DragonForce - Ultra Beatdown

Enviado por Heartbolt el Jue, 18/01/2018 - 15:13
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1. Heroes Of Our Time (07:13)
2. The Fire Still Burns (07:52)
3. Reasons To Live (06:25)
4. Heartbreak Armageddon (07:45)
5. The Last Journey Home (08:15)
6. A Flame For Freedom (05:20)
7. Inside The Winter Storm (08:11)
8. The Warrior Inside (07:14)

*Bonus Tracks*

9. Strike Of Ninja (Cover de Shadow Warriors) (03:18)
10. Scars Of Yesterday (07:49)
11.E.P.M. (07:24)

Ultra Beatdown tiene, a mi parecer, una traducción directa que lo define perfectamente: Ultra coñazo. En mi país Venezuela, “coñazo” viene a significar “un golpe dado fuertemente”, y en España vendría significando “amasijo de sinsentido", o directamente “patada en los huevos”. Entre esos dos significados se encuentra este dico.

Sería muy hipócrita de mi parte, a estas alturas, venir y decir cosas como que la banda es una mierda y que no disfruto para nada de su música, etc. Típicos comentarios que hacen algunos para tratar de mantener una imagen o una pose para luego ir a flipar con Through The Fire And Flames en secreto. Pero, si algo es cierto, DragonForce es un grupo que por su estilo descomedido, recargado hasta la médula y a veces monótono tiene su buena parroquia de detractores que no se cansan de criticarlos y desear que dejen el reino del Metal de un buena vez.

DragonForce, efectivamente, se distingue por tres cosas: guitarras a la velocidad de la luz, sonidos que parecen provenir de los chiptunes de la Super Nintendo y, lo más odioso para muchos, coros realmente empalagosos e infantiles. Pero más allá de esto, DragonForce tiene su estilo definido, sea el de acelerar el tempo en el estudio o directamente tocar a alta velocidad sin control hasta chocar con un arbusto. No se puede negar que la banda, por más criticada que sea, hace bien lo que, se supone, busca: entregar álbumes de exagerada velocidad y altos nivele de frikismo. Aunque la propuesta sea mal vista y rechazada por un alto número de metaleros.

Quizás es que yo seré un jodío vicioso que siempre está atento a los detalles, pero si se toma el tiempo necesario (tampoco es que sea mucho) para oír un tema de cada disco de DragonForce, vamos a notar claras diferencias. Por supuesto, lo más distinguible es rapidez chocante, historias de batallas fantasiosas y solos ametralladores… pero cada álbum tiene una propuesta realmente diferente a la anterior. Valley Of The Damned, su disco debut, es más natural y orgánico, su trabajo más humano y bastante más tranquilo que posteriores entregas. Sonic Firestorm es caña, pero con muchos toques folclóricos orientales y con un predominancia por lo medieval. Inhuman Rampage es descontrol y poder absoluto, pero bien medido. Por último, los que se grabaron con el vocalista Marc Hudson también guardan diferencias y variedad, siendo Reaching Into Infinity el disco más diverso de su discografía. Pero queda un disco… un álbum extraño incluso para ellos mismos. Un trabajo que parece llevarlo todo al extremo, literalmente: Ultra Beatdown. El disco másDragonForce, por llamarlo de alguna manera tópica. Siguiendo en la línea de guitarras chillonas, sonidillos estilo Nintendo, una batería a mil por hora y estribillos que empalagan hasta a Winnie The Pooh, la banda se encargó de llevar el descontrol inhumano hasta proporciones bíblicas. Si Inhuman Rampage fue para muchos un álbum realmente “coñazo”, pues Ultra Beatdown llegó arrasándolo todo sin pena ni gloria. Como bien dijo el mismo ZP Theart, el disco si bien no es “muy” diferente a los anteriores, ahora todo está en una nueva categoría. Pero, quizás lo más curioso es el mismo comentario del Herman Li, quien me parece más robot que ser humano, si les soy sincero.

Las bandas siempre dicen "nuestro nuevo disco es más rápido y fuerte", y eso nunca es verdad, por eso no lo diremos. Pero tocar rápido es lo que hacemos. La gente que dice que tocamos muy rápido está probablemente en lo correcto, pero ¿qué se supone? Hay un millón de bandas que tocan lento. La gente escucha DragonForce y va a las presentaciones en vivo porque saben que hacemos algo que otras bandas no hacen”.

Ultra Beatdown es, como reza el título, una paliza épica que nos dejará más pulverizado que un polvo con Jennifer López. La portada nos lo avisa: un mujerón salido de alguna peli desclasificada de George Lucas, con modificaciones para que de su cuerpo emerja una especie de ametralladora intergaláctica con un aspecto muy similar al de una motocicleta Tyler.

Los no-se-cuántos minutos que dura el disco (porque son bastantes), estarán repletos de guitarras a Mach 20, una batería recargada hasta el infinito y más allá, un teclado que no sale de las 16avas, un bajo que poco se nota y a un vocalista que está entre ser Luke Skywalker e Indiana Jones al contar sus aventuras vaquero-espaciales. Ningún tema dura poco y lo que nos darán de comer es puro poder y patadas a lo Chuck Norris hasta que vomitemos arcoíris por las narices. Los coros, como podemos notar en Heroes Of Our Time son muy disfrutables, pero con un fondo increíblemente estridente que nos deja mareados. Pero si aguantas la alta velocidad y la locura contenida de teclados a lo Sonic y guitarras que recuerdan a Megaman, disfrutarás muchísimo de la canción y hasta podrás hacer headbanging creyendo que puedes tocar como Herman Li, al cual le cayó un rayo a través del televisor cuando jugaba en su Nintendo 64.

La potencia es, como dicen algunos, durota, pero llevadas hasta la máxima extensión del término. Pareciera como si DragonForce intentara producir música para máquinas industriales y no para seres humanos. La cantidad de recarga y sobrecarga, bueno, ultra-sobrecarga es increíblemente sorprendente en temas como The Fire Still Burns, y encima, 7 minutos completos sin descanso alguno. Definitivamente no sé qué le dan al baterista para que se pueda mantener tanto tiempo tocando a 400000 BPM, de seguro es una mezcla de Nutella, Red Bull y antidepresivos.

Pero todavía no se acaba el show, porque el comienzo (y me permito, todo el tema) Reasons To Live es una ida olla extrema, ideal para Frikis que pueden batir sus cabezas al ritmo del doble bombo sin perder la columna vertebral. Es que por ocio me puse a hacer air guitar a ver cuánto podía mantenerme y ahora la mano la tengo tan jodía que no puedo ni escribir bien, así que Li y Totman deben tener brazos de repuesto para cada presentación, y no hablemos ya del bajista Frédéric Leclercq, al cual ves reventar las cuerdas de bajo en los directos pero no suena en el disco gracias a la sobresaturación de las guitarras. Si abres las canciones con algún programa de audio, los picos van a salirse de la pantalla y llegarán hasta el techo, no sin antes mostrar figuras que parecen Pokémones ocultos entre hiper barras de audio.

Seguir narrando las mil flipadas interestelares que te pegas oyendo esto sería, para mí, una locura interminable. Nada se queda solo o la deriva; lo que puede intensificarse hasta la explosión se hace, lo que puede ser rápido ahora es trilladamente supersónico. Es como juntar todos los valores negativos de sus tres discos anteriores e intensificarlos tanto que hasta se pueden jactar de eso. No necesitan baladas o cortes relajados, no, lo que hay en Ultra Beatdown es como subirse a un Bugatti Veyron con el motor y las turbinas de un avión, tres chicas anime estilo Fairy Tail, Eliminator de ZZ Top oyéndose a todo volumen y presionar el acelerador hasta que tu cabeza estalle como en la peli Scanners.

Cada canción es todavía más alocada y descontrolada que la anterior. Es que ni siquiera A Flame For Freedom (la más corta del disco), que va empezando de manera calmada y pretendiendo ser la “balada” del álbum, deja de tener momentos en los que las guitarras parecen querer lanzar rayos como en la Guerra de los Clones. La última de Ultra Beatdown es precisamente la más nostálgica por querer sonar EN TODO MOMENTO a Super Mario Bros. The Warriors Inside es la canción apropiada si tienes insomnio y quieres dormirte con un poderoso sedante que te matará instantáneamente.

El bonus track resaltable es E.P.M. (Extreme Power Metal), que viene siendo como que alguien grabó los sonidos de un partido de Pong jugado en Atari... pero a la velocidad de la luz. Ideal para gente que quiere comprobar si su mente funciona correctamente, aunque probablemente su oído quede tan jodido que más nunca volverá a ser una persona normal.

El disco tiene muchos puntos negativos, y por eso es que lo tengo como lo peor en su discografía. Pero para mí sigue siendo un disco bastante aceptable que gustará más o menos al fan promedio de DragonForce. Si te gusta la banda como a mí, probablemente te cueste un huevo y parte de otro poder asimilar el disco hasta que le pillas el gusto. Si odias DragonForce, seguramente te pondrán este disco para torturarte si te pilla la poli desprevenido. ¡Halá!

Herman Li - Guitarra y coros.
Sam Totman - Guitarra y coros.
ZP Theart - Voz.
Vadim Pruzhanov - Teclado y coros.
Dave Mackintosh - Batería y coros.
Frédéric Leclercq - Bajo y coros.

Sello
Roadrunner Records/Spinefarme