se sucede con cierta delicadeza, pero eso no quita que sea una puta ida de olla. Un viaje de tripis de lo más grotesco ¿Me seguís? Han pasado añazos pero ESTO sigue siendo Fleurety y conserva la marca de la casa. Así que no os esperéis ni un álbum de black metal domesticado ni un álbum simplón. El mensaje que nos quiere transmitir la música de estos dos colgados es claro: aquí la cosa va de provocar arqueamientos de cejas, dejar perplejo al oyente y quizá incluso provocar incomodidad. Son sensaciones que se van consiguiendo de a pocos con detalles sutiles, como desacompasamientos repentinos adrede, melodías estridentes, baterías y cuerdas eclécticas jazzeras… puedes cogerle las medidas a una canción por separado, pero el conjunto (aunque homogéneo) se antoja significativamente desquiciante.

Para ir rematando (y ahorrándoos el desglose de las canciones, por mucho que me tiente), creo que se puede hablar de éxito con este The White Death. Fleurety, guste o no a los fans, es una banda muy olvidada. Algunos de sus EP's son realmente jodidos de encontrar en la red, y aunque no sea el caso con este The White Death, está claro que este álbum no va a trastocar las carreras de la banda, como mucho… quitarles el peso de encima de haber sacado por fin un tercer álbum y haber satisfecho a sus pocos pero fieles fans. En todo caso, y para que todo el mundo que conozca a Fleurety me entienda, este disco está por debajo del majestuoso Min Tid Skal Komme (1995), pero por encima del Department Of Apocalyptic Affairs (2000). Ojalá vuelvan a sacar algo… pero con calma, que cuente… que nosotros seguiremos sacándole jugo a este nuevo juguete. Al menos yo lo haré, durante una larga temporada.

Fleurety se vuelven a situar en el mapa y con su afamado sello de identidad bajo el brazo. Un sueño hecho realidad por los chicos de Peaceville Records (cómo no) y además realizado con un mimo en el sonido impresionante. Suena casi tan auténtico y crudo como su álbum debut, y sin embargo está clarísimo que cada detalle y sonido suena así a propósito. Así que bravo por Fleurety y quienes ayudaron a mezclar y masterizar esta música. Es lo que todos necesitábamos.

Mi calificación es de un 7,5. Unos cuatro cuernos merecidos aunque algo bajos. El álbum gana con las escuchas, ya lo creo… y no creáis que se hace demasiado de rogar. Recomendado para fans de Ved Buens Ende, Arcturus, Ulver y desvaríos similares.

Svein Egil Hatlevik: voz y batería.
Alexander Nordgaren: guitarras.

Músicos de Estudio:

Linn Nystadnes: voz femenina.
Krizla: flauta.
Flipz: coros.
Carl-Michael Eide: bajo y voz (tracks 2, 6 y 8).

Sello
Peaceville Records