Dreamtale - Seventhian... Memories of Time

Enviado por Marcapasos el Dom, 11/12/2016 - 21:32
3594

- CD 1 -

1. Dreality (03:28)
2. For Our Future (04:05)
3. October Is Mine (04:07)
4. Picnic Inferno (04:18)
5. Cabal Toyboy (04:41)
6. True Life (04:19)
7. Reality Reborn (04:29)
8. Fusion Illusion (04:44)
9. Names on the Wall (04:30)
10. Greenback Hunter (03:44)
11. Moral Messiah (04:14)
12. Embrace My Scars (05:12)

- CD 2 - Memories of Time

1. Refuge from Reality (04:51)
2. Call of the Wild (04:51)
3. Angel's Eyes (04:17)
4. Two Hundred Men (03:55)
5. My Only Wish (04:53)
6. World's Child (04:52)
7. Take What the Heavens Create (02:52)
8. Firebird (03:52)

Dreamtale entra perfectamente dentro de ese grupo de bandas que, pese a ofrecer un conjunto de obras realmente destacable y que, para los que amamos el Power Metal en todas sus variantes y sus facetas, es imposible de desmerecer, no ha logrado el mismo reconocimiento a nivel internacional de otros hermanos coetáneos.

Beyond Reality (2002) dejó claro el espíritu a seguir y el talento demostrado por el fundador y mente maestra de la criaturita, Rami Keränen, Power Metal con fuertes tintes neoclásicos y una incipiente orientación melódica, de la misma tan cultivada en tierra finlandesa.
Ocean’s Heart (2003) inculcó su maestría para relatar historias y redondear grandes premisas en marcos temáticos, mientras que Difference (2005) y Phoenix (2008) nos hicieron andar por el lado más vanguardista del grupo, cosechando sendos álbumes positivos resultados (Phoenix supondría la entrada del cantante definitivo de Dreamtale, Erkki Seppänen, con su puesto vigente hasta día de hoy).
Finalmente, Epsilon (2011) inauguró el renacer de la banda, en el que sus integrantes volvieron a reverenciar el Power Metal clásico de los 90's de sus padres musicales, Stratovarius. Continuando en la misma senda, World Changed Forever (2013) no hizo más que acentuar la propuesta de los finlandeses como una a tener en cuenta dentro de la escena europea actual.

Continuando con la racha de sus últimos años, y tras tres largos otoños desde el estreno de World Changed Forever, Dreamtale presentan su séptimo álbum de estudio (auto-producido, una vez más), Seventhian… Memories of Time, el cual incluye un primer CD con doce nuevas canciones y un segundo con regrabaciones de varios temas sacados de su repertorio más clásico (pensemos que el subtítulo del disco, Memories of Time, seguramente haga alusión a la celebrada canción homónima de su álbum debut).

Seventhian nos surge como una nueva confirmación del estado de gracia en que se encuentra Dreamtale. Como rayos de sol de la joven alba, los teclados primordiales por bandera toman su conquista desde el primer track, Dreality, un despertar melodioso, vespertino, bien relevado por el poderío expulsado por la conjunción entre teclas y cuerdas eléctricas propugnada por For Our Future, tema detonador de múltiples ritmos y armonías, con un Erkki Seppänen que sigue defendiendo su arma más feroz: la voz.

October Is Mine es el delicioso single del CD, reafirmando las bases que ya asentaran en Tides of War. Sigue con los preceptos básicos que ya conocemos de este tipo de temas, aunque me atrevería a decir que entre sus recovecos (que, efectivamente, los tiene, y no en poca cantidad) se esconde una mejor composición de lo que podría parecer a simple vista.
Su título es un libro abierto, Picnic Inferno nos invita a escuchar algo diferente, séase una canción con mayor pose de Heavy Metal y un Metal Melódico más rudo y directo, conjunción perfecta para mostrar el lado más explorador de la banda, sin dejar de lado su espíritu de Power Metal, el cual reluce tanto en el álgido estribillo como en el instrumental de guitarras.

Mientras, Cabal Toyboy sigue atreviéndose con nuevas formas de ensalzar la épica por medio de un coral intensivo y riffs de guitarra potentes. Ello nos conduce a True Life, una vuelta a las comodidades del hogar de Dreamtale, ese Power Metal enérgico en su corpus instrumental y enaltecedor en el estribillo. Tema de práctica usual en su carrera, pero que sigue produciendo buenos resultados.

Vamos y venimos de entre diversos intervalos de ritmos y emociones. En ese sentido, volvemos a enfrentarnos a otro golpe de novedad, Reality Reborn, en el que, gracias al buen uso del teclado de Kaasalainen, nos zambullimos en una atmósfera asfixiante y desaforada, apremiada aún más por la excelsa interpretación de Seppänen.
Por su parte, Fusion Illusion alza el vuelo con una premisa veloz y virtuosa, mediante la que Dreamtale vuelven a enseñar ese característico encanto y gusto por el clasicismo de Stratovarius e Ingwie Malmsteen. Sin duda, es esta una de las canciones de mayor impacto dentro del disco.

Names on the Wall es otro tema que pega bien fuerte. Al principio resulta una evocación de un tempo medio endulzado por los teclados y dirigido por la batería de Janne Juutinen, sin embargo, el despegue melódico que nace en el estribillo es de lo mejor y más fresco del trabajo.
Toda una buena idea el introducir una canción como Greenback Hunter en este Seventhian. Su subrayable juego de luces y sombras introducido en la propia composición solo es equiparable al juego de ritmos y coros que, prontamente, hace suyo. Amena y divertida canción la que se han traído.

Vamos entrando en la recta final de la mano de la estrafalaria Moral Messiah, enfocada entre un curioso conglomerado de elementos clásicos (a veces cercanos al Hard Rock) y el Power Metal más trepidante y fantasioso, toda una delicia.
Tras un recorrido en el que hemos visto un poco de todo, no hay mejor forma que llegar al final con el que es la mayor canción del álbum en todos sus aspectos: Embrace My Scars. Si de aventuras se trata, esta supera a todas las acontecidas en la obra. Una genialidad sacada de la mente de Keränen, por su tímido comenzar dominado por lo orquestal, y, poco a poco, dar paso a un apasionado grito libertario power metalero, acelerón de brillante ejecución que nos depara, además, a otra gran muestra de instrumentalización de espíritu clásico.

Si es muy difícil pronunciar el inevitable adiós, aún queda el segundo CD del lanzamiento, que incluye, como ya estipulamos, un lavado de cara a composiciones que ya arrastran sus años en la historia de Dreamtale. Call of the Wild, Refuge from Reality y World’s Child suenan como para alucinar (todo un puntazo, por cierto, el haber incluido a Firebird), y es genial escucharlas cantadas por Erkki (una oportunidad de oro que se nos brinda). Por pedir, tal vez hubiera cambiado My Only Wish o Take What the Heavens Create por Wings of Icaros o The Vigilante, temas que, personalmente, siempre me han gustado mucho más y me parecen de entre lo más fortuito de la discografía de Dreamtale (entre otras muchas más, claramente). Pero vaya, cero quejas en este segundo CD, pues funciona a las mil maravillas como motor de nostalgia y para dar a conocer la obra pasada de los finlandeses para los que aún no la conozcan, que es de lo que, al final, se trata.

Dreamtale siguen enfrentándose a las vicisitudes del tiempo acumuladas a través de los años difíciles que ha de pasar una banda como esta. No serán los más conocidos, ni los que gozan de mayores apariciones en los medios especializados, sin embargo, siguen siendo uno de los altares más fuertemente erguidos, no solo en tierra escandinava, sino dentro de la escena actual europea. Sus aptitudes fueron demostradas tiempo ha, y siguen haciéndolo a día de hoy gracias a discos como nuestro Seventhian, ejemplo de un grupo que, evolucionando cuando debe, y jamás olvidando quién fue, quién es y hacia dónde se dirige su camino en el futuro, continúa optando por mantener con vida y salud un estilo tan especial y preciado como lo es el Power Metal.

Conocer a Dreamtale es una experiencia gratificante para todo amante de este reino de melodías y sinfonías. Si aún no lo has hecho, estimado lector, Seventhian no es un mal punto por donde empezar.

Cuatro cuernos medios (8.5/10) para otro fabuloso disco de los finlandeses, otra pieza totalmente recomendable que nos ha regalado el Power Metal dentro de este 2016 que, tristemente, pronto habremos de despedir. Pero dará gusto hacerlo por medio de música de este nivel.

Akseli Kaasalainen / Teclado
Seppo Kolehmainen / Guitarra
Erkki Seppänen / Voz
Heikki Ahonen / Bajo
Janne Juutinen / Batería
Rami Keränen / Guitarra, coros

Sello
Independiente