Dark Tranquillity - The Gallery

Enviado por TofTow el Dom, 15/11/2009 - 18:10
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Glorioso 1995. Si bien el 80 es el año de la NWOBHM y el 86 viene a representar el año cumbre para el Thrash Metal (aunque generalmente se aplica a todo el metal), el 95 es un ídem para el Death melódico (el 94 será el equivalente en el Black). Este disco es uno de los que forman la Santísima Trinidad del Death Metal estilo Gothenburg, junto al Slaughter of the Soul y The Jester Race (que es del 96, pero vale igual. También se acepta el Subterranean, del 94). Un sonido que ha creado escuela, de gran influencia e imitado hasta la saciedad por miles de bandas, aunque es evidente que niguna se ha acercado a los originales.

Éste disco, como iba diciendo, es una piedra angular en dicho género, uno de los pilares básicos y totalmente esencial para entender dicho movimiento. Recuerdo que lo escuché por primera vez en la sala de espera de algún sitio (imaginaos, pude escuchar treinta de los cuarenta y tantos minutos que dura, jeje), en uno de esos discman tochos de antes. Bueno, el caso es que yendo por el tercer track se me jodió uno de los dos auriculares y me pasé casi todos los temas sin poder oír una de las guitarras. No sé si por éste u otro motivo, el disquito no me llamó demasiado la atención y lo abandoné a su suerte. Pero pasó el tiempo, y cuando mi nueva y recién estrenada obsesión por el Death melódico sueco (generada por el descubrimiento de At the Gates) me llevó a rescatarlo... ahí ya lo flipé directamente en colores.

En realidad, en ese momento descubrir la música que aquí se haya plasmada me produjo una mezcla de admiración y cabreo absoluto. Lo que de toda la vida se conoce como envidia, vaya. Envidia de los que tuvieron la suerte de presenciar, vivir y formar parte de la escena del Death escandinavo a mediados de los 90, pues prácticamente todo el material que salió de allí en ese tiempo y dentro de estos parámetros estilísticos es sencillamente superior. Personalmente, me lo imagino como un hervidero de inspiración y talento en estado salvaje, capitaneado por un grupo de músicos jovencísimos, con muchas ganas y desarrollándose en un ambiente bastante familiar por decirlo de algún modo, pues todas estas bandas y músicos tienen relaciones entre sí más allá de lo musical.

Tras un brutal, fogoso, potente y bastante buen debut (sin contar demos), aunque aún algo inmaduro, como es Skydancer, los suecos Dark Tranquillity cambiaron en las labores vocales a Anders Fridén por Mikael Stanne, que venía de grabar el Lunar Strain con In Flames (y Anders a su vez se unió a estos, por lo que hicieron una especie de intercambio). The Gallery es su segundo trabajo y el más técnico de su discografía. De hecho, también es de lo más técnicos del género. Lo que vamos a encontrar es lo típico, ya sabéis; melodías a dos guitarras, batería híper machacona, solos constantes, aunque breves y brillantes, etc. Pero en éste caso es mucho más, pues dejan de centrarse exclusivamente en los ya muy trillados, aunque siempre efectivos intervalos de tercera para establecer relaciones armónicas y también rítmicas tremendamente complejas entre las guitarras, de forma que tras estudiar detenidamente sus partituras les admiro más aún por trasladar todo eso después a los directos. Es un trabajo enorme, pero el resultado es (y no se me ocurre otra forma mejor para describirlo) mágico.

Si no, decidme cómo definiríais vosotros cosas como el riff inicial de Punish My Heaven, o la sección que se desarrolla a partir de 0:50, o el pasaje que introduce The One Brooding Warning... Simplemente mágico. Los chavales no sólo se la jugaron pasando de "lo seguro" y componiendo cosas muy difíciles, sino también introduciendo tal variedad de recursos dentro de cada tema, pues, aunque siempre se mantienen más o menos en el mismo sonido y estilo, los temas son auténticas odiseas, con cambios de ritmo sorprendentes a cada vuelta de la esquina y en más de una ocasión acaban como el rosario de la aurora. En un género tan melódico como éste, al no basarse tanto en la velocidad y brutalidad como en otros -el Death "a secas", o el Thrash- hacer canciones tan "cambiantes" como éstas es más un riesgo que otra cosa, pero si se tiene plena consciencia de lo que se pretende hacer y se tiene la calidad para ello, puede resultar toda una obra de culto.

Aparte de los ya mencionados Punish My Heaven y The One Brooding Warning (mis preferidos), destaca el que da título al disco, con ese sacrificio en velocidad que se compensa al ganar en contundencia, esas melancólicas melodías, esos pasajes a guitarra acústica dándole una sensación de mayor intimismo, esos magníficos solos y esa chica que nos deleita con su interesante voz. Es de los temas más elaborados, tiene de todo y personalmente me resulta bastante emocionante.

Silence, and the Firmament Withdrew tiene un tempo no demasiado acelerado. Compositivamente está bastante inspirada a mi parecer y cuenta con un riff totalmente característico del género y muy pegadizo.

Edenspring es mucho más veloz que la anterior y tiene algún solo muy bueno. Lo que más me gusta es esa melodía que hay en el minuto 3 y el breve solo que le sigue, aunque personalmente este track es el que menos me atrae del disco, lo cual tampoco quiere decir nada malo... Es un tema buenísimo, pero es que los demás son espectaculares.

The Dividing Line abre con un bestial y desgarrador rugido de Stanne, prometiendo ya desde el principio caña. Y esto se cumple, pues la melodía que le sigue es de lo más macarra de todo el disco y el riff posterior se desarrolla al estilo tanque, esto es, pasando por encima de todo cual rodillo. Es el tema más "diferente" dentro del trabajo, aunque hacia la parte central se va transformando y cierra a toda leche de nuevo. Otro tema bastante bueno, y ya van...

Midway Through Infinity y The Emptiness from Wich I Fed son dos temas en una onda potente y veloz, en los que la batería concretamente se sale. Dos trallazos muy buenos y con sus correspondientes raciones de melodía, solos y cambios de ritmo. En The Emptines... hay un pasaje con un efecto raro en la voz que no me agrada mucho, aunque es breve y se puede soportar.

Lethe es una pieza bastante misteriosa, mística y con una atmósfera un tanto oscura, sensación que es favorecida por la intervención de sintetizadores. Comienza con algún instrumento de cuerdas haciendo arpegios a solas (¿un bajo?) y va desarrollando el mismo motivo hasta que en 1:20 explota la bomba. El resto descubridlo vosotros mismos, si no lo habéis hecho ya.

El último tema está dividido en dos partes: Mine is the Grandeur... y ...Of Melancholy Burning. La primera consta íntegramente de una pieza instrumental acústica bastante elaborada y con una curiosa percusión que le aporta una sensación de mayor grandilocuencia (tipo banda sonora de película) y hace las veces de intro de ...Of Melancholy Burning, fundiéndose el final de una con el inicio de la otra. Sobre la segunda, sigue la tónica general del álbum y la voz de la chica vuelve a intervenir en una interpretación muy, muy apasionada. Es un cierre muy bueno y tiene melodías de una belleza que toca el alma. Aparte, se nota que representa el final de ésta montaña rusa que es The Gallery, aunque lo esuchemos por separado.

Sobre la interpretación individual poco que decir, la verdad es que los chavales sabían tocar... Eso sí, a destacar el trabajo de las guitarras y el de Stanne en las labores vocales, que es prácticamente perfecto, al igual que el de la chica, que también está impecable en sus apariciones.

Curiosamente, de las tres bandas que mencionaba al principio, que son las más importantes del género (sin olvidar por supuesto a Edge of Sanity, Arch Enemy, etc.)cada una ha terminado de distinta forma, pues At the Gates se separaron tras la publicación del Slaughter (vaya forma de irse, en toda la cima), In Flames han acabado haciendo un metal muy, muy diferente al que les hizo grandes y no con demasiada calidad y Dark Tranquillity se han mantenido en activo todos estos años haciendo "experimentos" y demás con su sonido, pero nunca han perdido el norte, su evolución ha sido siempre coherente y nunca han bajado el listón de calidad, siendo una de esas bandas que no tienen disco malo, por lo que tendrán merecidos mis respetos por siempre.

Por cierto, la portada también es preciosa.

En fin, 5 cuernecillos. Un 9'4.

Mikael Stanne - Voz
Niklas Sundin - Guitarra
Fredrik Johansson - Guitarra
Martin Henriksson - Bajo
Anders Jivarp - Batería